Arde el papel / Columnas del templo

Ussía recomienda a Nadal que mande a los franceses ‘tomer par le cul’

Paul Krugman, empeñado en vender su libro anunciando el Apocalipsis

¿Qué hace El País apuntándose a la campaña contra el euro de los anglosajones, si ha sido hasta ahora el abanderado en la prensa del europeísmo acrítico, incluso de defender el ingreso de Turquía en la Unión? Quizás se trate de consecuencias de la entrada del fondo Liberty en el capital de PRISA. Hoy, 12 de junio, El País parece el New York Times por la cantidad de tribunos anglosajones.
 
Primero, Henry Kissinger, el mismo al que Garzón quiso tomar declaración por el sumario sobre el general Pinochet y luego con el que cenó en Nueva York, que habla sobre la intervención militar en Siria, la que desaconseja.
 
Y luego Paul Krugman, el que escribió sobre el corralito en España, anunciando que viene un cataclismo económico peor que el que estamos viviendo. Sí, reconoce que Estados Unidos está mal, pero añade que Europa está peor:

«Al paso al que van las cosas, especialmente en Europa, la catástrofe sin paliativos podría estar a la vuelta de la esquina».

Recordemos que se acaba de editar un libro de Krugman con recetas para terminar con la crisis.
 
En la línea de Krugman, tribuna de Ana Palacio, a la que sin duda le habría gustado nacer yanqui dada su admiración por este país, que se titula ‘En Europa desconfiamos’. Palacio, que está convencida de que en la UE no hay ‘déficit democrático’ también se apunta a la tesis de que la eurozona está «al borde de la implosión»:

«Y así y todo, Europa se enfrenta al desastre. La disciplina y la moralidad bien pueden ser la clave para reforzar la confianza y la credibilidad entre el tejido social de Europa; un aspecto que los europeos del norte nunca se cansan de señalar. Pero, a menos que todos los europeos acepten la responsabilidad de salvar el euro -y, con él, a la UE-, todo lo demás es retórica hueca».

Dentro de poco, El País empezará a repartir pesetas en vez de tazas de Forges.
 
En una interesantísima columna en El Mundo, Víctor de la Serna explica cómo unos pocos columnistas y economistas anglosajones, como el mentado Krugman y Jospeh Stiglitz, trocaron el optimismo del rescate a España en pesimismo. ¡Y les bastaron unas columnas y unos blogs! Pedro J., ¿cómo puedes prescindir de De la Serna y dejar a Antonio Gala?
 
Alfonso Ussía se pone en plan chulo de bar, de bar con estilo, por supuesto, con cortinas y moquetas. Hoy en La Razón confiesa que Rafa Nadal es su ídolo y le elogia que no sepa francés. A sus lectores les da lecciones de este idioma. Fíjense: aconseja a Nadal que el próximo año, cuando vuelva a ganar otra copa Roland Garros, les diga a los franceses «a tomer par le cul, que cést lo méme que la retambufe». Pura elegancia. Peor influencia para los niños que Bob Esponja.
 
Juan Carlos Girauta da unas explicaciones sensatas sobre el rescate:

«Por supuesto, la deuda pública española aumentará en la misma cantidad que se disponga, lo que no debería asustarnos si el salvamento lleva a la banca, de una vez, a cumplir con su papel: financiar a familias y empresas. Es decir, si se propicia el crecimiento en vez de estrangularlo. Es en la satisfacción de esta apremiante necesidad donde se va a poder juzgar la idoneidad de las decisiones tomadas. Lo peor sería que el Estado prestatario hiciera de prestamista de las cajas bancarizadas y que éstas, a continuación, volvieran a prestarle dinero al Estado adquiriendo deuda pública. Indeseable pirueta que perpetuaría una perversa dependencia. Parece más adecuado que el Estado entre pronto en el capital de las entidades, las controle, se adelante a la supervisión y aplique a rajatabla las directrices bancarias europeas.»

Hermann Tertsch aconseja a Mariano Rajoy y sus ministros la lectura de ‘Oráculo manual y arte de prudencia’ para dejar de meter la pata. Como es difícil resistirse a las querencias de cada uno, Tertsch no puede evitar comenzar su columna sobre Gracián citando a un alemán: Arthur Schopenhauer.
 
En La Vanguardia leemos una columna de M. Dolores García en la que aconseja a los políticos que dejen de agitar a los catalanes humildes con planes redentores:

«Como explican los politólogos Xavier Casals y Joan Marcet, en Cataluña existe gran afición a invitar al ciudadano a la insumisión: desde las consultas soberanistas al #novullpagar, pasando por la desobediencia fiscal al Estado o la proliferación de partidos pequeños que buscan destacar a base de maximalismos. También la investigación de los bancos y cajas catalanes en el Parlament parece un gesto aguerrido de nobleza democrática, pero lo más probable es que apenas sirva para que algunos políticos saquen pecho como subversores del sistema. Y una sociedad que ha soportado desde las frustraciones del Estatut a los viajes del Síndic de Greuges pasando por ver a un mangante confeso como Millet en su casa está muy tocada como para que algunos jueguen a ejercer de redentores de los oprimidos.»

Mientras leemos una columna de Edurne Uriarte en ABC en que hace publicidad de su último libro, nos preguntamos por qué Martín Ferrand sigue ausente de las páginas de este periódico.

 

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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