Arde el papel / Columnas del templo

Duelo de cortesanos: Alfonso Ussía corrige a Jaime Peñafiel

Carrascal culpa de la subida de la luz a Franco

Gregorio Peces-Barba llora por los pobres mineros

En El País están empeñados en perder lectores o en convertirse en el periódico de referencia de la izquierda, porque la tribuna de este 2 de julio de 2012 de Gregorio Peces-Barba dispara contra todo el que se mueve a su derecha.

Por ejemplo, escribe que la derecha española «quiso eliminar a toda la izquierda liquidando físicamente desde la Cruzada a sus representantes». Vaya, ¿y quién se sublevó en octubre de 1934?, ¿y quién secuestró y mató al diputado José Calvo Sotelo?, ¿y quiénes violaron monjas de clausura y castraron sacerdotes?

Entre palo y palo, hay un abrazo para los mineros, esos pobres que se jubilan en la cuarentena con pensiones que doblan los sueldos de los mileuristas.

«La profesión de minero es muy dura. Sufren la posibilidad de graves enfermedades y tienen que dejar de trabajar siendo aún jóvenes y siempre la democracia ha sido comprensiva y generosa con sus problemas. Todos los gobiernos excepto el actual de Mariano Rajoy se han ocupado de asegurarles su vejez con unas ayudas suficientes que ayudasen a superar sus limitaciones. En consecuencia, sus pensiones han estado siempre a la altura de sus necesidades y de sus carencias. Resulta incomprensible que el PP de Rajoy quiera ahorrar a la costa de una profesión modesta y esforzada»

Mis lágrimas se mezclan con la ceniza en el cenicero al pensar en esos mineros. Sin embargo, en El País hay mar de fondo. Los intelectuales se han aliado con los trabajadores, como en los tiempos de la cheka. La catedrática Adela Cortina escribe esta frase en un artículo contra el neoliberalismo titulado ‘Ética en tiempos de crisis’:

«No empezar por recortar por lo más fácil, por los más débiles, sino por exigir la devolución de lo que se ha robado y reducir los sueldos de los implicados en la mala gestión.»

Está claro a quién se refiere. ¡A Juan Luis Cebrián, consejero delegado de PRISA!

Otra momia que se resiste a entrar en la pirámide es José María Carrascal. Ahora resulta que la culpa de las subidas de la luz y el copago de los medicamentes ¡es de Franco!

Éste, afirma Carrascal, «privaba de la libertad a los españoles a cambio de garantizarles el puesto de trabajo y aumentarles el nivel de vida cada año». Pues es un acuerdo que firmarían los cinco millones de parados, ¿no? Con esta ‘ideica’ acaba su columna:

«¿Cuánto tardará en desaparecer la paga extra del verano, que no tiene paragón en nuestro entorno?»

¿Y por qué no te la quitan a ti, abuelete? ¡Qué mal acostumbrados están algunos!

Federico Jiménez Losantos enjuicia la encuesta del domingo publicada por ABC sobre intención de voto, que da una caída de nueve puntos para el PP y de seis para el PSOE:

«Una caída estrepitosa en sólo seis meses de Gobierno… hasta que se la compara. Veamos a los tres socios europeos con los que hemos de arar, en el campo o en el mar: en Francia, Hollande ha perdido 7 puntos en 6 semanas. En Italia, Monti sólo tiene dos electores: Merkel y su conciencia; pero los italianos volverían a votar a Berlusconi si les dejaran. La ruina, el escepticismo y la corrupción han alumbrado una especie de República de Saló vegetariana con un Mussolini de misa diaria al que no se le aparece la Virgen. En cuanto a Merkel, ha perdido todas las elecciones regionales en los últimos dos años y su única aspiración es trocar liberales por socialdemócratas para seguir en el Gobierno.»

En ABC Ignacio Camacho invoca a Santo Tomás Moro para la protección del Gobierno y Juan Manuel de Prada nos da su testimonio de cómo conoció en la cárcel al etarra ‘Txelis’, en proceso de conversión.

Merece la pena recoger el párrafo final de la columna de este 1 de julio de 2012 de Alfonso Ussía en La Razón, pues corrige a un personaje del periodismo que siempre se jacta de su amistad con la emperatriz Farah Diba y su intimidad con otras testas coronadas: Jaime Peñafiel.

«Como mi querido Jaime Peñafiel -¡felicidades por tus 80 tacos!-, cuando escribió que Franco había matado 4.000 perdices en Mudela en un solo día. Era posible que en un día de Mudela se mataran 4.000 perdices, pero con una línea de quince escopetas, a no ser que Franco fuera Clark Kent y Superman simultáneamente, lo que no es cierto, y eso sí me atrevo a asegurarlo con absoluta precisión.»

LOS PERIODISTAS-ALFOMBRA

El periodista-alfombra es uno de los personajes que da mala fama a nuestra ya de por sí desprestigiada profesión. Se trata del periodista que se codea con ministros o ministrillos y que siempre los elogia, en espera de algo, desde un cargo a un café gratis. Como ahora el Gobierno está dirigido por el PP, los periodistas alfombra ya no son Suso de Toro ni Juanjo Millás ni Félix Monteira.

Uno de ellos es Antonio Burgos, que escribió el domingo en el ABC una columna sobre Soledad Becerril que impregnaba de incienso todo el periódico:

«No sé si Soledad fue la primera de la clase cuando estudiante. Mejor. Ha sido la primera ya estudiada. Sin presumir de feminismo ni de cuotas, sin pertenecer a sindicato de género o a mafia de sexo alguno, ¿como les diría yo? ¿Ustedes se acuerdan de lo del hombre en la Luna? Bueno, pues lo de Soledad ha sido igual, pero en mujer y sin Luna.»

Enrique Múgica se llevó a la jefatura de prensa del Defensor del Pueblo a Víctor Márquez Reviriego. ¿Veremos a Burgos en Madrid?

Ser un periodista-alfombra le permite a uno conseguir de vez en cuando exclusivas con las que asombrar a los lectores. Gracias a su condición de tal, Francisco Marhuenda llevó el domingo en la portada de La Razón una porra sobre el resultado de la final de la Eurocopa hecha por trece ministros. ¡Sólo faltaba Rajoy! Ah, ninguno acertó.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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