OPINIÓN / Afilando columnas

Los columnistas de ABC no caen rendidos ante Rajoy

El oximorón de Joaquín Estefanía: defiende el Estado del bienestar como "utopía factible"

De nulo se puede calificar el tirón que ha tenido para los columnistas españoles la entrevista concedida por Mariano Rajoy este 2 de septiembre de 2012 al ABC y otros tres diarios europeos. No hay artículos comentando las declaraciones del jefe del Ejecutivo, y las únicas referencias que existen a declaraciones del presidente versan sobre su peculiar defensa de la subida del IVA. Ya saben ustedes, aquello de que era la única opción posible. Muy mal lo han de pasar este lunes 3 de septiembre, primer día laboral tras un agosto caliente, los encargados de preparar el resumen del prensa al inquilino de La Moncloa si quieren que este último gane confianza en sí mismo. No sólo suspende para los articulistas de izquierdas, también para los de derechas. Una solitaria voz defiende, y tan sólo a medias, al registrador de la propiedad metido a gobernante, la de Ignacio Camacho.

En su columna ‘Mayoría política y liderazgo social’ Camacho sostiene que el principal problema al que se enfrenta Rajoy como gobernante es la pérdida de la confianza que le otorgaron sus votantes. Casi parece más una carta con consejos al presidente de un artículo de opinión. El del ABC recuerda que una «reforma profunda de una Administración hipertrofiada en incomprensibles franquicias territoriales lo que puede dar mayor credibilidad al esfuerzo gubernamental por estabilizar una economía desarticulada. Y lo que otorgaría al presidente el liderazgo moral que ahora mismo cuestiona parte de sus propios electores».

Trata de explicar por qué no afronta el jefe del Ejecutivo esta reforma: «Sucede que Rajoy es a fin de cuentas un moderado, reticente por inercia, naturaleza y carácter a aceptar lo que considera tentaciones populistas».

¿Decíamos que no tuvo tirón la conversación presidencial con el diario madrileño del grupo Vocento? Camacho es, una vez más, la excepción –en realidad hay otra, también en ABC–. Y aquí sí tira de las barbas a Rajoy:

Y aunque el presidente, en un arranque de audacia y autoconvicción, apostase en la entrevista con ABC por la reválida de su mandato, ése no es todavía su desafío. No antes de enderezar el país. La prioridad de este Gobierno no consiste aún en ganar las próximas elecciones sino en demostrar que mereció la victoria en las pasadas.

Mucho más dura con el ejecutivo se muestra, también el ABC, Isabel San Sebastián. Casi no hace falta leer el texto, es suficiente con el titular: ‘La indignidad es liberar a Bolinaga’. La autora tiene claro que: «El miedo que mueve al Ejecutivo a conceder el tercer grado penitenciario a este malnacido torturador de Ortega Lara no es hoy de índole física, sino política. Sería, para ella, el miedo a que se sepa que el giro ‘popular’ en esta materia se produjo, sin contárselo a los votantes, durante la segunda legislatura de Zapatero y también a que ‘El País’ critique a Rajoy por no mantener la política socialista. Añade: «Miedo e indiferencia con respecto a las víctimas, su humillación y su dolor». Concluye el artículo:

Aquí el PP sólo juega a perder, empezando por el respaldo de mucha gente de bien.

El poquer de columnas de la doble página de opinión de ABC se completa con dos articulistas de creencias, ideas y estilos muy contrarias entre sí, aunque en este lunes no lo parezca, Juan Manuel de Prada y Gabriel Albiac. El primero de ellos afea a Rajoy su apelación a la realidad y le califica de mero ejecutor de las órdenes de Bruselas. Además, como si por un momento se hubiera visto poseído por un defensor de ese liberalismo al que tanto ataca, en su artículo ‘Realismo’ critica la creación del famoso ‘banco malo’: «Los activos tóxicos de ese banco malo serán saneados por el contribuyente; y negarlo es idealismo de arbitristas que no comprenden la realidad».

Por su parte, Albiac cruza el charco para comentar la brillante, para unos, o demencial, para otros, intervención de Clint Eastwood en la Convención Republicana. Nos recuerda que «no compadeció Eastwood, sino Kowalski –el protagonista de Gran Torino–. Y rompió las reglas». Aunque habla de EEUU, parece estar hablando también de España:

Un escalofrío pasa por el alma de quien contempla ese momento y no se ha vuelto aún del todo imbécil. Lo de Eastwood no fue la diatriba contra un presidente. Fue el bofetón en el rostro de una casta que, por todas partes en todas las sociedades modernas, ha ido parasitando a la ciudadanía, hasta dejarla en este incurable desvalimiento. Los políticos son unánimes en una cosa: proteger sus intereses frente al ciudadano.

Las firmas de El Mundo se muestran todavía más fieras con el Ejecutivo de Mariano Rajoy. En ‘Las ‘difíciles’ subidas de impuestos’, Carlos Cuesta no puede, posiblemente no quiere, disimular su indignación con el presidente del Gobierno por decir que para él suponen un «difícil» trance aprobar nuevas subidas de impuestos. Replica:

La respuesta obvia es que para quien resultan difíciles las subidas de impuestos es para los contribuyentes. Los incrementos tributarios, por el contrario, son siempre la salida fácil para un Gobierno. Sin eliminar cargos políticos, ni organismos, ni enfrentarse a barones territoriales, ni abordar el gigantismo electoralista del supuesto Estado del Bienestar, los políticos creen poder obtener la recaudación necesaria para salir del paso con subidas de impuestos. La tozuda realidad no deja de demostrar con caídas en la actividad y la recaudación, lo contraproducente de este supuesto bálsamo.

John Müller, en la sección de Economía, también lanza un duro ataque contra Rajoy, pero por otra cuestión distinta. Con el título de ‘Cómo triturar una buena idea’ repasa el encallado proyecto de crear una ley de Emprenderores, una idea lanzada en 2010 por Fátima Báñez que fue acogida por el presidente del PP y entonces líder de la oposición. Como tantas cosas, lo entonces prometido no se ha cumplido y la norma no ha llegado a ver la luz. Tras repasar la larga travesía hacia la nada, el experto en economía del diario de Unidad Editorial concluye con dos párrafos que deberían hacer temblar de vergüenza al equipo económico del Ejecutivo:

Al final, en vez de una ley, en septiembre se presentará la estrategia española de emprendimiento, una iniciativa menos ambiciosa. El argumento de mayor peso que se ha dado para el aplazamiento del proyecto es que las condiciones económicas no permiten aprobarlo. Es decir, que la mala situación económica no permite adoptar una medida para luchar contra la mala situación económica.

Es cierto que había problemas objetivos con el proyecto, por ejemplo la dificultad técnica de poner en marcha el desembolso del IVA en el momento del cobro, pero nada hubiera sido insuperable si el Gobierno no confiara todo a su capacidad recaudadora y creyera un poco más en el dinamismo de la iniciativa privada.

Y mientras otros miran a la ciencia lúgubre –como bautizó a la Economía es escocés Thomas Carlyle– y las tribulaciones del Gobierno en esta materia, Jiménez Losantos se pone de luto por España. En ‘Involución y disgregación’ proclama: «Muchos sienten, pero pocos se atreven a reconocerlo, que la España que hemos conocido está yerta como nación y muerta como Estado. Muerta de pie, como los árboles de Casona o en pie de muerte, como siempre han querido sus enemigos, pero sin vida. Insepulto, pero cadáver». La conclusión no es más optimista:

Cuando el Tribunal Constitucional traiciona escandalosamente su función y las sentencias del Supremo se incumplen abiertamente en una parte del Estado -Cataluña-, la cosa está clara. Sin ley ni fuerza para imponerla, el Estado ha dejado de existir. Porque no cabe un Estado a ratos, ni unas leyes por parcelas. Hemos hecho cualquier cosa con tal de no combatir y ha sido inútil. Si la involución autoritaria –que condujo al 23-F– se derrotó casi sola, esta disgregación facilitada por el PSOE, tolerada por el PP e impuesta por los nacionalistas nos ha derrotado ya. Cuanto antes lo conozcamos, mejor.

Si el tono en los medios de derechas es así de duro, no ha de sorprender que El País también critique el Gobierno. Sobre economía, claro está, ningún columnista de esa casa va a criticar una excarcelación de un terrorista que hace un año nos hubiera parecido propia de Zapatero e impensable con el PP en el Gobierno.

Joaquín Estefanía arremete, en un texto titulado ‘La España del tupper’, contra la política económica del Gabinete pero en términos completamente distintos a los usados por Cuesta o Müller. Pide más intervención estatal, más socialdemocracia y más gasto público («estrategia generadora de crecimiento», se dice en argot zurdo). Define en Estado del bienestar como «la mejor utopía factible de la humanidad». No parece importarle que, por definición, la utopía no puede ser factible. Y tampoco que los intentos de convertir en hechos las utopías condujeron en el siglo XX a millones de muertos, cientos de miles de presos políticos y miseria generalizada en gran parte del planeta.

Nada más cabe reseñar de El País, a no ser que uno esté dispuesto a aburrirse con un ladrillo de una página entera firmada por Pérez Rubalcaba con el título de ‘Hombres de negro o líderes políticos’. Tan sólo podemos destacar su frase final: «Para recuperar esa confianza, necesitamos líderes políticos capaces de generar adhesión en torno a un proyecto compartido, y no un ejército de amenazantes hombres de negro». Aunque a muchos lectores les cueste creerlo, está hablando de sí mismo.

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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