Público.es, a lo suyo, a crispar

“El Gobierno y Aguirre preparan el terreno para una represión violenta del 25-S”

El País: “El PSOE promete una ‘renovación ideológica’ tras su desplome”: principios cambiantes

Lo decíamos ayer: nuestra actualidad política desde la Transición es el guión de una comedia romántica con dos protagonistas, España y los socialistas. Ella se enamora, viven un apasionado romance, él la decepciona y, para darle celos, se va con otro, dice El Trasgo de La Gaceta.

Pero el protagonista sigue siendo el PSOE, hasta su autodestrucción. El PP, la derecha, es, todo lo más, la estrella invitada, el personaje secundario, el recurso narrativo, desdibujado y sin personalidad, que le sirve a ella para mostrar su rechazo a nuestro protagonista.

Mirándose el ombligo

Lo divertido es que la izquierda, siguiendo sabiamente las instrucciones de Goebbels, lo presenta exactamente al revés. No sé si son así de ciegos o así de cínicos. Lean a Fernando García Selgas escribiendo en ‘El País’ (“Los zombies de la izquierda”): “(…) encontramos unos partidos de derechas instalados en diversos gobiernos nacionales o autonómicos que siguen obsesionados con mantenerse en un poder que consideran natural y exclusivamente suyo”.

¿Este hombre vive en el mismo país que yo, en el que basta que gane el PP para que todo bicho viviente se lance a la calle y reivindique la legitimidad de las manifestaciones sobre las urnas? ¿Tendrá razón él y alguien me ha metido ‘drojas’ en el Cola-Cao?

¿Que no me creen? “El PSOE promete una ‘renovación ideológica’ tras su desplome”, abre ‘El País’. Estos son mis principios, decía Groucho Marx en un ‘gag’ que los socialistas parecen parafrasear sin gracia, y, si no le gustan, tengo otros.

En el manual, en estricta teoría democrática, las cosas son al revés: la gente se agrupa en torno a una ideología compartida para gobernar y, si algo falla gravemente, se cambian las personas. En la realidad patria estamos ante tribus clientelares unidas por los intereses e identificadas por algunos símbolos y resulta más fácil renovar la ideología que despegar a los caciques de su poltrona. Ni con trementina.

Desde la derecha

“El triunfo del PP desfonda a Rubalcaba”, leo en la portada de ‘ABC’. Quién lo iba a decir. Al gallego le dicen que está votando el gobierno autonómico de Galicia y le hurtan la verdad: está decidiendo la defenestración de Alfredo Pepunto. Recuérdenme otra vez de qué iba eso de la democracia y del pueblo eligiendo cómo quiere ser gobernado, que me he liado. En la foto del decano de la prensa madrileña aparece Feijóo saludando a Rajoy. O, más bien, al revés.

¿Lo pillan? Todo va sobre Rajoy. ¿No eran estos los de “España se rompe”? ¿Cómo es que ahora, de repente, importa más que Feijóo gane en Galicia que el hecho de que el partido a duras penas legalizado Bildu, el Sinn Féin del IRA etarra, se haya convertido en segunda fuerza en el País Vasco? Sospechamos la respuesta. Y es muy, muy deprimente para quienes observamos la decadencia de la prensa convencional.

“Rubalcaba se aferra al sillón”. A veces pienso que ‘La Razón’ existe como alivio cómico para trasgos. Esos titulares de portada, tan líricos, y, sobre todo, esas ilustraciones. En la de ayer se muestra, paradójicamente, una silla a la que nadie se aferra, totalmente vacía. Debería presentarla a la próxima edición de ARCO. La cosa: todo sigue siendo el PSOE, si llora o ríe, y que le den viento a Galicia o al País Vasco.

“La debacle electoral reabre la inestabilidad en el PSOE”. Es ‘La Vanguardia’. ‘El Periódico de Catalunya’: “La debacle del 21-O fuerza un giro social en el PSC”. Qué les voy a decir, hasta el nuestro: “Rubalcaba se esconde”. De verdad, se lo van a creer… Y mejor, porque la derecha es –¡All together now!– puro ‘fascismo’. No es que lo hagan mal, entiéndanme: son el horror, los hunos, la Gestapo. “El Gobierno y Aguirre preparan el terreno para una represión violenta del 25-S” es la noticia que ‘manda’ en la página inicial de ‘Público.es’.

Imagino el escalofrío de placer que sentirá el multimillonario trotskista Roures leyendo a su cabecera abanderando la disidencia contra el nuevo ‘führer’. Sí, vale, para ello ha habido que montar una inmobiliaria de, ejem, ‘escasa’ actividad para recomprar una firma que previamente había cerrado por quiebra, mandando al Fogasa a sus empleados, pero todo sea por la revolución. O algo.

Hala, a sufrir

Vicente Clavero también se me pone estupendo en ‘Público’, “En el país de los recortes, Feijóo es el rey”: “(…) que el presidente del Gobierno, tras el triunfo de Núñez Feijóo, tenga derecho a sentirse con las manos libres para seguir aumentando, si lo cree necesario, el sufrimiento de los españoles”.

Nunca, pero nunca, leerán algo parecido sobre un político de izquierdas, por aquello de que a la derecha se la juzga por los resultados y a la izquierda, por sus intenciones. La izquierda puede equivocarse; sólo la derecha gobierna para “aumentar el sufrimiento”, panda de sádicos…

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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