El martes por la noche, en La 2 –cadena pública, ¿recuerdan?–, RTVE nos ofrecía una curiosa cobertura de la renuncia de Benedicto XVI: después de contarnos los últimos actos oficiales, la pantalla nos mostraba la última performance de las Femen, pechuga al aire, en la catedral de Notre Dame -LEA EL TRASGO EN LA GACETA-.
Algo extraño pasa cuando la renuncia de un Papa tiene tanto peso como el penúltimo aquelarre de esas señoritas. Lo que importa es que esto lo pagamos usted y yo. Y en otro aspecto, el episodio dice mucho sobre el singular reparto de cuotas políticas en RTVE, un elefante cojitranco al servicio de la partitocracia.
Ahora manda el PP y, por tanto, la información en TVE-1 es más bien progubernamental mientras que en La 2 se conserva al núcleo zapateriano. Cuando vuelva a mandar el PSOE, el núcleo zapateriano pasará a TVE-1 y en La 2… no, no nos engañemos: La 2 volverá a estar sometida a la izquierda, porque el PSOE no cae en esas trampas. En fin… Ciertamente, el PP tiene un problema de comunicación.
Última muestra: la ocurrencia de fabricar una etiqueta en Twitter para que Rubalcaba enseñe su Declaración de la Renta. Al habilidoso tuitero popular no se le ocurrió mejor cosa que introducir la etiqueta “Que la enseñe Rubalcaba”, y ya se puede usted imaginar el cachondeo generalizado. Lo peor es que Rubalcaba la ha enseñado: muy pequeña, aunque hay quien dice que se ha guardado lo mejor. Pero no sigamos por este camino.
EL ARTE DE LA GUERRA
Más sobre el PP, ahora en la cabecera de la prensa adicta. La Razón lleva días haciendo contorsiones para ver cómo sale del asunto Bárcenas. Si los papeles son verdad, el malo es Bárcenas, pero Rajoy queda mal parado; y si son mentira, habrá que preguntarse por qué distinguidos líderes han dicho que sí recibieron dinero, lo que deja igualmente a Rajoy mal parado.
¿Qué hacer? La solución está en la portada que ayer maquinaba Gaoping Marhuenda: “Los peritos apuntan que la letra es de Bárcenas, pero no descartan que los papeles se fabricaran”. Atención a ese “se” colocado ahí, para tirar la piedra escondiendo la mano. O sea: que Bárcenas es el malo, no lo dude nadie; pero que los datos sean reales, eso es harina de otro costal.
En apoyo de la tesis, el general Luis Alejandre escribe en esa misma edición un artículo titulado “Papeles pintados” donde da cuenta de las falsificaciones con que se ha topado en su vida, muchas relacionadas con el mundo del espionaje.
Es lo que contaba ayer el director de este periódico cuando traía a colación, siempre tan sutil, al chino Sun Tzu, al que también ha leído mucho el general Alejandre. A propósito de generales, medios militares han trasladado a este escriba el estupor, no exento de enojo, con el que el gremio ha recogido las insinuaciones de Cospedal.
Porque la otra mañana doña Dolores, hablando en defensa de la partitocracia, vino a decir que si nos alejamos de los partidos –PP y PSOE, se sobreentiende– corremos el riesgo de “que vengan los generales”. ¿Pero qué generales, si los nombran ellos?, se preguntaba esa misma noche Eduardo García Serrano en El Gato al Agua. Pues es verdad.
Y hablando de generales, Raúl del Pozo se hace eco de cierto runrún en las filas socialistas según el cual “el PSOE está en un momento tan bajo como en la dictadura de Primo de Rivera”.
Para las víctimas de la Logse y de TVE, hay que recordar que la dictadura del general Primo de Rivera (1923- 1930) fue una solución de compromiso apoyada por prácticamente todas las fuerzas políticas presentes y en la que el propio PSOE colaboró de buen grado, sobre todo porque le permitía anular a sus rivales, los anarquistas de la CNT.
Realmente cuando más bajo estuvo el PSOE fue con el general que vino algunos años más tarde, pero es verdad que hoy, con el personal que el poszapaterismo ha dejado en primera fila, el nivel es bastante ínfimo.
La otra tarde el diputado Madina tomaba el micrófono en el Congreso y expelía: “Con usted, señora Mato, llegó la mayor inmoralidad que se recuerda”. Si es que la exageración, al final, termina devorando al exagerado.
AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS
Como la izquierda política da de sí lo que da, la periodística se echa al monte, que es lo que hace Maruja Torres. Doña Maruja ha desempolvado todo el arsenal revolucionario de los 70 –¡ah, aquellos maravillosos años del pasquín y la vietnamita!– con esta perla: “Corre estos días por la red el recordatorio de una frase de Rosa Luxemburgo: “El que no se mueve no escucha el ruido de sus cadenas”.
Bien esgrimidas, las cadenas son un arma cargada de futuro. Créanme, lo son, por mucho que el señor Posada desaloje a los rebeldes o ponga inhibidores para que no lleguen al exterior las desalmadas instrucciones del Banco Central Europeo”.
¡Dios mío, Rosa Luxemburgo! ¡Reivindicar a la Doña Rogelia del comunismo veterotestamentario! Por cierto: ¿se ha fijado usted en que el señor Posada se parece cada vez más a Doña Rogelia? Y no, ayer tampoco Antonio Gala habló de Benedicto XVI. Empieza a ser preocupante.
En su lugar, quien cogía la pluma para pontificar sobre el pontífice era… ¡Miguel Boyer! Y escribía cosas como la siguiente: “Cuando la totalidad abstracta de los griegos simbolizada en un círculo perfecto se transmuta precisamente en su antítesis geométrica, es decir, la cruz cristiana, la diferencia está en el amor que nos produce un bebé inocente”. Lo que no deja de ser verdad, entre nosotros. Espías, generales y Rubalcaba



