REPASO A LOS MEDIOS EN LA GACETA

‘Wishful thinking’ de La Razón: “el PSOE está en coma” ¿y el PP está como unas castañuelas…?

La metedura de pata de Toni Cantó ha tenido la ventaja de abrir un debate cerrado a cal y canto sobre una mala ley

Uno es católico, apostólico y romano, es lo que hay. Y, no siendo de izquierdas, la negativa me condena –si es ese le mot juste– a ser de derechas -LEA EL TRASGO EN LA GACETA-.

Y, sin embargo, hoy tengo que agradecer especialmente a este su periódico que la sección se llame ahora Así está el patio y no, como antaño, Un paseo por la izquierda. Y es que del quiosco de hoy lo que me pone colorado es, ay, el par de portadas de los periódicos de derechas de toda la vida.

En busca de un Papa misionero, organizador y joven de espíritu”, abría ayer el ABC en la que debe de ser la portada más literalmente roja de su historia. Nunca me gustaron los titulares sin verbo, pero en este caso lo misterioso es el sujeto: ¿es el ABC el que busca un Papa de estas características? ¿Es lo que el decano de la prensa de Madrid ha decidido que deben buscar los cardenales reunidos en Cónclave? ¿Asesora ahora el periódico al Espíritu Santo? Esto último es lo que me mata, este arrogarse la representación de los católicos.

No me asustan los comecuras, puedo entender a quienes quieren que la Iglesia desaparezca de la faz de la tierra y estoy dispuesto a debatir con quienes no le ven pies ni cabeza a mis creencias; son los que se erigen en portavoces de Dios los que me sacan de quicio.

Tampoco el permanente wishful thinking de La Razón (La Tiene Rajoy) recuerda ni lejanamente al periodismo. “El PSOE entra en coma”, con el titular cubriendo una rosa marchita, podría ser un buen titular para una columna de opinión.

Como portada de un diario, quitando el abuso de la metáfora, es, cuando menos, cojo: no creo que el partido en el poder esté precisamente como unas castañuelas, ¿no, Marhuenda? Kiko Méndez- Monasterio, en Twitter, me evita buscar el dato: “La suma de votos de PP y PSOE nunca ha bajado del 73%, y la media es del 78%. Hoy, el sondeo de El País les da un 53%”.

También por la primera de El País me entero de que “El 80% de los votantes del PP cree que Bárcenas chantajea a Rajoy”. ¡Oh, vaya, parece que la UCI está muy concurrida! Entiendo que son malos tiempos para la profesión, que cuando no oculta la mitad de la noticia directamente hace noticia –y noticia de primera– de lo perfectamente obvio. Decía George Orwell que pronto se necesitaría un valor extraordinario para expresar lo evidente, y ayer la versión online de El País me ofrecía la prueba.

Leo en su página de inicio: “El matrimonio gay no garantiza la pervivencia de la especie”. Son palabras del ministro del Interior y me pregunto si el “diario global” volverá a llevarle a portada cuando Fernández Díaz comente que se ha quedado muy buena tarde. Porque por muy lejos que la ideología entontezca a tantos, no creo que el caso de los periodistas de Prisa sea tan grave como para no admitir que lo que ha dicho el ministro es de perogrullo.

A ver si va a haber que explicarles lo de las abejitas y el polen y todo eso. Antes de que “conservador” se identificara plenamente con “capitalista” –o, incluso, con “liberal”, lo que hubiera sumido en una insalvable perplejidad a Samuel Johnson–, las cosas eran más fáciles y claras.

A mí, particularmente, me encanta rastrear signos de conservadurismo natural en medios y autores famosos por su progresismo, preferentemente en asuntos ajenos a la política, que hay otras cosas en la vida. Me ha pasado con una columnista que cada día me gusta más y que escribe en El País, Elvira Lindo.

Probablemente, de leerme, le sorprendería la etiqueta de conservadora, más tratando un asunto, la comida, tan alejado de las batallas ideológicas. Pero les dejo el párrafo de “Algo de que alegrarse” y ustedes juzgan: “Necesitamos creer que aprendimos cosas buenas cuando éramos niños, cosas terrenales y gustosas que, sin ser excesivamente caras, nos dejaron una herencia cultural que no sólo no deberíamos dilapidar, sino que sería una obligación inaplazable exportar como propias. Necesitamos premiar y señalar aquello que merece la pena, pero no para engordar un orgullo estéril sino para potenciar aquello que en algún momento nos hizo un país significativo donde se disfrutaba de pequeños placeres que contenían una sabiduría que en muchas mesas españolas se ha abandonado”.

Esto es conservador, y no Berlusconi… Toni Cantó ha hecho una contribución impagable al debate público, a su pesar. Sí: lo que dijo estaba apoyado en datos absolutamente cuestionables; y sí, es una irresponsabilidad que un político suelte semejante bomba sin comprobar los datos. Pero con todo, el diputado de UPyD ha abierto una discusión cerrada a cal y canto por miedo a los kamikazes de lo políticamente correcto y, al fin, se está pudiendo hablar de los defectos de la ley. Y no entre los sospechosos habituales.

Así, me ha sorprendido muy gratamente leer a Teniente Kaffee en la publicación de Nacho Escolar, Eldiario.es, “Absoluciones, sobreseimientos y denuncias falsas”. Se critica, naturalmente, los tuits precipitados de Cantó, pero también se matiza: “La cuestión es que, en las trincheras del Derecho Penal, donde los casos tienen cara, nombre y apellidos, y no son un frío dato estadístico, sí existe una cierta sensación de que, realmente, algo pasa con la violencia de género. Hay normas, como el artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que permite a la mujer desdecirse de su denuncia hasta el último momento, acogiéndose al derecho a no declarar contra su pareja, que nadie termina de entender que subsistan, y que dan lugar a maniobras extrañas”.

Autor

Marian García Álvarez

Redactora experta en televisión de Periodista Digital entre 2013 y 2016.

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