OPINIÓN / Afilando columnas

Jiménez Losantos: «Corinna está en el mercado, Vasile debe llevarla al polígrafo de Sálvame Deluxe»

Alfonso Merlos: "¿Quién es ahora el malo de la película: Montoro, que ha denunciado que hay partidos que no pagan impuestos o los morosos ejércitos de Lara?"

La muerte del sátrapa bolivariano Hugo Chávez protagoniza la totalidad de las portadas de la prensa de papel española, y de otros muchos países, el 6 de marzo de 2013. No ocurre lo mismo en los espacios de opinión de los periódicos impresos. Indudablemente hay columnas, sin duda escritas antes del fallecimiento para que diera tiempo a publicarlas en cuanto el deceso fuera oficial, pero están insertas en las secciones de internacional y son análisis más o menos sesudos sobre el siniestro y populista personaje. Los artículos ‘normales’ tratan otras cuestiones, desde la gira mediática de Corinna hasta la millonaria deuda de IU con Hacienda, pasando por el machismo en la política española.

Empezamos en El Mundo, donde Federico Jiménez Losantos firma Corinna, el polígrafo, sobre la autodenominada amiga entrañable del Rey y la comparecencia del jefe de los espías ante el Congreso para hablar sobre la supuesta protección del CNI a la rubia neumática más famosa de los últimos tiempos.

Me parece peligroso que el 19 de marzo vaya el jefe del CNI a explicar en el Parlamento la relación de Corinna con el Presupuesto del Estado. En primer lugar, porque es el día de San José, criatura benéfica y modelo de tolerancia teológica, pero, ojo, además es el día grande de las Fallas, donde imagino que este año quemarán bastantes corinas. Sanz Roldán no parece hombre de organizar mascletás en la Comisión de Secretos Oficiales, pero lo que diga resultará forzosamente indiscreto o inexacto.

Tras dar por hecho que «Sanz Roldán no dirá ni pío», apuesta por «acudir a esas corralas juzgadoras que son los programas de la llamada telebasura».

Concluye:

Puesto que Corinna ha salido en la portada de ¡Hola! y está, por tanto, en el mercado, Vasile debe llevarla al polígrafo de Sálvame, en su versión de luxe. No diría nada sobre sus escoltas y privilegios de estos años, ni sobre costumbres de cama y mesa, pero el truco de Jorge Javier Vázquez, aparte de Conchita, es que hace preguntas tan indiscretas que aunque mientan en las respuestas, da igual. A eso se le llama economía de escala. Para la información de escalo.

Manuel Jabois, también en El Mundo, decide comentar esa actitud típica de los presuntos ‘trinconovich’ que se hacen los lerdos ante el tribunal cuando son llamados a declarar. Y lo hace con esa gracia que le caracteriza en un artículo titulado Cuando tontos, tontos:

La conducta se repite siempre ante el juez; primero uno se aprovisiona de gran autoestima para presentarse ante la sociedad como un próspero hombre de negocios con palacete urbano, y acaba recorriendo el camino inverso sin importarle el qué dirán.

Habla del yerno del rey:

No le compro el trago a Urdangarin, ni a otros imputados que recorren los juzgados estos años a la manera del capo Manolo Charlín, que dirigía el desembarco de toneladas de hachís y cuando lo llevaban a comisaría se calaba la boina y decía que lo suyo eran las vacas. Había tanto desparpajo en Charlín que resultaba simpático, con sus gafas de Junior Soprano. Los balbuceos de ahora y el desconocimiento general de lo que pasaba en el propio matrimonio, sin ser nuevos, son lastimosos.

Concluye:

Todo conduce a la pose. La pose al fin y al cabo es la que provocó el delito y con pose se aspira a no dejar rastro de él. En el fondo el sedimento tradicional de la corrupción es el todo vale, incluidos los orgullos personales. Para apuntalarlos en el negocio en síntesis pija y para batirlos en retirada. Cuando listos, listos; cuando tontos, tontos. Y al final no se sabe si fingen ahora o es que fingían antes.

Sobre hacerse, o serlo, el tonto escribe también José Antonio Álvarez Gundín en La Razón. Pero se refiere a otro tipo de tontos sobrevenidos, en este caso los ‘tontos útiles’ que pueblan la política. Su artículo se titula La utilizad de ser tonto:

Con el estilo expeditivo y preciso de su fanatismo, Lenin acuñó la expresión «tonto útil» para definir despectivamente a quienes siendo demócratas y capitalistas contribuían de «buena fe» a la legitimación de la Unión Soviética. El término hizo fortuna fuera del paraíso comunista y pasó a designar a todo aquel que, por ingenuidad, ignorancia o cobardía, favorece con sus opiniones una causa contraria a sus propios principios. Por ejemplo, Pere Navarro.

Considera Álvarez Gundín que Navarro es un tonto útil de Oriol Junqueras, que cuenta con el valioso apoyo de otros tontos útiles de peso, entre los que incluye al ya dimitido fiscal jefe de Cataluña, Martín Rodríguez Sol, y Artur Mas. Sobre todo este último:

Desde [Mas] que llegó a la Generalitat, hace dos años, sus más feroces adversarios no han cesado de crecer en influencia y poder. De ser una fuerza en declive y desprestigiada tras ocho años de gobierno tripartito, ERC ha pasado a gobernar en la sombra gracias al suicidio asistido de CiU, cuyo dirigente más conspícuo actúa como tonto útil con balcones a Vía Layetana.

Concluye:

Entre todas las formas de hundir un próspero negocio familiar, Artur Mas ha elegido la menos honrosa: regalarlo a la competencia a cambio de un miserable sueldo de subsistencia. A Junqueras se le hacen los ojos chiribitas y no cabe en sí de gozo ante la asombrosa utilidad de quienes hacen el tonto

Alfonso Merlos escribe una columna sobre el asunto que, sin duda, hubiera dominado la portada de La Razón, si Hugo Chávez no se hubiera muerto. Se refiere a la nada despreciable deuda de 1,2 millones de euros de IU con Hacienda —IU debe 1,2 millones a Hacienda por no pagar retenciones del IRPF— . Merlos titúla Explotadores y depredadores:

¡Caramba con la izquierda auténtica! ¡Caray con los que defienden más que nadie los derechos de los trabajadores y pagan religiosamente lo que deben al sacrosanto Estado ! ¡Cuánta impostura y cuánta cara!

Echa un cable al ministro que gusta de exprimir las carteras de los ciudadanos y lanzar amenazas veladas a todos aquellos (medios de comunicación, partido políticos y, la última, «creadores de opinión») que osan criticarle:

¿Quién es ahora el malo de la película: el señor Montoro, que ha denunciado con razón que hay partidos que no cumplen fielmente con su obligación de pagar impuestos o los morosos ejércitos de Lara?

Pues este humilde lector de columnas cree que ambos son los malos de las películas. Los de Cayo Lara por exigir impuestos altos para el resto mientras ellos no pagan los suyos, y Montoro por sus constantes amenazas veladas de lanzar contra toda voz crítica las hordas de Hacienda, por más que en algunos casos tenga razón. Por cierto, que a algunos nos resulta algo sospechoso que sea precisamente el periódico de la ‘disciPPlina’ al que le filtren las trampas al fisco de IU, y que ocurra después de que Montoro el Malo lanzara uno de sus ‘avisos’ en sede parlamentaria, dirigido precisamente a los grupos de la oposición.

Añade Merlos:

¿O creen los comunistas que los millones de euros hurtados al conjunto de los contribuyentes son cuatro perras gordas? Quienes siempre se muestran diligentes y proactivos para dar lecciones a los perversos empresarios -¡ay de la vocación esclavista!- y quienes se lanzan a la yugular de los corruptos y evasores que campan por sus respetos sin que nadie les pare los pies han sido cogidos con el carrito del helado.

Concluye:

Señor Lara, déjese de paparruchas, de pancartas, de soflamas propagandísticas, y haga lo que tiene que hacer. Vigile las cuentas de su coalición. Trate con dignidad a sus obreros. Y pague lo que debe. España necesita dirigentes ejemplares y cumplidores. Se ha pasado la hora de los farsantes.

Saltamos ahora a El País, donde por una vez a David Trueba le da por ejercer de aquello que se supone que es y se lanza a la crítica televisiva. O al menos lo hace en parte en su columna Espasmos:

La política y los medios se parecen en que ambos funcionan a espasmos. Con contracciones incontrolables, cercanas al tic. En nuestras televisiones los espasmos son de dos tipos. Por un lado, el dramático [referido al paro, corrupción y similar] (…) Pero llega el espasmo contrario y regresa la chacota, la feria de vanidades y monstruos y un chapuzón al agua.

Asegura que los sábados por la noche Telecinco y laSexta compiten por el espasmo dramático. Acto seguido hace algo digno de elogio, por poco común en los medios de comunicación españoles: critica al ex presidente de Cantabria Miguel Ángel Revilla, del que en su opinión abusan en laSexta. Tras asegurar que «dice a la gente lo que quiere oír», añade:

Es tal el desahogo de un personaje simpático y expresivo, que da miedo de que al final le metan en un jacuzzi con azafatas y le obliguen a hablar con su caballo, como si todos los caminos televisivos llevaran a la Marbella que Telecinco lubricó para la sodomía populista de Gil y Gil. ¿Han escuchado algún reconocimiento público de culpa?

Ya era hora de que alguien dedicara al populista telepredicador del ‘Peronismo con Anchoas’ algo que no fueran elogios. Y no, si alguien pretende de él algo parecido a un reconocimiento de su propia culpa puede esperar sentado, no creemos que nunca lo ofrezca.

Pero como la cabra tira al monte, Trueba tiene que salir de la crítica televisiva y en su último párrafo entra en lo que más le gusta: la opinión política. En concreto, la crítica al Gobierno del PP:

El Gobierno funciona a espasmos similares (…) Hay una parte seria con la vicepresidenta Soraya o De Guindos al mando. Pero la fuga de agua del cachondeo que provocan otros miembros del gabinete en plena crisis hunde los esfuerzos. La crítica más brutal a estos personajes consiste en emitir sin tocar sus declaraciones. Esos vídeos son la más catastrófica imagen de descontrol. Capitaneados por ese Montoro que un día sí y otro también acusa al vecino de no pagar impuestos y luego ese baile de Los Pajaritos al que Bárcenas somete a la cúpula de su partido cada amanecer, cuando divorcia parejas y destartala despachos. A una España en traje de drama, de pronto le pegan otro chapuzón de cachondeo. Y nadie sabe qué bañador ponerse para salir a ahogarse.

Tras comprobar que Cristobal Montoro no se ha acercado en lo que va de mañana a nuestra cartera –no sabemos si el ministro considera si este humilde lector de columnas es un «creador de opinión», pero al menos sí le informamos desde aquí que estamos al día con la Agencia Tributaria–, terminamos nuestro repaso diario a las columnas de opinión en ABC. En concreto, lo hacemos con un buen artículo de Antonio Burgos titulado Machismo bueno, machismo malo.

Creía el común de los mortales que hasta ahora sólo había un machismo. Eso será en el mundo, por ahí lejos. Pero en España, que siempre es diferente, no ocurre así. En España, al igual que existe el tinto de Rueda y el blanco de Rueda, el lomo de Guijuelo y la caña de lomo de Guijuelo o el mantecado de Estepa y el polvorón de Estepa, tenemos el machismo bueno y el machismo malo.

Señala la existencia de un «machismo malo» de derechas, como el del alcalde de Valladolid:

Ese machismo merece la inmediata reprobación social de las profesionales del feminismo, como Elena Valenciano, Susana Díaz o Soraya Rodríguez, cuando no la pira en la plaza pública, pues es herejía que persigue de oficio, de Santo Oficio, la Inquisición de lo políticamente correcto.

Añade:

Y frente a ese machismo que debe ser erradicado de la faz de la tierra española, existe otro: el machismo bueno, el saludable, que expresa siempre una voluntad de modernidad, de progreso y de por aquí te quiero ver. Es el machismo de izquierdas, progresista, solidario, sostenible y todas esas cosas; que no merece tal nombre, pues es simplemente dialéctica política contra el adversario. Que las tías de derechas no sean tan carcas y tan cavernícolas, joé, que se tienen más que merecidos los ataques del machismo de izquierdas.

Pone varios ejemplos. Pero se centra en el último caso, en el un dirigente socialista Andaluz que se quedó tan ancho diciendo que Fátima Báñez estaría mejor en su pueblo haciendo punto de cruz. Señala que la reacción de Valenciano, Aido, Cachón y similares ha sido el silencio.

Concluye con cierto cachondeo:

¿Se imaginan que alguien del PP mandara a Elena Valenciano a hacer encaje de bolillos, que es lo que suele dentro de su descuajaringado partido? Y digo encaje de bolillos porque el punto de Fátima Báñez es de cruz, y no hay derecho. Esto es lo que no me cuadra: que el machista de izquierdas de turno, ante el habitual silencio de las feministas profesionales, haya mandado a la ministra a hacer punto de cruz, precisamente de cruz, habiendo vainicas. ¿Pero no estamos en un Estado Laico?

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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