AGUSTÍN PERY, EL MUNDO / EL DÍA BALEARES

El Mundo celebra las ‘rebajas’ del Supremo a Matas: «Castro es un juez hiperbólico»

Francisco Mestre (El Dario de Mallorca): "No es el caso más grave que ha protagonizado Matas, ni mucho menos"

MESTRE: "Alemany lecciones sobre cómo tiene que comportarse la gente, y los jueces le han colocado donde le corresponde"

El fallo del Supremo reduciendo la pena de Jaume Matas de seis años de prisión a sólo nueve meses, lo que le evitará tener que entrar en la cárcel, ha sido celebrada por el ex presidente balear, que ha dicho se acabará demostrando su inocencia. En cualquier caso, Matas ha sido exonerado de varios de los cargos por los que fue sancionado por la Audiencia de Palma.

Periodista Digital se ha puesto en contacto telefónico con dos de los periodistas que mejor conocen el caso para que valoren la reducción de condena al político, así como la sanción al también periodista Antonio Alemany, ex director de El Mundo – El Día de Baleares. Los consultados son el actual director del citado diario de Unidad editorial, Agustín Pery, y Francisco Mestre, especialista en Justica de El Diario de Mallorca.

Periodista Digital: ¿Cómo valora que se haya reducido la condena de Matas de seis años a sólo nueve meses?

AGUSTÍN PERY:

«Yo creo que lo que hace el Supremo es poner mesura en la desmesura. El juez Castro es un magistrado hiperbólico que había puesto el titular sin tener el contenido. Él consideraba que esta era una condena fácil, pero al final se demuestra que la instrucción es una cosa y que la sentencia del Tribunal Superior es otra cosa. Quizá esperábamos que hubiese una reducción, tal vez no tanta. Aunque Matas diga que es inocente, para el juzgado es culpable, pero no de todos los delitos ni en la medida en la que la justicia balear quería. Es una condena a la instrucción de Castro y ponen en tela de juicio toda la instrucción del caso Palma Arena. Se tendrán que atar los machos, trabajar mejor las cosas y no buscar atajos para buscar una condena de lo que ellos consideraban que era una pieza de caza mayor que era Matas».

«Si dejamos aparte el caso Noos, que tiene una dimensión mayor a nivel nacional, el resto de piezas no puedes basar toda tu instrucción en un prejuicio y en una suposición. Lo que no puedes hacer es tratar de llegar a unas conclusiones basadas en la confesión pactada de todos los subordinados de Jaume Matas. Y en el caso de Matas se produce además un hecho muy llamativo que debería haber provocado ya hace tiempo la intervención de instancias superiores: la obsesión de Castro por no perder la titularidad de la causa le llevó a dejar de imputar a personajes claves en todo el proceso judicial porque eran aforados».

El caso más llamativo fue la que entonces era vicepresidenta balear, Rosa Estarás. Si ella era la ejecutora de las presuntas decisiones de Matas, nadie puede entender que en ningún momento el juez Castro quisiera en ningún momento imputarla, sino simplemente llamarla como testigo. En cambio, a todos los subordinados de Rosa Estarás los llamó como imputados. El único motivo es que ella era aforada. Por lo tanto, Castro privilegió a Rosa Estarás, la benefició, precisamente porque no quería dejar de ser el titular.

«Su deseo de encarnar la condena a Matas le ha acabado convirtiendo en el principal perjudicado y eso es algo de lo que dice, no tan entre líneas, el propio fallo del Supremo, que además ha sido un fallo emitido por un juez al que nadie le va a poder acusar de sectario o de pepero porque es el mismo juez que hace unos días dejaba libre a José Blanco de cualquier culpa y además es un juez al que le quedan muy pocos meses porque en octubre se jubila. Yo creo que le ha dado una lección, no sé si de justicia, pero las cosas hay que hacerlas bien, hay que trabajárselas, no buscar siempre el atajo y eso es algo que no han hecho ni los fiscales ni el instructor, que es Castro y el principal perjudicado por este fallo, que no es nada descabellado. Son ciento y pico folios y han estado un año trabajándolo desde el Supremo, por lo tanto no se puede hablar ni de precipitación, ni de sectarismo ni de tratar de hacer un favor al Gobierno del Partido Popular porque, entre otras cosas, Matas está apartado y desde hace tiempo no tiene ninguna relación con el Partido Popular».

FRANCISCO MESTRE:

«Ha sido una sorpresa, se esperaba que hubiera una reducción de la condena pero no tan drástica. Lo que es cierto es que la sentencia era exagerada para la gravedad del hecho. Se trataba de un caso que ha sido el primero en llegar a julio, pero que no es el más grave que ha protagonizado Matas, ni mucho menos».

«Es el caso más fácil de instruir y está claro que la Audiencia quería una primera sentencia ejemplar de cara a los muchos juicios que se esperan contra Jaume Matas. Pero en cualquier caso, ha sido una sorpresa».

En absoluto el juez Castro tenía un afán de perseguir a Matas. El juez se ha encontrado con una causa general de corrupción porque se han encontrado muchas irregularidades penales en la actuación de Jaume Matas. Hay que recordar que la sentencia es condenatoria, el hecho es unible. Matas no ha sido absuelto, a menos pena, pero ha sido condenado.

«Es la primera vez en que un presidente del Gobierno balear ha sido condenado por un caso de corrupción, aunque él vaya sacando pecho. Se entiende que esté satisfecho. Pero está claro que poco a poco van a ir cayendo otros caso y que tiene muchísimas posibilidades de ser condenado».

Periodista Digital: ¿Cómo se explica que se considere que hay hechos probados pero que no son delitos, como también ha dicho el Supremo de José Blanco? ¿Hay una nueva doctrina judicial que favorece a los políticos?

A. PERY:

«Unos hechos probados pueden ser considerados en diferentes niveles, en diferentes estadios de gravedad. La justicia en Baleares, en el caso de instructor, ha considerado que los hechos por los que se acusaba a Matas eran merecedores de una condena de seis años de prisión. Lo que considera el Supremo es que ni todos esos delitos se han producido, porque de hecho le condena por un contrato menor y por lo tanto la gravedad de los hechos no son constitutivos de un delito que lleve o acarreé pena de prisión».

«No dice que no se haya cometido algún delito, ha cometido uno, el tráfico de influencias, pero en uno de los aspectos. En el resto, técnicamente, no se han producido, como es el de la prevaricación. Es más, de haberse producido, el personaje que tendría que haber declarado y al que podrían haberle sometido al mismo sistema, un pelín matonismo por decirlo de alguna manera que todos entendamos al que se sometió al resto de testigos e imputados sería a la vicepresidenta del Gobierno balear, que no se hizo. A partir de ahí, es todo un efecto dominó».

Es más, es todo tan llamativo como el hecho de que los imputados, si se hubieran negado a pactar con la Fiscalía y con el juez, estarían hoy todos absueltos. Las condenas que se han confirmado son todas aquellas de los que han pactado. Los que se han mantenido firmes desde el minuto uno no han sido exonerados de cualquier culpa. Esto aborta cualquier duda sobre la parcialidad de la Justicia. Podemos tenerlas en muchos casos como con el juez Castro, que a veces entra como un elefante en una cacharrería y en el caso de Matas le ha podido más la obsesión ideológica, que el hacer un trabajo fino.

F. MESTRE:

«El juez Castro no juzga, lo hacen tres jueces de la Audiencia de Palma. La autora de la sentencia es una magistrada con más de 20 años de experiencia. En cualquier caso, siempre existen diferentes criterios. No significa que los jueces de Palma se hayan vuelto locos, sino que el Supremo tiene otra visión sobre unos mismos hechos que juzga desde la distancia. Puede ser que desde aspectos técnicos la sentencia de Palma no fuera correcta. En cualquier caso, el Supremo sanciona la actuación de Matas y la pena, la limita».

«No tengo datos para hacer esa afirmación [que se favorezca a los políticos], pero si así fuera sería muy preocupante porque pondría en juego el Estado de Derecho. Entiendo que los jueces del Supremo desde la distancia tienen una visión de los hechos, que al final es la definitiva. Pero desde mi punto de vista eso no supone que los jueces que tienen la inmediatez y que están más cerca de los hechos en sí y del proceso en cuestión hayan cometido ninguna infracción o hayan cometido un fallo. Es algo más técnico».

Las sentencias de Blanco y de Matas, son temas que están muy alejados de uno de otro.

Periodista Digital: ¿Qué le parece que a Alemany le impongan una pena que es más del doble que la de Jaume Matas y que al ser más de dos años es pena de prisión efectiva?

A. PERY

«Primero lo lamento porque he trabajado con Antonio Alemany, creo que estos hechos no pueden empañar su calidad periodística, que es un periodista insigne como lo reconoce la propia sentencia, que es un opinado muy válido, pero evidentemente el Supremo considera que ha cometido un delito y tendrá que asumir la condena que le caiga. La Justicia ha fallado, pero que tenga que ir a prisión…pues yo eso no se lo deseo a nadie».

F. MESTRE:

Es normal, porque Alemany es quién se benefició económicamente de la manipulación de un concurso. Además, es un personaje que suele ir dando lecciones de periodismo y de comportamiento a la gente, mientras que el cobraba por hacer los discursos del presidente y al mismo tiempo alababa la intervención de comunicación local del presidente. Eso me parece sancionable desde cualquier aspecto.

Es un personaje que siempre se ha caracterizado por ir dando lecciones sobre cómo tiene que comportarse la gente, y los jueces le han colocado en el lugar que le corresponde.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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