OPINIÓN / Afilando columnas

Edurne Uriarte se lamenta: «Los rojos me han criticado porque para ellos Gucci es un símbolo del capitalismo»

John Müller: "2014 es el año del incumplimiento, el año extra que Rajoy y Montoro se han dado"

El nuevo mes comienza entretenido en los espacios de opinión de la prensa de papel española. El 1 de octubre de 2013 encontramos una macedonia de cuestiones que le da al repaso de las columnas una mezcla de sabores que se agradece tras un septiembre que ha resultado bastante monótono. De todo encontramos en esta ocasión, desde un crítico televisivo metido a analista de los Presupuestos Generales del Estado hasta una catedrática de Políticas que ante las reacciones contrarias al más frívolo de sus artículos sentencia que estas propenden de ‘los rojos’. No falta, para completar el cuadro, el miedo de algún ministro a haber sido grabado hablando con el Señor de las Peinetas.

Arrancamos con el auto proclamado ‘periódico de la Catalunya real’, donde el crítico televisivo colaborador de Julia Otero carga contra Televisión Española por no dar a la manifestación en Mallorca contra el trilingüismo en la escuela. La columna de Ferran Monegal en El Periódico se titula Los sapos de TVE:

Ha sido la mayor manifestación de la historia de Mallorca. Las calles y plazas de Palma se volvieron de pronto de color verde, el color de las camisetas de los miles y miles de ciudadanos que salieron a demostrar su rechazo a ese engendro llamado Tratamiento Integrado de las Lenguas (TIL). El Parlamento balear lo aprobó con el rodillo de los votos del PP y ahora intentan instalarlo por la fuerza.

Curioso eso de que van a intentar instalar la reforma «por la fuerza». ¿Acaso se van a llenar las aulas baleares de policías y guardias civiles para imponer la ley? ¿O tal vez se va a apostar un par de carros de combates en la puerta de cada colegio e instituto mientras que helicópteros artillados sobrevuelan esas mismas instalaciones? La verdad es que lo ponemos en duda.


Ferran Monegal.

Acto seguido repasa el orden en que se ofrecieron las noticias en el Telediario de TVE de las 9 de la noche, donde la manifestación no ocupó precisamente un lugar destacado. De ahí concluye:

¡Ahhh! Tengo la impresión que por los despachos directivos de TVE debe haber tal cantidad de sapos sueltos, que más que una cadena pública debe parecer un capítulo de Frank de la jungla. Pobre Frank, acaba de regresar a Cuatro con sus aventuras y nos ha enseñado una rana hermosa y delicada, pequeñita, colorista, inofensiva, llamada la ranita de ojos rojos, originaria de Panamá y de Costa Rica. Y digo pobre Frank porque es un ingenuo lleno de bondad y carente de malicia. Pretende impresionarnos con sus aventuras por los bosques de Tailandia, cuando la selva de verdad está en las moquetas de los directivos de TVE, plagadas de sapos tramposos que camuflan la realidad que no les gusta.

Monegal descubre que TVE está manipulada por el poder político. Menuda sorpresa. Lo mismo podría decir de la catalana TV3, o incluso de la sumisión a la Generalitat por parte de los periódicos catalanes que viven en buena medida de las subvenciones del Gobierno autonómico. Y entre estos se incluye el diario donde él publica. Pero tranquilos, posiblemente no diga nada de eso.

Tomamos el puente aéreo y, nada más aterrizar en Madrid, nos acercamos a El País. En la contraportada encontramos un artículo de Rosa Montero titulado Epidemia:

Los nacionalistas suelen decir que los de fuera no entendemos su nacionalismo. Y tienen toda la razón, porque el nacionalismo no se puede entender, o sea, no es una construcción racional a la que se pueda acceder lógicamente, sino un espasmo emocional de origen remoto. Que a principios del siglo XXI haya gente que se siga sintiendo superior y orgullosísima de sí misma por haber nacido casualmente a este lado o al otro de un río, es algo que me deja patidifusa.

Este humilde lector de columnas no puede coincidir más con la columnista de El País. Y que nadie venga a decirnos que otros somos nacionalistas españoles. Quien esto escribe no lo es. Se siente español y ama a su país, pero no considera que haber nacido y crecido en él le haga mejor que nadie. Tampoco cree que le de derecho a exigir algo a otros o que sea excusa para imponer nada a nadie. Las personas siempre están por encima de las identidades colectivas de cualquier tipo.

Añade Montero:

Los nacionalismos no se piensan sino que se sienten, lo mismo que la fe religiosa. Einstein decía que el nacionalismo es una enfermedad infantil del ser humano. A veces cursa de manera leve, como una gripe; pero otras se convierte en una meningitis que fulmina los cerebros, como sucede, por ejemplo, con los energúmenos que asaltaron la sede de la Generalitat en Madrid hace unos días. Porque lo peor es que es una enfermedad muy contagiosa.

Concluye:

Tras los excesos del franquismo, el españolismo estaba en horas bajas. Pero esta erupción de catalanismo está avivando la bicha por doquier. Eso es lo único que me inquieta de la cuestión catalana: su contagio. Por lo demás, si quieren independizarse, que lo hagan: creo que es un error, pero tienen derecho a equivocarse. Y por favor, que sea cuanto antes, para evitar que prospere la epidemia.

En esta conclusión diferimos. No nos gustan los energúmenos que asaltaron al sede de la Generalitar, ultras violentos que han de ser condenados, pero no es lo único que ha de preocupar del catalanismo. Como otros nacionalismo, resta libertad a numerosos ciudadanos que no comparten ese pensamiento y, en sus versiones más ridiculizadas, llega a incluir amenazas de muertes a personas que se aman a su Cataluña natal pero no creen que sean un país diferente de España. Y conocemos varios ejemplos.

El crítico televisivo que por lo general escribe de cualquier cosas que no sea televisión nos sorprende en esta ocasión con un título referido a una serie para la pequeña pantalla Breaking bad. Sin embargo, se trata de un mero recurso de David Trueba para introducirnos en el tema que realmente quiere comentar: el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE). Lo primero que dice sobre este asunto es que el Gobierno de Rajoy «a ratos parece querer empujar a los honestos profesores de Física a convertirse en traficantes de drogas para levantar el país».

Concluye:

Rompen mal estos presupuestos porque señalan lo malo por conocer, prosiguen en la línea de degradación social, la que sin sorpresa conduce a las auroras doradas y el nacimiento de mesías populistas, única especie que florece en los desiertos políticos.

Rompen mal porque esas bolas de billar en que nos hemos convertido los españoles no ven otro destino que el agujero negro. La fuerza promocional del Gobierno los llama los presupuestos de la recuperación. Hace cinco meses utilizaban la situación catastrófica de nuestras cuentas para sumirnos en la congoja. No va a ser tan sencillo pasar del pavor traumático a la esperanza confianzuda. El ministro Montoro asegura que va a subir las ayudas para teatro. Será para borrar la mueca que han venido utilizando para meternos miedo y cambiarla por esta nueva de acogedora providencia.


John Müller.

Y, puesto que hemos entrado en materia presupuestaria, veamos lo que comenta alguien que sí tiene capacidad y solvencia para analizar el proyecto de los PGE. Nos referimos a John Müller, que firma en El Mundo El presupuesto de la deuda:

Se suele decir que los Presupuestos son el sitio donde el Gobierno escribe su programa. En el caso de las cuentas de los gobiernos de Mariano Rajoy, los Presupuestos han sido el sudoku a completar por Cristóbal Montoro entre las fuertes restricciones de la realidad, con las reformas que se hicieron y las que no. En ese sentido, los de 2014 carecen de ambición y son muy continuistas.

Y eso que 2014 es el año del incumplimiento, el año extra que Rajoy y Montoro se han dado tras descubrir que si el hachazo fiscal no se mantenía era imposible cuadrar las cuentas de un Estado que cuando se ha reformado ha sido para cobrarle más al ciudadano. Rajoy terminará su legislatura sin haber desarrollado una auténtica reforma de la burocracia.

Añade:

Para disimular esta inacción, se ha congelado el sueldo de los funcionarios. De momento a todos por igual, tanto a los flojos como a los esforzados.

Pese a lo que diga la oposición, el tercer presupuesto de Rajoy está muy lejos de poner en peligro el Estado de Bienestar. Con más de 423.000 millones de gasto (un 3,7% más que en 2013), el Estado está rozagante, imperturbable ante la devaluación interna que casi en solitario protagoniza el sector privado.

Concluye:

Con toda la artillería tributaria machacando las rentas y los ahorros de los ciudadanos, con los copagos y repagos a pleno rendimiento, con la inversión pública otra vez reducida a mínimos, el déficit de 2014 debería cumplirse. Ahora bien, ¿y la deuda pública? ¿Qué hace la deuda creciendo hasta el 99,8% del PIB? Pues sencillo, poner de manifiesto que el Estado sigue sin haber sido reformado, viviendo por encima de sus posibilidades, porque este año no hay bancos que rescatar. En tres presupuestos, Rajoy ha incrementado la deuda pública en casi un 31% del PIB. Zapatero, en siete años, la aumentó un 26,1%.

Este humilde lector de columnas le recomienda al apreciado lector que haga clic en el título del artículo de Müller para afrontar su lectura completa. Aunque trate de un tema complejo como la economía en general y los PGE en particular, está escrito de forma ágil y didáctica. Aclara muchos aspectos y rompe muchos mitos.

Continuamos en el diario de Unidad Editorial, en cuya contraportada encontramos uno de esos artículos de Raúl del Pozo sobre el caso Bárcenas que contiene mensajes destinados al registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante y a los suyos. Se titula Bárcenas es un gato. Arranca con una insinuación, ¿alguien está espiando al propio Del Pozo?

Me han avisado: no tengas el teléfono conectado al ordenador porque te pueden grabar hasta los ronquidos. Los métodos se han modernizado desde las cintas magnetofónicas que hundieron a Nixon.

Pasa a hablar del Señor de las Peinetas:

Mientras Luis Bárcenas mira Te vas a enterar o Más vale tarde, le preguntan por las grabaciones y él insiste en que ni siquiera las conoce su abogado Javier Gómez de Liaño. Alguien cercano al ex tesorero me repite: «Hay grabaciones. Entre muchos pillados hay un ministro». Escribí hace unas semanas que antes de irse a la sombra Luis Bárcenas lo grabó todo y dejó a tres incondicionales tres mochilas que contenían vídeos, talones, recibís y un saco de dormir, donde había unas botas de esquí y donde se guardaba lo más importante.

Asegura que desde el PP le dicen que están tranquilos y que no tienen miedo a que Bárcenas se guarde una bala en la recámara, él añade:

Pero entonces, ¿por qué se preguntan unos a otros: ¿suena mi nombre?, ¿aparezco en algún cheque?, ¿estoy en algún recibí? La verdad es que no tienen ni puta idea de cómo habrá descrito el estado de los calzoncillos o bragas el tesorero-confesor-cantarra que los ha lavado durante 25 años.

Pedro Arriola no es el Paracelso o Simón el Mago, pero sabe que el azar no existe y que el descenso de la intención del voto al PP responde a causas objetivas y una de ellas se llama Bárcenas. Rajoy trabaja para darle la vuelta a las previsiones. Cree que hay cosas que no se podrán probar y además ha declarado un fiscal que el caso puede quedar en nada.

Concluye:

A Ruz, un juez de 35 años, lo van a enredar; quizá sueñe con repetir la hazaña Correa, al que tuvieron rejado casi cuatro años. Si entrullan a Bárcenas sólo dos años, pasarán las elecciones y aún no habrá llegado el juicio. Por eso dan por descontado el caso. No creen en las grabaciones del alpinista y piensan que Bárcenas es un gato de papel.

Pasamos a ABC, donde Edurne Uriarte firma Los rojos contra Gucci. Como podrá imaginar, estimado lector, es la respuesta de la catedrática de Políticas a las críticas recibidas por su artículo ¡Mi bolso!, en el que comentaba que pudo mantener la calma cuando un guapo camarero le volcó una copa de vino blanco sobre su último bolso Gucci.

Los rojos, es decir, el sector más cerril de la izquierda, me han montado un escándalo en Twitter. ¿Por alguna opinión política? ¿Por el apoyo a alguna iniciativa política o social? No, nada de eso. Lo rojos en cuestión se han escandalizado porque he hablado de un bolso Gucci en un artículo publicado en Mujer Hoy, la revista de moda de este periódico.

Debería mirar bien doña Edurne. Que entre los que le han criticado hay muchos rojos, sin duda es cierto. Pero no todos los que lo han hecho son ‘los rojos’. Algunos hay conservadores, liberales o democristianos que tampoco han aplaudido el artículo en cuestión. Este humilde lector de columnas cree que Uriarte tiene derecho a lucir todos los bolsos Gucci que quiera, mientras los pague con un dinero conseguido de forma legítima o sea un regalo también legítimo. Pero eso no evita que considere que el texto en cuestión es una frivolidad gratuita e innecesaria, hasta de mal gusto en un momento donde muchas personas lo están pasando mal. Eso sí, tiene todo el derecho del mundo a tener ese mal gusto o mostrarse como frívola. La libertad es también para eso. Y otra coso, ese exceso de frivolidad le hace parecer una mujer mucho menos inteligente de lo que es.

Añade:

En los códigos de la izquierda cerril, Gucci es un símbolo del capitalismo opresor de la derecha, mientras que la gastronomía, los viajes o el fútbol forman parte del capitalismo opresor que ellos mismos practican. Lo que da una idea, sobre todo, de un problema del que ya hemos hablado algunos en estas páginas. De la lamentable degeneración de Twitter y de su dominio por parte de la izquierda radical y del populismo. Degradación intelectual que lo hace crecientemente inservible para el periodismo y degradación ideológica que lo aleja de los espacios de debate ideológicos atractivos para el conjunto de los ciudadanos.

Continúa:

Pero el escándalo de los rojos contra Gucci también da una idea de las claves ideológicas en las que se mueve este tipo de izquierda. Sobre todo, la uniformizadora e intolerante, con esos tics de antiguos totalitarismos comunistas que no pueden superar. Y que me hacen pensar en uno de los factores que me alejaron de la izquierda de mis orígenes, aquella intolerancia de algunos de sus sectores, el feminista, por ejemplo, contra las mujeres interesadas por la estética y la moda.

Concluye:

El problema es que la otra izquierda, la de Harman, es muy fuerte. Harman es la misma ministra que elaboró en 2009 una lista de las 16 mujeres británicas más influyentes del siglo XX… y ¡excluyó a Margaret Thatcher! Así se las gastan los rojos que se movilizan contra los bolsos Gucci.

No vamos a negar que Uriarte tenga razón en buena parte de lo que decimos. Pero insistimos, se le puede haber criticado por el dichoso artículo por motivos que nada tiene que ver con lo que ella dice. Por cierto, cuando este humilde lector de columnas tuvo ocasión de entrevistarle, ella mostró una desconfianza hacia el libre mercado típicamente neoconservadora. Por mucho que ahora lo defienda, su postura es la de ‘capitalismo sí, pero no demasiado’.

 

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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