OPINIÓN / Afilando columnas

Jaime González: «La justicia se ha quedado en las plumas del Faisán»

Manuel Jabois: "A Soraya Sáenz de Santamaría le ha crecido la sonrisa de la sucesión"

Una gallinácea vasca ha logrado eclipsar al burro catalán –símbolo tomado por los independentistas en contraposición del toro español– en los espacios de opinión de la prensa de papel del 17 de octubre de 2013. El fallo judicial –en opinión de este humilde lector de columnas, pocas veces resulta tan acertado el término ‘fallo’ para referirse a una sentencia– sobre el caso Faisán ha logrado que el desafío independentista, incluyendo los ‘avisos’ del democristiano más conocido en el lujoso Hotel Palace al registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante, pase a ser un tema secundario por un día. No hay, sin embargo, un tratamiento homogéneo. Para los columnistas de El País el asunto no existe, y tampoco son demasiados los de La Razón que se inspiran con este asunto.

Arrancamos en esta ocasión en El Mundo, uno de los periódicos donde más columnistas escriben sobre el Faisán, pero con artículo que no tiene nada que ver con este asunto. Manuel Jabois escribe, sobre la sesión parlamentaria del día anterior, El relato:

Desprovisto de Bárcenas, que aún no se sabe si está muerto o de parranda, el PSOE bracea en la melancolía, que es donde mejor se desenvuelve Rajoy.

Añade:

Sólo Soraya Sáenz de Santamaría perdió los papeles, o más bien los guardó en la cartera para salir corriendo, cuando Soraya Rodríguez la interrogó sobre parados defraudadores, que la vicepresidenta había elevado a medio millón con precisión desalentadora. El Gobierno suele equivocarse con los parados como los tenderos con el cambio: siempre del mismo lado. Básicamente, les caen mal.

Cuenta la reacción de la vicepresidenta cuando un diputado socialista avisó de que se iba a escapar:

Sin perder la sonrisa (a Soraya le ha crecido la sonrisa de la sucesión, ésa que se le pone a los delfines cuando una mañana, delante del espejo, se dicen a sí mismos: «No limits. No fear. No rules») Soraya embocó la puerta llevándose con ella a dos inmaculados, Floriano y Moragas. De espaldas parecía Danaerysde la Tormenta en moreno, en bajo y con aversión al fuego; eso sí: la tormenta la llevaba puesta.

Concluye con Duran i Lleida:

Siempre que le toca hablar temprano a Duran se le aprecia la marca de la almohada del Palace, algo que da a sus reivindicaciones un aire aristocrático. El día en que, además de la marca de la almohada, traiga el pijama puesto y el café se le da la independencia sin rechistar, aunque a Duran esto no le haga gracia: lo que vino a decirle a Rajoy, resumiendo, es que por favor atienda a Convergència para que le dejen dormir cinco minutos más.

Imaginar la escena de Duran i Lleida en pijama resulta un tanto perturbador. Lo único bueno es que al diputado de marras le ocurre como a este afilador de columnas: no tiene suficiente pelo en la cabeza como para estar despeinado por la mañana.

Ahora sí, entramos en materias gallinaceo-judiciales de la mano de Victoria Prego, una de las columnistas del diario de Unidad Editorial que escribe sobre la vergonzosa sentencia. Su artículo se titula La política y la justicia no se pueden mezclar:

Esta sentencia no la entenderán los españoles de ninguna manera. En primer lugar porque el tribunal considera que no es colaboración con banda armada el hecho imponente, inaudito e inexplicable de que unos policías alerten al etarra recaudador del dinero que ETA ha obtenido a base de extorsiones y amenazas, de que la misma Policía le va a detener a él y a su cómplice con las manos en la masa en cuanto atraviese la frontera.

Señala:

De todas maneras, si como parece decir la sentencia, había razones políticas en la actuación de los dos policías, ¿desde cuándo los delitos se juzgan a la luz atenuante de la política? ¿Y dónde están los autores de la decisión política que llevó a dos policías acreditadísimos en su lucha contra la banda a tener una actuación tan deleznable? Una sentencia muy extraña ésta que, sobre todo, pone patas arriba un principio del Estado de Derecho según el cual el delito es perseguible sean cuales sean sus motivaciones o las razones de sus promotores.

Concluye:

No sólo las víctimas del terrorismo se sentirán burladas por esta sentencia que ha juzgado uno de los casos más sangrantes de la historia de la lucha contra ETA. Se sentirán burlados la mayor parte de los ciudadanos. Si la Fiscalía no recurre y el Supremo no lo endereza, estaremos ante un hecho para la vergüenza nacional.

Pasamos a ABC, donde también hay varios columnistas que se comentan la sentencia. El jefe de opinión del diario, Jaime González, titula con un juego de palabras Un faisán (crudo) y dos mochuelos:

Dos consideraciones a la sentencia de la Audiencia Nacional sobre el caso Faisán: que la justicia siempre se queda en las plumas y que los miembros de la Sala Penal han tenido que hacer una interpretación insólita del artículo 576 del Código Penal para no condenar a los policías Enrique Pamiés y José María Ballesteros por un delito de colaboración con banda armada. Considera el tribunal que el chivatazo «no pretendía favorecer una acción puntual de ETA», respetabilísimo argumento que -y duele escribirlo- sería extensible a la mitad de los presos condenados por su complicidad con la banda terrorista.

Añade:

Los equilibrios de la Audiencia Nacional son dignos del mejor funambulista: porque una cosa es revelar secretos de Estado y otra bien distinta es revelar secretos de Estado a uno de los encargados del cobro del denominado impuesto revolucionario de ETA.

Concluye:

En cualquier caso, lo sustancial del caso Faisán es que la justicia sigue poniendo techo a sus sentencias en cuanto percibe que mirar hacia arriba puede convertirse en un problema político de imprevisibles consecuencias. De nuevo se ha dado de bruces con la X, porque ponerle nombre al responsable político que ordenó o consintió que Pamiés y Ballesteros le dijeran a Elosúa que pusiera pies en polvorosa nos conduciría de manera inexorable -por acción u omisión- a RbCa, que es el acrónimo del apellido de quien usted, querido lector, está pensando: el mismo, sí señor.

Isabel San Sebastián trata el mismo asunto, con el contundente título de Impunidad:

Colaborar con ETA no es punible cuando se hace en aras de la «paz». No es punible aunque merced a esa colaboración los pistoleros de la banda recibieran 54.000 euros procedentes de la extorsión, que habrían sido incautados por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad en la operación policial frustrada por el chivatazo del bar Faisán. No es punible a pesar de que, después de ese chivatazo, los terroristas asesinaran a trece inocentes, es de suponer que utilizando armas y munición pagadas con ese dinero.

Añade:

Alfredo Pérez Rubalcaba dormirá más tranquilo. Zapatero contará nubes con redoblada satisfacción. La instancia judicial creada para combatir a ETA, la que más contribuyó en el pasado a plantar cara al terror y ha perdido con esta sentencia su razón de ser, se suma a sus tesis «pacifistas» y avala con este fallo la vía de la claudicación. Otra vuelta de tuerca más a la humillación de las víctimas. Un nuevo mordisco voraz a lo poco que va quedando de dignidad nacional. ¿Qué más da? Suma y sigue.

Continúa:

Pronto conoceremos también la decisión de Estrasburgo, probablemente favorable a la derogación de la doctrina Parot. Sembró bien la confusión el «apóstol de la paz» Luis López Guerra, enviado allí por ZP a desmantelar la defensa legal levantada por el Estado español para impedir que matar a una persona cueste lo mismo que matar a veinte. En caso de que se confirmen los más negros pronósticos, el Tribunal de Derechos Humanos europeo ordenará la puesta en libertad de un centenar de asesinos múltiples y violadores reincidentes, para mayor gloria de ETA, que habrá conseguido así una sonora victoria. El triunfo de la impunidad.

Concluye:

Si se trataba de rendirnos, ¿por qué no lo hicimos hace años? Nos habríamos ahorrado océanos de dolor y rabia.

El único artículo en el periódico de la ‘disciPPlina’ dedicado a este asunto está escrito por Agustín de Grado. La columna en a Razón se ¡titula Como uno más:

Creciendo en el vacío de la España sin fibra moral para batallas ajenas a las del pan de cada día en estos tiempos de crisis pavorosa. ETA ya no mata. Y al amparo de nuestro conformismo avanza una estrategia letal. Lo expresó Aznar con la claridad que le acompaña: «Si queremos un futuro sin terror no podemos actuar como si el terror no hubiera existido».

Concluye:

La sentencia del chivatazo a ETA participa del engaño. Reconoce que se hizo «para no entorpecer» la negociación de Zapatero con ETA, pero el tribunal se mancha las togas con el polvo del camino y argumenta que el fin (la paz) justifica los medios (la violación de la ley por quienes debían protegerla). Foto completa de un proceso repugnante: se negoció la paz con los terroristas, se les legalizó, se les permitió alcanzar las instituciones y ahora debemos felicitarnos. Ya no matan. Les hemos concedido pátina democrática. Pueden hacerse la foto a las puertas del Congreso con Rubalcaba y su coalición anti-PP. Como un aliado más.

Cambiamos de tema y de diario, para pasar al periódico que trae miga. Kiko Méndez-Monasterio publica en la contraportada de La Gaceta Esperar sentada:

Hace tiempo sospecho que anda todo el mundo equivocado creyendo que el referente histórico de Esperanza Aguirre es Margaret Thatcher. En realidad la presidenta del PP de Madrid en quien se fija es en Charles de Gaulle, a quien los franceses fueron a buscar en su retiro para que finiquitara la IV república -que era una estructura corrupta y obsoleta, superada por los acontecimientos- y regenerase la vida pública adecuándola a los nuevos tiempos.

Recuerda que De Gaulle sobrevivió a un atentado de las OAS y Esperanza Aguirre a un ataque terrorista en La India y a un accidente de helicóptero. Añade, a forma de conclusión:

Pero Aguirre no se fija en el francés por la suerte. Y menos, por supuesto, en su proteccionismo económico. De lo que ha tomado nota es de hacer del carácter virtud, y esa postura -entre irresponsable y digna- de esperar sentada a que la nación la llame cuando la estructura no aguante más.

Para terminar mencionamos que El País nos trae el ladrillo político del día de la mano de Manuel Chaves. El ‘triple ex’ (ex presidente de la Junta de Andalucía, ex vicepresidente tercero del Gobierno y ex ministro de Industria) escribe sobre Reformar la Constitución. Estimado lector, este humilde lector de columnas está en la obligación moral de avisarle: hay lecturas más interesantes que esta, por ejemplo, el manual de instrucciones de un molinillo de café. Si usted decide perder su tiempo con Chaves, no nos culpe a nosotros.

 

Siga en Twitter al autor de esta revista de prensa. El usuario es @chinchetru.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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