OPINIÓN / Afilando columnas

Losantos: «Guardiola es uno de los hipócritas más vanidosos que ha producido una sociedad enferma de hipocresía y vanidad»

Merlos: "La 'doctrina parot' significa machacar a los desalmados, a los cretinos, a las ratas que deben seguir transitando por las alcantarillas"

Hay cosas que nunca se pueden olvidar. Es imposible eliminar de la memoria la primera vez que vez a un amigo, estando tú en octavo de EGB y él un curso por debajo, al día siguiente de que ETA asesinara a su padre, amigo a su vez del tuyo. Pero más difícil aún es llegar a imaginar el dolor que debieron de pasar ese niño, hoy adulto, y que sin duda alguna les marcó de por vida a él, sus hermanos (incluyendo dos chicas amigas de tu propia hermana) y su madre. No puedes eliminar tampoco de tu mente las veces que viste a tu progenitor sufrir por la muerte, a manos de la misma organización terrorista, de alguno de sus compañeros. Son escenas demasiado frecuentes en la vida de demasiados españoles.

Quienes la vivieron a través de terceros, próximos pero terceros a la fin y al cabo, fueron privilegiados dentro de la tragedia. Infinitamente peor es el dolor de los hijos, mujeres o maridos y padres de los asesinados por ETA. Y son esos miles de personas quienes más deben de sufrir a la espera de una sentencia europea que podría dejar en libertad a asesinos múltiples de la más sangrienta banda terrorista que ha conocido España.


Alfonso Merlos.

Y esa sentencia, que tal vez se haya dictado cuando usted esté leyendo este ‘Afilando columnas’, ocupa varias columnas el lunes 21 de octubre de 2013. Una de ellas es la que firma Alfonso Merlos en La Razón, titulada Barra libre, ¡no!

Un mundo de locos. El absoluto desorden moral. La entera anemia ética. Únicamente en estas circunstancias uno podría pensar en la lógica en función de la cual matar a una persona debería equivaler a matar a once o a 22 o a 32. Pero esto no es serio, ni democrático, ni justo, ni sostenible.

Dice de la postura del PSOE sobre la ‘doctrina Parot’:

No hay derecho a que un partido que representa a más de un tercio de nuestros compatriotas sostenga, con toda su pachorra, que no hay excesivo peligro en el hecho de que torturadores, acosadores, maltratadores, asesinos, criminales (lo peor de lo peor de lo peor) sean puestos en libertad pasado mañana.

Concluye:

La preocupación del Gobierno de España por la decisión que tomen los burócratas de Bruselas o Estrasburgo no puede estar más fundada. Como pocos europeos, sabemos a la perfección lo que significa ejercitarse en el mal llevando muchos cuerpos al cementerio sin arrepentirse, sin reflexionar, sin colaborar con la Justicia, sin pedir perdón. Sin hacer nada de lo que hacen las personas con alma. Y la ‘doctrina parot’ significa precisamente machacar a los desalmados, a los cretinos, a las ratas que deben seguir transitando por las alcantarillas. ¿O no?

En El Mundo, Carlos Cuesta titula La Justica tras Parot:

Pero hoy también tiene algo que decir el Gobierno español. Porque existen precedentes internacionales de incumplimiento de las sentencias del Tribunal de Estrasburgo. Y porque la Justicia sólo merece ese nombre cuando de verdad se ejecuta.

Añade:

No es cierto que el Gobierno no pueda eludir a Estrasburgo. Y no es cierto que nos tengamos que tragar sin reaccionar una barbaridad como la que hoy puede salir de esa sala europea. Por motivos de Justicia. Y legales.

Los primeros son obvios: ¿es justo que un asesinato valga lo mismo que 30 o 40? ¿y acaso no está la política para garantizar la ejecución de las sentencias? Y por lo que respecta a los argumentos legales, deberíamos recordar que nuestros Tribunal Supremo y Constitucional han mantenido que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos se configura como un órgano jurisdiccional internacional, no supranacional, es decir, que España nunca ha cedido la potestad jurisdiccional a este tribunal internacional. Un argumento tan evidente como que, de hecho, esta corte no está integrada en el poder judicial español.

Y ese detalle técnico significa, ni más ni menos, que el Estado sigue teniendo, incluso legalmente, un margen de maniobra para evitar una excarcelación masiva.

Concluye:

¿Acaso no es ya hora de que las amparadas sean las víctimas y no los terroristas?

Cambiamos de tema. También en el diario de Unidad Editorial, Federico Jiménez Losantos escribe sobre Guardiola y diez más. Después de que El Mundo publicara que el ex entrenador del Barça podría ir como número tres de una lista electoral de una gran coalición independentista, Losantos le retrata de manera muy dura:

Es uno de los hipócritas más vanidosos que ha producido en los últimos años una sociedad tan enferma de hipocresía (véanse Pujol, Duran, Godó) como de vanidad («Espanya ens roba», dicen los peores gestores de Europa; «somos los que más pagamos y menos recibimos», dice Homs, y son incapaces de pagar los intereses de lo que el FLA -España- les presta).

El turolense sostiene que si Gaurdiola no va como cabeza de lista es porque ha calculado que todavía vaya a triunfar el independentismo.

Ya habrá ocasión de ser el candidato de unidad (ante todo unidad, nunca singularidad, siempre tribu, pueblo, manada, club) en la lista siguiente o en la siguiente de la siguiente.

Concluye:

Yo creo que con el jabato de la Moncloa y el velocista de la Zarzuela la ocasión la pintan calva, o sea, Pep; pero los líderes cambian, España es imprevisible y, por poco que sea, siempre será mucha España. Lo normal, pues, es una alineación conservadora, con Pep y diez Mas, o sea, Junqueras, Nadal, Maragall et alii. De momento, jugarán Peret, Llach, Dyango y otras patums. También esos humoristas de la cantera de TV3 que se han hecho ricos en las colonias sin dejar de halagar a los capos de la metrópoli, modelo Buenafuente. Pero con el árbitro en el bolsillo -Rubalcaba, trencilla del Colegio del Derecho a Decidir- la lista electoral será la alineación eterna del Barça, o sea, Guardiola y diez más: Xavi, Piqué, Rexach…

En ABC, Ignacio Camacho también habla sobre el independentismo catalán, aunque se centra en otros aspectos. Titula La matraca:

Contra lo que piensa Rajoy, la matraca secesionista catalana no va a cambiar, o no sustancialmente, porque mejore la situación económica. El nacionalista no tiene otra meta ni otra prioridad que el nacionalismo: el proyecto de construir su propia nación, la fijación del destino manifiesto, constituye la energía que sostiene su esfuerzo. Y al tratarse de un sentimiento carece del contraste con la realidad que puede desgastar a una ideología.


Ignacio Camacho.

Añade:

La realidad es que el problema catalán ha desbordado ya en importancia al de la recesión; tan cierto es que una mejoría socioeconómica puede aliviar las tensiones políticas como que el riesgo de amputación nacional compromete la propia estabilidad de la recuperación en ciernes.

Concluye:

Al sueño sentimental, mítico, de la independencia hay que ponerle el despertador de una realidad legal e institucional que disipe su quimera. Se trata de dejar claro que la secesión no es que no resulte desaconsejable, sino que es imposible. Y que insistir en ella sólo conduce al marasmo, al fracaso civil. Que es muy probable que ese aventurerismo desquiciado logre antes romper la sociedad catalana que la nación española.

Cerramos en esta ocasión en El País, donde el crítico televisivo que suele escribir sobre casi cualquier tema menos televisión, comenta el enfrentamiento judicial entre el Señor de los Peinetas y la presidenta autonómica de Castilla-La Mancha. David Trueba titula Lo inveraz:

Mucho tendrán que esmerarse los programadores televisivos para ofrecer un espectáculo mejor que el juicio entre Cospedal y Bárcenas, una de las más nutritivas puestas en escena televisivas en lo que va de año. Bárcenas eligió declarar a través de un monitor de plasma, en un guiño de complicidad con el presidente Rajoy, aficionado a este formato. Esa distancia audiovisual favorece una superioridad sutil.

A estas alturas, la única baza que puede jugar Cospedal frente a Bárcenas es la de insistir en que fue ella quien se enfrentó, por fin, al contable todopoderoso.

Añade:

Visto ahora, la querella que muchos corrieron a interponer contra este periódico por publicar la filtración de los papeles fue un intento de engaño, una estrategia de despiste para evitar que alcanzáramos a conocer alguna verdad en este asunto de financiación irregular.

Concluye:

Todos tratan de ganarse la fe ciega de los espectadores, que no su racionalidad, incapaces de ponerse de acuerdo ni en la fecha en que Bárcenas dejó de trabajar de contable del partido, entre otras cosas porque se falseó su salida laboral y personal durante meses y toda mentira trae detrás una cascada mayor.

El que mejor lo expresó fue el abogado de Cospedal al afirmar a la salida del juicio: «La causa de demandar al periódico obedecía a la creencia de que había publicado cosas subjetivamente inauténticas. Esto no quiere decir que no sean inveraces». Eso es hablar claro.

Y cuando terminamos de escribir este repaso a los espacios de oponión del papel, todavía no sabemos si los eurócratas con toga se ponen del lado de los criminales o de las víctimas.

 

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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