OPINIÓN / Afilando columnas

David Gistau: «El PP repite las técnicas de difamación con las que Zapatero se propuso aplastar a las víctimas del terrorismo»

Xavier Horcajo: "El PP ha decidido ser cómplice en la Operación liberad asesinos diseñada por Luis López Guerra y los chicos de José Luis Rodríguez Zapatero"

Las reacciones del Partido Popular ante la concentración de las víctimas del terrorismo el 27 de octubre de 2013 ocupa un lugar destacado en los espacios de opinión de la prensa de papel tres días después, el 30 de octubre. Poco a poco, además, va recuperando posiciones el desafío independentista catalán. En esta jornada jornada los periódicos barceloneses vienen muy sosos, por lo que nos quedamos tan sólo con los de Madrid. Y, tras avisar de nuestra llegada con nuestra armónica de afilador, nos ponemos manos a la obra.

Arrancamos en la contraportada de El País, donde Elvira Lindo escribe sobre Víctimas. Dice sobre estas:

Se les negó el cariño y la solidaridad pública durante tantos años que al final los acabamos lanzando en brazos de los partidos políticos.

Añade:

Decía Dolores de Cospedal al hilo de la manifestación del domingo que su partido sí que estaba del lado de las víctimas, mientras que otros unas veces estaban y otras no. Me niego. Me niego a que se hable de este asunto siempre en términos partidistas.

Nos alegramos de que sea así. Pero es que, además, a algunos nos da la impresión de que el PP, como organización (otra cosas son muchos de sus afiliados, en la concentración llegamos incluso a encontrarnos con algún ex jefe de Gabinete ministerial pepero y algún destacado miembro de Nuevas Generaciones que iban por libre), no puede presumir ahora de estar junto a las víctimas. Al contrario. Da toda la impresión de haberlas usado para desgastar al PSOE para dejarlas de lado una vez que el registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante llegó a La Moncloa.


Elvira Lindo.

Añade Lindo:

Y es que se les negó el cariño y la solidaridad pública durante tantos años que al final los acabamos lanzando en brazos de los partidos políticos.

Por fin encontramos a alguien que se atreve a escribir lo que casi todo el mundo parecía preferir silenciar. Las víctimas y los amenazados vivieron la peor de las soledades durante décadas. Casi toda la sociedad, políticos y ciudadanos, miraba a otro lado. Mientras los objetivos de ETA se limitaron a policías, militares, guardias civiles y, de vez en cuando, algún fiscal o juez, nadie se puso en su piel. Mandaba la idea de que «es su trabajo» o «algo habrán hecho». El ‘algohabranhechismo’ era la peor y más deleznable postura ante el terrorismo. Los ocasionales atentados o secuestros de alguna persona que no perteneciera a alguno de los grupos más amenazados, era un precio que se pagaba de vez en cuando para que el resto de los españoles no fueran molestados. Esa es la triste y dura realidad de un país ingrato con quienes sufrieron el terrorismo sin tomarse venganza por cuenta propia.

Sigue la columnista de El País:

Estoy convencida de que somos muchos los ciudadanos sin partido que quisiéramos expresar nuestro apoyo, reconocimiento, consideración hacia todos aquellos que tan cruelmente vieron truncadas las vidas de sus seres queridos, las suyas propias. En un principio (es nuestro pecado original) se les negó el consuelo por miedo, por cobardía, por mezquindad. Y la Iglesia vasca predicó con un vergonzoso mal ejemplo.

Concluye:

Ellas, las víctimas, no responden a una sola ideología, pero los que querríamos arrimar el hombro a su dolor tampoco. Y es una vergüenza que seamos incapaces de entenderlo.

Lástima que no haya más articulista que escriban cosas como esta. Como alguien que ha vivido el terrorismo muy de cerca, aunque con la suerte de que no tocara le tocara directamente a él o a su familia, este humilde lector de columnas tan sólo puede dedicar dos palabras a Elvira Lindo: Muchas gracias.

En el periódico que trae miga, La Gaceta, Xavier Horcajo titula con un interrogante referido a la reacción de la cúpula del PP ante la concentración en Colón: ¿Preconstitucional?

Haría cualquier cosa por no incomodar la estulticia de la señora secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, abogada del Estado y presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Cuando algunos españoles abuchean a los dirigentes del Partido Popular por su falta de celo para garantizar que los etarras estén en la cárcel, ella -que no estuvo en la manifestación del domingo- dice que se trataba de ultras, con «banderas pre-constitucionales.»

Concluye:

Luego está el asunto de la inferioridad moral. Imaginen: en un platillo, las víctimas del terrorismo, que han visto una Audiencia Nacional plenipotenciaria (también derivada del Tribunal de Orden Público franquista) que se anticipa a soltar etarras, y unos representantes de España en Estrasburgo que son esbirros de la política de entrega a ETA de José Luis Rodríguez Zapatero. En el otro platillo la inferioridad moral de la secretaria general y de todo su partido que ha decidido ser cómplice en la Operación liberad asesinos diseñada por Luis López Guerra y los chicos de José Luis Rodríguez Zapatero. Por mucho que no lo hagan con el entusiasmo de los magistrados de la Audiencia Nacional, es lógico que sean abucheados por los que no entienden que las cuentas de los etarras con la sociedad estén saldadas.


David Gistau.

Pasamos ahora a ABC, donde nos encontramos un buen artículo de David Gistau titulado Sólo veo banderas. También él se muestra muy duro con Cospedal, tras las declaraciones de esta última sobre la concentración y los abucheos a los ‘Tres Mospeperos’ (‘Athos’ González Pons, ‘Aramis’ Floriano y ‘Porthos’ Arenas).

En su rueda de prensa de Génova, que ya ha visto grandes éxitos como el del finiquito en diferido, relacionó a los votantes del PP que se sienten engañados e insultan por ello con «banderas preconstitucionales».

Añade:

Nunca me atrevería a afirmar, pese a los indicios, que el PP ha asumido como propios el «proceso» y los hechos consumados recibidos de Zapatero. Creo que es injusto y prematuro, a pesar de todo, darlo por seguro. Pero sí me parece impresionante que, después de sólo un empellón en la calle, el PP repita las técnicas de difamación con las que Zapatero se propuso aplastar a un colectivo cargado de razón moral. Se trataba de hacer pasar a las víctimas por un catalizador de la extrema derecha, con esas «banderas preconstitucionales» que fueron lo único que vio Cospedal, igual que el personaje de «Fort Apache» cuando los jinetes se difuminaban en la polvareda: «Sólo veo las banderas».

Concluye:

Sirva esto a las asociaciones de víctimas para comprender a qué se exponen. Pedraza, sometida a una presión que comenzó con su entrevista en Moncloa y duró hasta cinco minutos antes de subir al escenario de Colón, moduló su discurso a favor del PP oficialista. Pero que no se convierta en un problema político, que no se vuelva díscola. Si repasa las técnicas de desprestigio de la época de Zapatero, podrá hacerse una idea de lo que la espera. Banderas preconstitucionales, sí. Y gente demasiado emocional para ser tenida en cuenta. Y confusión entre venganza y justicia. Y…


Ignacio Camacho.

Seguimos en el diario madrileño de Vocento pero cambiamos de tema. Ignacio Camacho, bajo el título de El derecho decide, escribe sobre el desafío independentista catalán.

Para convertirse en un Estado independiente Cataluña necesitaría el consenso o el permiso del resto de la nación. Es decir, que los españoles tendríamos que echarla de España. Y eso, para desazón de los secesionistas, no va a ocurrir por la sencilla razón de que a la mayoría de nosotros nos gustan los catalanes y queremos compartir con ellos la ciudadanía como ha sucedido, falsificaciones históricas aparte, desde que España es España. Queremos convivir. Se pueden y se deben discutir las condiciones de la convivencia; es lo que se viene haciendo durante toda la democracia y bajo todos los gobiernos, por cierto en un continuo crescendo de competencias autónomas.

Añade:

Estos días ha vuelto a estar de moda el diálogo. Ciertos nacionalistas moderados hablan con socialistas y populares en busca de una salida para su propio órdago. Bien está, mucho mejor que enfrentarse.

Concluye:

No se dialoga diciendo dame la mitad de lo que pido por las buenas o me voy y me lo llevo todo por las malas.

Porque además no se lo pueden llevar y sobre todo no se pueden ir. Las naciones no se rompen con la facilidad de un divorcio express, ni en un arrebato de exaltación iluminada. El Estado de Derecho se llama así por algo. Hablando se entiende la gente; dialogar es mejor que discutir y discutir mejor que pelear. Pero cuando el diálogo no sirve funciona el derecho. Y es el derecho el que decide.

En el periódico de la ‘disciPPlina’, Iñaki Zaragüeta firma La mano de España, donde trata de demostrar que Rajoy está actuando de forma inteligente y adecuada frente al independentismo.

Poco a poco, da la impresión de que el presidente de Cataluña percibe más la imposibilidad de sacar adelante su pacto con los independentistas de ERC y, por tanto, su sueño secesionista. Demasiadas piedras en su camino. La primera, la buena disposición de Rajoy a dialogar de cualquier asunto que pueda beneficiar a Cataluña. Con una condición, la legalidad, la Constitución. Fuera de ella, imposible. La postura incomoda demasiado a Mas y, desde luego, a su padrino, Oriol Junqueras.

Concluye:

A Mas no le queda otra que aceptar la mano de Rajoy y corregir el rumbo a pesar de la sensación de no poder dar un paso atrás en su acuerdo con ERC. Tampoco puede dar un paso adelante porque no hay más que precipicio. Lo escribía hace tiempo: cada día se parecía más a Ibarretxe. Así es la vida.

Menos mal que siempre tenemos La Razón para enterarnos del brillante gobernante que tenemos en La Moncloa. Es que otros no terminamos de verlo.

Cerramos en esta ocasión en El Mundo, donde Santiago González dedica El ‘macguffin’ a la última propuesta socialista sobre el Valle de los Caídos.

Se veía venir. Perdida toda esperanza en la política, el PSOE se ha refugiado en las bellas artes por vía de la performance. Odón Elorza, un suponer, que acaba de registrar una proposición no de ley en el Congreso para exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos.

La ocurrencia no es suya, claro, sino de aquella comisión que creó Zapatero para ver qué se podía hacer con el Valle. La cosa estaba entre dinamitarlo y la propuesta que ha actualizado Odón: enterrarlo en otro sitio y darle la osamenta a la familia para que planten su muerto en un jardín privado.

Concluye:

Para el PSOE en realidad era un macguffin: la moción de UPyD para que el Congreso rechace el derecho a decidir, con el fin de impedir que «una parte de la ciudadanía pueda decidir sobre la organización territorial del Estado».

Era un problema para el PSOE votara lo que votara: en su relación con el PSC en caso afirmativo, o con los votantes españoles si votaba que no (táchese lo que no proceda). Sacar el debate de los huesos de Franco sirve para llamar la atención y embarrar el campo. Para decorar el caos con un poquito de gilipollez.

 

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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