OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

A Almudena Grandes nos propone que cerremos los ojos y nos hagamos la idea de que no somos españoles

Para Antich sólo "un indocumentado" puede defender que la Constitución se aplique a los catalanes

A Almudena Grandes nos propone que cerremos los ojos y nos hagamos la idea de que no somos españoles
Almudena Grandes. ER

Cuando las madres previsoras recomendaban a sus hijos hacerse funcionarios, subrayaban las virtudes de su propuesta con argumentos como el sueldo seguro por toda la vida y la escasa exigencia del trabajo. La verdad, en ocasiones yo pienso que para trabajar poco hay que ser estrella de radio.

Por ejemplo Carlos Herrera, Federico Jiménez Losantos y José Antonio Sáenz de Buruaga ya han dejado sus micrófonos a sus sustitutos. También el ‘afilador de columnas’ Antonio José Chinchetru, titular de esta sección, goza de unas merecidas (perdón por el tópico) vacaciones y yo me hago cargo de ella por unos días.

La lectura de columnas en ocasiones en ocasiones supone leer el diario que un enfermo mental lleva por consejo de su médico. Y yo ya he encontrado el primer ejemplo de enfermedad mental, en este caso de lo que algunos llaman auto-odio. Almudena Grandes se apunta a reivindicar al conde Don Julián, uno de los traidores que abrió las puertas de España a los invasores musulmanes.

La supuesta feminista que se burló del aspecto de la juez Mercedes Alaya -«Una madre de familia que no revela cansancio, o no es humana o no es de fiar»-, concluye así su columna de El País, titulada Concentración:

yo quiero desearles lo mejor en estas fiestas. Para lograrlo, les propongo un pequeño ejercicio. Cierren los ojos, concéntrense, y háganse a la idea de que no son españoles. Escojan la nacionalidad que prefieran, y cuando se encuentren cómodos en ella, lean el final de esta columna. Feliz Navidad.

No se comprende que doña Almudena sostenga que ser español es un asco cuando hay millones de personas que quieren vivir en España. Sin ir más lejos, en torno a Melilla y Ceuta hay unos cuantos cientos. Nada, Almudena, hazte marroquí, afgana, vietnamita o mozambiqueña. Ya verás qué bien tú y tu compañero poeta lo vais a pasar en esos países que prefieres a España.

José María Carrascal, que ha conocido más mundo que doña Almudena, parece haber leído la columna de ésta antes de que se imprimiera, porque la suya de ABC le replica de la cruz a la raya.

¿Cuándo acabaremos los españoles de considerar nuestro país el más desgraciado, perjudicado, escarnecido, y a la vez, el más rico, envidiado, esquilmado del mundo? ¿Cuándo terminará ese placer morboso de creer que no tenemos remedio, que los demás lo hacen mejor, ganan más, se equivocan menos, y, al mismo tiempo, considerarnos superiores al resto?

En vísperas del mensaje real de Nochebuena, el Buscón de Vozpopuli nos trae un palo a don Juan Carlos. Josep Ramoneda contó el domingo en El País una conversación que mantuvo con el Rey hace 14 años. No se comprende por qué uno de los budas del periodismo de la Transición ha guardado este diamante tanto tiempo en su cuaderno.

Según él, en una exposición sobre Radio Barcelona, el rey Juan Carlos se me acercó a un palmo, como si fuera a hacerme una confidencia. Y me dijo: «Si esto no hubiera ocurrido tu y yo no estaríamos ahora aquí». «Yo no, usted no lo sé», contesté. «Yo tampoco», me dijo. E insistí: «¿Por qué?». «Porque las condiciones que Carrero me habría puesto yo no las habría podido aceptar». Cuando terminó la visita corrí a transcribir la conversación en mi cuaderno. Allí la guardé hasta hoy.

¿Y por qué, Josep, por qué la guardaste y la sacas en un momento tan oportuno?, ¿para echarle una manita al heredero de Franco a título de Rey, porque no nos dirás que es por dar una noticia? El Buscón recuerda que don Juan Carlos ha dicho varias veces lo contrario. Por ejemplo, en El Rey, la biografía que le escribió el aristócrata socialista José Luis de Vilallonga, don Juan Carlos dijo:

Pienso que Carrero no hubiese estado en absoluto de acuerdo con lo que yo me proponía hacer. Pero no creo que se hubiese opuesto abiertamente a la voluntad del Rey. Simplemente, hubiese dimitido.

¿En qué quedamos? ¿Estamos ante ejemplos de borboneo, como sostiene El Buscón?
José Luis Martín Prieto recordó el 22 de diciembre de 2013 en La Razón que el asesinato por ETA del almirante Luis Carrero Blanco y de sus dos acompañantes «Su muerte no aceleró la Transición».

El anuncio del ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón de que prepara una ley del aborto que derogará la llamada Ley Aído y devolverá la regulación a la existente, más o menos en 2010, ha provocado que este fin de semana la izquierda en todas sus manifestaciones, desde las partidistas a las comunicativas, haya echado espumarajos por la boca, llegando a sostener (Pepa Bueno en la SER esta misma mañana) que estamos ante una ley ya aprobada y que nos devuelve a más atrás de la regulación del primer Gobierno de Felipe González, cuando el aborto era siempre un delito. ¡Cómo mienten!

Juan Manuel de Prada en ABC, cuya defensa de la vida del concebido le ha ocasionado problemas en su carrera literaria, escribe que:

esta anunciada reforma ha amargado a los progresistas auténticos la Navidad, obligándolos a salir en romería a reivindicar las orgías herodianas que tanto les molan. Algún mérito hemos de reconocer, pues, a esta reforma, aunque sólo sea por saltarse el precedente, que es el mecanismo en el que se apoya el progresismo. Yo sólo pido al cielo que las gentes bienintencionadas no olviden su ideal, que esta reforma desde luego no realiza.

¿Vale sobre el aborto la opinión de una mujer que se opone a él? Para nosotros sí, al menos tanto como la de los hombres propietarios de clínicas abortistas. Aquí traemos la de Isabel San Sebastián (ABC)

La consigna adoptada como bandera por los indignados de esta causa lo dice todo: «Mi-Bombo-es-Mío». O sea, no estamos hablando de criaturas en gestación dotadas de todos los atributos que nos identifican como personas únicas e irrepetibles, sino de «bombos»; vientres femeninos convertidos en objetos por quienes presumen de su feminismo. Y puesto que el «bombo» es mío, hago con él lo que me place.

El raca-raca catalán prosigue incluso en estas fechas tan entrañables (¡otro tópico!). Xavier Antich, cuyo nombramiento como director de La Vanguardia dice la leyenda que el conde de Godó sometió a José María Aznar, propone la democracia asamblearia frente a las leyes y la Constitución:

¿Qué ley, qué constitución (con minúscula) puede impedir preguntar para saber lo que el pueblo quiere? Sólo un indocumentado puede sostener que esto es inconstitucional.

¿Y se puede preguntar al pueblo si quiere pagar impuestos o si quiere la pena de muerte para los terroristas y violadores, o si quiere la abolición de las autonomías… o el cierre de La Vanguardia y la expropiación del patrimonio de la ilustre familia Godó, ennoblecida por los reyes Alfonso XIII y Juan Carlos I y honrada por el caudillo de España Francisco Franco?

Alfonso Ussía, cuyo padre, el conde los Gaitanes, fue administrador del conde de Barcelona, dora sus blasones y sale en defensa de una doncella amenazada, aunque la doncella esté casada con un bigardo y tenga cuatro hijos, y la amenaza consista en un proceso por delito fiscal. Al igual que ya hizo Luis maría Anson, Ussía le dedica una manta de palos al juez Castro. 
«al juez Castro le obsesiona pasar a la historia con el expediente de valentía de haber imputado a una Infanta de España. Una valentía discutible, si me es permitida la libre opinión.»
Pero Alfonso, cómo no te vamos a permitir que acuses a un juez de prevaricar sólo para aparecer en los libros de historia. Con monárquicos como tú, habrían caído hasta los Reyes Católicos.
Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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