Antonio Burgos, cortesano de guardia, vuelve a elogiar el discurso de Nochebuena
¡Qué habría sido de los columnistas estas Navidades sin el Rey! Habrían sudado tinta para llenar sus columnas. En el primer día del año nuevo, varios se ocupan de la aparición de don Juan Carlos en el Hola y uno, Antonio Burgos, sigue de hinojos ante el mensaje de Nochebuena.
Carmen Rigalt, que ha sustituido a Jaime Peñafiel -otro maestro de periodistas empeñado en seguir contando sus batallitas como la del chal que le regaló a la emperatriz iraní Farah Diba- como cronista arisca de la Casa Real, dice lo siguiente sobre la entrevista del Hola:
Donde no llegan los editorialistas más conspicuos del país, llegan siempre las fotos de Hola con sus marcos incomparables y su suave photoshop de invierno. Hola nos muestra a un Rey sin muletas, visiblemente más delgado y ataviado a la manera que mejor le sienta, con su elegante sport/vestir (la fusión de términos no es mía: la utilizan los cronistas de moda cuando quieren diferenciar a un hombre casual de un descamisado).
Cabía esperar que Hola tratara al Rey como trata a los favoritos de su cuadra: con ración doble de photoshop. Por suerte, y vistos los resultados, el Rey no se ha dejado planchar el careto. Hace bien. El es un hombre de inclinaciones progresistas, y el photoshop no representa el progreso sino la momificación.
Manuel Jabois, también en El Mundo, empieza de una manera que mete miedo:
Hay algo especialmente inquietante en la fotografía del Rey que ocupa la portada del Hola: nos acostaríamos con él.
Menos mal que en seguida se olvida del estilo Boris Izaguirre y se dedica a meditar sobre la capacidad del Hola para imponer imágenes, modelos y modas en las clases con aspiraciones. (¿A qué se debe la aparición de tantas Sorayas en la vida pública, en el PP y el PSOE, sino a que el Hola difundió ese nombre de la emperatriz iraní repudiada por el Sha, como nos podría contar Peñafiel?)
Ese poder del Hola –un poder simbólico, como el que se ejerce cuando los lectores son todavía más importantes que la revista– no se pensó nunca que fuera tan conmovedor como para sacar al Rey a los jardines y ponerle 20 años menos. Pero ahí está, y con todo lo que tiene de institucional: algún día se sabrá la labor de zapa que en las buenas sociedades hacen páginas como las de Hola.
Los cortesanos siguen henchidos de «orgullo y satisfacción»

Antonio Burgos aprovecha los anuncios de juguetes carísimos que inundan las televesiones para elogiar al único rey mago en el que todavía cree.
Y también, hombre, ya que estamos metidos en harina de Reyes, pues me sigio quedando con el Rey en el que sigo creyendo. Que no es de Oriente, sino del Palacio de Ídem, y que se llama Juan Carlos. Y que (…) nos ha dado en su mensaje de Nochebuena ánimos y realismo, en esta vieja tierra a la que algunos viejos niños con tren de hojalata llamamos Patria y llamamos España.
Lo más hermoso del artículo de Burgos son las palabras Patria y España.
Parece que algunos monárquicos tienen que mandar a La Zarzuela su columna aplaudiendo el discurso real para que les envíen un christmas.
Hablando de monárquicos, Alfonso Ussía, en su última de La Razón de ayer y que vale para hoy, escribe sobre otros reyes:
Cuatro son los reyes de la fuana cántabra o mantañsea, que el significado es el mismo. El oso, el lobo y el urogallo vivien en sus bosques. El bisonte ha desaparecido. Hay más oso de los que se reconocen y más lobos censados.
¡Pues como se entere el campechano, ahí se planta con la muleta y la escopeta, que al ladito tiene el palacio en el que veraneaban su padre y su augusto abuelo!
Hablábamos de la serie de tribunos y columnistas (Jose Maria Calleja, Raúl del Pozo, Manuel Cadlerón…) que están exprimiendo sus meninges para encontrar argumentos que demuestren que ETA está derrotada. David Gistau, y eso le honra, adopta el discurso contrario.
(…) a las víctimas, a las que ya hace tiempo, al menos desde la primera legislatura de Zapatero, se les aplica un tratamiento paradójico: respeto teórico, pero descarte para la participación en decisiones políticas por un supuesto exceso de emoción que linda con la barbarie vengativa. No deja de ser paradójico que alos asesinos en serie o al menos a sus intermediarios institucionales nunca se les haya negado la legitimiadad para erigirse en sujetos político
La Vanguardia sigue girando hacia España

Ignacio Camacho emplea la Marcha Radetzky de los conciertos de Año Nuevo para unir en su columna el centenario de la Gran Guerra, el Imperio de Sissi y Artur Mas. ¡Magistral!
(…) convendría recordar que se trata del hermoso, decadente vestigio sonoro de una descomunal catástrofe. Y que la ignorancia de la Historia conduce siempre a su parodia siniestra.
Fernando Ónega en La Vanguardia, enjuicia así el discurso de Artur Mas:
Es decir, que la propuesta es romper la alianza para aliarnos. la aportación es original y brillante. No sé cómo no la entienden en el Estado español. No están preparados para tanta profundidad ni para tamaña innovación.
Pero no acaban aquí las sorpresas en La Vanguardia del conde de Godó, que parece querer honrar su título de grande de España. Junto a la columna de Pilar Rahola, que es siempre la misma salvo cuando defiende a Israel y arremete contra los mahometanos, una tribuna de Borja García-Nieto Portabella lamentando el concepto de «malos catalanes» ahora imperante en la Cataluña de Mas y reivindicándose catalán y español.
Si yo fuese la ex diputada española Rahola empezaría a buscar trabajo en TV3.
Trasnochadores y bragas en Nochevieja

Raúl del Pozo nos habla de bragas. Esto es darle la razón a las mujeres, que dicen que los hombres sólo pensamos en lo mismo.
Las mediterráneas se pusieron bragas rojas, que luego volarían como gaviotas al amanecer. Las bragas rojas conjuran la mala suerte si la ceremonia se completa arrojando por las ventanas trastos y odios viejos. Las mujeres del sur de Europa se ponen esas delicadas prendas cuando lo que estuvo de moda siempre en los gimnasios, en los Juegoa Olímpicos y en las bacanales de los dioses fue el desnudo integral.
Y añade el veterano periodista:
Dicen que en Hollywood va ser moda asistir a los cócteles sin bragas, como ya suele ir Paris Hilton, siguiendo el ejemplo de Sharon Stone, la evangelista. Este año algunas locutoras han entrevistado a primeros ministros desnudas de equipaje.
Pero Raúl, amigo, ¿no recuerdas que Marta Chávarri ya se mostró sin bragas en una célebre foto en 1989? ¡Otra vez el complejo español despreciando las novedades aportadas por los más avanzados y avanzadas de nuestro pueblo!
Ignacio Ruiz Quintano, que ocupa la última de ABC con más humor que Del Pozo la de El Mundo (además, se le entiende todo), se confiese sobre sus hábitos:
La Nochevieja es la socialdemocracia del trasnoche, ese trasnochar ‘público y gratuito’ del qur toda la vida huyeron los liberlaes del trasnoche, o trasnochadores de todo el año, menos de Nochevieja. Si Leopoldo Calvo-Sotelo pudo decir que la única noche que pasó fuera de su casa fue la del 23-F, uno casi podría decir que la única noche que pasa en casa es la de Nochevieja.
La columna de Rubén Amón en El Mundo se titula Aguirre. Dios mío, primer día del año y ya estamos con Esperanza Aguirre, la que dijo que dejaba la política para dedicarse a su familia. Pero me equivoco: es sobre el obispo cordobés Aguirre y su misión en la República Centroafricana, un país olvidado pero arrasado por la violencia.





