OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Extrañas coincidencias: Aizpeolea y Marhuenda ven a ETA totalmente derrotada

Girauta constata que ya no se calla la gente ante el "cuñado cabrón"

Antonio Burgos se ríe de que el Ayuntamiento de Jerez no use la palabra Reconquista

El País y La Razón coinciden en algo… ¡Zapabamba de la pampaleta, que decían Zipi y Zape! ¿En que hay que votar a los partidos-de-toda-la-vida?, ¿en que el Rey es un don de Dios?

No, en que ETA ha sido derrotada, y lo ha sido por nosotros, por el Estado, porque el Estado lo pagamos nosotros con nuestros impuestos, ¿no? Simple casualidad.

Los dos periódicos que comen del Gobierno están empeñados en demostrarnos que la reunión de asesinos etarras en Durango no ha sido más que una versión un poco siniestra del entierro de la sardina.

El País recurre al socialista Nicolás Redondo, actual consejero de la constructora FCC.

En estos momentos finales de confusión aparecen los aventureros de desgracias ajenas; si en grupos de la izquierda sigue prevaleciendo la idea de que «contra Franco vivíamos mejor», hasta el punto de mantenerlo momificado para asustar por pereza intelectual o por la seguridad que necesitan los que carecen de imaginación, en el lado contrario otros se comportan de la misma forma, se niegan a ver la derrota de ETA y la apuntalan, queriendo que confundamos los quejidos de una fiera moribunda con los rugidos de una criminal y poderosa bestia.

El periodista Luis R. Aizpeoleoa, que entre sus servicios al blanqueo de ETA recuerdo ahora el de insinuar que al etarra Pertur lo asesinó la extrema derecha franquista, y no sus camaradas, riñe más a quienes no aplauden ante el espectáculo etarra que a los terroristas:

Ver a José Antonio López Ruiz, Kubati acompañado de los duros de los duros de la historia del terrorismo de ETA leer un comunicado en el que asumen el compromiso de las vías políticas, la responsabilidad por el daño causado -ellos le llaman responsabilidad en las consecuencias del conflicto-, el rechazo a la violencia y la asunción de la legalidad penitenciaria, debe resultar gratificante para quienes crean en el Estado de derecho porque es un éxito de la democracia frente al terror. Un éxito impensable hace aún poco tiempo.

Bueno, quienes no creen en el Estado de Derecho son los etarras. ¡Cómo se nota que Aizpeolea estuvo en Egin en 1977!

Y en esta ola en favor de los etarras que, poquito a poquito nos están metiendo la puntita participa el inefable Francisco Marhuenda.

Es cierto que ETA está totalmente (sic) derrotada y que es un grupúsculo agónico cuyos últimos integrantes malviven en zonas alejadas. El Gobierno de Rajoy no ha seguido ninguna hoja de ruta (…). Rajoy se mantiene firme frente a las presiones de unos y otros, porque su compromiso es acabar con ETA y hacer que pague por lo que ha hecho.

Menos mal que en las mismas páginas de La Razón se publica un artículo de J. M. Zuloaga, donde, aparte de dudar la derrota de ETA, advierte de que en el llamado MLNV conviven varias tendencias con planes distintos:

Todo esto tiene la pinta de una lucha por el poder en la que, por más que nos cuentes los exégetas del proceso y de la ETA derrotada, han ganado los que vencen siempre en pugnas similares que se han dado en organizaciones terroristas: los que tienen las armas y el dinero.

Qué es el «conflicto»

En ABC y El Mundo no están tan convencidos como en El País y La Razón.

Manuel Jabois (El Mundo) disecciona qué es el manido conflicto vasco:

el «conflicto» es una especie de triángulo de las Bermudas en el que desaparece todo, se deshumanizan las personas salvo para significar torturas y cualquier acto pasado está a la misma distancia que otros en rigurosa equidistancia, desde el accidente de tráfico del hermano de un preso hasta el bombazo en el coche que lo encerró. Lo que pasa en el «conflicto», como en Las Vegas, se queda en el «conflicto».

Ha sido, sin duda, la gran victoria lingüística de ETA, la piedra Rosetta que ha agitado cuando disparaba y cuando ha dejado de disparar; el «conflicto» sirvió para llenar las calles de cadáveres y ha de servir para vaciar las cárceles de presos.

Ignacio Camacho indaga en el futuro:

A estos jiferos (busque la palabra en el Diccionario, búsquela) los vamos a ver convertidos en próceres, tiempo al tiempo. Con las capcuhas quitadas se van a erigir en paladines de la independencia vasca, y eso no daría exactamente la impresión de una victoria del Estado.

E Iñaki Ezkerra (ABC) reprocha a los políticos que no hayan reformado el artículo del Código Penal que pretende castigar el enaltecimiento del terrorismo para hacerlo efectivo.

Del análisis de Florencio Domínguez (La Vanguardia) destaco la frase final, que me parece la más rotunda:

Un montaje propagandístico y un desafío.

Pedrojota recuerda a los catalanes otro 14: 1814

De la tabarra vasca a la tabarra catalana.

Pedrojota dedica su larga carta semanal a la derogación de la Constitución de 1812 que hizo Fernando VII  en 1814. El título del ensayo se las trae: En el centenario de la pérdida de la libertad bajo la opresión borbónica.

Juan Carlos Girauta (ABC) relaciona la rampante falta de respeto de los nacionalistas catalanes a quienes dudan de ellos o alzan su voz frente a las consignas porque se extiende

la reacción contra el nacionalismo. La otra opción es callarse para no molestar al cuñado cabrón.

Sin embargo, El País, que no desaprovecha elevar cualquier causa canalla ante el público progre, publica una tribuna de la exsenadora del PSC Victoria Camps y de un señor que desconozco proponiendo, en la línea del mensaje del Rey, una reforma de la Constitución. Los autores de la tribuna reconocen que Cataluña tiene más autogobierno que nunca, que hay muchos catalanes no separatistas, que no existen ni el derecho a la autodeterminación ni a decidir… pero

Es perentorio detenerse a considerar hasta donde pueden ser atendidas las reclamaciones de Cataluña e iniciar el debate sobre la reforma de la Constitución. Las crisis suelen propiciar reformas en profundidad y pueden aprovecharse en tal sentido.

En otras palabras, premiar al que se queja y conduce a la sociedad al abismo.

Enric Juliana (La Vanguardia) teme, o desea, que no me queda claro, que la cuestión catalana, es decir, la vulneración de la Constitución por la Generalitat, sea el equivalente en España a lo que es la inmigración en Francia.

Apagada ETA, la cuestión catalana se está convirtiendo en el gran condesandor de tensiones y malhumores, no se sabe si para beneficio futuro de los ciudadanos de Cataluña.

Desde luego, menuda inventiva tiene Juliana.

Hoy el lametazo al Rey lo da…

Fernando Rayón (La Razón) es el encargado de dar el lametazo del día al Rey con motivo del discurso de la Pascua Militar. Incluso le llama soberano, al estilo Peñafiel, cuando el soberano es el pueblo español.

Antonio Burgos nos hace asomar una sonrisa en la cara al contarnos cómo va a conmemorar Jerez de la Frontera su reconquista por Alfonso X el Sabio:

Como Jerez nunca fue reconquista a los moros, perdón, a los norteafricanos, ¿saben que van a cleebrar? Pues el 750º aniversario de su incorporación al Reino de Castilla. (…) ¡Qué vergüenza, que se sienta vergüenza de la gloriosa de la Reconquista de España a los moros. (…) ¡Cuánto daño hace la Historia la memez de la Memoria! ¿Y saben qué es lo más lindo? Que el Ayuntamiento de Jerez al que le da vergüenza decir Reconquista es del PP.

Esa alcaldesa se llama María José García-Pelayo, cuya foto reproducimos con gusto.

Pensamientos idiotas del día

(Creo que voy a establecer esta sección como fija a la vista de la cantidad de memeces que uno lee al día.)

Manuel Hidalgo (El Mundo):

La burguesía catalana y la vasca -con sus muchos defectos- han creado ciudad y cultura.

Sí, majo, sí. Díselo a los escritores vascos apeados del callejero y a los catalanes que escriben en castellano expulsados de todo acto oficial. ¡Qué paletos son los de Pamplona! En cuanto ven el mar en San Sebastián se les hace el culo gaseosa.

Manuel Vicent (El País) nos da lo que para él su idela de vida:

Seguir vivos es la victoria.

El mismo objetivo para el hombre que para cualquier animal que vuela, nada, anda, repta o cava. ¡Qué triste! Eso sí, la columna está escrita con un bello estilo.

Carmen Rigalt atiza a Alberto Ruiz-Gallardón y, de paso, a Enrique Tierno-Galván. De Gallardón dice

Gallardón tuvo la suerte de suceder a alcaldes mediocres, con lo cual nunca salió perjudicado en las comparaciones. Y si Carlos III había hecho jardines y museos, él decidió hacer túneles, que eran más caros.

El alcalde al que sucede Gallardón es José María Álvarez del Manzano, odiado por la progresía, pero que era católico y honrado. (Quizás le odian por ambas cosas.) Álvarez del Manzano dejó un Ayuntamiento con una deuda inferior a 1.500 millones de euros y Gallardón lo ha entregado con cerca de 6.500 millones. Él empezó a construir túneles y no se le ha probado ningún escándalo de corrupción. ¿Quizás es que gastaba poco en el artisteo?

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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