OPINIÓN / Afilando columnas

Manjón (ABC), contra el «populismo» televisivo: «Si a Maduro se le aparece el pajarito, a Miguel Ángel Revilla se le manifiesta la anchoa»

Del Pozo adopta la metáfora de Jorge Moragas: "Si los hobbits nacionalistas siguen en sus termiteros, se comerán las vigas de esta democracia"

Arranca una nueva semana en un lunes en el que nos encontramos columnas jugosas sobre diversos temas. El 27 de enero de 2014, 75 aniversario de ese «Barcelona para la España invicta de Franco» con el que abría a toda página La Vanguardia, encontramos columnas sobre el nacionalismo y sobre la respuesta de Rajoy al independentismo, sobre la forma de comunicar de los políticos y un par de piezas muy jugosas sobre televisiones y periodistas. No falta alguna frase realmente ingeniosa que casi logra provocar la carcajada del autor de estas líneas. Tras hacer sonar, como cada día, nuestra armónica de afilador, nos ponemos manos a la obra.

Comenzamos en Barcelona. En concreto, en el auto proclamado ‘diario de la Catalunya real’ y de la mano del antaño conocido como ‘El Follonero’. Jordi Évole publica en El Periódico un artículo titulado Antonio contra Goliat:

Cojo una revista y voy a la sección de pasatiempos: «Encuentra las 7 diferencias entre Rajoy y Rosell en una rueda de prensa». Huy, qué difícil, no sé si seré capaz de encontrar tantas. Pero, bueno, ya da igual, porque Rosell se ha ido… y nadie sabe cómo ha sido. Porque hasta el final ha mantenido sus principios: el día que anunció que dejaba la presidencia tampoco aceptó preguntas de la prensa.

Añade:

Con su dimisión, Sandro ha metido un golazo por la escuadra a esos personajes públicos que nunca dimiten a pesar de estar implicados en procesos judiciales. Aplaudo a Rosell.

Para un articulista de la prensa barcelonesa que osa criticar a Sandro Rosell por no permitir preguntas en la comparecencia ante los periodistas, al final encuentra un motivo para elogiarle. Se ve que que en la Ciudad Condal no funciona demasiado bien eso de ser crítico con poderes como la Generalitat o el Barça. Y eso que se trata de Évole, que va por la vida dando lecciones de supuesta independencia y espíritu crítico.


Ferrán Monegal.

En el mismo diario encontramos un jugoso texto firmado por Ferran Monegal. Se titula A las 2 en pijama en el balcón, donde escribe en tono elogioso sobre el primer aniversario del programa de debate político ‘La sexta noche’:

Lo de Paco Marhuenda, por ejemplo, es portentoso. Su constante y disciplinada -y yo diría que, a veces, hasta virtuosamente ciega- defensa del PP, del Gobierno y muy especialmente de Rajoy -además de la Infanta y de todo lo que a la Casa Real concierne- le han transformado en tremendo y abnegado baluarte de la derecha. Sus encontronazos con el politólogo Pablo Iglesias, el político socialista Antonio Miguel Carmona y el periodista Carmelo Encinas consiguen un clima muy guerrero. Sin desmerecer las aportaciones de Eduardo Inda, Alfonso Rojo y Elisa Beni, cuyas habituales pinceladas irónicas alimentan con ingenio el bélico cuadro que conforman.

Poco podemos replicar a esto. Tan sólo que resulta curioso que tanto el programa elogiado como el periodista al que se dedica más espacio sean, precisamente, del mismo grupo de medios al que pertenece la radio en la que trabaja el columnista. Pero igual todo es casualidad y nada tiene que ver que todos cobren su sueldo de las empresas de Lara.


Beatriz Manjón.

Tomamos el puente aéreo y tras aterrizar en Madrid nos lanzamos a las páginas de ABC. Seguimos en asuntos televisivos con la columnas de Beatriz Manjón titulada Oráculos, donde carga con fuerza contra el ex presidente cántabro Miguel Ángel Revilla por sus intervenciones antes en laSexta y ahora en Telecinco. Este humilde lector de columnas lo tiene difícil para seleccionar las partes más jugosas e, incluso, hilarantes del artículo. Así que va a ofrecer varias píldoras:

Revilla es para el espectador lo que la marmota para Bill Murray.

Va Revilla por la colina del share con las vacas a cuestas, como un Sísifo de sábado noche, aunque toda tribuna sin cargo es un descargo.

Eau de populisme. Si a Maduro se le aparece el pajarito, al cántabro se le manifiesta la anchoa.

El afilador de columnas recuerda que, hace ya un tiempo, cuando participaba una vez a la semana en la tertulia del programa Primera Hora, de Gestiona Radio, con Arturo Criado (@arturocriado), se le hizo a Revilla una entrevista por teléfono. No admitió demasiado bien el ex político metido a gurú mediático que los presentes no le hiciéramos la ola, sino que le replicáramos y le mostráramos sus contradicciones. La voz del personaje denotaba una mezcla de sorpresa y cierto enfado, aunque trataba de controlarse. Al terminar, quien esto escribe describió a Revilla y su discurso como ‘Peronismo de anchoa’. No demasio diferente a lo que dice Manjón, la verdad.

Y como bonus track, unas frases de Manjón dedicadas a otro político retirado de formas populistas:

En la Sexta, Bono dijo sentir España hasta el tuétano de sus huesos, como Prieto. Lo suyo hubiera sido hasta el folículo piloso. El pelo de Bono es como el cuerno del marido de Hormigos, no deja de crecer.

Dejemos los temas referidos a la televisión y pasemos a las columnas sobre política. También en el diario madrileño de Vocento, Ignacio Camacho escribe sobre el discurso en Barcelona del registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante. Titula Una bala al aire:

EL presidente del Gobierno pronunció el sábado en Cataluña el discurso que se espera de un presidente del Gobierno en Cataluña. Tal vez fuese además en el caso de Rajoy uno de los mejores de su carrera.

Le encuentra, eso sí, un ‘pero’ muy importante:

Sin embargo, y por alguna razón vinculada a la dificultad gubernamental para la comunicación política -que no es lo mismo que la política de comunicación-, ese discurso imprescindible fue pronunciado en un día inadecuado, la fecha semanal en que menos repercusión puede tener. En cierto episodio de «El ala oeste», esa serie americana que constituye un monumento al liderazgo emocional, un personaje define el sábado como «el día de la basura», el momento ideal en el que las decisiones antipáticas pueden pasar más inadvertidas por la falta de masa crítica en los medios. Traducido a la España de hoy, los fines de semana no hay tertulias radiofónicas ni televisivas para amplificar el eco mediático; los informativos rebajan su audiencia y los lectores de periódicos tienen un perfil más familiar y una actitud poco proclive al debate. Se dan las circunstancias menos propicias para la creación de un marco de opinión pública en el que los mensajes se multipliquen y adquieran la penetración social que les otorga centralidad y los vuelve influyentes.

Concluye:

Y el conflicto catalán, que el nacionalismo alimenta con pasión contumaz día tras día y hora tras hora, exige algo más de dedicación que los fines de semana.

Pedir que Rajoy hable bien y con contundencia, y que además lo haga en el día adecuado es rogar por un imposible. O eso nos tememos algunos. A estas alturas de la legislatura es de sobra conocido que la comunicación política es una de las asignaturas pendientes, aunque no la única, del Gobierno y del PP.

En El Mundo, Raúl del Pozo publica Un país de ‘hobbits’, que arranca recordando que Jorge Moragas, «la sombra muda del presidente», ha dicho que no quiere que Cataluña sea la tierra de esos míticos personas de Tolkien. Lo cierto es que al afilador de columnas le resulta difícil encontrar parecido alguno entre Artur Mas y cualquier miembro de la familia Bolsón, y que encontrar similitud alguna entre Barcelona y cualquier paraje de la Comarca (el país de los hobbits) es un imposible. Pero entendemos lo que quiere decir.

Apunta Del Pozo:

Los hobbits, desde la primera República (duró seis meses y dos días), no son pacíficos como los de El señor de los anillos, sino inspiradores del caos. La enfermedad contagiosa y terminal de los que habitaron España fue siempre el odio entre regiones. En la primera República, Granada declaró la guerra a Jaén, y Jumilla amenazó a Murcia. Aquellos decían «abajo los ricos, abajo los curas». Ahora, los patriotas buscan el paraíso en las islas vírgenes.

Siempre que fracasa un régimen o una restauración cada cual se encierra en su ombligo. Alguien dijo: «Con Fernando VII murió la Monarquía tradicional, con Isabel II la Parlamentaria, con Amadeo la Democrática». Si los hobbits nacionalistas siguen en sus termiteros, se comerán las vigas de esta democracia.

En el periódico de Unidad Editorial encontramos la única columna dedicada al salto dado por Vidal-Quadras al dejar el PP y pasarse a Vox. La firma Santiago González y se titula Aleix se marcha:

Aleix Vidal-Quadras ha dado un paso que él debía de tener largamente meditado y que el público esperaba desde hacía algún tiempo: su abandono del PP para aterrizar en el blando colchón de plumas que le tenían preparado desde dos meses antes José Antonio Ortega Lara y Santiago Abascal y que ha sido inscrito en el Registro de Partidos Políticos con el nombre de Vox. Vidal-Quadras ha renunciado a toda tentación sentimental en su mensaje de despedida al presidente de su partido para explicar a palo seco sus desavenencias conceptuales.

Curiosa manera de describir a Vox: «colchón de plumas que le tenían preparado» Ortega Lara y Abascal. Este afilador de columnas sospecha que más bien quien preparó el colchón fue el propio Vidal-Quadras, y que los otros dos ex militantes del PP hicieron de testaferros políticos temporales. No sorprende a nadie su marcha del PP.

No es por sacar pecho –o sí, que cuando uno o su medio se adelanta al resto en esto del periodismo sí es para presumir–, pero en Periodista Digital contamos a principios del verano de 2013 que Vidal-Quadras estaba preparando presentar su propia candidatura fuera del PP a las elecciones europeas- Fue el 11 de junio de 2013 y PD tituló «Los planes de Vidal-Quadras: busca apoyos civiles para candidatura propia al Parlamento Europeo pero le falta dinero para la campaña«. Se ve que ha superado, o considera que lo ha hecho, todos los obstáculos que entonces señaló este periódico y el proyecto está en marcha. En cuanto al dinero que se necesita, sigue siendo un misterio de donde sale. Aunque claro, tener en sus filas a un Espinosa de los Monteros, una familia con un gran patrimonio y unos estupendos contactos en el mundo empresarial, puede que ayude mucho.

Recordemos que fue aquí, en conversación con este humilde lector de columnas, donde el todavía vicepresidente del Parlamento Europeo avisó por primera vez de forma pública de que podría acudir a los comicios europeos compitiendo contra el PP —[VÍDEO ENTREVISTA] Alejo Vidal-Quadras avisa al PP: «Para presentarse a unas elecciones no hace falta el permiso de nadie»–.

Concluye Santiago González:

Rajoy ha tenido mala suerte. Precisamente este fin de semana, después de haber hecho la que seguramente es su mejor intervención, ha venido Vidal-Quadras a descuadrarle el panorama con una parábola agropecuaria y una paradoja que cala mucho en su público votante: «Hasta el presidente de honor se pregunta por qué Ortega Lara no está en el PP y Bolinaga está en la calle».

Es prematuro apostar por el éxito de Vox, pero lo que más debe temer el PP no es su capacidad de arrastre de voto, sino su capacidad de desgaste en el terreno de la legitimidad.

Sin duda un buen apunte. Aunque parece que desde El Mundo están poniendo toda la carne en el asador para promocionar a Vox. El afilador de columnas no acierta a saber, eso sí, si lo hacen por que creen en el discurso del nuevo partido o simplemente por desgastar a un PP que ha traicionado todas sus promesas electorales.


Ramón Jáuregui.

Terminamos este ‘afilando columnas’ en El País. El diario de PRISA nos ofrece el ladrillo político del día, firmado por el socialista vasco Ramón Jauregui y titulado Paradojas del fin de ETA. Allá usted, querido lector, si quiere perder su tiempo leyéndolo. Es totalmente previsible: Quien niega que ETA esté derrotada, o quien cree que lo está pero que el comportamiento del Estado es como si los terroristas hubieran vencido, es simplemente un «ultra». Ninguna sorpresa ¿verdad? Como tampoco la hay en la conclusión:

La política en estos casos, es una ciencia que reclama inteligencia y valentía y, alejarse de populismos cortoplacistas. Gobernar estos temas a golpe de portada de periódico, o mirando de reojo al sector ultra del electorado, o temiendo perder un puñado de votos a manos del partido rival, no solo no es recomendable. Es peligrosamente grave.

Lo dicho. Ramón Jauregui resulta totalmente previsible en su discurso buenista con ETA y duro contra quienes se oponen a su visión.


Almudena Grandes.

Terminamos con una columna aparentemente sobre fútbol pero que entra en otros asuntos. Lo firma Almudena Grandes y se titula Milagros:

El milagro del fútbol español ha resultado ser, como todos los que nos vendieron en los últimos tiempos -desde las longanizas con las que atábamos a los perros hace unos años, hasta el inextricable descenso del paro en la última EPA-, un puro espejismo para la mayoría de nosotros. Para otros, no. La ilusión de la opulencia ha representado una bendición para los listos, los oportunistas, los sinvergüenzas de todos los sectores. También el fútbol. Ellos han escrito la leyenda de la mejor Liga, los mejores jugadores del mundo, para hacer, de paso, los mejores negocios de su vida en todos los equipos, sin excepción. La diferencia entre los grandes, los medianos y los pequeños, se limita a la cuantía de las comisiones que se han quedado entre los dedos de los intermediarios.

¿Qué hay corrupción alrededor de la liga de fútbol? Menuda novedad. Sólo falta que la prensa catalana se entere de ello cuando afecta al Barcelona.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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