OPINIÓN / Afilando columnas

Jabois: «Aznar se expresará contra Rajoy en Valladolid de la misma forma que lo hizo el Gobierno contra El Mundo: con un plantón»

No es Marhuenda, es Enric Hernàndez (El Periódico): "Vox nace como refugio del tránsfuga Vidal-Quadras, consuelo de la caverna mediática y martillo extremista contra Rajoy"

El encargado de elaborar los resúmenes de prensa que cada día, suponemos, se coloca sobre la mesa de Mariano Rajoy lo debe de estar pasando muy mal si su deseo no es producir dolores de cabeza a su jefe. El 29 de enero de 2014 la situación interna del PP, incluyendo el reto que le lanza ese Vox lanzado por conocidos ex miembros de partido de la Calle Génova, la euro-tocata y fuga de Mayor Oreja o la ausencia de Aznar en las próximas convicencias (perdón, la próxima Convención Nacional) ‘populares’, acapara gran parte de los espacios de opinión de los periódicos de papel. Y con alguna previsible excepción, los articulistas no ofrecen un diagnóstico positivo sobre la formación del registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante. De todo ello, y algo más, daremos cumplida cuenta tras hacer sonar nuestra armónica de afilador.

Antes de entrar en materia peperológica nos acercamos a asuntos de la familia real de la mano de Carmen Rigalt en El Mundo. Escribe sobre las hijas del Rey con el título de La otra elegancia. Escribe sobre Infanta Elena, que puede llevar una vida más discreta gracias a la situación de su hermana Cristina:

Greta Garbo no era infanta, pero se retiró del cine y no volvió a dar la cara. Los últimos años de su vida vivió dedicada a cultivar su mito, para lo cual levantó un muro de silencio. Si Garbo hubiera vivido hoy y los paparazzi la hubieran inmortalizado quitándose espinillas o recolocándose la faja, no habría llegado a las enciclopedias. Ahora las estrellas quieren alcanzar la gloria por el procedimiento de contar sus miserias conyugales o sus operaciones. No utilizan la inteligencia, no miden las palabras ni los gestos. Su exposición es pornográfica.

Solo las infantas conservan el misterio de las viejas glorias. El conocimiento que tenemos de ellas es tan limitado que recurrimos a las especulaciones. Pero en la era de la transparencia las especulaciones no bastan. Lo malo de las infantas es que no sabemos qué piensan de nosotros. Sólo lo sospechamos.

Y tras este aperitivo, nos lanzamos sin más a los mares peperos. Sin salir del periódico de Unidad Editorial nos encontramos con Manuel Jabois, que firma Sálvese quien pueda. Recuerda que cuando El Mundo entregó sus premios, no apareció por allí ningún miembro del Gobierno —Las relaciones entre Pedrojota y Rajoy se tensan cada vez más: Moncloa boicotea los Premios Periodísticos de El Mundo–, y que Raúl del Pozo lo celebró como un éxito. Añade que lo mismo le va a ocurrir al PP en Valladolid, ciudad donde va a celebrar su convención nacional sin presencia de Aznar y con otras notables ausencias:

En Valladolid, como en El Mundo, no habrá esa especie de tutela espiritual con la que suele presentarse el poder, aun siendo inútil. La forma que encontró el Gobierno para expresarse contra este periódico fue la del plantón, casi una figura retórica que empleará ahora Aznar con Rajoy alegando viajes al extranjero. Podría alguien en el PP celebrar el «por fin solos», pero si Del Pozo lo hacía invocando una independencia primitiva con la que no transigieron normas elementales de educación, en el caso del marianismo (movimiento pendular en el PP con un único miembro natural, que a veces ni siquiera es Rajoy) Valladolid será la primera plaza en la que se haga explícita la fractura, llevándose el antiguo PP discursos casi fundacionales de la derecha española, el más grave de todos el de las víctimas del terrorismo.

No sabemos si en este artículo hay algo de ajuste de cuentas contra el Ejecutivo, aunque por lo poco que conocemos a ese buen columnista y nos parece que gran tipo que es Jabois nos da la impresión de que no. En cualquier caso, a este humilde lector de columnas le da la impresión de que un texto como este debe escocer a algunos en Génova y La Moncloa. Claro que a otros les parecerá maravilloso que Aznar no vaya a las connivencias pucelanas. Todavía no han superado el complejo que les provoca el hecho de ser algo en política gracias a haber contado en su momento con el favor del ahora ex presidente del Gobierno que sustituyó su abdomen por una tableta de chocolate.

Tomamos el puente aéreo y tras aterrizar en Barcelona nos quedamos con dos columnas dedicadas una vez más a los distintos enanos que le crecen al PP marianista. Una de ellas la firma el director del auto proclamado ‘diario de la Catalunya real’. Enric Hernàndez publica en El Periódico un texto titulado Derechos a la derecha, en el que tras analizar la situación de los populares concluye:

Con vistas a unas europeas propicias para el voto de castigo, Vox nace como refugio del tránsfuga Vidal-Quadras, consuelo de la caverna mediática y martillo extremista contra Rajoy. Un reto ante el que los populares tienen dos opciones: mantener la calma y centrar su discurso –que falta les haría– o perder los nervios y radicalizar el mensaje para abortar de raíz cualquier competencia. Visto lo visto, se irán derechitos a la derecha. Al tiempo.

Pero qué obsesión tienen en la prensa catalana con eso que llaman ‘la caverna mediática’, expresión que han tomado de los medios de izquierda madrileños. Por supuesto, dicha caverna no es otra que la que se sitúe a la derecha del PSOE, que para algunos tan sólo hay nacionalistas (de natural, para ellos, demócrata), izquierda y extrema derecha. Lo curioso es que por una ocasión la zurda periodística deja fuera de «la caverna» a La Razón. A dicho diario no le hace ninguna gracia Vox. Sobre el resto de apelativos que Hernàndez dedica a la formación de Santiago Abascal tan sólo diremos que eran totalmente previsibles, aunque lo cierto es que toda la frase parece escrita por el mismísimo Francisco Marhuenda. ¿Cómo era eso que decía Fraga de que la política hace extraños compañeros de cama? Aplíquese al periodismo militante.

En el diario del conde de Godó y Grande de España que recula en su apuesta por el independentismo catalán encontramos un artículo dedicado a la euro-fuga de Mayor Oreja. Florencio Dóminguez titula El adiós de Mayor Oreja:

Aunque eran conocidas las diferencias de Jaime Mayor Oreja con la línea que seguía el PP en cuestiones como el terrorismo o los problemas autonómicos, la decisión del ex ministro del Interior de renunciar a encabezar la lista europea ha causado sorpresa. No eran pocos los que pensaban que, con el PP amenazado por el flanco derecho, el perfil del exministro era el adecuado para contener la fuga de votos de electores insatisfechos. A fin de cuentas, muchos de los que hoy son disidentes se han alimentado, precisamente, de sus análisis, interpretaciones y propuestas.

Va repasando toda la trayectoria política del ex ministro del Interior y concluye con un párrafo que arranca con una imagen simplemente contundente:

Una foto simboliza aquella etapa. Aparecen siete miembros de la dirección de la UCD en Gipuzkoa. Cinco fueron asesinados y sólo dos, Jaime Mayor y su esposa, sobrevivieron. Luego vino la sangrienta ofensiva de ETA contra el PP a partir de 1995. Es difícil que ese tipo de experiencias no dejen huella en el alma de quien las ha sufrido. Mayor cierra ahora una etapa de su trayectoria pública, pero no abandona la política ni su partido. La incógnita es saber si sus posiciones políticas, diferentes a las de la dirección del PP, no provocarán nuevos conflictos o si contribuirán a alimentar las disidencias.

Nos ha sorprendido un texto así en La Vanguardia. Algunos otros columnistas del mismo rotativo hubieran optado por dedicar a Mayor Oreja epítetos como ‘radical’,’rancio’ o ‘fanático’. Se va confirmando que algunas cosas están cambiando en los dominios de papel de Godó.

Tomamos el avión de vuelta a Madrid, y nada más aterrizar en la capital de España repasamos el ABC. David Gistau recuerda la imagen que solía usar Francisco Umbral para referirse a los «procesos de mutación de los partidos políticos»: la de «la nave Argos que se renueva para seguir siendo la misma». De hecho, Gistau titula precisamente con el nombre del mítico barco de Jasón: Argos –en realidad, se llamaba Argo y Argos fue su constructor–. Lo importante es la conclusión:

La experiencia de Zapatero en el PSOE, por ejemplo, demostraba que el líder más nocivo sólo recibe reproches procedentes de sus propias filas cuando ha dejado de proveer poder. En este sentido, el comportamiento de los descontentos del PP, ya se trate de militantes o de votantes, constituye casi una excentricidad. No le han aceptado a Rajoy el monotema de la emergencia económica en el que el presidente está enfrascado. No le han perdonado incumplimientos de promesas electorales ni aun cuando éstas fueron justificadas con pretextos apocalípticos. No le han consentido el abandono de posiciones morales que fueron importantes mientras sirvieron para hacer oposición y que ahora no son sustituidas por nada que trascienda la reiterativa apelación al rescate evitado. El PP se rompe por dentro mientras manda. Y Rajoy sólo puede tratar de cultivar la impresión de que ocurre porque quiere, porque está renovando la nave Argos de Umbral.

El afilador de columnas siente disentir con su compañero que firma como ‘El Fumador’, pero no cree que Gistau esté expresando su sorpresa —Gistau no se lo cree: «El PP se rompe por dentro cuando más poder tiene»–. Al contrario, considera que lo que hace es un certero análisis proveniente de su observación directa de la política del señor que se fotografió con un puro en la mano mientras paseaba por las calles de Nueva York.

También en el diario madrileño de Vocento nos econtramos con Ignacio Camacho y La cizaña. Arranca fuerte:

Para salir de las cuerdas del ring en que lo han encerrado el descontento de la derecha y el acoso de la izquierda, el Gobierno necesita dos cosas: un éxito rápido… y saberlo vender. Le costará menos lo primero que lo segundo porque tiene una incapacidad patética para sostener su propio protagonismo.

Añade:

El PP está a punto de interiorizar la sensación de que su mayoría social se ha disipado. Si no se recompone pronto y además consigue que lo parezca empezará a proyectar aura de loser, de perdedor, justo cuando el Gobierno está más cerca de alcanzar el objetivo de la estabilización económica. La izquierda ha intuido la debilidad interna y se viene arriba propulsada por el éxito de la mareablanca sanitaria en Madrid y la crecida simbólica de Gamonal, ejemplo nítido de cómo la falta de reflejos políticos puede transformar la escala de un conflicto localista.

Y concluye:

Rajoy, como de costumbre, calla, resiste y espera; entiende la política como un ejercicio estoico. Confía en ganar las elecciones europeas e invita a su gente a atisbar la esperanza entre las espesas volutas de humo. Pero los suyos son hombres de poca fe, están atacados de los nervios y ya ni siquiera saben si es cierto que ha dejado de fumar puros.

Lo cierto es que a Rajoy le crecen los enanos y no parece que esté reaccionando. Tal vez debería considerar que tanta fuga o renuncia a ir en listas podría tener con el modo que tiene de gobernar y de ejercer el mando en esa estructura tan jerárquica que es su partido (como el resto, por otra parte). La misma tibieza y falta de fortaleza que muestra ante, por ejemplo, nacionalistas o partidos cercanos a ETA desaparece cuando actúa dentro de su formación. Con contadas excepciones, se muestra implacable con los dirigentes o miembros del PP cuando osan llevarle la contrario o, tan sólo, no deshacerse en elogios hacia él.

A pesar de todo lo anterior. El registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante siempre tiende donde consolarse. Ese lugar no es otro que el periódico de la ‘disciPPlina’. Iñaki Zaragüeta publica en La Razón Dos cabezas que piensan, un análisis de la decisión de Mayor Oreja que sin duda puede hinchar el ego de Mariano Rajoy:

Esta vez han sido dos las que han pensado con acierto,Mariano Rajoy y Jaime Mayor Oreja. Su diálogo ha reconducido hasta convertir en positiva la decisión del eurodiputado de no presentarse como cabeza de lista a las elecciones de mayo, dejando claro que no se marcha sino que lo recuperará para alguna importante misión, posiblemente para ministro en la próxima remodelación. Simultáneamente, el presidente ha impedido una retirada definitiva que pudiera tener interpretaciones negativas. El horno no está para bollos.

Rajoy ha evidenciado que el PP, hoy por hoy, no puede permitirse el lujo de cruzarse de brazos y prescindir de un político con convicciones, honrado a carta cabal, de ideología, palabra, obra y omisión y, además, con gran predicamento en amplios sectores de votantes populares. Menos aún, en un momento en el que se están produciendo abandonos tristes y seguramente inútiles.

El columnista de La Razón parece no plantearse que lo que da un gran predicamento a Mayor Oreja entre muchos sectores de los votantes del PP es precisamente todo aquello que le aleja de Mariano Rajoy, como su discurso firme contra el independentismo y una postura que, al contrario de lo que le ocurre al marianismo, que muchos considera que se mantiene firme al lado de las víctimas de ETA. Más que pensar, el presidente del Gobierno, si es que ha sido él, lo que ha hecho ha sido reaccionar por una vez con rapidez ante una situación de peligro electoral para él.

Terminamos este ‘afilando columnas’ con la sonrisa más blanca de los informativos de 13TV. Alfonso Merlos escribe sobre la izquierda frente al Gobierno del PP un artículo titulado El bulo incesante:

¡Tremendo! Resulta que en Andalucía o Asturias se han llevado a cabo (o se está en ello) políticas análogas a las puestas en marcha por el Gobierno de Ignacio González, pero en estas dos regiones no hay batas con pancartas, o doctores bailando a lo Michael Jackson en la puerta de los hospitales, o asambleas de aroma comunista en las que sólo falta que suene la «Internacional». ¡Y qué decir de las políticas en este terreno de la Cataluña del amigo Mas!

El hecho de que estemos acostumbrados a torticeras maniobras de agitación contra el PP no significa que debamos bajar los brazos para denunciarlas. Antes al contrario. Hay que alertar a los españoles contra el griterío y la charanga que, entre trola y trola, pretende doblegar la voluntad de los tribunales. Y no sólo eso: deslegitimar a quienes nos representan siempre que éstos militan en las filas del partido de la gaviota.

Que el derecho a manifestarse existe y debe respetarse es indudable. Pero también lo es que en esta ocasión Alfonso Merlos tiene razón.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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