OPINIÓN / Afilando columnas

Enric González describe a Pedrojota desde El Mundo: «Mucho más interesado en vender diarios que en dar ejemplo de comportamiento ético»

Enric Juliana interpreta la caída de Ramírez en terminos de política internacional: "En estos momentos hay paz entre los gobiernos de Roma y Madrid"

Aunque la caída de Pedrojota Ramírez ha sido, que duda cabe, un bombazo mediático y a muchos les ha pillado por sorpresa, lo cierto que es que en los mentiremos periodísticos madrileños se hablaba de que eso iba a ocurrir desde meses antes. Era algo que muchos se esperaban (no decimos que desearan, aunque de esos también hay bastantes) y daban casi por seguro. Aunque a muchos otros realmente les sorprendió. Cuando se confirmó la noticia, el humilde lector de columnas estaba participando en una tertulia televisiva en ‘territorio hostil’ –tomamos prestado el término que usó el presentador de dicho debate para referirse a Periodista Digital cuando le entrevistamos en esta casa– que se graba y emite en la céntrica, amplia y moderna redacción de un diario digital (antaño de papel) muy de izquierdas. Al terminar el programa y llegarnos la noticia, el resto de los participantes en el programa no salían de su asombro.

Ahora llega el tiempo de las interpretaciones de lo ocurrido, y desde la prensa catalana nos llega una muy distinta a las que se están ofreciendo, y de las valoraciones sobre el que ha sido director de El Mundo durante casi dos décadas y media. Y a ello se dedican varias columnas en los diarios de papel españoles el 31 de enero de 2014, sobre todo en el propio diario de Unidad Editorial, pero también en algún otro. Tras hacer sonar nuestra armónica de afilador lo contamos.

Arrancamos, nos parece de recibo, en El Mundo. Enric González ofrece su peculiar despedida al que ha sido el director que confió en él como columnista unos meses antes, después de que saliera de un El País que no está económicamente mucho mejor que el diario de Unidad Editorial. Titula Demasiado pronto, y termina con estas frases:

El hombre que dirige este periódico es un periodista extraordinario. A veces contradictorio e incoherente, mucho más interesado en vender diarios que en dar ejemplo de comportamiento ético, obstinado en la investigación incluso cuando yerra (como en la mayor parte del 11-M), mucho más fiel a la libertad que al orden. Se va el domingo. Como dijo Enlai, es demasiado pronto para valorar el acontecimiento. Pero en algún momento habrá que hacerlo, y decidir en consecuencia.

Nos ha llamado que no utilice en ningún momento el nombre de Ramírez, y que se refiera a él simplemente como «el hombre que dirige este periódico», pero suponemos que es cuestión de estilos al escribir. Nos parece perfecto que muestre su falta de acuerdo con él en alguna cuestión, es legítimo disentir del jefe, pero hay una frase que nos ha dejado helados. nos referimos a eso de: «mucho más interesado en vender diarios que en dar ejemplo de comportamiento ético». Entre los elogios, una frase así resulta simplemente demoledora.

En la contraportada del mismo diario, es Raúl del Pozo es el que elogia al jefe ‘caído’ con el título de El Mundo necesario.

Sabía que si el perro que trae el periódico en la boca molesta demasiado al perrazo que lleva el BOE en la boca, éste acaba comiéndose al pequeño. O no, que dudará el gallego.

Me dijo anteayer Pedro J. Ramírez con el pie en el estribo: «Los problemas que hemos tenido no han sido nunca por mentir, sino por decir la verdad». La odiosidad gigantesca que rodea al diario es lógica, cuando ha descubierto asuntos que afectaban al Rey, a los presidentes del Gobierno, al partido de la derecha, al de la socialdemocracia, al jefe de la madera o al de los espías, a los hijos del nacionalismo o al padre de Neymar. Esta bitácora del Foro abrazó su época y publicó siempre lo que estaba oculto y alguien quería que no se supiese.

Al afilador de columnas le ha gustado especialmente, por la fuerza de la imagen, el párrafo con el que cierra:

Digan lo que digan, El Mundo nunca ha sido un contrapoder. Los periodistas que tenemos el honor de trabajar aquí hemos seguido, consciente o inconscientemente, la táctica de Kapuscinski: «No pisar las cucarachas, sino encender la luz para que los ciudadanos vean cómo las cucarachas corren a esconderse».

Eso sí, y si no le molesta al estimado lector, nos permitimos decir que estamos un poco cansado de las constantes referencias a Kapuscinski. Parece que uno no pudiera pasar por un buen periodista si no demuestra veneración por él y no sabe alguna de sus citas. Algunos somos tan raros que tenemos otros referentes, pero no es lugar para hablar de ello.

En ABC hay una única columna dedicada al tema, la de Hermann Tertsch, que titula en inglés: ‘The one man show’. Al humilde lector de columnas le llama la atención que el columnista del diario madrileño de Vocento opte por usar el lenguaje de Su Graciosa Majestad la Reina Isabel II, puesto que es el mismo con el que se ha lanzado a tuitear compasivamente después de confirmarse su cese.

Habrá libros y programas y hasta «pedrojotaramirólogos» que darán infinitas satisfacciones al ego inabarcable del protagonista del culebrón. Que por supuesto volverá. Ya veremos con qué, como qué y por dónde. Sería tan ridículo como mezquino negarle su extraordinario talento, su brillante obsesión por la profesión, su inmensa laboriosidad, su considerable cultura. Como sería iluso pensar que alguna vez ha tenido algún escrúpulo que le fuera obstáculo en sus fines. Ni otra moral que no fuera siempre armónica con la obtención en cada momento y situación de su beneficio personal. Es preocupante para todos su última gesta, de momento, que es irse tras haber impuesto una convicción general de que su abismal fracaso empresarial nada tiene que ver con su caída.

Y tras la crítica, un mensaje que nada tiene que ver con ella:

Y pese a ello, hay que reconocer que inquieta tanta gente celebrando que una voz sea acallada.


Enric Juliana.

Tomamos el puente aéreo y en el diario del Conde de Godó y Grande de España que recula en su apuesta por el independentismo catalán encontramos el análisis más original de lo ocurrido en Unidad Editorial. Enric Juliana escribe en La Vanguardia El milanesado (con esta expresión se conoce, nos enteramos gracias a Juliana, al conjunto de intereses políticos y empresariales italianos en España).

Repasa la trayectoria de ese poderoso lobby italiano en tierras hispanas:

Unos años antes, con los buenos oficios del líder socialista Bettino Craxi, el empresario milanés Silvio Berlusconi había obtenido en Madrid la concesión de un canal de TV (Tele 5). Otra empresa milanesa, De Agostini, tomó participación en Antena 3. El nuevo Milanesado alcanzó su máxima expresión en el 2007, cuando Enel, compañía pública italiana de electricidad, tomó el control de Endesa. Televisión privada, publicidad, un diario influyente, la primera compañía eléctrica, con centrales nucleares y relevantes posiciones en Latinoamérica. El peso de Italia en España.

Y es en clave de esos intereses italianos en España como interpreta la caída de Pedrojota:

Con un pasivo de 400 millones, la propiedad italiana decidió ayer el relevo del director del diario El Mundo, Pedro José Ramírez, personaje de notable impronta en la crónica de los últimos 25 años. Están cambiando las relaciones de fuerza en Madrid. Tiempo de ajustes y reajustes en una España descentrada y agitada. En estos momentos hay paz entre los gobiernos de Roma y Madrid.

Aunque al principio pueda llamar la atención esta interpretación de lo ocurrido, hay un dato a tener en cuenta. Poco antes de que Ramírez fuera destituido, Mariano Rajoy estuvo en Roma. Uno no es amigo de teorías de la conspiración, pero nunca se sabe.

En el auto proclamado ‘diario de la Catalunya real’, Ferran Monegal trata el tema en un artículo titulado El imperio contraataca. El colaborador de El Periódico no expresa su propia opinión, sino que transmite la de otros:

El cese de Pedro J. Ramírez fue abordado ayer, selectivamente, en la tele. En Las mañanas de Cuatro, Jesús Cintora convocó al periodista Nacho Escolar para que nos iluminase. Lo hizo. Dijo: «El Gobierno ha aprovechado la debilidad económica de El Mundo para cargarse a Pedro J. Ya le había cortado la publicidad institucional, no menos de 18 millones de euros». También ayer, en Al rojo vivo (La Sexta), Antonio G. Ferreras convocó a Ernesto Ekaizer. Advirtió: «La mano que mece la cuna de este cese se llama Soraya. Hace meses que editores, propietarios y algunos políticos vienen reuniéndose para rediseñar la información del centro-derecha en España. Es la sinfonía del nuevo mundo. Las vidas de Aznar y Pedro J. son paralelas. Pedro J. fue el gran apoyo de Aznar. Ahora los dos combaten a Rajoy. Y por eso cae Pedro J.: se ha transformado en molesto». Una molestia que seguramente en la Casa del Rey también fastidiaba.

Tan sólo se moja en eso de la Casa del Rey, pero nada más. Al humilde lector de columnas le ha llamado la atención que tan sólo se fije en la opinión expresada por dos periodistas muy próximos al PSOE en dos programas al frente de los cuales hay sendos profesionales identificados con la izquierda, cuando el asunto fue tratado por muchos otros en las televisiones. Será que a algunos tan sólo les importa lo que digan los de su propia cuerda.

Y terminamos con un artículo que nada tiene que ver con Pedrojota Ramírez, también publicado en El Periódico. Xavier Bru de Sala publica La deriva de España, que termina con el que sin duda es un ataque directo a un partido Vox al que no cita por su nombre:

Las nuevas derechas populistas y sus corifeos mediáticos levantan las banderas de la corrupción, el terrorismo, y el desafío soberanista para imponerse, o cuanto menos empujar el PP hacia posiciones todavía más derechistas y cerradas. Del mismo modo que en Catalunya no es posible separar el soberanismo de la aspiración al bienestar y la justicia social, en España el antisoberanismo es la mejor de las excusas para consolidar sin oposición audible un autoritarismo que favorece el camino de las crecientes desigualdades.

Resulta llamativo que desde que se presentara Vox, y sobre todo desde que Vidal-Quadras anunciara que se pasaba a dicha formación, en El Periódico se han publicado varios artículos en esta misma línea de señalar al nuevo partido como «populista» o «radical», justo el mensaje que está enviando el PP, al mismo tiempo que se refiere de forma negativa a los medios o periodista que le apoyan. Curioso aliado tiene ahora Rajoy en tierras catalanas.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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