OPINIÓN / Afilando columnas

Jiménez Losantos: «Al CAC no le molesta que me saquen en Polonia haciéndole una felación a Aznar»

Antonio Burgos: "Susana Díaz tiene un curriculum que cabe en el tatuaje de Kiko Rivera"

Jiménez Losantos: "Al CAC no le molesta que me saquen en Polonia haciéndole una felación a Aznar"
Jiménez Losantos y Aznar, ridiculizados en Polonia (TV3). PD

En apoyo de los valientes venezolanos que a diario se enfrenta a la represión de Maduro, miles de personas (en su mayor parte originarios del país que sufre la tiranía castro-chavista) de se concentraron el 18 de febrero de 2014 en la madrileña Plaza de Colón. Quien esto escribe quiso participar en aquel acto, y allí se dirigió al terminar su jornada en Periodista Digital. Hubo una modesta pancarta escrita a mano que le llamó poderosamente atención, la portaba un matrimonio acompañado de un cochecito con la que posiblemente fuera su primogénita. Decía: «Quiero que mi hija conozca la Venezuela en la que crecí». Contundente, resumía en una sola frase el terrible daño que el Socialismo del Siglo XXI ha hecho a ese país.

Pero los espacios de opinión de la prensa de papel del día siguiente, el 18 de febrero de 2014, están dedicados a otros asuntos muy diferentes. La situación política en Cataluña y Andalucía ocupan un lugar privilegiado, y también tienen su lugar los asuntos internos del PP. Hacemos sonar nuestra armónica de afilador y se lo contamos.

Arrancamos con el auto proclamado ‘diario de la Catalunya real’, donde el periodista-intelectual orgánico de Unió y hombre de Duran i Lleida en El Periódico, Joan Barril, carga contra los empresarios por tener la osadía de no sumarse alegremente al reto independentista de Artur Mas. Titula La parte por el todo:

El empresariado vive en una permanente zozobra entre la cartera y la bandera. Pero la cartera es inamovible, mientras que la bandera es intercambiable. Una vez ha conseguido sangrar a sus compatriotas con la reforma laboral, que no le vengan con agencias tributarias propias, con el riesgo de una inseguridad jurídica palpable y la pérdida de un mercado vecino que hasta ahora -pese a ciertos boicoteos- va generando pedidos y clientela. Las patronales saben que no son precisamente nobles. Pero no esperan pasar a los libros de historia sino a los libros de contabilidad. Por eso dicen que no se metan con ellas ni les pidan una afección que no sienten.

El afilador de columnas comprende que para un socialista de derechas, pues eso son los democristianos, es duro de comprender y aceptar que haya empresarios que no están dispuestos a obedecer ciegamente al poder político y que lo que les preocupe sea la cuenta de resultados. Y si además de democristiano uno es nacionalista, el convencimiento de que toda la sociedad civil debe renunciar a su autonomía para convertirse en un meros soldados de los deseos del gobernante es todavía mayor. Para que no queden dudas de que para Barril esos empresarios poco amigos de aventuras secesionistas ya son el enemigo, termina con estas frases:

Para el empresariado catalán, la parte, por pequeña que sea, parece más segura que el todo del futuro. Será fácil vencerles, pero sin duda será muy difícil convencerles.

Aterrador eso del «será fácil vencerles», pues se derrota al enemigo. Y doblemente preocupante cuando la frase recuerda tanto a aquel reproche de «venceréis, pero no convenceréis», sobre todo porque quien la escribe se sitúa en la perspectiva de aquellos que ‘vencerán’.

Tomamos el puente aéreo y nada más aterrizar en Madrid seguimos con asuntos referidos a Cataluña. En concreto, desde El Mundo, Federico Jiménez Losantos responde a la denuncia que la Generalitat ha presentado contra otros seis periodistas y él mismo por las opiniones expresadas en diversos medios. Titula Cataluña se llama Quico:

El delito contra el pueblo catalán, o sea, Quico [Homs, portavoz del Gobierno de la Generalitat de Cataluña], es criticar la utilización por TV3 en la última Diada de niños educados en el odio a España y que componían el típico retablo totalitario nazi o soviético. Que un juez admita una demanda contra una persona física en nombre de un ente metafísico llamado pueblo catalán representado por unos políticos golpistas muestra cómo están la Justicia y Cataluña. Y España, que se deja.

Termina, dirigiéndose al Fiscal General del Estado:

Fíjese señor Fiscal: al CAC no le molesta que hagan programas en TV3 justificando el atentado contra mí, que me saquen en Polonia haciéndole una felación a Aznar (fantasía erótica del guionista, supongo), que le disparen al Rey y a Sostres en efigie o que en un telediario infantil salgan niños exhibiendo su odio a España. Y así, Tardá puede llamar nazi al que le lleve la contraria. A otros nos vejan y nos multan por llamar nazis a los nazis.

Una vez más, este humilde lector de columnas insiste en que las comparaciones con los nazis no son precisamente acertadas, incluso cuando se refiere a comportamientos nada democráticos y absolutamente contrarios a la libertad. Dicho eso, Losantos tiene razón para estar molesto ante una denuncia destinada a coartar la libertad de expresión y ante el uso totalitario de los medios públicos para marcar y vejar a todos aquellos que molestan al nacionalismo catalán.

Seguimos en el periódico de Unidad Editorial, donde Santiago González comenta la situación en el PP bajo el título de El poder digital (no tiene nada que ver, por otra parte, con una Tasa Google que busca ayudar a los grandes periódicos de papel —¿Es la ‘Tasa Google’ el caramelo que el Gobierno Rajoy da a los editores por decapitar a tres directores ‘incómodos’?–).

El Partido Popular sufre el síndrome de los piratas de Astérix. La única aventura en la que no tropiezan con los galos se encuentran con una galera romana en la que viaja Detritus, el sembrador de cizaña, lo que lleva a los piratas a una bronca que les lleva a hundir su propio barco. «Es fantástico, chicos», decía un desalentado capitán pirata agarrado a un madero. «Ya no necesitamos a los galos para hacer el ridículo». Efectivamente, los galos navegaban en la trirreme del PSOE y se habían encargado de hundirla previamente.

Dice:

Esto no ha hecho más que empezar y la autoridad de Rajoy no para de crecer, ahora que se le atribuye la destitución de los directores de los tres grandes periódicos de España. No es extraño que se hable de su dedo divino, que Esperanza lo dé por bueno y afirme creer en su existencia. No sé. Rajoy Brey y Moreno Bonilla en los papeles estelares del fresco central de la Capilla Sixtina me parece exagerado, pero en fin, para eso son las metáforas.

Es normal que un columnista de El Mundo ponga en duda que Rajoy tenga algo que ver con la destitución de los directores de tres grandes periódicos, incluyendo el suyo. Eso sería reconocer que la independencia de que tanta gala hacen es bastante deficitaria.

En ABC seguimos con los asuntos peleros, pero ya entrando en clave andaluza. Quien nos dirige ahí es Ignacio Camacho con El rictus:

La nominación del candidato andaluz ha levantado en el PP la evidencia de una tensión relacionada con cierto prematuro pulso por la gestión del post-marianismo. La protagonizan las dos mujeres entre las que Rajoy fraccionó su poder delegado: Cospedal en el partido y Soraya Sáenz de Santamaría en el Gobierno, aunque entre los pliegues de la nomenclatura autonómica -y hasta central- aguardan su momento algunos aspirantes emboscados. Con la designación de Moreno Bonilla, la secretaria general ha perdido -y lo sabe- una baza de influencia en la organización territorial más numerosa aunque sea una de las pocas que no ejerce el poder.

Concluye:

El desencuentro entre el nuevo dirigente regional y la responsable del aparato del partido -ayer aún no habían hablado siquiera por teléfono- barrunta una de esas peligrosas tormentas sin truenos con alta carga de electricidad atmosférica. Cospedal puede ser muchas cosas pero no una mujer resignada. Haría bien, sin embargo, en distender el semblante; la política es un arte de disimulo y no todo el mundo tiene, como ella, el potencial arrollador de una infrautilizada sonrisa.

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Y si 24 horas antes Edurne Uriarte defendía en el periódico madrileño de Vocento que los políticos no necesitan ni estudios universitarios ni experiencia profesional previa en otros sectores, esa opinión no es compartida por Antonio Burgos. En El coche oficial se centra en lo que ocurre en Andalucía.

Aquí alzamos a los del currículum inflado. Los elevamos al máximo nivel de su incompetencia. No hablo de Moreno Bonilla, porque todavía es muy temprano y no tengo ganas de llorar. Hablo de Susana Díaz. Con un currículum que cabe en el tatuaje de Kiko Rivera se ha retratado ya de tú a tú con Botín, con Alierta, con Fainé, con Borja Prado. Son sus coleguillas. Y con razón. Como anotaba Ignacio Camacho, esta aparatisquesa, sin mayor preparación que el «treping» en el PSOE, administra una empresa, la Junta de Andalucía, con 500.000 empleados y un presupuesto de 30.000 millones de euros que ya lo quisieran Telefónica o el Santander. Y digo yo: ¿pondrían esas empresas de presidente a uno de estos aparatisquis novatos que administran 30.000 millones de euros o, lo que es más grave, aspiran a administrarlos con su currículum en Protocolo y Organización de Eventos?

Para ponerse a llorar, de verdad.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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