OPINIÓN / Afilando columnas

Ignacio Camacho: «Mariano Rajoy anunció en el Congreso que sus dos primeros años de mandato han sido un fake»

Lucía Méndez: "Rajoy está tan satisfecho que hasta ha olvidado su legendaria aversión a los titulares de los periódicos"

No sos vos, soy yo’, rezaba el título de una magnífica película argentina protagonizada por Diego Peretti y Soledad Villamil. El 26 de febrero de 2014, el afilador de columnas puede modificar la frase y su sentido para proclamar ‘no soy yo, son ellos’. Nos da la impresión de que a muchos españoles el Debate sobre el Estado de la Nación se la trae al fresco, pero (la actualidad manda) quienes ponen todo su talento (o ausencia de él, que de todo hay) y su esfuerzo en rellenar los espacios de opinión de la prensa de papel se han lazado en tromba a comentar la primera jornada de la que se supone que es la gran cita parlamentaria anual.

Adelantamos que la opinión más extendida es que Rajoy salió vencedor en la primera jornada, aunque por los puntos y sin lucirse demasiado. Excepciones encontramos, como alguien que decide ir por libre y sentencia que el ganador fue el democristiano más conocido en el lujoso hotel Palace de Madrid. Menos mal que no se fijó en un bedel que cambiaba el vaso de agua de la tribuna de los oradores, que igual decidía que era ese empleado de la Cámara Baja el que lució con más fuerza en el enfrentamiento dialéctico. Antes de hacer sonar una vez más nuestra armónica de afilador, advertimos que muchos articulistas demuestran poca originalidad a la hora de titular, puesto que son varios los que se aferran a la marinera metáfora del Cabo de Hornos usada por Mariano Rajoy.

Arrancamos en tierras catalanas, en concreto en el auto proclamado ‘diario de la Catalunya real’. El director de El Periódico, Enric Hernàndez, titula En el cabo de Hornos.

Con las velas hechas jirones y el agua colándose por la escotilla de sus respectivos partidos, los líderes del PP y el PSOE aproan la cita europea, esta sí, como el cabo de Hornos cuyos embates pueden condenarles a un seguro naufragio. De ahí que arriesgaran más bien poco; el que resiste, gana.

Vale que el registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante es gallego y, por tanto, de una región de larga tradición marinera. Pero la mayor parte de los que leemos periódicos somos de interior (por mera distribución de la población española) o de ciudades de costa pero que miran tierra adentro, así que los periodistas podrían ahorrarse ese tipo de retórica naval.

Concluye:

El cuerpo a cuerpo reafirmó al cabo la paradoja de anteriores lances parlamentarios entre ambos: que, siendo Rubalcaba mejor orador, Rajoy siempre se las ingenia para salir indemne de sus combates. Tal vez porque, acomodado en la mayoría absoluta y en su proverbial parsimonia, al líder del PP le bastaba con agotar al rival esquivando sus golpes. O acaso porque el líder del PSOE precisaba un rotundo KO que no llegó a acariciar.

Mal, muy mal, debió de parecerle el papel de Rubalcaba al director de un periódico que en principio le es más afín a él que a Rajoy como para que le considere derrotado.

Pasamos al periódico del conde de Godó y Grande de España que recula en su apuesta por el independentismo. El máximo responsable de La Vanguardia en Madrid, Enric Juliana, también titula por el conocido punto geográfico en el Sur de Chile, sin más: Cabo de Hornos. Al menos arranca con una obviedad de la que muchos parecen no darse cuenta:

Mariano Rajoy dijo ayer que ya hemos dejado atrás el cabo de Hornos y sólo lo entendieron los capitanes de barco, los cartógrafos, los coleccionistas de atlas geográficos, los lectores de Moby Dick y los espectadores de la película Master and Commander. En el cabo de Hornos se cruzan el Atlántico y el Pacífico, con vientos huracanados y tormentas fenomenales. Ha sido un lugar de terribles naufragios.

Destaca la parte que puede interesar más al lector catalán, para analizarlo en clave electoral nacional:

Discurso rotundo: no a la consulta soberanista catalana, bajo ningún concepto. Claro, severo e inflexible. Un discurso que fue más allá de la frialdad jurídica: puesto que España es una, a todos los españoles no se les puede hurtar el derecho a decidir sobre su futuro. Democracia y legalidad no se pueden confrontar. Tarifa plana y unidad de España. El PP nada en un mar de abstencionistas y quiere proteger su flanco derecho de las embestidas de UPyD -en ascenso- y el experimento Vox. El de ayer fue el discurso de las elecciones de mayo.

Destaca también:

Hubo esgrima con las izquierdas ascendentes, todas ellas vestidas ayer con camisetas reivindicativas -Rajoy disfruta dando cuerda a los grupos que pueden robarle votos al PSOE- y un áspero enfrentamiento con la señora señora Rosa Díez. El presidente no la soporta -no puede con ella-, pero UPyD comienza a preocupar al PP. Se nota.

Y en ese mismo periódico encontramos al columnista que proclama vencedor del debate a Duran i Lleida. No es un periodista al que se presuponga afín a CiU, sino todo un ex director de ABC. José Antonio Zarzalejos proclama: Durán, líder de la oposición.

Como Rubalcaba, por alguna razón que me resulta ahora ininteligible, optó por el mitin, el portavoz de CiU en el Congreso, Duran, le ganó por la mano y se erigió en el coyuntural pero verdadero líder de la oposición. Porque el presidente de Unió no se ciñó a la cuestión catalana, sino que, en un crescendo argumental, se atuvo a la dimensión parlamentaria del debate (general) sin dejar tecla por tocar.

Si el niño de ‘El sexto sentido’ en ocasiones veía muertos, nada impide que Zarzalejos vea líderes en una lujosa habitación del carísimo hotel Palace. Otra cosa es que dicho líder, Durán i Lleida sea alguien que tampoco pinte mucho en la coalición de partidos de la cual es el principal representante en el Congreso. Puede que Artur Mas se haya reído durante varios minutos al leer este artículo.

Tomamos el puente aéreo y, como primera parada en la capital de España, nos asomamos a El País. Fernando Vallespín titula España formal y España real.

Lo fácil sería decir que el primer round del debate ha seguido el guión previsto. O que tuvo lugar entre dos zombis, dos líderes quemados en las encuestas. A mí me ha parecido que, para estar «muertos», han estado bien vivos.

Comenta:

En el orden simbólico, es relevante observar cómo Rajoy, con su continua lectura de cifras, aparece como el Gran Gestor, mientras que Rubalcaba, sin papeles, se nos presenta como el representante de la gente común. Racionalidad tecnocrática frente a política de la calle, tan cargada de emocionalidad; economía frente a todo lo demás. Dos visiones de lo que se supone que es una misma realidad, España oficial y España real. Lo curioso del caso es que ambos, tan necesitados de recuperar los votos perdidos, habrán convencido a sus huestes respectivas. Su mayor esfuerzo estribaba en diferenciarse del adversario y lo han conseguido con creces.

Lo de Vallespín es todo un ejercicio de equilibrios para no tener que mojarse. Si le preguntan al afilador de columnas, no tiene nada claro a quién ha elegido el de El País como vencedor de la jornada.

Pasamos ahora a ABC, donde Ignacio Camacho demuestra que no le gustaron ni Rajoy ni el apparátchik que creyó que siendo secretario general se convertiría en un líder socialista. Titula Fakes.

Como si se hubiese apuntado a la moda de las ficciones documentales, Mariano Rajoy anunció ayer en el Congreso que sus dos primeros años de mandato han sido un fake, una versión trucada de su propio programa (…) El de ayer parecía el discurso de investidura presidencial que se quedó pendiente cuando el PP ganó las elecciones. Rajoy lo pronunció con la satisfacción de quien salda una cuenta pendiente con su sombra.

Añade:

En el cruce de reproches Rajoy y él [Pérez Rubalcaba] se tiraron las hemerotecas a la cara para desenmascarar lo que ambos trataban de hacer al mismo tiempo: borrar su inmediato pasado y reconstruirlo en una narrativa ficticia -un fake- adaptada a las circunstancias de la inminente campaña.

Este humilde lector de columnas encontró, no mucho antes de este debate, a través de Twitter una viñeta de Andrés Diplotti que le pareció genial —Desilusión–. En ella, dos personajes mantienen el siguiente diálogo:

– ¡Es una vergüenza! Si hubiera sabido que iban a hacer esto, no los votaba.
-Pero si es lo que prometieron en la campaña.
– Sí, ¡pero yo pensé que mentían igual que todos!

En aquel momento, comentamos que esa sería la queja que nunca tendría un votante de Mariano Rajoy. El inquilino de La Moncloa parece querer hacernos creer que eso va a cambiar, que va a dejar de ser un ‘fake’, pero algunos no nos lo creemos.

En el diario madrileño de Vocento, David Gistau tira también de metáforas marineras para titular Mar brava:

Rubalcaba entró en campaña, en la europea y acaso en la de sus primarias, dispuesto a reñir en el barro. Pero el debate fue flojo, trabado, y las réplicas, estériles. Rajoy permaneció aferrado a su oficialización del optimismo, y no salió a discutir ningún tema en el que pudiera sentirse expuesto. Despejó a córner a Rubalcaba con constantes alusiones a su demagogia. Por su parte, Rubalcaba restó eficacia a su discurso por los excesos con los que trató de fijar la existencia de una derecha mitológica, malvada por naturaleza, que con la coartada de la crisis hace lo que antaño no se atrevió ni a plantear. Básicamente, convertir España en un campo de concentración bajo una hegemonía de ricos. Gustó a su gente, y probablemente no aspiraba a otra cosa.

Otro que parece pensar que Rajoy ganó, pero tan sólo por ausencia del rival.

Pasamos ahora a El Mundo, donde Manuel Jabois titula su artículo sobre el debate parlamentario (publica además otra columna que es un elogio del vodka, pero que no vamos a comentar aquí) con un La nación, bien gracias. Arranca con fuerza:

Un año y tres directores de periódico después eso fue lo que ocurrió en el Debate del estado de la Nación. El presidente, con la corbata de las comuniones, masticaba el éxito porque como él mismo dijo España estaba al borde del precipicio el curso pasado; en general hay que esperar un año como poco para que un gobernante confiese la verdad. Hay algo de ese conductor de autobús que se va de la curva diciendo que hay que probar la dirección y al enderezarse mira para atrás con la camisa empapada: «Las pasamos putas, ¿eh?».

Sobre el cara a cara entre los líderes de los dos grandes partidos, dice:

Así iba todo cuando Rubalcaba cayó al estrado a las cuatro de la tarde. Rajoy es buen parlamentario y había medido su discurso con compás diabólico poniendo a Rubalcaba en la tesitura de mirar atrás: cuando Rubalcaba lo hace ve los recortes de Rajoy y más al fondo los suyos. Rajoy le lanza bolas altas al revés como Nadal a Federer; en el tiempo que tarda el suizo en volver a la pista Nadal piensa seis jugadas. A la gran intervención de Rajoy respondió Rubalcaba con lo poco que le quedaba: un gran mitin. Desenterró hasta la derecha como fenómeno de masas, agitó conciencias y exploró las medidas del PP con casos concretos y dolorosos; parecía un magacín de la mañana. Rubalcaba come poco o nada y se nota a esas horas. Sin papeles, con la camisa abierta hasta el ombligo, flaco y sentimental, disparó sin folios y a todas partes hasta dejar a los aspirantes a primarias exhaustos mirándose el dobladillo del pantalón. No se sabía si quería ganar el debate o el PSOE.

La jefa de opinión del diario ahora dirigido por Casimiro García-Abadillo, Lucía Méndez, titula El estado de los líderes.

La Nación puede que siga deprimida y desesperanzada, pero el estado de los líderes de la Nación parece espléndido. Dispuestos y bien pertrechados para la pelea electoral que se avecina. En particular, el estado anímico del presidente del Gobierno es insuperable. Los informes de Moody’s y la bajada de la prima de riesgo han obrado en él una llamativa transformación en los últimos meses. Rajoy se mostró exultante, satisfecho, animoso y feliz de poder acudir al Parlamento no ya con un par de brotes verdes, sino con un bosque completo de árboles frondosos que empiezan a dar sus frutos. Tan satisfecho está el presidente que hasta ha olvidado su legendaria aversión a los titulares de los periódicos.

Concluye:

El presidente abandonó el Congreso con satisfacción, en su cabeza sonaban aún muy frescos los aplausos de su grupo parlamentario. Sobre todo los de la traca final. Su cuerpo a cuerpo con Rosa Díez, contra la que Rajoy se empleó con más entusiasmo aún que contra Rubalcaba. La líder de UPyD fue muy dura al calificar la gestión del presidente del Gobierno y Rajoy desplegó toda su ironía para zaherirla, se burló de sus conocimientos sobre economía y se enfadó mucho cuando ella se refirió al aumento de la pobreza infantil. La química separa al jefe del Ejecutivo de la líder de UPyD. Saltan chispas en los duelos entre ambos. Ayer más, porque las campañas electorales se acercan y el líder del PP es consciente de que Rosa Díez le puede quitar votos. Ella también lo sabe y por eso le busca el cuerpo a cuerpo al PP.

Tal y como se esperaba, el Debate del estado de la Nación ha sido el primer acto de la campaña de las elecciones europeas. A juzgar por lo escuchado en el Congreso, será una campaña apasionada, como lo fue la primera jornada del debate.

Conclusión general tras leer a todos los columnistas: Más que un Debate sobre el estado de la nación, lo que hubo en el Congreso de los Diputados fue un arranque de la precampaña electoral.

 

Siga en Twitter al autor de esta revista de prensa. El usuario es @chinchetru.

Te puede interesar

Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído