OPINIÓN / Afilando columnas

Monegal elogia a Pedrojota: «Ha sido arponeado por las altas instancias del poder, pero él sigue siendo un temible arponero»

Raúl del Pozo: "Nadie puede negar que en la actualidad hay libertad de información pero los poderes se reservan el último recurso para controlar los medios"

En ciertas ocasiones las circunstancias pueden obligarle a uno a meterse en terreno ajeno. Y eso es lo que le ocurre al afilador de columnas el 5 de marzo de 2014. Aunque ha tratado de evitar penetrar en los dominios de su compañero Roberto Marbán (@robermarban), que incluyen lo referido al deporte en Periodista Digital, al final no le ha quedado más remedio de hacerse eco de un par de columnas referidas al articulo de un secretario de Estado en defensa del Barça.

Vemos, por supuesto, otros asuntos tratados en los espacios de opinión de la prensa de papel de Madrid y Barcelona, como la situación política en Navarra, la entrevista de Évole a Pedrojota Ramírez o cómo un listo es capaz de liar todos los datos con tal de que parezca que tiente razón. De todo ello daremos cumplida cuenta tras hacer sonar una vez más nuestra armónica.

Arranquemos por lo último que hemos comentado antes de soplar la armónica. El periodista intelectual orgánico de Uniò y hombre de Duran i Lleida en El Periódico, Joan Barril, publica un artículo titulado La distancia moral, en el que trata de arrimar el ascua ucraniano a la sardina independentista catalana a costa del ministro Margallo.

Ante la invasión rusa de Crimea Margallo dice que cualquier referendo ucraniano, aunque sea proeuropeísta, es ilegal y no vinculante. O sea, que más vale Yanukóvich conocido que ucraniano por conocer. Por más europeístas que sean, España no va a dar alas a los secesionistas ucranianos. Más o menos lo mismo que la negativa a reconocer a Kosovo. Solo se niegan países como Eslovaquia, Chipre, Grecia y Rumanía, no fuera a ser que las lluvias kosovares o ucranianas acabaran trayendo los lodos catalanes.


Joan Barril.

Cuánto desatino en tan pocas líneas. El referéndum del que Margallo dice que no sería vinculante es uno sobre la independencia de Crimea respecto a Ucrania, que en realidad supondría la anexión de la península a la Gran Rusia de Putin. Y oponerse a eso no significa ni mucho menos que más valga Yanukóvich, puesto que justo los que ahora pretenden separarse son los que apoyaban al caído y corrupto déspota filo ruso. ¿Y eso de «no dar alas a los secesionistas ucranianos»? Los ucranianos no son secesionistas por el mero hecho de que ellos son un Estado independiente. Precisamente lo que no quieren es convertirse en un protectorado ruso (aunque no reconocido) ni que el oso de Moscú les arranque un trozo de su territorio. O el señor Barril no se entera de nada, cosa que dudamos, o lo lía todo para parecer tener razón.

Dicho todo lo anterior, está claro que la comparación con la negativa a reconocer la independencia de Kósovo no se sostiene. Por cierto, que al de El Periódico resulta poca cosa de que España se alinee en este asunto con países como Eslovaquia, Chipre, Grecia y Rumanía. Un poco de prepotencia le parece a este humilde lector de columnas.

Seguimos en el auto proclamado ‘diario de la Catalunya real’, donde Ferran Monegal (que trabaja en Onda Cero) se derrite por su compañero de Atresmedia Jordi Évole por su entrevista a Pedrojota Ramírez. Titula ¡Extra! ¡Han cesado a Pedro J.!. Pero más que los elogios al que antes se hacía llamar ‘el follonero’, nos interesa lo que dice del ex director de El Mundo:

La entrevista con el recién cesado director de El Mundo ha dejado clara una cosa: ha sido arponeado por las altas instancias del poder, pero él sigue siendo un temible arponero. Por Rajoy siente desprecio. Por Felipe González, odio. Por Aznar, nostalgia de las partidas de pádel en la cancha que había junto a la primera sede de su periódico.

Ha tenido que dejar de dirigir el diario de Unidad Editorial para que se publique en El Periódico algo parecido a un elogio a Ramírez.

Sobre la autoría de los atentados de Atocha, parece que hoy Pedro J. ha abandonado su obsesión: sigue advirtiendo que no está claro quién cometió los atentados, pero ya no tiene la convicción de que fuera ETA.

En realidad, es imposible encontrar un sólo titular de El Mundo, o un editorial de ese periódico, en el que se afirme que ETA fue quien cometió los atentados del 11-M. Insinuaciones no han faltado, pero ese periódico ni su ex director han expresado de forma clara jamás una «convicción» en ese sentido.

Para concluir reproduce unas frases de Pedrojota y las comenta de forma breve:

Si eliminamos de la prensa española las redacciones de El País, de El Mundo, de ABC, de El Periódico de Catalunya y de La Vanguardia ¿quien cubrirá la actualidad y hará investigación? El Gobierno de Rajoy quiere que haya los menos periódicos posibles. Y que sean lo más dóciles posibles». ¡Ah! Nítido arpón. En efecto, desean ruido de propaganda. Todo lo demás, silencio.

Curioso que no destaque, como tampoco lo hizo Évole, que Ramírez no incluyera en el listado a La Razón, propiedad de Lara, igual que laSexta y Onda Cero. Por cierto, ¿para cuando una crítica de Monegal sobre algo de Atresmedia que no sea para elogiar a esta cadena. Ya sabemos que trabaja para ese grupo de comunicación, pero sus textos en El Periódico se los pagan otros. Curiosamente, en Onda Cero, que sí es de Atresmedia, no evita criticar productos televisimos de ese mismo grupo.


Raúl del Pozo.

Y pasamos precisamente al periódico ahora dirigido por Casimiro García-Abadillo. En la contraportada de El Mundo, Raúl del Pozo titula Al mensajero matara.

No está claro que la postura correcta para sobrevivir sea la del escriba, porque si das coba a los que mandan, te desprecian; si los criticas, te callan o te condenan a escribir en el espacio y a ser becario. Nadie puede negar que en la actualidad hay libertad de información pero, como es natural, los poderes se reservan el último recurso para controlar los medios: publicidad institucional, concesiones de radio y televisión, advertencias a las empresas anunciadoras o, simplemente, cañamón al rompepelotas.

Efectivamente, el poder político sigue contando con una capacidad de recortar la libertad de expresión utilizando todo tipo de recursos, incluyendo los boletines oficiales. Concluye:

Ya no se puede esconder ni el robo ni la carne, como cuenta Bienvenido Llopis en su La censura franquista en el cartel de cine. Dice el autor que cubrían los escotes y las piernas de Marilyn Monroe o Ava Gardner. Hoy vivimos la explosión de la libertad en un mundo abierto, aunque hay quien sospecha que el desguace de medios y la coacción a la prensa son síntomas claros de la crisis de la democracia.

La tentación de desguazar y coaccionar los medios siempre está ahí, por eso hay que limitar la capacidad estatal (que incluye la de las comunidades autónomas, municipios y otros niveles de la administración) de ejercerlas. También es cierto que cuando propietarios y directivos han cometido excesos que han dejado muy débiles económicamente a sus medios, o incluso les han arruinado, es muy fácil echar la culpa a los políticos. El afilador de columnas desconfía siempre de todo político y de su poder, pero tampoco cree que se les deba culpar de la ruina de determinados medios.

Entramos en materia socialista y navarra sin salir de El Mundo. Lo hacemos de la mano de Santiago González y su La misma piedra.

Los socialistas navarros (cuando van a la posada, chispún…) son los animales políticos capaces de tropezar dos veces en la misma piedra sin sacar ninguna conclusión para no descalabrarse la segunda. Algo ha cambiado el dramatis personae desde 2007: entonces, los actores principales eran Miguel Sanz por UPN y Fernando Puras por el PSN. Rubalcaba es el mismo: entonces era ministro del Interior; hoy, secretario general del PSOE.

Se refiere, lógicamente, al intento de quitar el Gobierno de Navarra a UPN con el apoyo de Bildu, aunque sea mediante el truco de que la moción de censura la presente otro partido. Concluye:

Rubalcaba necesita autoridad si quiere seguir al frente del PSOE, con primarias o para saltárselas. Se llegó a pensar que en Cataluña debería presentar candidatura del PSOE frente al PSC, y ahora se abstiene de votar por la Constitución en el Congreso. No ha llegado hasta aquí para que un tal Jiménez le haga perder sus posibilidades en las europeas y en la secretaría general. Incluso por el partido. Cualquier otra posibilidad es peor. Y él lo sabe.

Lo sepa o no, lo cierto es que la posición del apparátchik que creyó que siendo secretario general se convertiría en un líder socialista no es precisamente de una gran fortaleza. La cuestión entonces es sí tiene capacidad para evitar que el Partido Socialista de Navarra se ponga en las peores manos para hacerse con el poder autonómico.


Iñaki Zaragüeta.

Sobre el mismo asunto escribe Iñaki Zaragüeta en el periódico de la ‘disciPPlina’. El columnista de La Razón no se fía del hombre que soñó con protagonizar ‘El milagro de Pe punto’:

Si realmente discrepa de la operación, no tiene más que desautorizar a quienes van a llevarla cabo, incluso con la apertura de expediente si deciden desairar sus órdenes. Hasta hora, no parece ir por ese camino.

Concluye:

Una cosa está clara. Por más que el PSOE desee excusarse en que no quiere el acuerdo con Bildu para el asalto al Gobierno autonómico, nadie con la cabeza sobre los hombros le creemos, porque Rubalcaba y los suyos saben que los nacionalistas radicales son imprescindibles para realizarlo con éxito. Ante semejante escenario, el PP y UPN harían bien en comenzar a programar un reencuentro político que garantice la identidad de Navarra y sus gentes.

Saltamos ahora a ABC, donde David Gistau titula con un ingenioso Estado fútbol club. Hasta este humilde lector de columnas, totalmente ignorante en cuestiones futbolísiticas, ha entendido a que hace referencia —El Secretario de Estado para el Deporte rompe una lanza a favor del Barça por el ‘caso Neymar’: «Puede presumir de ser el equipo de fútbol que más impuestos genera en el mundo»–.

El artículo publicado ayer [4 de marzo] por Miguel Cardenal [en El País] aporta una novedad en el criterio de la inmunidad por el bien de Estado. A los policías y guardias del Señor X durante el felipismo, a la Corona cuando uno de sus miembros es llamado a declarar, se suma ahora nada menos que un club de fútbol. Investigarlo también es dañar la Marca España.

Añade:

Se puede atacar la independencia de un juez en un vocinglero programa de periodistas deportivos, donde todo tiene la credencial de lo bufonesco, pero no en un cargo público. El que ha escrito Cardenal es un texto muy largo para que no le hayan sonado las alarmas interiores, para no haberse dado cuenta antes de terminarlo de que el ser primario que todos sacamos en el estadio se había hecho con el control del político profesional.

Gistau tiene, al menos desde nuestro punto de vista, toda la razón en lo que dice. Concluye:

Se diría que, convertidos en Estado por otros medios, los deportistas terminan por beneficiarse de las limitaciones ante el cumplimiento de la ley con las que la endogamia del poder se protege a sí misma.

Citando al gran Thomas Sowell: «La política es el arte de conseguir que tus intereses egoístas parezcan intereses nacionales». Y es lo que ha hecho el Barça con el apoyo de Cardenal.

Terminamos este ‘Afilando columnas’ viajando de vuelta a la Ciudad Condal. En el periódico del Conde de Godó y Grande de España que recula en su apuesta por el independentismo catalán están encantados con el artículo del secretario de Estado Miguel Cardenal en defensa del Fútbol Club Barcelona. O al menos lo está su director.


Màrius Carol.

El artículo de Màrius Carol en La Vanguardia se titula Palabra de Cardenal.

En un país donde abundan los pirómanos de la política, que alguien ejerza de bombero de la cosa pública resulta reconfortante.

Concluye:

Estoy convencido de que el presidente del CSD era consciente de que su artículo iba a levantar ampollas, pero lo escribió sabiendo que resultaba un acto de justicia. En los pasillos del Congreso se escucharon las primeras críticas, con UPyD a la cabeza. Cardenal ha sido valiente y ha querido decir lo que ha dicho, escogiendo ex profeso un diario de Madrid. Son tiempos propicios a los hooligans, pero se agradece la palabra imparcial de la voz autorizada del deporte.

Algo nos dice que si el Real Madrid se hubiera metido en un lío legal como el del contrato de Neymar y Cardenal hubiera escrito una defensa del club blanco, Carol se mostraría indignado. Y tendría razón. Pero como escribe a favor del Barça todo son elogios para el secretario de Estado. Este humilde lector de columnas prefiere, sin duda alguno, el análisis de Gistau.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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