OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

A Sostres le entran ganas de invadir Crimea a las órdenes de Putin

Camacho lanza a Aznar como presidente de la Comisión Europea y Sebastián a Arias Cañete

Martín Prieto sale en defensa de la propiedad por la Iglesia de la catedral-mezquita de Córdoba

Desde la semana pasada, nos ha caído encima una lluvia de opiniones y sentencias, por escrito y de viva voz, en contra del presidente de Rusia y de sus planes de controlar Ucrania. Ayer mismo citamos varias columnas donde se le ponía caldo. Si las plumas españolas fuesen drones, hace tiempo que el Kremlin estaría reducido a cenizas. Este 6 de marzo de 2014 encontramos la primera columna a favor de Putin. Tal acto de valor lo firma Salvador Sostres en El Mundo.

Woody Allen dijo que después de escuchar a Wagner le entraban ganas de invadir Polonia. Como Sostres es de buena familia catalana y Barcelona es el único centro wagneriano de importancia en España, seguramente también escuche a Wagner; pero a él le entran ganas de invadir Crimea, y encima con los malos, que para él son los buenos. Aquí tiene, lector, la primera línea de su columna:

Uno no es nadie si de vez en cuando no tiene ganas de invadir Crimea.

¿Qué le había dicho, amigo lector? No se pierda el resto.

Todo el mundo critica a Puntin, pero no por lo que hace, sino porque le tienen miedo. Putin es el único carácter fuerte que queda en Europa, y en el mundo civilizado, aunque lo de civilización, con respecto a Rusia es cierto que habría que ponerlo entre comillas, o entre paréntesis. Putin es el único hombre en el mundo que tiene sentimiento de imperio y compararlo con Hitler es una derrota para quienes tal comparación profieren.

Mientras Europa se esconde y tiembla, Putin se exhibe y con su mirada azul y fría detiene el tiempo justo allí donde le conviene.

El enviado de Obama, John Kerry, parece una versión anciana de la señora Doubtfire yendo a hacer pam pam en el culete a los enemigos de Occidente. Es exactamente así como se pierde.

En el vigor de Putin está la nostalgia de cuando queríamos ganar y ganábamos, porque sentimiento y destino son una sola cosa.

Ya tenemos un Kipling español. Ahora nos faltan unos fusileros británicos que carguen sobre los cipayos rebeldes o los seguidores del mahdi a los que este Kipling pueda cantar, en español o en catalán.

Ante esto, el análisis de la doctora Rahola es para llorar. Esto es lo que producen las elites del pensamiento, la política y el periodismo español, ibérico o catalán-y-sus-colonias, como prefieran

Sería, pues, deseable, que no nos metiéramos en camisa de once varas. Crimea no se parece nada ni a Catalunya, ni al conflicto catalano-español. Su único espejo es su propia historia, y es un espejo roto.

Un ferry a Gotemburgo

Reconozco que, después de leer a Ignacio Ruiz Quintano (ABC) sobre la eurobobería, Sostres casi me convence de que necesitamos un Putin.

En su búnker de Bruselas, Cecilia Malmström juega a Pippi Langstrump y, con grande daño para la Marca España, confunde a los ahogados en la Ceuta de Mariano con los tiroteados («¡a la barriga!») en la Casas Viejas (once cadáveres a los postres) de Azaña.

Dos salidas tiene el Gobierno: una, la heroica, sería derribar la valla africana y establecer una línea de ferry Ceuta-Gotemburgo, donde reside la burócrata, para todos los inmigrantes; y la otra, la dialogante, sería seguirle la corriente a Pippi Langstrump, cargar con la culpa que su buenismo quiera asignarle (cabe la familia muerta por fosfina en Alcalá de Guadaira) y explicarse luego con el famoso ratoneo de Azaña

Me temo que el Gobierno de Zapatero II prefiere la salida dialogante.

(Ruiz Quintano escribe que Malmström es de las suecas » de Olof Palme, el de la hucha para el Psoe», pero tengo que corregir a este admirado columnista: Olof Palme pidió dinero con una hucha para «los luchadores por la libertad» que eran los etarras.)

No hay manera de que Raúl del Pozo (El Mundo) se sacuda los clichés antiespañoles y acomplejados. Será por su militancia en la izquierda antifranquista.

La sueca tiene la visión lorquiana de la Guardia Civil como calaveras de plomo con un rumor de siemprevivas en sus cartucheras. (…) cuando España comía gachas en la misma sartén.

¿De verdad cree don Raúl que Cecilia Malmström sabe quién fue Lorca?

Para acabar de sulfurarme, leo a José Luis Martín Prieto, que está irreconocible de sus tiempos de mega-progre en El País de Juan Luis Cebrián. Ahora se pone a defender a la Iglesia católica frente a la Junta de Andalucía.

El régimen socialcomunista de Andalucía durará más años que el de Franco.

A falta de asuntos enjundiosos que resolver a los andaluces, la Junta se ha dado a respaldar el intento de abducir la titularidad pública de la mezquita de Córdoba, catedrla de la Asunción de Nuestra Señora desde 1236, sobre los restos de la basílicia de San Vicente Mártir.

¿Para que puede querer la Junta la propiedad de la catedral-mezquita?: para recaudar la entrada a uno de los monumentos más visitados de España y colocar afines de guías turísticos, conservadores o conserjes.

Los escasos musulmanes cordobeses no son ajenos a la pretensión, aspirando al doble culto católico-islámico.

Después de estas lecturas y de la realidad cotidiana, me pongo esta cancioncita de mi juventud.

¿Resucitará Rajoy a Aznar?

Bruselas, ciudad que fue española durante dos siglos, donde abdicó el César Carlos en su hijo Felipe, puede recibir como presidente de la Comisión Europea al único español que en los últimos 40 años desplegó tropas como está haciendo Putin. Así lo cuenta Ignacio Camacho (ABC):

Hasta la mesa de Rajoy, allá en La Moncloa, entre pinturas de Miró y Luis Gordillo, ha llegado algo parecido a una sugerencia, un soplo, un vientecillo confidente de marzo empujado hasta la carretera de la Coruña por los lobbies de la corte de los milagros. Alguien ha insinuado que en el equipaje del viaje a Dublín, donde este fin de semana los prebostes de la derecha europea van a decidir la futura cúpula de la UE, debería figurar una carpeta con la candidatura de Aznar a la presidencia de la Comisión comunitaria.

Pero hay muchas dudas.

España aspira a volver al menos con un as, pero el gallego no pía porque cuanto más altas sean las expectativas más áspero puede resultar el fiasco. Amén de que falta un pequeño detalle: si los socialdemócratas alcanzan mayoría en el Parlamento se quedarán -para el alemán Martin Schulz- el premio gordo y los liberalconservadores tendrán que repartirse la pedrea.

Pablo Sebastián (Republica.com) da el nombre de otro español como nuevo conquistador de Flandes.

La designación de Arias Cañete al frente de la Comisión sería una excelente noticia para España y para la imagen de nuestro país en el mundo, y en consecuencia la confirmación de la recuperación económica española reconocida así por los principales líderes de la Unión Europea. Pero para ello hace falta no solo que el PP de la UE gane las elecciones europeas sino que además Alemania y Francia acepten la candidatura de Arias Cañete para el cargo que al día de hoy se disputan el luxemburgués Jean-Claude Juncker (con apoyo de Angela Merkel) y el francés Michel Barnier, amén del letón Valdis Dombrousky.

La marcha negra sobre Ceuta y Melilla

Los rentistas de la Transición que sobreviven en los periódicos pueden escribir todavía buenas columnas si dejan el servilismo al Gobierno, sea el que sea. Abel Hernández (La Razón) nos cuenta una conversación que mantuvieron Adolfo Suárez y rey Hassán II de Marruecos, con el rey Juan Carlos como testigo.

El día 27 de enero de 1978, (…) el rey de Marruecos y el presidente Suárez mantuvieron, en presencia de los Reyes de España, una tensa conversación. En un momento dado Hassán II le advirtió: «Usted sabe de sobra que Ceuta y Melilla no tienen defensa ante un ataque marroquí por sorpresa». Suárez le replicó: «Es posible que ante un ataque por sorpresa sea difícil la defensa, pero quiero que sepa Vuestra Majestad que nuestros Ejércitos procederían inmediatamente a bombardear Rabat y Casablanca. ¿Lo ha tenido usted en cuenta?» «¡Ustedes no harían eso!», le respondió, sorprendido, el monarca alauí. «Eso es lo que está establecido en nuestros planes estratégicos de defensa», le aseguró Adolfo Suárez.

Al final se suavizó el tono de la conversación y hubo una especie de compromiso. El rey de Marruecos se comprometió aquella tarde, ante el Rey Juan Carlos y el presidente del Gobierno, a mantener el statu quo de Ceuta y Melilla mientras los ingleses siguieran en Gibraltar. Lo que no consentiría Marruecos, advirtió, es que España tuviera algún día las dos llaves del Estrecho.

Y la conjetura final sobre la causa última de las avalanchas de africanos.

Habría que saber si las poderosas mafias que manejan esta «marcha negra» sin demasiadas trabas ni limitaciones, además de interés económico, persiguen o sirven de paso a otros intereses más desestabilizadores.

Siguiendo con columnas rompedoras de tópicos, acudo a Gabriel Albiac, que compara la reacción de los pueblos de EEUU y España ante los atentados del 11-S y 11-M.

Ninguna reflexión, ningún relato. Nuestra historia del último decenio está marcada por aquel vacío, del cual no deseamos ni siquiera sacar las lecciones. Solo negarlo vanamente en la memoria.

El 11 de septiembre neoyorquino produjo literatura amarga, gran literatura, poéticas de muy diverso tipo, pero siempre marcadas por una certeza: la de que aquel maldito día cambió las vidas de cuantos fueron por él sorprendidos. (…) Primaban el tono épico o el lírico: las imágenes, los sonidos, las palabras tejían elegías mayores o susurraban esas minúsculas confidencias en cuyo casi nada una vida se desmorona. Había en todas, hay en todas, verdad.

Aquí no ha habido nada. Y, a sabiendas de escribir algo muy excesivo, a mí -bien es cierto que yo soy un poco raro-, pasados diez años, lo que más me aterra es este mortuorio silencio nuestro. Esa ausencia de rabia, que dice hasta qué punto somos nosotros los que estamos muertos: ni siquiera capaces de verbalizar la angustia de no saber cómo se dice una dimisión tan enorme.

Más de lo mismo: Arcadi Espada comenta el informe sobre violencia sexista en Europa, y en el que la retrógrada y católica España queda sorprendentemente bien para las feministas y los socialistas.

En uno de sus frecuentes y desagradables lances de barricada, durante el debate sobre el estado de la nación, el líder socialista Rubalcaba reprochó al presidente Rajoy la última víctima a manos de su pareja, con el luto en las uñas del que describe un país de mujeres muertas.

En los países nórdicos mueren asesinadas más mujeres que en España. Y Finlandia, concretamente, el país de la excelencia educativa, según Pisa, suele doblar el porcentaje español de asesinatos.

¿Se despide Antonio Gala?

Antonio Gala hace un artículo recapitulatorio sobre su columna diaria. Recuerda su paso por El Independiente y El Mundo, aunque, como muestra de su elegancia, sin citar a los directores que se la encargaron y pagaron, Pablo Sebastián y Pedrojota Ramírez. Suena a despedida.

Tengo una edad provecta. Eso es malo si los años han sido mal empleados. La Tronera, casi la misma.

De ella y de Gala sólo puedo decir que los leo por obligación.

José García Domínguez (LibertadDigital) explica a los de Madrid cuál es la clave de la inmersión lingüística catalana.

Nadie lo ignora: en los colegios de pago se incumple la norma que proscribe los usos docentes del castellano. El monolingüismo vernáculo es cosa solo para los menesterosos; para los otros, los de arriba, ya se abrió en su día el Colegio Alemán, el de las hijas de José Montilla, o el famoso Aula, donde se formaron en buen castellano y catalán tanto Artur Mas como su prole.

El premio para la columna ridícula del día es para la que publica en El País el perejil de todas las salsas Jorge Trías Sagnier. Nos cuenta lo moderado, bondadosos y sencillo que es él y lo malo que es el PP del que proviene.

La experiencia, en lugar de conducirme hacia una actitud escéptica o cínica, me ha llevado, por un lado, a reafirmarme en la moderación y, por otro, a inclinarme hacia unas ideas socialdemócratas, distantes -pero no muy distintas- de aquellas que mantuve durante los años en los que fui diputado popular en la VI Legislatura (1996-2000).

O sea, socialdemócrata en el PP de Aznar. ¿Era un topo, una termita, una cucaracha?

Reconozco que me siento atraído por el grito del papa Francisco clamando contra la economía de la exclusión, contra la globalización de la indiferencia y contra la corrupción

¡Lo dice el amigo y abogado de Luis Bárcenas!

Sigamos con la dificultad de ser moderado, pero no ciego. La cultura, especialmente el cine, parece escocer a los conservadores. Pues bien, entre la queja permanente o la nada absoluta, me quedo con los quejosos.

Como buen socialdemócrata, a favor de los subvencionados y los insultones.

Deduzco que Trías está chistando desde su esquina a los partidos que pasan, a ver si alguno repara en él, un experto en artes políticas.

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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