OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Losantos se indigna por la «abyecta omertá periodística» contra Pilar Urbano

Mientras Albiac se lamenta por el éxito del Frente Nacional, Dragó da la bienvenida a Le Pen y a la Europa de las Patrias

Martín Prieto se asombra de que mientras en Europa crece la ultraderecha, en España "prospera la ultraizquierda"

Este 30 de marzo de 2014 en Madrid y supongo que en el resto de España no se habló de otra cosa que de la entrevista de Miguel Ángel Mellado a Pilar Urbano en El Mundo, que Casimiro García-Abadillo había ido anunciando los días anteriores. La periodista, famosa por sus biografías elogiosas del terrorista Mohamed Atta y del ex juez prevaricador Balatasar Garzón, asegura que Suárez le confesó que el Rey era «el alma» del golpe de Estado montado por el general Alfonso Armada.

Me juego un paquete de rubio americano que todos los escritores con columna en los periódicos de la corte se han estado llamando entre sí y a sus directores para preguntarles qué hacer. Pero sólo he encontrado dos columnistas que lo traten.

VERDAD O MENTIRA: VOTE LA FRASE DE FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS

Federico Jiménez Losantos (El Mundo) reprocha a los medios de comunicación que no hayan comentado la entrevista

como, por la crisis y lo que no es la crisis, ahora no derriban a presidentes sino a directores de medios, reina una abyecta omertá periodística, mezcla de astucia y malicia, sectarismo y cobardismo. Hay internet, pero unas revelaciones tan importantes como las de Urbano a Mellado es casi como si no hubieran existido.

Y da la bienvenida a Pilar Urbano al bando de quienes son marcados como conspiranoicos.

Desde hoy, Urbano será el brazo opusino de la Reina, la palanca para la abdicación del Rey o simplemente una conspiranoica, como nos llamaron a los que denunciamos las mentiras del 11-M. Pero las del 23-F son más escandalosas, si cabe. Y creo que sin el éxito de aquellas no se hubieran producido éstas. La costumbre de mentir a la ciudadanía se robustece en la impunidad.

A su muerte, antes de la cual quizás no podía publicarse este libro, hemos reeditado el «¡Dios, qué buen vasallo si tuviera buen señor!». Pero Señor, en democracia, es el pueblo soberano. Y se le ha engañado durante 33 años. Hoy, ya digo, siguiendo el mismo guión del 11-M, comenzará la operación de descrédito contra el libro de Urbano. Puede encargarse el Follonero, que a lo peor hizo la sucia tarea preventiva de ridiculizar lo que estaba a punto de publicarse. Ridiculizar la realidad será más difícil.

Los cortesanos no hablan de política

Pablo Sebastián (Republica.com) califica de «explosivas» las declaraciones y pide un comunicado de Palacio.

Una denuncia de envergadura, sobre la que se espera una declaración oficial del palacio de la Zarzuela -y del propio Felipe González-, que ve la luz horas antes del funeral de Estado de Adolfo Suárez a quien la periodista presenta como el defensor de la democracia y de la legalidad frente al furor de los generales golpistas y sus cómplices en la más altas esferas del poder y los primeros partidos políticos de ese tiempo. En cuanto al golpe de Estado, que ni el tribunal militar del golpe ni el Parlamento de esos años investigaron lo más sencillo y clarificador sería acabar con el secreto impuesto sobre todos los documentos y las actas judiciales de ese acontecimiento histórico y esencial. ¿Por qué no se levanta el velo? Los que pueden hacerlo callan y lo impiden por miedo a la verdad.

En estas circunstancias, ¿qué hacen los cortesanos? Hablar del tiempo o de temas parecidos, no de política.

Alfonso Ussía escribe en La Razón una columna en la que cuenta que ha visto unos linces en una finca de Sierra Morena de un amigo y Màrius Carol, director de La Vanguardia, le da al presidente de la república francesa el consejo de que cambie su Gobierno, después del batacazo electoral.

El consenso ya está aquí

Ignacio Camacho, más inteligente o menos vago, usa su columna y la muerte de Suárez para pedir… ¡consenso! a los partidos.

Y hacía mucho tiempo que los dirigentes públicos, ministros, diputados, gobernantes, no podían recorrer a cuerpo limpio las calles sin recibir un solo insulto. Ocurrió en Madrid, hace una semana, en el crispado Madrid de la indignación y las manifestaciones, y el pueblo sólo les decía que tomasen ejemplo del hombre cuyo cadáver acompañaban. Que abandonaran el solipsismo, el ensimismamiento sectario, el egoísmo de casta, y recuperasen la generosidad, la voluntad de encuentro, la audacia.

El consenso continúa siendo un desiderátum retórico en medio de un fragor de trincheras. No ha habido siquiera un testimonio de homenaje más allá de la simbología funeral.

Raúl del Pozo (El Mundo) va más lejos que Camacho e intuye que ya hay pacto entre PP y PSOE.

La irrupción de partidos berberecho en las encuestas y en las calles ha desembocado en un apenas perceptible consenso del lenguaje entre los dos partidos grandes. Los pequeños sospechan que Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba cocinan la torta del pensamiento único para tapar la corrupción, enfrentar la secesión de Cataluña y salvar la Monarquía.

Esperemos que mañana venga más entretenida la prensa con el 23-F… si se atreven.

¡¡Que viene Marine Le Pen!! ¡¡Corred a esconderos!!

Sobre el éxito de Marine Le Pen en las elecciones municipales, escriben Fernando Sánchez Dragó y Gabriel Albiac, el primero optimista y el segundo con su pesimismo capaz de deprimir a un ganador de la lotería.

Albiac (ABC) ve en Marine Le Pen algo parecido a los cuatro jinetes del Apocalipsis a punto de recorrer su amada Francia.

En política, lamentarse sirve con toda exactitud para nada. Lo primero que exige el ciudadano francés a quienes lo han gobernado durante algo más de medio siglo es que hagan balance de cuáles fueron los errores, automatismos y determinaciones que acabaron por llevar al Frente Nacional a la antesala del poder.

Porque es eso lo que está en juego. Y que nadie se engañe. El porcentaje nacional del FN no se corresponde al trasplante del conseguido ayer. En las municipales, los de Le Pen sólo se presentaron en un número reducido de circunscripciones. En las cuales, obtuvieron los mejores resultados de su historia. En términos estadísticos, todo hace prever que serán la lista con más votos en las europeas. Y luego… Luego, no habrá ya remedio..

En cambio Sánchez Dragó (El Mundo) anuncia, feliz como un judío ante la tierra prometida o un koljosiano ante una central eléctrica, la irrupción de las fuerzas antieuropeas en el Parlamento Europeo.

Tardará algún tiempo, pues ni siquiera Marine Le Pen y sus brigadas internacionales pueden conquistar Zamora en una hora, pero el reloj del capitán Garfio ya ha iniciado su cuenta atrás en el estómago del cocodrilo de las instituciones mientras los covachuelistas siguen ternes en sus patéticos debates sobre el sexo de Crimea, las virtudes de la tolerancia, la santurronería de la solidaridad, el chuntachún del multiculturalismo, la mugre relativista y las concertinas del Estrecho. ¿Euroescépticos? ¡Qué va! Eso es un anacronismo. Ya no basta.

¿Hay vida después del Estado de Bienestar, ese cadáver? Sí. La del Estado de Responsabilidad y Libre Albedrío. Ya piafan sus caballos, ya suenan sus pífanos. Muy sordo tiene que estar quien no los oiga y muy ciego quien no vislumbre el retorno de la Europa de las patrias.

¿Y a mí que me parece que ambos están exagerando? Pero desde luego, la de Dragó es la columna más divertida y optimista del día. ¡Al menos uno que no se queja!

A Juan Manuel de Prada (ABC) también se le nota la sonrisa en los labios cuando escribía su columna, que anuncia no el fin de la Unión Europea, sino el retorno de la Madre Rusia.

Para echarme unas risas, he estado releyendo estos días El fin de la historia y el último hombre, el bodriete de Fukuyama que, hace veinte años, fue entronizado como una suerte de biblia (para dummies) por cierta derecha pro-americana. Se publicaba aquel libro en los años en que se producía el colapso de la Unión Soviética; y en los que el «liberalismo democrático» y el «libre mercado» aspiraban -al modo de una Parusía laica- a instaurar un reinado de progreso indefinido y delicias universales. Y, en efecto, durante algunos años así pareció que fuese a ocurrir

el paraíso soñado por Fukuyama se llenó de demonios endógenos y exógenos (los segundos convocados por los primeros) que fueron minando sus pilares: la rapacidad financiera, el pansexualismo, las migraciones masivas, la apostasía, el descrédito de las instituciones fueron elementos en apariencia dispares, pero secretamente convergentes, que aceleraron el proceso de necrosis del «mundo libre».

¿Y quién amenazaba con estropear la fiesta? Rusia

una Rusia que pugnaba por ser otra vez grande, una Rusia que no se conformaba con el papel ancilar de vomitorio del «mundo libre» que se le había asignado, una Rusia que pugnaba por recuperar e insuflar vida a sus tradiciones (su Tradición), una Rusia que se alzaba frente a la peste bubónica y nihilista de la « sociedad abierta» y empezaba a mostrarse capaz de acaudillar una rebelión frente a ella, como hace dos siglos hizo el zar Alejandro I.

Con la resurrección de Rusia acaba el fin de la historia, según aquel sueño memo de Fukuyama. Porque Rusia puede devolver la historia a su principio.

Como Prada y Dragó monten una fiesta, ahí que me apunto. Seguro que hasta dejan fumar.

Gil Calvo arremete contra José Blanco

Volvamos a los pesimistas. (¡Qué rollo!)

Enrique Gil Calvo (El País) titula su columna ‘Nostalgia’, también con arranque en la muerte de Suárez, cuando él era más crédulo y, ay, más joven (y ya funcionario). Y concluye con un estacazo a Pepiño.

Miserable porque la salida y recuperación de la crisis solo se ha hecho sobre las espaldas de las capas más débiles de la población, esos trabajadores manuales muchos de ellos extranjeros y sus familias a los que hemos despedido, empobrecido y desahuciado hasta la desesperación, obligando a una parte de ellos a tener que huir de España. Y obsceno porque encima nuestras élites alardean arrogándose el mérito de habernos salvado gracias al sacrificio del pueblo condenado a la deflación salarial. Está visto que quieren que seamos sus cómplices invitándonos a votarles el 25 de mayo, para lo que tienen la desfachatez de incluir en sus listas a personajes como el exministro Blanco.

Isabel San Sebastián (ABC) nos avisa de que está entre nostros el mismo tipo de bárbaro que arrasó el Imperio romano.

La civilización romana que nos legó puentes, acueductos, calzadas y una lengua universal, aunque, por encima de todo ello, el concepto de imperio de la Ley, fue barrida de un plumazo por hordas de tribus salvajes. Guerreros ayunos de disciplina cuya fuerza principal radicaba en la división y la molicie que impidieron a sus enemigos oponer una resistencia eficaz. Quince siglos después la barbarie volvió a manifestarse en forma de totalitarismo, con un efecto aún más devastador para la causa del progreso humano. Si los nómadas esteparios habían liquidado de manera sangrienta la organización social laboriosamente construida por los romanos durante siglos, el comunismo y el nazismo segaron con brutalidad inigualada las raíces mismas del humanismo cristiano.

Los bárbaros han vuelto. Su amenaza es hoy más sutil, acorde con el aire de los tiempos, pero no menos peligrosa para el futuro de nuestros hijos. Su propósito es idéntico al de antaño: derribar los muros de la civilización que hemos levantado a costa de enorme esfuerzo

José Luis Martín Prieto (La Razón) no está tan preocupado como su colega, porque los jefes de esos bárbaros son buergueses en ascenso.

Los inspiradores de esta «kale borroka» están bien instalados al amparo de la monarquía castrista o participan de las tertulias televisadas, cuando no manejan una tele de barrio propia. «Tigres de papel». La España democrática ha soportado la mayor ofensiva del terrorismo de izquierdas (ETA, Grapo) organizada en el Occidente europeo. Vamos a contrapié y mientras en Europa crece la ultraderecha, entre nosotros prospera la ultraizquierda y se tilda de fascistas a los conservadores. Los más listos de esta patulea acabarán en un confortable sillón del Parlamento europeo, como «Dany el rojo», hoy verde, o en la asesoría de mercadotécnia de alguna multinacional. No son pocos los que comenzaron en la revolución y acabaron en la patronal bancaria.

El falangista Suárez hoy sería de UPYD

No puedo evitar comentar la tribuna de Pedrojota en El Mundo del domingo. Otro que ha caído sobre el cadáver como el buitre sobre los muertos.

No me cabe duda de que hoy apoyaría a UPyD y vería con enorme simpatía a Ciudadanos.

Vamos a ver, Pedrojota, si quieres ser miembro de la Real Academia de la Historia, acostúmbrate a contar lo que sabes y reconocer lo que no sabes; no a conjeturar.

Pedrojota cae en el mismo defecto que Juan Luis Cebrián. En sus artículos sobre Suárez, ambos hablan más de ellos mismos y de lo importantes que son o eran para el difunto y cuánto confiaba éste en ellos.

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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