Antonio Gala: "Lo de los ERE es el timo más grande del siglo o del milenio"
Han pasado tan sólo dos jornadas desde que el Congreso de los Diputados rechazara transferir a la Generalitat de Cataluña la competencia de convocar referendos y el tema ya se ha desinflado bastante en los espacios de opinión de la prensa de papel española. Encontramos incluso un artículo en el que un destacado columnista reconoce que prefirió dedicar la tarde a ver un documental sobre una modalidad concreta de caza a seguir del debate parlamentario. Intuimos que mucha gente, periodistas o no, también optaron por dedicar a aquellas horas a cosas más entretenidas.
Quien se merece un par de artículos, uno a favor y otro en contra, el 10 de abril de 2014 es la juez Alaya. De estos y otros asuntos hablaremos tras hacer tocar una vez más nuestra armónica de afilador.
Arrancamos en esta ocasión con el periódico del conde de Godó y Grande de España que recula en su apuesta por el independentismo catalán. Fernando de Felipe, uno de los críticos televisivos de La Vanguardia, está fascinado con las imitaciones de Hermann Tertsch y Francisco Marhuenda que interpreta Joaquín Reyes en El Intermedio de laSexta. Dedica a este asunto un artículo titulado Humor ‘neocon’.
Convertido por méritos propios en el último fichaje estrella de El Intermedio de La Sexta, Reyes, inasequible al esperpento por defecto, ha añadido a su ya largo repertorio de caricaturizables celebrities a dos de los principales (y más wyomingfóbicos) representantes de la siempre inspiradora caverna mediática española: el colérico Hermann Tertsch y el no menos vehemente Francisco Marhuenda.
Concluye:
Si algo queda claro es que el siempre rápido de reflejos Joaquín Reyes está sabiéndole sacar todo el partido posible a eso del humor neocon. Ese que, como ocurre con las mejores antologías del disparate, surge muy a nuestro pesar en cuanto determinados tertulianos abren la bocaza para soltar lo primero que se les pasa por la cabeza, se lanzan a editorializar a quemarropa o, sencillamente, terminan dando la sonrojante nota al intentar darnos el parte.
Pocas veces nos encontramos un artículo cargado de tantos lugares comunes y etiquetas en tan pocas palabras. Al ya recurrente ‘caverna mediática española’, que a los más añejos y prosaicos ‘brunete mediática’ y ‘gusanos goebelsianos’ se le suma el muy recurrente ‘neocon’, palabra fetiche donde las haya que desde la izquierda se endilga a todo aquel al que se quiere señalar como de derechas.
‘Neocon’ hace referencia a una corriente de pensamiento muy concreta, en la que no se incluye ni a Marhuenda ni, todavía menos, a Hermann Tertsch. En materia económica, por ejemplo, los neoconservadores son partidarios de una fuerte intervención estatal, no en vano los verdaderos neocon proceden de la rama más izquierdista (incluyendo antiguos tronquistas) del Partido Demócrata. Pero eso son, tal vez, divagaciones demasiado eruditas para quienes buscan un término que consideran ofensivo para endilgar a alguien que no les gusta.
Nos tememos que De Felipe, como muchos otros que llaman ‘neocon’ lo mismo a Marhuenda que a un Vargas Llosa (que todavía tiene mucho menos que ver con ellos) no han oído hablar, por ejemplo de Irving Kristol o Daniel Bell.
Tomamos el AVE hasta Madrid, y todavía en la estación de Atocha nos asomamos a El País. En su contraportada encontramos un duro artículo de Jorge M. Reverte contra la juez que instruye el caso de los ERE fraudulentos. Titula Alaya.
Hay una juez en Andalucía llamada Mercedes Alaya que, al parecer, ha decidido ponerse la ley y los reglamentos por montera para llevar adelante sus propósitos de limpieza de la corrupción en el país.
Añade:
Un día pide toda la documentación de la acción del Parlamento Andaluz, y otro les da a los invitados a su reboda un plantón de hora y pico. Carne para la prensa escandalizable. Pero lo del Congreso y el Senado desborda lo admisible. Alguien la tiene que regañar mucho. Porque los dos sitios a los que envió el auto de marras son las sedes de la soberanía nacional, los lugares donde se encarna la representación política de todos los españoles.
Al margen de que después llegue a establecer yerta comparación entre Alaya, por enviar a dos guardias civiles con requerimientos al Congreso y el Senado, con Tejero, el artículo es de traca. Lo peor no es que caiga en el lugar común y falso de que las Cámaras son la sede de la soberanía nacional. La soberanía reside en cada lugar que haya un español, puesto que corresponde al conjunto de los ciudadanos. En las Cortes Generales simplemente está representada, que es algo diferente.
Lo peor es que se acuse de una manera tan clara a la juez de estar prevaricando sin poder dar argumento claros al respecto. Y eso lo hace un columnista de un periódico en el que se ha defendido a otro juez por violar la ley en algunas de sus actuaciones, como la orden de hacer escuchas ilegales.
Curiosamente, en El Mundo encontramos un artículo en defensa de la togada. Lo firma Antonio Gala y se titula Economía política.
No creo que Alaya se crea la Divina Pastora. Precisamente por eso estoy de su parte en lo que pide: atención y paciencia. Lo de los ERE es el timo más grande del siglo o del milenio. Porque demasiada gente a demasiados niveles se ha llevado el oro y el remoro de toda una autonomía, dando ejemplo a las demás.
Concluye:
Que se deje en paz a Alaya y a los jueces: ojalá todos fuesen no congéneres pero sí aplicados secuaces de ella. Era -y por desgracia, es- lo que estábamos esperando. Llega el verano pronto: tiremos de la manta y que caiga quien caiga. A miles pecaron, que lo paguen a miles.
El afilador de columnas cree que es la primera vez en su vida en la que está de acuerdo con Antonio Gala. Cada día uno puede encontrarse algo que le sorprenda.
Seguimos en el diario ahora dirigido por Casimiro García-Abadillo, pero cambiamos de tema. En La chacha, Salvador Sostres comenta la actuación de los independentistas y el enfado de Quico Homs con Rajoy por su rechazo a conceder a la Generalitat la potestad de convocar un referendum.
Un proceso de secesión no es nunca democrático. Es un golpe de Estado. Romper un Estado no puede ser de ninguna manera legal. La independencia implica violentar la legalidad vigente para crear a continuación un marco legal nuevo.
Lo del Congreso fue una pantomima y tu dignidad no depende de lo que eres sino de lo que haces. Si actúas como una chacha te tratarán siempre como a una chacha.
Si Cataluña quiere independizarse, que lo haga. Que asuma el riesgo y tome las riendas de la Historia, como los hombres y los pueblos que merecen el futuro. Pero todo parece indicar que lo que en verdad pretende es librar una tarde más a la semana. Y por eso está Quico al mando. Quico, la chacha.
Y mientras que a Sostres sí le interesa lo que aconteció dos días antes en la madrileña Carrera de San Jerónimo, en la contraportada de La Razón encontramos a alguien que deja claro su absoluto pasotismo sobre la sesión parlamentaria en cuestión. Alfonso Ussía escribe Aguardo nocturno, en cuyo arranque confiesa:
El pasado martes todos estábamos cívicamente obligados a seguir con la máxima atención el Pleno del Congreso en el que se autorizaba o rechazaba el plan independentista de Cataluña. Me apresuro a reconocer públicamente mi aburrimiento. No le concedí ninguna atención. Me he enterado del resultado por los periódicos, como si fuera un político. La culpa la tuvo el aguardo de un jabalí.
Acto seguido explica que dedicó la tarde a ver un documental sobre ese asunto y después siguió el partido del Real Madrid. Seamos sinceros, al margen de políticos y muchos periodistas, la atención de gran parte de los ciudadanos estaba en otros asuntos.
En el mismo diario, Martín Prieto escribe sobre Patriotismo constitucional. Dice del nacionalismo catalán:
Ahora, tras enseñar a sus hijos que 1714 fue una guerra de España contra Cataluña (y la Guerra Civil, también) han inventado la «urnocracia»: el sillar de la democracia es acudir a la urna, aunque sea para restablecer la pena capital o despojar del voto a las mujeres. La urna como tótem. El derecho a decidir, ámbito selvático del que huyó hace siglos la civilización occidental. Ortega y Gasset: «El problema catalán no tiene solución».
Muy bien explicado que hasta lo que se vota debe tener límites. Las mayorías en las urnas no pueden justificar cualquier cosa.
Terminamos en esta ocasión con ABC e Ignacio Camacho. Dedica al nombramiento de Arias Cañete como cabeza de lista del PP a las europeas un texto titulado El comepapeles.
Rajoy ha aprovechado además la ocasión para regalarle a Cospedal el compensatorio gesto de confianza que le debía tras el bonillazo andaluz. Una indiscreción de Jorge Fernández, el ministro más indiscreto del Gobierno, le obligó a adelantar un par de días los planes y dejó que fuese la secretaria general la encargada del anuncio. Cañete será además presentado oficialmente en Toledo, el feudo político de la número dos del PP, desairada por el golpe de autoridad de su jefe en Andalucía. Cuando las urnas asoman la política requiere de filas prietas y el fulanismo es mal compañero de aventuras. En una organización tan presidencialista el verdadero candidato es el presidente y los demás no dejan de resultar figurantes con los que rellenar el expediente de una lista. Caras que exponer para que se las vayan partiendo.
Sin duda alguna, buen análisis de las claves internas que explican la nada sorprendente decisión de Rajoy.
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