OPINIÓN / Afilando columnas

Rahola critica «los Marhuendas, Rosa Díez y demás próceres de la España a cara de perro» por defender a Navarro

Antonio Burgos: "El acomplejado PP es especialista en gobernar contra el sentir y el pensar de sus propios votantes"

Desde los tiempos del ‘qué te pego, leche’ de Ruiz Mateos a Boyer, ningún puñetazo ha generado tantos comentarios en la prensa como el que una señora arreó, acompañado de insulto, al socialista catalán Pera Navarro. Son varios los articulistas que comentan este asunto, y encontramos a algunos clásicos que lo aprovechan para meterse con el pegado o con aquellos que han denunciado la agresión. Ya saben ustedes que, para algunos, según quien sea el agredido su obligación puede ser estar en silencio.

El 30 de abril de abril de 2014 también hay quien escribe sobre ‘asuntos internos’ del PP y sobre quienes incitan al odio en las redes sociales. Trataremos todo ello tras hacer sonar nuestra armónica del afilador.

Arrancamos en tierras barcelonesas. En concreto con el auto proclamado ‘diario de la Catalunya real’, donde topamos con un clásico de nuestros ‘Afilando columnas’, Joan Barril. El periodista-intelectual orgánico de Unió y hombre de Duran i Lleida en El Periódico, Joan Barril, titula sobre la agresión al presunto líder del PSC con un irónico Robert Redford busca ayuda.

Lo malo de Pere Navarro es que haya confundido a una señora endomingada y agresiva con el cuerpo de almogávares. Catalunya acostumbra a ser pactista y pacífica, pero eso no quita que en años anteriores muchas sedes del PP de Catalunya hayan sido objeto de las iras del fundamentalismo catalán.


Joan Barril.

Hemos de reconocer al señor Barril que señale los ataques contra sedes del PP, aunque se olvida de las que ha habido contra otros partidos no nacionalistas, y que hable del «fundamentalismo catalán». Otra cosa es que podría dejar de lado la cantinela famosa de la Cataluña pactista y pacífica’. Comprendemos que de tanto repetirlo se lo creen, pero lo cierto es que no lo es en ningún caso más que la mayor parte del resto de España.

Concluye:

Navarro forma parte de estos pequeños atentados al ridículo. Pero que no nos haga creer que todos formamos parte de una nueva jauría humana. El soberanismo, hoy por hoy, ladra pero no muerde.

No sabemos si exagera en su respuesta el señor Navarro, pero está bien no guardar silencio cuando a uno le agreden. Y tampoco es cierto que pretenda que «todos» (¿catalanes? ¿nacionalistas?) forman parte de «una nueva jauría humana». Por cierto, que existe un nacionalismo radical que envía cartas con balas dentro del sobre a no nacionalistas o directamente amenaza de muerte de palabra, al cruzarse por la calle, a determinados periodistas. Esos que ladran todavía no muerden, pero es posible que algunos de ellos estén en camino de hacerlo.

Pasamos ahora al periódico del conde de Godó y Grande de España que recula, aunque no del todo, en su apuesta por el independentismo catalán. Pilar Rahola, lejos de denunciar el puñetazo o mantener un prudente silencio, arremete contra quienes critican la agresión y aprovecha para lanzarse a degüello contra algunos de sus más profundos objeto de fobia. Titula En Barrena:

Se han apuntado en barrena. Los Marhuendas, Rosa Díez y demás próceres de la España a cara de perro. Y así, felizmente acompañados del ministro de turno, han señalado con el dedo a la pérfida Catalunya, sometida al imperio salvaje de la crispación soberanista. ¡Cómo lo estaban deseando, esto de mostrarnos como si fuéramos el Far West, después de tanta Via Catalana alegre y pacífica!

Tras negar cualquier relación entre la agresora y el independentismo, critica al propio Navarro. Concluye:

Lo triste no es que se apunten al tiro los sospechosos habituales, es que Navarro intente aprovechar la circunstancia para tener algún micrófono. Ha servido en plata el argumento de la demonización contra Catalunya, y ahora le salen unos amigos fantásticos. Daría asquito, si no fuera porque da pena.

Claro, ahora resulta que lo que tiene que hacer Navarro es estarse en silencio. Igual así logra que no le vuelvan a pegar. Aunque bien pensado hasta ahora no le ha funcionado demasiado bien eso de tratar de no molestar al independentismo.

Tomamos el puente aéreo y nada más aterrizan en Madrid nos asomamos a ABC, donde encontramos un texto en sentido radicalmente contrario. Su autor en Ignacio Camacho y se titula Manos Blancas. Aranca con ironía:

Pere -pronúnciese Pera- Navarro debería pedir perdón por haber recibido una bofetada. Algo habrá hecho. Y sobre todo por contarlo, aunque lo haya hecho con la boca pequeña, algo apocado y tal, como temeroso de aumentar la crispación que como todo el mundo sabe no existe en Cataluña.

Tras comentar, en similar tono, las agresiones en Cataluña y los argumentos de los nacionalistas, pasa a hablar sobre los políticos en general en España ante la violencia.

Gajes del oficio; en su sueldo va incluida la remuneración por dejarse ofender, amenazar, zarandear y hasta agredir sin levantar la voz, con la cabecita agachada. Así lo han sentenciado ya algunos jueces de la escuela elpidia, bizarros apóstoles de la despenalización del odio. El pueblo soberano tiene derecho a manifestar su contrariedad por la mala gestión de los asuntos públicos. Democracia real, lo llaman.

Salvo que se trate, en toda regla hay excepciones, de dirigentes de Izquierda Unida. Estos sí pueden, por hallarse en el lado correcto de la verdad, tildar de fascistas a quienes les interrumpan un mitin. Ocurrió en Andalucía. Los presuntos fascistas llevaban cinco años parados. Sus manos, además de blancas, estaban vacías.

Este humilde lector de columnas coincide con la denuncia de Camacho. La agresión física a un político no está justificada en ningún caso, por repulsivo que resulte el personaje. Y la doble moral en este asunto por parte de IU, y en buena medida también en el PSOE, es más que evidente.

También en el diario madrileño de Vocento podemos leer a Antonio Burgos, que escribe sobre el PP un artículo titulado El efecto Arenas. Critica la estrategia electoral del PP consistente en no hacer demasiado ruido por pensar que los comicios están ya ganados.

El 30 por ciento de los votantes del PP de toda la vida no saben si el 25 de mayo acudirán a votar o, como haga buen tiempo, se irán de fin de semana a la playa. Y pensarán, en todo caso, como cuando lo de Arenas en el otro 25-M:

-Total, ¿para qué voy a ir, si de todas formass el PP va a ganar?

¿Seguro? Porque me pregunto, por ejemplo: ¿cuántos votos de los suyos incondicionales perdió el PP por cada asesino de la ETA que puso en la calle aplicando con Tarifa Urgente la anulación de la doctrina Parot? Arias Cañete ha puesto en marcha la Operación Rescate de los Viejos Votantes. Habrá comprobado, como tantos, que el acomplejado PP es especialista en gobernar contra el sentir y el pensar de sus propios votantes, creyendo que así se va a ganar el voto de los sociatas. ¡Tequíiiyá, Rajoy!

El retrato del PP marianista no puede ser, a juicio del afilador de columnas, mejor. El Partido Popular ha demostrado en sobradas ocasiones que desprecia a sus votantes en todos los sentidos. Por una parte, hace justo lo contrario de aquello por lo que le dieron su confianza. Y por otro, creen que siempre le van a apoyar de forma acrílica, como si fueran unos niños pequeños sin capacidad de discernimiento frente al partido de la madrileña calle Génova.

Pasamos ahora a El Mundo, donde Federico Jiménez Losantos titula El partido de Aznar. Comenta la polémica por la no participación de Aznar en la campaña electora y concluye:

Dirá el lector que, en última instancia, el castigado sería el PP, no Mariano Pantócrator ni Jose Mari Dedócrator, y la que acabaría padeciéndolo es España. Pero si la cosa estuviera tan clara, Aznar no le hubiera devuelto el bofetón a Rajoy en forma de patada en la espinilla. ¿Quién representa hoy mejor al partido de Aznar, el del 1 de Abril de 1990: el PP de Rajoy o el VOX de Vidal Quadras? Un partido está o debería estar para representar ideas y valores entrañados en la ciudadanía, no sólo los oceánicos egos enfrentados de sus líderes; sin embargo, no hay política sin egos. Egolatría y política no riman, pero coinciden, vaya si coinciden.

Cada vez parece más clara la apuesta del turolense por Vox, suponemos que para despecho de Rosa Díez.

Terminamos en La Razón, en concreto con su subdirector de Opinión. José Antonio Gundín escirbre sobre los Militantes del odio. Habla de diversos casos, hasta concluir:

Si los profesionales del odio se mueven con pasmosa soltura es porque se sienten impunes y hasta protegidos, ya sea por observadores de la OSCE o por políticos cualificados, como ese diputado de IU que preguntó en el Congreso si el accidente de helicóptero en el que fallecieron varios militares había causado daños a una familia de cetáceos. Si en internet pululan individuos que hacen mofa de los asesinados por ETA es porque hasta ahora nadie les ha parado los pies. Siempre han encontrado el auxilio de otros indeseables atentos a recoger las nueces y a disculpar el vandalismo desde la seguridad de su aforamiento penal. De todos los militantes del odio, éstos son los más funestos.

 

 

Siga en Twitter al autor de esta revista de prensa. El usuario es @chinchetru.

Te puede interesar

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

Lo más leído