'No me rindo', unas memorias subtituladas "Sin miedo contra ETA y frente a la cobardía política"

Santiago Abascal, líder de Vox, ajusta cuentas con el Grupo PRISA y un periodista ‘marianista’

Santiago Abascal, líder de Vox, ajusta cuentas con el Grupo PRISA y un periodista 'marianista'
Santiago Abascal. ET

Fue el periodista que más me atizó, con acusaciones en falso como haberme enriquecido o, más miserable aún, desear que ETA siguiera matando

Santiago Abascal, secretario general de Vox, ha puesto en los anaqueles de las librerías ‘No me rindo’, unas memorias subtituladas «Sin miedo contra ETA y frente a la cobardía política», de la mano de La Esfera de los Libros que dirige Ymelda Navajo.

El libro del líder de Vox ha sido escrito en colaboración con Gonzalo Altozano, experiodista del Grupo Intereconomía -que abandonó a finales de septiembre pasado-, donde desempeñó, entre otros puestos, la dirección del semanario Alba y del programa de radio Los últimos de Filipinas hasta su sustitución por Kiko Méndez Monasterio.

Altozano, que va incluido en un puesto testimonial en la lista de Vox a las europeas que encabeza Alejo Vidal Quadras, ha echado una mano a un amigo de larga data en la redacción de la obra.

Una obra, por cierto, que tiene su proyección mediática y en la que Abascal aprovecha para ajustar cuentas con algunos medios y algunos periodistas.

Es el caso, por ejemplo, de María Antonia Iglesias, calificada de «comisaria política del PSOE en Televisión Española», o del inquietante Pepe Rei, al que el de Vox sitúa como responsable del «comando informativo más activo» de la banda terrorista ETA.

Del gallego José Benigno Rey hoy pocos se acuerdan pero Abascal sí tiene palabras para quien juzga como una digna sucesora -o sucesor-, la Maite Soroa del Gara, «un pasamontañas más que un seudónimo».

Pero es el Grupo Prisa el que se lleva más mandobles del autor del libro. A raíz de la investigación de El País sobre su papel en la Fundación Mecenazgo y Patrocinio, Abascal describe la labor del reportero de turno:

«El sabueso recorrió los bares y restaurantes del barrio, preguntando si yo comía allí, y con quién, y si pagaba con tarjeta o en efectivo; el propietario de un local me confesaría que le había respondido que sí, que yo era un habitual, que solía almorzar de menú y cuando había salmorejo de primero no lo dudaba».

El «sabueso«, según Abascal, se quedó muy sorprendido cuando llamó a la puerta del piso que acogía la sede de la fundación y le abrió él en persona.

Los dardos del secretario general de Vox a los medios de Prisa no quedan ahí. La invención, asegura, en Prisa, «en vez de motivo de despido, puede serlo de reconocimiento, como cuando la SER dio la noticia -falsa- de que en los trenes del 11-M viajaban terroristas suicidas».

«Meses después, el jurado de los Ondas, que otorga la SER, premió a sus servicios informativos -o sea, se autopremió- por la cobertura de aquellos días», recuerda.

Pero tal vez el apunte más duro vaya dirigido a un periodista considerado marianista, Federico Quevedo, del que recoge el apodo que le colocó Federico Jiménez Losantos y al que presenta como experto en «trabajos sucios» del PP.

«Fue el periodista que más me atizó, con acusaciones en falso como haberme enriquecido o, más miserable aún, desear que ETA siguiera matando», señala Abascal, que termina así su breve evocación:

«La ojeriza que me mostró Quevedo dejaría maltrecha mi vanidad, por aquello de que uno se mide por sus enemigos».

 

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