Sara Montiel es la primera de la lista que completan Paloma San Basilio, Bárbara Rey y la princesa Corinna

La prensa alemana destapa los ‘inconfesables’ secretos de un Rey muy campechano

Comienzan a trascender detalles en los diarios digitales, ese recomendable reducto para quienes huyen de lo políticamente correcto

A falta de cerrar algunos flecos, todo está ya preparado para que Felipe VI asuma el trono que deja su padre, Don Juan Carlos.

Y los análisis siguen proliferando en la prensa digital. Más que nada porque, según Alberto Lardiés en VozPópuli, «los diarios digitales son una suerte de refugio para quienes buscan huir de lo políticamente correcto» en el asunto de la abdicación que nos ocupa.

Y eso que, según Federico Quevedo en El Confidencial, se veía venir:

«Se han cumplido mis previsiones y mis deseos. Siempre dije que el Rey abdicaría en esta legislatura, con una mayoría absoluta del Partido Popular que garantizaba la estabilidad suficiente como para que la sucesión en la Corona se produjera sin mayores aspavientos que los que pueda provocar una parte de la izquierda española. Pero la decisión del Rey no es indiferente al hecho de que la Monarquía pasa por su peor momento en lo que a imagen pública se refiere, y no es ajena a la constatación de que para garantizar su continuidad necesita una profunda regeneración, y que ese reto no lo podía llevar a cabo un rey en sus horas bajas. Nunca antes la efervescencia republicana había sido tal, y si era necesario aplacarla había que empezar por ofrecer al pueblo una víctima detrás de la cual va a llevarse también la caída en desgracia de una infanta y su marido, como ejemplo de que ni siquiera la más alta institución del Estado está libre del poder de la Justicia».

Más o menos lo mismo opina, Antón Losada en Eldiario.es, era necesaria la mayoría parlamentaria:

«‘Si a alguien no le gusta la monarquía, que plantee una reforma constitucional’ ha dicho Mariano Rajoy con su habitual receptividad al cambio. El inminente Felipe VI tiene motivos más que suficientes para tomarle la palabra y animar a que se celebre un referéndum no solo sobre la forma del Estado. Despachar el asunto solo con una ley de tres folios es una mala idea, al menos por cinco razones. La abdicación se precipitó por el temor a que, si se esperaba más, peligraría la mayoría parlamentaria que va facilitar la sucesión. Eso no arregla nada, solo gana tiempo. En un sistema político en transformación la monarquía, o se adapta, o muere; como los dinosaurios».

Y entre adaptación y muerte, Montserrat Nebrera se decanta por la muerte desde VozPópuli. Entre otras cosas porque, a su juicio, el germen se ha instalado en la Familia Real y se llama Letizia:

«Hete aquí que siempre puede pasar algo más espectacular que vuelva a distraer nuestra atención, y esta vez la cosa lo merece porque, de resultas, Letizia Ortiz va a pasar a ser reina de España. Dejando al margen tal frivolidad, aunque esté convencida de que ella simboliza el germen de la desaparición de la institución monárquica a más o menos largo plazo, Don Juan Carlos I ha abdicado, y la decisión, que sin duda ha podido mantenerse en secreto. Así estamos en este inicio de junio del año en que empezaremos a comprobar si Cánovas del Castillo sigue estando vigente en su afirmación de que el alma constitucional de España han sido desde siempre la Cortes y la Corona, o si por el contrario se constata que sólo fuimos, durante cierto tiempo, fanáticos juancarlistas».

También se está hablando mucho de lo que pasará a partir de ahora con Don Juan Carlos y su inviolabilidad. Antonio Casado señala en El Confidencial:

«Don Juan Carlos bajará un escalón respecto a su actual estatus de persona intocable ante la Justicia. A partir del día 18 -fecha prevista para la sesión conjunta Congreso-Senado donde quedará proclamado Rey el actual Príncipe de Asturias-, sería un ciudadano judicialmente expuesto sólo ante el Tribunal Supremo, como los diputados, los senadores o los miembros del Gobierno».

Juan de Dios Colmenero va más allá en El Semanal Digital:

«Es todo mucho más sencillo de lo que parece. A pesar de que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, ya ha movilizado a un equipo de abogados del Estado para que elaboren una ley que proteja al Rey cuando deje de serlo, la situación, sin tocar nada, estaría resuelta respecto a toda la trayectoria anterior Seguirá siendo inviolable porque ha sido inviolable como Rey. Cuestión distinta será a partir de que su hijo Don Felipe comience a reinar En ese momento perderá la protección, pero para los hechos que ocurran a partir de ese momento, nunca por los hechos anteriores».

Lógicamente se está hablando mucho también del «brote» republicano que ha surgido en las calles a raíz de la abdicación. Y también en el seno del PSOE… Enric Sopena se hace eco de ello en El Plural:

«La cúpula de Ferraz aplaude la abdicación del Rey, Juan Carlos I y, desde luego, la entronización de su hijo, y sucesor en el trono, Felipe VI. Sin embargo, una parte de las bases, de simpatizantes y de votantes, considera que ha llegado la hora de abandonar La Monarquía y rescatar a la República, fusilada literalmente por el golpe militar del 18 de julio de 1936 y la guerra incivil».

Algo, el brote republicano en el seno del PSOE, que preocupa mucho en Zarzuela, tal como recoge El Confidencial Digital:

«Dirigentes del PSOE: Zarzuela conoce, como nosotros, que Edu (Madina) rechaza la Corona. Desde que se anunció la abdicación de Juan Carlos I, dentro del PSOE ha surgido un debate interno sobre si el partido debía o no apoyar la ley orgánica para favorecer la entronización de Felipe VI. Entre las voces que pedían celebrar antes un referéndum para consultar a la ciudadanía no estaba Eduardo Madina. Sin embargo, en Ferraz y en la Casa Real saben que el vasco se define como republicano».

Y Xavier Horcajo desmonta algunos mitos y leyendas sobre la república desde La Gaceta:

«Suele darse por hecho que un sistema republicano es más democrático y más barato que uno monárquico. Son dos mentiras que han crecido a fuer de ser repetidas. Son mentiras que calan en el país de la picaresca. El Presidente de la República francesa gasta dos veces y media más que el Presupuesto de nuestra Corona. El republicanismo tampoco es un antídoto a las aventuras, más o menos patéticas de play boy trasnochado del Jefe del Estado. Vean sino a ratoncito Hollande».

Claro que José María Albert de Paco defiende en Libertad Digital el «juancarlismo» más «campechano»:

«A pesar de que los principios que informan lo monárquico son una reliquia, la figura de Juan Carlos I siempre me ha inspirado simpatía. Sus declaraciones a la prensa, en las que casi siempre asomaba una brizna de contento, de desparpajo, solían dibujarme una sonrisa, y me agradaba de veras que se dijera de él que era un «cachondo». En la hora de su abdicación, parece brotar en España un conato de republicanismo que, paradójicamente, se sustancia en el pedigrí, en lo cool. Así, y frente a la evidencia de que, de la mano de Don Juan Carlos, España ha vivido el más largo periodo de prosperidad de su historia, los sedicentes partidarios de la República te rocían con su agua bendita: «Es que yo soy republicano»; sortilegio cuyo subtexto no parece ser otro que: «A diferencia de ti, que no eres sino un súbdito».

Claro que fuera de nuestras fronteras parece que la cosa va más allá, tal como recoge Sara de Diego este jueves en Vanitatis, donde se hace eco de un demoledor artículo de Bild:

«El estado de ánimo del país está por los suelos. El desempleo juvenil, una clase media empobrecida y unas encuestas que muestran que casi la mitad de los españoles quieren el fin de la monarquía».

Estos son los motivos que, según el diario alemán Bild, podrían haber llevado a don Juan Carlos a tomar la decisión de abdicar.

«Su abdicación es un auténtico golpe de Estado», asegura la citada publicación. Sin embargo, apuntan que la esperanza está puesta en su hijo, el único capaz de acabar «con la fama de Casanova de su majestad».

En un artículo muy incisivo y directo, pone nombre y apellidos a lo que denomina «las damas del Rey», algunas de las cuales, asegura el diario, «recibió en las fincas a las que va cuando se marcha de cacería».

Considerada una de las actrices más bellas de España y la cara más sensual y barroca durante la dictadura gracias a sus papeles de mujer fatal y a sus escotes de vértigo que parecían invisibles al ojo de la censura, Sara Montiel es la primera de la lista de cuatro «damas» con las que se destapa la publicación alemana».

Lista que completan: Paloma San Basilio, Bárbara Rey y la princesa Corinna.

 

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