OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Hermann Tertsch: «El Gobierno actual ha respetado todas las tropelías de Zapatero»

Miguel Ángel Aguilar todavía no se ha enterado de que el cardenal Rouco no preside a los obispos españoles desde marzo pasado

Hermann Tertsch: "El Gobierno actual ha respetado todas las tropelías de Zapatero"

Pablo Sebastián se mete con Rosa Diez, porque prefiere a Pedrojota

¡Cómo viene este 10 de junio de 2014 el ABC! Parece el Público de Nacho Escolar cuando se publicaba en papel, pero más fino, con mejor vocabulario y con los columnistas con corbata; aun así hay que ponerse casco para leerlo, porque los mandobles que se reparten desde varias columnas son similares a los que repartía el Cid.

La verdad, echaba de menos este tipo de polémicas, porque las páginas de opinión cuando en vez de debates y diatribas traen columnas dedicadas a alabar libros de los amigos de los columnistas, a contar sus viajes o a hacer críticas de teatro son aburridísimas.

El más poderoso es Hermann Tertsch (ABC), que en ‘Dos oligarcas, muchas mentiras’, la emprende con el Jueves, con José Manuel Lara, con Paolo Vasile, con Zapatero, con Rajoy y con los sorayos.

Empecemos el repaso de los palos. Contra el Jueves:

Una de esas revistas cambió la pasada semana su portada en la que insultaban al Rey, al Príncipe y a la Corona. Lo hizo por orden estrictamente privada de su propietario. Era una injuria menor comparada con otras muchas que se han publicado en esa y otras revistas de similar calaña. A partir de ahí todo han sido denuncias contra «el secuestro» de la revista.

Contra Lara y Vasile:

Las cuatro grandes televisiones privadas se las reparten nuestros dos oligarcas de la tele. Uno es un español de Barcelona. Es el que marca tendencia en la agresión permanente y los esfuerzos deslegitimadores. El otro es italiano. Viendo el éxito del anterior es ya fiel emulador. Nuestros dos oligarcas son los dueños de todo el cortijo por obra y gracia de Zapatero y de Rajoy.

Contra las mentiras que circulan en la sociedad, mayores que las del franquismo, comparación que será piedra de escándalo:

El Gobierno actual ha respetado todas estas tropelías de Zapatero. Como todas las miserables leyes ideológicas del zapaterismo. Así, las mentiras del revanchismo se han hecho tan fuertes como la mentira del secuestro de la revista basura. Y las televisiones bombardean con basura ideológica a diario y sin pausa a la ciudadanía.

Las mentiras de esta democracia son hoy ya mayores que las mentiras del franquismo. Omnipresentes, amplificadas y multiplicadas en estos medios, son «verdad revelada» para una sociedad cada vez más manipulable.

Contra la nueva estrategia del PP:

El Gobierno mientras parece más dedicado a perseguir a los críticos y a quienes les recuerdan sus compromisos incumplidos. La extrema izquierda, creen algunos, acabará beneficiando al PP. Hay que cultivarla. Los españoles acabarán votando PP aterrados ante las barbaridades de la extrema izquierda y la amenaza del Frente Popular.

Como complemento de la anterior, la columna de Ignacio Ruiz Quintano (ABC) cuenta los métodos de los republicanos en Burgos, su pueblo, para conseguir nuevos republicanos.

Y me viene un titular que el domingo daba el periódico de Burgos, mi pueblo: «800 burgaleses piden en la calle un referéndum sobre la república». Portaban una pancarta («Es la hora del pueblo») y debía de estar allí reunido todo el comunismo de Estado (monárquico) de la provincia, desde el jefe provincial Palacios (justicia poética) hasta el concejal Salinero (rojo con manchas, en la capa de los toros).

-¡Vagos! -les gritó una señora andante. A lo que, según el periódico, «un grupo de republicanos» respondió acercando el megáfono a la señora y coreando «¡Fascistas, burgueses, / os quedan pocos meses!», aunque se ve que la señora era bragada y a los puños en alto contestaba con peinetas de la clase Aragonés (Luis).

Se supone que algo así quieren decir los tertulianos cuando dicen que el debate está en la calle. Y si en una calle de Burgos te arriman a la oreja un megáfono con lo del «Fascistas, burgueses, / os quedan pocos meses!», la cosa viene caliente.

En La Razón, José María Marco también entra en polémicas pero con más suavidad. El historiador replica a Juan Luis Cebrián, que aconsejó en El País con su habitual prepotencia al nuevo rey que siga despegado de los monárquicos.

Tal vez Cebrián no esté reivindicando la neutralidad de la Corona -objetivo común a todos, conviene repetirlo- sino más bien su alejamiento de ese lado del espectro político que representan los monárquicos, que él mismo identifica, en un reflejo característico, con la derecha.

El resultado de este proceder está a la vista: Monarquía sin monárquicos, efectivamente; permanente puesta en cuestión de las bases mismas de nuestra convivencia y una nación en perpetuo proceso de (de)construcción.

Las afirmaciones de Cebrián tienen explicación histórica y responden a los problemas propios de una generación. El nuevo reinado podría servir para empezar a despejar ese espíritu tan difícil de entender y volver al significado primero, sencillo y claro de las cosas. Entre ellas, España, la Corona y la democracia.

LOS MICHELINES INTELECTUALES DE LOS CORTESANOS

Frente a estas columnas desacomplejadas, los columnistas cortesanos se hunden en sus michelines intelectuales.

Luis María Anson (El Mundo) ondea sus habituales argumentos estadísticos.

Si Cayo Lara quiere eliminarla está en su derecho pero deberá respetar el procedimiento establecido en el artículo 168 de nuestra Carta Magna y proponer una reforma constitucional, de manera que sepamos a qué República se refiere el líder comunista porque no son pocos los españoles hostiles a la República de Cuba o de Venezuela, a la de Vietnam o Corea del Norte. La Monarquía española ha retrocedido en aceptación pero figura en lugar preferente tras las Fuerzas Armadas y de Seguridad. Los partidos políticos, es decir, la institución en la que milita Cayo Lara, ocupan el último lugar con un suspenso acongojante: 1,8 puntos.

Ramón Pérez-Maura, que no empieza mal, se despeña al final al pedir perdón por sus mayores.

Ya saben, vivimos en tiempos en los que los revolucionarios ojean los manuales del buen golpista que les elaboran los leídos agitadores que predican desde la televisión privada. Y así, en España les enseñamos en 1931 que unas elecciones municipales -¡ganadas por los candidatos monárquicos!- eran razón suficiente para proclamar la República. Y ahora intentan vendernos el resultado de quienes han perdido unos comicios como una victoria. Perdonen, pero dos veces no cuela. Algunos llevamos la mácula familiar de haber participado en el reconocimiento de una victoria que no fue.

Oye Ramón, gracias a esa «victoria que no fue» regresó la Monarquía a España. Sé un poco agradecido, por el patrimonio de tu familia, que se salvó, y por la Corona a la que veneras.

Francisco Marhuenda (La Razón) apela al qué dirán para aforar al Rey saliente.

Finalmente, está el aforamiento de Don Juan Carlos en el momento en que deje la Corona. Lo normal es que goce a partir de ahora, les guste o no a los republicanos, de una posición que respete lo que ha sido y seguirá siendo como Rey. No puede ser que Don Juan Carlos se convierta en el ciudadano Borbón al albur de cualquier excéntrico e infundado ataque que pueda recibir de personas ávidas de notoriedad o de los antisistema, que sólo buscan atacar a las instituciones.

Y Màrius Carol (La Vanguardia) cuenta una de esas anécdotas gastadas que dejan mal a los protagonistas (aquí Alfonso XIII y José Ortega y Gasset) y al que la recuerda.

Durante la cena, el personal se fijó en el rostro tranquilo, no exento de preocupación, de Felipe de Borbón. No se parecía en nada al de su bisabuelo Alfonso XIII, cuando, como cuenta Josep Pla, se encontró con José Ortega y Gasset en una de las mejores casas del País Vasco. El Rey le preguntó qué disciplina impartía en la universidad y el filósofo le respondió: «Metafísica». «Esto debe de ser muy complicado», contestó el monarca con una sonrisita. A partir de aquel día, Ortega, que encontró la respuesta intolerable, se convirtió en republicano.

Por lo menos Alfonso Ussía no cae hoy en reverencias cortesanas; se dedica a escribir perogrulladas sobre el Mundial de Brasil.

Un Mundial en Brasil es más que un campeonato deportivo. Es un reto social, una impertinencia. Se venden los jergones por una entrada, se mata por un asiento alto bajo el sol. Y la armonía se somete al gol logrado o al gol que no llega. Un paraíso verde con el subsuelo de dinamita. Lo mejor, seguirlo por televisión.

ARCADI ESPADA: EL PROBLEMA DEL PERIODISMO, LOS PERIODISTAS

Un poco más de leña repartida por Arcadi Espada a la profesión periodística a cuenta del montaje de Jordi Évole sobre el 23-F con varios políticos amortizados (y algún periodista, ¿eh, Fernando Ónega, Iñaki Gabilondo y Luis María Anson?) ansiosos de unos segundos de fama.

El principal problema del periodismo son los periodistas. Ni la tecnología. Ni los modelos de negocio. Ni otras rumbas negras. Los periodistas.

La exculpación de Jordi Évole tiene como eje (exagerando mucho con el eje) que su programa no era periodismo. Un asunto, por supuesto, que nadie discute. No era periodismo, pero sólo pudo producirse gracias al periodismo. Al periodismo que usurpó y falsificó. Exactamente igual que una mentira no es verdad, pero sólo puede darse por ella. Ninguna imagen más rotunda y trapacera, en este sentido, que la de los periodistas convocados al programa: Anson, Gabilondo y Ónega, no mintiendo como hombres cualesquiera, sino como periodistas acreditados.

El nulo respeto que la profesión le merece a la Fape es completo en fondo y forma. A la indigencia analítica le corresponde un inconcebible aluvión de patadas a la gramática (los numerosos errores ortotipográficos reflejan, sobre todo, una desidia que muta en desdén) que demuestran cruelmente hasta qué punto el oficio ha tocado fondo.

Rosa Montero (El País) también saca el garrote. Sorprendente en una ‘progra’ como ella, tan solidaria, sensible y pacifista. Y encima pretende medirle la espalda a Dios.

El presidente de Madrid, González, dijo la semana pasada que, «gracias a Dios, no hay ningún problema de desnutrición» entre los niños madrileños. Me espeluzna el uso de Dios en una frase tan insensible, tan equivocada y tan cruel.

El Dios de González es un Dios de renta alta que no se entera del mundo en el que vive. En verano, los comedores infantiles cierran, y muchos de esos niños perderán la única comida sustancial del día. Por eso la Defensora del Pueblo pidió que se dedicara el euro por recetapara mantenerlos abiertos. González y su Dios se negaron.

Y Marcello (Republica.com) le muerde los tobillos a Rosa Díez, que ha cometido el error de, en vez de pasear con él, pasea con Pedrojota y Losantos.

Ni se enteró de lo que se le venia encima y menos aún del debate republicano que estaba a punto de estallar, así como tampoco se enteró, ni nadie se lo contó, de la abdicación del Rey Juan Carlos al que piropea: ¡Que guapo está Majestad! Y mira que Marcello, semanas atrás, le advirtió a Doña Perfecta que lo de la República estaba al caer. Pero ella no escucha ni se molesta en hablar con el periodismo independiente porque tiene sus preferencias con Pedro J y Jiménez Losantos que son sus comunicadores oficiales y de cabecera.

A Rosa Díez, además, no le gusta nada que la critiquen -que se lo digan al desaparecido Mingote-, ni que le gasten bromas. Ella, por lo que sabemos, solo quiere que la elogien y si lo haces bien, pero si la criticas doña Perfecta se enfada.

LA DIMISIÓN DE DURAN LLEIDA

Ignacio Camacho (ABC) compone un retrato de José Antoni Duran Lleida, cuyo reflejo es Miquel Roca, sin dar por seguro su dimisión.

Duran, un hombre elegante y cosmopolita, tiene desde hace tiempo fijada su residencia laborable en el Palace, un gesto de dandy que desafía el populismo en boga y le otorga, o eso piensa él, un cierto rango estético de diplomático de entreguerras. Porque más que un diputado tiende a considerarse una especie de embajador catalán en Madrid, un puente áereo unipersonal, un cónsul parlamentario que bajo la centenaria cúpula de colores -diseñada por un arquitecto barcelonés- muñe alianzas tácticas de lo que Mas llamaría buen vecinazgo. Para otros asuntos de índole mercantil el establishment catalán cuenta en la capital con los expertos oficios de Miquel Roca, que tal vez sea lo que Duran quiere ser de mayor; ambos personajes, tan parecidos, representan ese estilo de política discreta y componedora que en vez de ejercer el poder se preocupa de cultivar la influencia.

En La Vanguardia, Pilar Rahola, biógrafa de Artur Mas, no lo olvidemos, opta por éste, que le ha dado de comer.

En un país normal, el papel de Duran habría sido necesario y útil. En esta España tan poco normal, es incómodo para todos. ¿Qué puede hacer? (…) Personalmente no lo imagino fuera de la política, pero aún me resulta más inimaginable verlo al lado de Artur Mas a medida que aprieta el calendario. No dicen lo mismo, no son lo mismo y no van hacia el mismo lugar. En este punto del viaje, ¿tiene sentido que continúen disimulando?

CURRI VALENZUELA DA LA EXCLUSIVA QUE AYER DIO PILAR CERNUDA

El topillo de Curri Valenzuela le ha hecho una faena a su jefa: le trae una noticia que ya dio ayer Pilar Cernuda en el mismo ABC, que es lo que manda Jorge Moraga en Moncloa.

En La Moncloa también manda el presidente, con permiso de su jefe de Gabinete, Jorge Moragas. El topillo me cuenta el sucedido reciente a uno de los grandes empresarios de este país, que preguntó a un amigo de Rajoy qué puede hacer para entrevistarse a solas con el presidente, algo que nunca ha conseguido. «Llama a su secretaria, Katy Satrústegui, y pídele una cita», le aconsejó el amigo. «Es que no quiero enfadar a Moragas» , respondió el presidente de una de las empresas del IBEX. «¿Queda claro quién manda?», se pregunta el topillo.

Para escoger la columna o tribuna ridícula del día, hay muchos candidatos, sobre todo porque publican tribunas ilustres miembros de la llamada Casta. En El País dos políticos de los que no sabíamos que tuvieran ideas propias cuando eran diputados,  Ana Palacio (PP) y Diego López Garrido (PSOE), escrutan los resultados de las elecciones europeas y concluyen que los euroescépticos son muy malos.

Y la Tercera de ABC la firma Antonio Garrigues Walker, que riñe a los españoles porque no son solidarios con los sirios y los africanos que se encuentran en Ceuta y Melilla y pide para todos ellos la conseción de asilo. Pues ya sabe lo que puede hacer el millonario don Antonio: acoger a unos cuantos de estos desdichados en su casa de Sotogrande, pero no comoa salariados, ¿eh?

Me decanto por Miguel Ángel Aguilar, que en La Vanguardia demuestra que ya está viejo o que tiene problemas de riego o que sus obsesiones le ciegan ante los hechos. Escribe sobre los arzobispos de Madrid y Barcelona, y asegura que el cardenal Rouco, al que detesta, sigue presidiendo la Conferencia Episcopal Española, cuando los obispos eligieron nuevo presidente en marzo, hace tres meses.

Es potestad indelegable del Papa promover a los nuevos arzobispos de Barcelona y de Madrid. Dos designaciones difícilmente aplazables, ya que sus hasta ahora titulares -Lluís Martínez i Sistach, nacido en la Barcelona de abril de 1937, y Antonio María Rouco Varela, en la Villalba de Lugo de agosto de 1936- sobrepasan con creces los 75 años de la edad de retiro. También procede la elección del presidente de la Conferencia Episcopal Española para sustituir al ignífugo Antonio María Rouco Varela. En ese momento, además de al Espíritu Santo se mirará al Vaticano. Será significativo si los nombramientos se producen antes o después de la visita oficial del nuevo Rey Felipe VI al Vaticano, donde preferirán brindarle consideraciones y delicadezas en aras de prevenir distanciamientos.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

Lo más leído