No es la primera vez que el periódico de Unidad Editorial se mete en un jardín a costa de los amores de Don Juan Carlos

La maldición de «El Mundo» con las novias del «playboy insípido» real

Un tema en el que los escualos de la prensa extranjera han hincado el diente

La maldición de "El Mundo" con las novias del "playboy insípido" real
El Rey Juan Carlos. CR

Lo de la censura, en periodismo, es terreno minado con unas lindes muy poco definidas entre tal y las prerrogativas del director de turno

Mucho se habla estos días en las filas periodísticas sobre la bronca entre Ana Romero y Casimiro García Abadillo por un quítame allá esas Corinnas -según algunos- o por otro ignoto asunto -según la versión del director- que ha puesto el cuartel general de la madrileña Avenida de San Luis en estado de ebullición por las derivas neoyorquinas del asunto (Casimiro suspende de empleo y sueldo a la hija de Pedrojota por acusarle de implantar la censura).

A saber. En todo caso, lo de la censura, en periodismo, es terreno minado con unas lindes muy poco definidas entre tal y las prerrogativas del director de turno. Y aquí cada uno cuenta la feria como le va (Casimiro García-Abadillo a Ana Romero tras negarse a eliminar una referencia a la relación Corinna-Rey Juan Carlos: «O la quitas o ahí tienes la puerta»).

Sin embargo, llama la atención que unos días después de la movida por una presunta mención a la ‘amiga’ del Rey que Romero entrevistó en exclusiva en su momento apareciese un reportaje de Victoria Prego veinte veces más letal que el nombre y las andanzas de la Larsen.

Las alusiones a las infidelidades del monarca, su pasión por las mujeres, la nula o escasa relación con sus familiares desde la Reina a sus nietas pasando por Don Felipe y Doña Letizia, la soledad del Rey en La Zarzuela… eran devastadoras y dejaban atrás los tiempos en que la prensa española, por unanimidad, decretaba un pacto de silencio que cubría las peculiares andanzas de Don Juan Carlos.

Algo de eso saben en El Mundo (Casimiro García-Abadillo: «En el diario ‘El Mundo’ no hay censura») y los sucesos de aquel verano de 1992 en que el periódico, tomando como fuente a la francesa Point de Vue y a la italiana Oggi dio cuenta de la relación del monarca con Marta Gayá y -más preocupante- el viaje a Suiza que impidió que el Rey firmase la sustitución de Francisco Fernández Ordóñez por Javier Solana.

Más de uno sudó tinta con aquello y, según parece, la cuestión le costó el cargo a Sabino Fernández Campo, dicen que vendido por los temores de algunos ante el real cabreo de un Don Juan Carlos que echaba fuego.

La cabeza de Sabino se sirvió en bandeja en un almuerzo con Mario Conde y Manuel Prado y Colón de Carvajal. Dos íntimos del Rey que acabarían residiendo a la sombra a cuenta del Estado, vaya.

La verdad es que durante bastante tiempo los interesados en la llamada vida privada del monarca tuvieron que aprender idiomas para leer las publicaciones internacionales.

En algunos casos no hizo ni falta porque las imágenes hablaban por sí solas, como cuando la italiana Novella 2000 publicó las del Rey tomando en Sol en porretas en el Fortuna en 1995.

El anuncio de su abdicación no escatimó los mordiscos de los escualos de la prensa extranjera, acostumbrados a no soltar presa.

Así, The Telegraph no dudaba en airear el gusto por las mujeres del Rey, su faceta de «cazador de elefantes» y la protección que le dispensó Francisco Franco aún reconociendo su papel en la democracia española.

Los escándalos acapararon los perfiles de los rotativos italianos.

El alemán Bild le tildó de «Casanova» y una revista como Paris Match, con todo su prestigio, le tachaba de «playboy insipido».

Hoy, lo de Marta Gayá hubiera sido una anécdota al lado de todo lo que ha venido en los últimos dos años.

 

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