OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Los columnistas cortesanos piden el Toisón de Oro para Rubalcaba

Federico Quevedo propone como sustituto del actual líder socialista a Susana Díaz, a la que compara con Felipe González

Me asombra que el espíritu de Pilar Urbano ("Dime, ministro") siga sobrevolando la profesión

Que el PSOE es el principal partido de España lo comprobamos este 12 de junio de 2014 en las páginas de opinión de los periódicos. Los socialistas se encuentran hundidos y desmoralizados, con poco más de un 20% de voto electoral y sin líder ni programa de gobierno, pero son el eje del régimen de la Constitución de 1978.

No el PP, pese a su mayoría absoluta actual y su condición de arreglador de los desastres del PSOE, que nunca pondrá en duda lo establecido, sea el Estado de las Autonomías, el aborto o la memoria histórica. La excepción fue Aznar, con una política exterior con norte en el interés nacional, y ya sabemos cómo se lo ha pagado el régimen.

Y esa condición privilegiada del socialismo aparece en varios columnistas de la prensa, que entierran en elogios a Rubalcaba por impedir una rebelión republicana en un sector del PSOE, a la vez que se preguntan quién podrá contener a los Madinas y Chacones. Hemos regresado a 1976 o 1977, cuando el Rey Juan Carlos, campechano él, le preguntó a Felipe González «¿por qué los socialistas tenéis que ser republicanos?».

Lucía Méndez (El Mundo) propone la concesión del Toisón de Oro a Alfredo Pérez Rubalcaba. Si ya lo tiene otro socialista como Javier Solana, que dirigió la campaña contra la adhesión de España a la OTAN, ¿por qué no?

El Congreso ha dado por buena su abdicación, pero al Rey aún le queda una semana. Es tiempo de sobra para conceder el Toisón de Oro a Alfredo Pérez Rubalcaba.

Rodeado de destrucción y cenizas, igual que los caballeros medievales daban su vida por los reyes, el secretario general del Partido Socialista está rindiendo un postrero servicio a la Monarquía española. Casi impagable, como no sea con la máxima distinción que concede la Corona y que no tiene precio.

La bancada socialista no tenía ganas de aplaudir. La mayoría tenía cara como de sentirse culpables por no poder votar con el alma republicana. Los socialistas son, en sí mismos, un alma en pena vagando por el limbo. Y eso que Rubalcaba intentó levantar el ánimo de los suyos citando a una vaca sagrada del socialismo español, como Luis Gómez Llorente.

‘Pedazo de discurso’ titula José Antonio Zarzalejos su columna en La Vanguardia.

el discurso que ayer se marcó en el Congreso de los Diputados es de los que hacen historia en el socialismo español.

Rubalcaba volvió a lanzar un mensaje inequívoco: los socialistas están con las Constitución y si hay que cambiarla -y parece claro que el secretario general del PSOE al desgranar las crisis por las que atravesamos así lo desea-, se hará por los procedimientos en ella establecidos. El sí a la ley de abdicación del Rey fue secundado por Eduardo Madina y por Pedro Sánchez, previsibles candidatos a la secretaría general del PSOE. Antes, Susana Díaz, desde Sevilla, se había alineado con Rubalcaba, que embridó con mano izquierda al grupo parlamentario de tal manera que sólo Odón Elorza se abstuvo y Guillén García no compareció en el llamamiento de votación. Sobre el éxito de un discurso que quedará en el patrimonio socialista en la medida en que renueva el compromiso del PSOE con la Constitución de 1978, el éxito también de persuadir a las nuevas generaciones de sus parlamentarios para que asuman los compromisos de la organización.

Abel Hernández (La Razón), que vivió las Cortes de la Transición, explica con sencillez la condición privilegiada de que goza el PSOE en el régimen vigente debido a que se le considera el caballero que impide que el dragón republicanos asole el reino.

Habría sido un desastre que la defensa de la Constitución y de la Corona hubiera quedado exclusivamente en manos de la derecha.

En la Transición había miedo a una nueva guerra civil, a un golpe militar, al terrorismo etarra… Parece que ahora hay miedo a que el PSOE desaparezca. Como si no hubiera partidos de izquierda civilizada para sustituirle.

La única columna donde hallo una crítica a Rubalcaba es la de Luis Ventoso (ABC).

Rubalcaba, pusilánime, en lugar de cerrar filas con Rajoy en una defensa cerrada de España, optó por comprarle a Navarro su crecepelo mágico, el indescifrable enjuague denominado «federalismo asimétrico». Resultado: los socialistas se desploman en Cataluña elección tras elección y en el resto de España el federalismo no vende un peine. Navarro no ha contentado a los independentistas incrustados en el PSC, que han acabado laminándolo, ni tampoco a ese electorado de izquierdas catalán que votaba al PSOE en las generales y que no conecta con el travestismo nacionalista inventado por Maragall.

ALFONSO GUERRA, COMO MODELO MORAL

Pero los columnistas encuadrados en el Regimento del Rey y el Batallón de La Moncloa no se limitan a vitorear a Rubalcaba como a un general victorioso que entrase en Roma, sino que maniobran para encontrarle un sustituto.

Federico Quevedo (ElConfidencial.com) se decanta por Susana Díaz, la catequista que jamás ha trabajado fuera del PSOE, con un entusiasmo tal que sólo le falta llamarla «guapa».

A mí, el paso atrás que el martes dio la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, renunciando a algo a lo que nunca se había postulado públicamente, como es competir por la Secretaría General del PSOE en el Congreso de julio, me recuerda mucho, salvando las distancias históricas, al gesto táctico de Felipe González (renunciando al marxismo) antes de Suresnes.

¿Qué va a pasar ahora? Si el Congreso lo gana Madina, el PSOE entrará en un periodo de turbulencias que puede acabar fracturándolo. Si se presenta Pedro Sánchez y recibe el respaldo mayoritario de federaciones como la andaluza, se abrirá un periodo de mayor tranquilidad y apertura a nuevas propuestas, que puede acabar en una bicefalia con Susana Díaz de candidata a las generales dentro de seis años. Cabe incluso la posibilidad de que se presente Patxi López como fórmula de transición, igual que ocurrió con Almunia… De lo que creo que nadie duda es que el futuro de Susana Díaz está en Madrid, y que ella se lo está ganando a pulso.

Tengo que añadir que Quevedo cae en un error inadmisible: asegura que Felipe renunció al marxismo en el Congreso de Suresnes, cuando éste se celebró en Francia en 1974 y la renuncia se produjo en 1979, en un Congreso Extraordinario celebrado en Madrid. Si yo puedo acceder a Wikipedia desde mi tableta mientras fumo y tomo café, ¿por qué no lo pueden hacer los columnistas de guardia antes de meter la pata?

Ignacio Camacho (ABC), que describía a Díaz como una profesional de aparato, hoy se muestra preocupado por el futuro del partido de los ERE y los GAL. En esta carrera del miedo, si Quevedo recupera a Felipe, él hace lo mismo con Alfonso Guerra.

El que sí es el mismo de entonces es Alfonso Guerra, y por eso el otro día salió a explicar a sus jóvenes colegas parlamentarios el sentido del pacto constitucional del 78. Y les dijo entre otras cosas que el genuino Pablo Iglesias, el protofundador, nunca cuestionó la monarquía alfonsina. Que el republicanismo socialista comenzó cuando el abuelo del actual Rey se parapetó en la dictadura de Primo de Rivera. Y que para un partido de Estado con un proyecto de gobierno no hay más hoja de ruta posible que la Constitución. Guerra, como Rubalcaba, sabe dónde se forjan en España las mayorías sociales, aunque está por ver que sus lecciones cundan en la nueva hornada de liderazgo, inquieta ante el populismo rupturista que ha emergido por su izquierda.

¡Alfonso Guerra como guía moral! ¡Un corrupto y mentiroso! Porque Pablo Iglesias se proclamó contra la monarquía desde el principio de su trayectoria, como sabe cualquier que conozca un poco de la historia del PSOE.

ayer flotaba en el Congreso una cierta atmósfera de despedida, como si el consenso de la Transición hubiese rendido su postrer viaje.

Así es España, un país torturado por su empeño en complicar lo evidente, en deshacer lo poco que funciona y en cuestionarse a sí mismo. El único en que mientras Europa se pregunta hacia adónde ir continúa discutiendo de dónde viene.

Fernando González Urbaneja (Republica.com), otro miembro de la Generación Tapón que no parece dispuesto a seguir el ejemplo real de retirarse, confiesa su miedo, ¡al surgimiento de una extrema derecha castiza!

Parece que no pasa nada en lo cotidiano, pero suena a que puede pasar cualquier cosa. Tiempos gaseosos estos, más que líquidos. En Francia y Gran Bretaña gana posiciones la extrema derecha ruidosa y en los Estados Unidos el Tea Party jubila a los viejos republicanos de derechas e impone a nuevos republicanos más de derechas.

QUE VIENE LA GRAN COALICIÓN

La gran coalición, esa que ha propuesto varias veces en los últimos años El País de Juan Luis Cebrián y hasta Felipe González, aparece en un par de columnas.

Fernando Ónega (La Vanguardia) titula ‘Coalición por la monarquía’ su columna:

la monarquía es la argamasa que los une, y así la corona de Felipe VI quedará asentada sobre esos dos pilares.

La incógnita es hasta cuándo se mantendrá esa coalición. Puede ser mientras históricos como Guerra o Rubalcaba conserven autoridad moral. O puede ser mientras el alma socialista republicana perciba, como Felipe o Zapatero, que con monarquía la izquierda también puede gobernar.

Raúl del Pozo (El Mundo) escribe ‘Ovación a Rubalcaba’, una de sus habituales columnas en la que lo mejor está en el último párrafo.

Los diputados del PP aplaudieron la magnífica intervención de Rubalcaba. Eran las primeras ovaciones de la Gran Coalición.

Pues el camino para esa gran coalición parece preparado, ya que Anabel Díez (El País) sostiene que los dos candidatos a la secretaría general del PSOE han dado su sí al nuevo rey, aunque, en la línea socialista, le han impuesto algunas condiciones.

La expectación estaba en escuchar al líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. No defraudó ni a la Monarquía, ni a las instituciones ni a los suyos. Monarquía sí, pero mientras sea compatible con la democracia y con el ejercicio de las libertades. Esta es la condición del PSOE para mantener el abrazo a la monarquía constitucional. Y Juan Carlos de Borbón lo ha cumplido. Ahora le toca al príncipe Felipe.

La buena convivencia de la Monarquía con el PSOE tiene su sustento en los actuales dirigentes socialistas, tanto federales como regionales, pero el liderazgo en este partido está a punto de cambiar. Las bases están revueltas, pero cuando vayan a votar a Eduardo Madina o a Pedro Sánchez Castejón, dos de los seguros candidatos a la secretaría general del PSOE, deben saber que ambos mantienen intacto el pacto constitucional.

Pero, aunque el nuevo rey, los empresarios del Ibex, los editores y el PP quieran apoyarse en el PSOE, ¿qué ocurre si los votantes se alejan de él? Toni Bolaño lo explica en La Razón con el caso catalán: el primer secretario del PSC, Pere navarro, presentó ayer su especial abdicación.

Hace pocos días, el que fuera presidente de la Generalitat, José Montilla, fue invitado por la agrupación de Puente Genil, que cumplía cien años. Montilla, que vivió con su familia en la población antes de emigrar a Cataluña, compartió un par de días con los que fueron sus convecinos. El gran debate de esos días era si Susana Díaz debía presentarse o no a la Secretaría General del PSOE. Opiniones, para todos los gustos. Sin embargo, una reflexión superaba a todas las demás. «Si en Andalucía el PSOE aguanta pero el PSC se hunde en Cataluña, se hará muy difícil gobernar España», comentó un dirigente socialista a su compañero Montilla. Estas palabras se han manifestado como una premonición. El PSC está hundido. Las elecciones europeas lo dejaron en apenas 350.000 votos cuando había llegado a conseguir en unas generales 1.600.000.

Pablo Sebastián (Republica.com) prefiere no pensar en el futuro, sino ajustar cuentas con el pasado; bueno, con un pasado que sigue presente.

En cuanto a las intrigas de Felipe González, quien parece tan preocupado con la situación institucional española y con la crisis del PSOE y empeñado en controlar la situación de su partido, hay algo debería hacer: o abandonar las intrigas; o que él se vuelva a prensar al liderazgo del partido, dado que no deja de entrometerse en política creando en su partido más problemas de los que tiene como los que ya provocó con la operación de Susana Díaz que le ha salido bastante mal.

CADAQUÉS, MODELO DE LA LOCURA DE CIU

A Alfonso Ussía (La Razón) le ocurre como a Raúl del Pozo: escribe una columna banal, rebosante de anécdotas y citas sobadas de la que se salva sólo las últimas frases. En la de hoy señala el principal problema de España: que muchos españoles detestan a su compatriotas y a su patria.

Ya lo dijo Bismark, y confiemos en su inteligencia y cultura: «España es el país más fuerte del mundo. Los españoles llevan siglos intentando destruirlo, y no lo han conseguido». Confiemos en Bismarck.

En esta línea, me permito recomendar a don Alfonso la columna de Salvador Sostres (El Mundo), porque dice lo mismo, el peligro del cantonalismo, pero con mucho más ingenio. Sostres describe como epítome del desfondamiento de CiU, otro de los partidos que ha sido pilar del régimen, en Cadaqués, la patria chica de Salvador Dalí, cuyo alcalde compite con ERC en extremismo.

La primera víctima ha sido nada menos que Salvador Dalí, héroe local y del mundo entero, cuya estatua ha sido apartada de la entrada del pueblo para poner en su lugar una bandera estelada.

La locura se ha apoderado de un modo tal de la vida institucional de Cadaqués que hace un año el párroco le cedió a Pilar Rahola la iglesia para presentar su última novela. Pocas veces el innombrable había penetrado hasta tan adentro de nuestras estancias. Si Franco tenía el recato de prohibir la entrada de la Guardia Civil en las iglesias, en la Cataluña de Mas no hay espacio, por sagrado que sea, que no profane su primera majorette.

El resultado de esta mezcla de desbocada escalada soberanista y de jeta inaudita es fácil de comprobar en los resultados de las últimas elecciones europeas, en las que Convergència ha perdido su ventaja electoral para casi empatar con Esquerra.

Convergència jugando a independentista dilapida su patrimonio como el hijo que funde la fortuna familiar fugándose con la criada.

El premio a la columna ridícula del día es para Curri Valenzuela. A veces parece que esta mujer escribe de política en la Prensa del Movimiento, a las órdenes de Juan Luis Cebrián: cotilleos y confidencias de pasillo o despacho absolutamente prescindibles. Porque recoger los chistes que te cuenta un diputado sobre otro diputado compañero es penoso.

Los dos únicos populares que dieron que hablar fueron Miguel Arias y Esteban González Pons quienes, como Elena Valenciano, seguirán de diputados nacionales hasta que a primeros de julio tomen posesión de sus escaños en el Parlamento europeo. Pons, nuevo en aquellas lides, se muestra impresionado por un parlamento en cuya sede hay gimnasio, supermercado y ducha en cada despacho, pero reserva sus mayores elogios para Arias, cuya capacidad de negociación le ha llevado a convertirse en el primer vicepresidente del Grupo Popular Europeo. «Es increíble como se maneja en Europa -asegura; a ver si el año que viene le mandamos a que nos negocie Eurovisión».

Me asombra que el espíritu de Pilar Urbano («Dime, ministro») siga sobrevolando la profesión.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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