OPINIÓN / Afilando columnas

José María García mendiga desde El Mundo su vuelta a la COPE como sustituto de Buruaga

Ely del Valle quiere al “alto y guapo” Pedro Sánchez: “Madina es el hijo natural de Zapatero y Sotillos, el compañero de aula de Pablo Iglesias”

Nuestro amigo Íñigo, un buen hombre criado en Madrid pero desde hace años residente en Valencia, es un personaje digno de ser tratado. Además de ser una de las personas más inteligentes que uno puede conocer, es portador de una campechanía que hace palidecer la que le atribuyen al todavía rey Juan Carlos I y consigue que expresiones que en otros suenan soeces, en él resulten ingeniosas y divertías. Ejemplo de ello es la alternativa que le hemos oído manejar al viejo refrán de ‘ante el vicio de pedir, está la virtud de no dar’. De su boca no es raro que salga un: ‘Pide, pide por esa boquita que ya te darán por ese….’ Bueno, no hace falta que terminemos la cita.

Y eso mismo ‘pide, pide por esa boquita….’ es lo que ha debido de pensar más de uno en la Conferencia Episcopal Española al leer la contraportada de El Mundo el 13 de junio de 2013. El columnista de dicha página lo mismo ejerce mensajero de Bárcenas, o de un supuesto Tercer Hombre que habla en nombre del ‘Señor de las Peinetas’, que de una vieja gloria venida a menos que suplica por volver a la cadena radiofónica que dejó hace años y para eso no duda en hacer la pelota hasta al Sumo Pontífice.

Al margen de eso y de los múltiples artículos elogiando a la monarquía, en los que no entraremos, lo más destacado son las columnas dedicadas a comentar la situación interna del PSOE y, sobre todo, el perfil de los tres principales aspirantes a suceder en el triste trono de Ferraz al apparátchik que creyó que siendo secretario general se convertiría en un líder socialista.

Y como cada día, hacemos sonar nuestra armónica de afilador y pasamos a dejar constancia de lo más sabroso de los espacios de opinión de la prensa de papel española.

Arrancamos en la ya citada contraportada de El Mundo. Raúl del Pozo titula Políticos que no leen. No se refiere con este título a esos muchos profesionales de la cosa pública que el libro más complicado que han abierto en su vida ha sido el manual del iPhone que le da el Congreso de los Diputados. Al contrario, se refiere a aquellos que se atreven a hablar en público sin tener un papel delante cuyo contenido seguir.


José María García en su debut en COPE.

En realidad, este asunto, sobre el que reflexiona después de haber asistido a la inauguración del nuevo ‘hub’ de Air Europa en el Aeropuerto Adolfo Suárez –el amigo del Luisma de ‘Aida’ todavía se pregunta por qué le han quitado su nombre a esas instalaciones–, no le interesa en absoluto a este humilde lector de columnas. Pero se ha encontrado en el texto, como de pasada, algo realmente llamativo:

Le pregunté a José María por qué en vez de ser logopeda de Juan José [Hidalgo, presidente de Air Europa] no se ofrece a la COPE para sustituir a Saénz de Buruaga: «Con este Papa y con esta Conferencia Episcopal, sí estaría dispuesto a volver a la COPE», me dijo.

Nos cuesta creer que Del Pozo le hiciera esa pregunta a Garcia, nadie ha manejado este nombre para sustituir a Buruaga —La COPE que viene: estos son los candidatos con más posibilidades de sustituir a Buruaga–. Más bien, suena a que este último le ha pedido que le sirva de portavoz, pero como si no fuera cosa del interesado en el cargo sino del columnista. Además, ya se sabe que muchas veces el ‘yo estaría dispuesto a…’ significa ‘estoy deseando que….’ Y si para eso hace falta hacer la pelota a los obispos y el Papa, pues se hace.

Entramos en materia socialista sin salir del diario ahora dirigido con puño de hierro por Casimiro García-Abadillo. Santiago González firma La implosión.

Rubalcaba debió dimitir aquella noche [la derrota electoral de las generales], nombrar una gestora y colgar en Ferraz un cartel con la leyenda La familia no recibe durante los próximos seis meses, periodo para preparar un congreso de refundación, hacer la necesaria crítica del zapaterismo -¿cómo hemos llegado a esto?- y definir al partido desde el punto de vista ideológico y político para recuperar en un plazo razonable la relación con unos votantes más fugitivos aún que Zapatero.

Concluye:

En el PSOE, eclosión de candidatos insospechados hace un mes, se busca un Zapatero para partido en crisis. Será Madina, desconocido salvo en las fotos, tutelado quizá por Rubalcaba como presidente, y menos mal.

Todo esto es la implosión. El joven candidato Sotillos ha propuesto que una parte de la Ejecutiva sea elegida por sorteo. Parecía que era así como se la nombraba, a juzgar por el nivel. El problema es que la militancia está ya muy placeada y será difícil encontrar la manita inocente que dé legitimidad al sorteo. Es una desgracia para los socialistas, pero sobre todo para España.

Realmente nos parece muy optimista González cuando dice que quizá Rubalcaba, al que ahora todos se empeñan en ver como alguien valioso y hasta benéfico, tutele a Madina. Nos parece que, con esa apariencia de poca cosa, si se hace con el poder socialista no va a dejar que nadie le frene en una más que previsible marcha hacia el radicalismo de izquierdas.

En La Razón nos encontramos con una Ely del Valle a la que, desde la primera frase, se le ve fascinada con otro de los candidatos a suceder al hombre que intentó protagonizar ‘El milagro de Pe Punto’. Titula Candidato Sánchez.

Es alto, guapo y joven. Si la imagen cuanta algo -que sí- Pedro Sánchez tiene mucho ganado.

Menos mal que Sánchez no luce un cabello amarillo, si fuera así, Del Valle habría arrancado con aquella copla del marinero que «era hermoso y rubio como la cerveza». Veamos como concluye, incluyendo dos pinceladas nada amables que dedica a los otros aspirantes a sustituir a Rubalcaba:

Madina es el hijo natural de Zapatero y Sotillos, el compañero de aula de Pablo Iglesias. Con el primero los socialistas endurecerían el rictus, y con el segundo se convertirían en un 15-M perpetuo. Por eso, si todavía queda algo de vida inteligente más allá de Rubalcaba, lo lógico sería que el candidato Sánchez consiguiera de una vez un escaño en el Congreso por méritos propios y que lo hiciera además convertido en secretario general. Es alto, guapo, joven y bastante sensato, cualidades que deberían pesar a su favor… aunque, tal y como está el patio, a lo mejor es eso precisamente lo que le termina matando.

Con independencia de la fascinación nada disimulada que tiene por el físico de Sánchez, el resto del análisis que hace Del Valle al afilador de columnas le parece bastante acertado.

En una línea similar, pero sin rendirse a los encantos físicos de ninguno de los aspirantes, se expresa Carlos Herrera en ABC. Titula La izquierda de la calle.

Pedro Sánchez-Castejón, diputado por Madrid, intenta ser esa vía que garantice el viejo dogma socialista: se gana con la izquierda y se gobierna con la derecha. Sánchez resulta ser de todos los candidatos el que menos ha movido los muebles al objeto de producir ruido en los medios de comunicación. Sánchez es una suerte de moderado con instrucción que procura no cometer el pecado de agitación mediática a base de «boutades» facilonas.

Con sus rivales, es muy duro:

A Eduardo Madina, representante de la espesa política de la nadería retórica, le ha salido un contrincante en la persona de Alberto Sotillos, joven socialista entroncado familiarmente con la vieja escuela felipista de su padre, Eduardo Sotillos, gran periodista de la Transición al que la radio le debe muchos de sus mejores momentos, pero con ninguna concomitancia con la escuela de pensamiento que vino a representar el felipismo y los jóvenes socialistas que en Suresnes licenciaron a los viejos Llopis y compañía. Sotillos es el ejemplo mejor de aquellos socialistas que creen que todo ejercicio retórico es un ejercicio práctico en la resolución de los problemas del país.

Para concluir, y sin salir del diario madrileño de Vocento, dejamos de un lado los avatares internos del PSOE. Ignacio Camacho saca a relucir un pesimismo profundo sobre la situación actual de nuestro país en un artículo titulado España desfallecida.

Nunca desde la Transición había vivido España un período de tanta invertebración orteguiana ni se había sentido envuelta en tal atonía intelectual y política. Un momento tan decaído y pusilánime que permite al banal pensamiento twitter destruir en cuatro frases cortas toda la arquitectura jurídica y moral de un sistema de libertades que de repente se ha vuelto quebradizo y vulnerable. El problema no son los charlatanes oportunistas propios de toda etapa convulsa; es la ausencia de vigor y masa crítica positiva, la renuncia al debate y a la pedagogía lo que está amenazando con un fracaso histórico.

A su lado, los más profundos lamentos de la Generación del 98 parecen de un optimismo absoluto.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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