OPINIÓN / Afilando columnas

Recadito de Ussía a Lara: «Los que desean destrozar la libertad, como el Coletas, brillan en laSexta»

Gistau le saca tarjeta roja al director de la Policía por potenciar la preocupación por el terrorismo en vísperas de la coronación real

El 14 de junio de 2014 despierta en las columnas de opinión con ausencia del naufragio español en Salvador de Bahía. El 1-5 encajado por los chicos de Vicente del Bosque ante Holanda no tiene reflejo en las tribunas, pero no por ganas, sino por la hora a la que acabó el encuentro. A cambio, mucho artículo hablando de la Corona y del PSOE.

Arrancando en El Mundo, Ernesto Sáenz de Buruaga, noticia de esta semana por su anuncio de renuncia a cumplir el último año de contrato que le quedaba en la COPE, información adelantada en exclusiva por Periodista Digital –COPE comunica a Buruaga que no seguirá haciendo ‘La Mañana’– titula –La nación– su columna de este sábado 14 de junio de 2014 y en ella destaca el doble error de hacer una ceremonia de coronación austera y la ausencia del Rey, ya que justamente la no presencia del monarca saliente va a provocar más distracción que atención al momento histórico que va a vivir este país.

El próximo jueves, en el Congreso de los Diputados, en la ceremonia que quedará reflejada en los libros de historia y en los medios de comunicación de todo el planeta no habrá representantes extranjeros ni casas reales. Se confunde la austeridad con el minimalismo a destiempo. La oportunidad para enseñar al mundo el relevo generacional y el empuje de una nación como España es de oro. La liturgia tiene que ser lo que parece porque, de lo contrario, acabará pareciendo lo que no es. La ausencia del Rey Juan Carlos que se queda en casa viendo la televisión, por mucho que nos lo expliquen no podemos entenderlo. Su ausencia le dará mayor protagonismo que la presencia, efecto contrario al que dicen que se busca.

Pero para llevar la contraria al periodista burgalés sale al rescate de la causa republicana Enric González que en –Pompa– asegura que desea que salga un republicano que no se estropee con el tiempo. Sin llegar a decirlo, pero parece que el columnista comulga con esa máxima de la izquierda radical de monarquía versus democracia, entendiendo esta última como república:

No veo por qué razón, en un país que sigue sin ser apasionadamente monárquico, necesitemos ahora grandes fastos de coronación. Ni me parece sensato que se descargue sobre el nuevo rey la responsabilidad de regenerar el sistema político o de patrocinar grandes reformas. Eso es cosa de votantes y parlamentarios. Los ciudadanos españoles debemos esperar del rey lo mismo que los ciudadanos de la República Federal de Alemania esperan de su presidente: honradez, transparencia, modales correctos en las ceremonias y buena voluntad

Y añade:

Vista la deficiente casta política de que disponemos, vayamos paso a paso. Quizá haya suerte y nos salga un rey republicano que no se estropee con el tiempo.

Lucía Méndez en –Ideas para un ‘tiempo nuevo’– habla de los cambios que se van a producir en la Corona y en el PSOE. Expresa que tal vez el Príncipe que se convertirá en Rey en cuestión de días tal vez tendrá que entenderse con el líder del Podemos:

Hay que abrir las ventanas de La Zarzuela para que deje de ser un cuartel de Infantería, conceder entrevistas, elegir a personas respetadas y modernas para que gobiernen su Casa, extremar la transparencia, buscar un buen escritor de discursos, preocuparse por los españoles que sufren las consecuencias de la crisis, dar ejemplo y convencer a los jóvenes de que la Monarquía puede ser útil aun sin ser elegida en las urnas. Si su padre se entendió con Carrillo, es posible que él tenga que hacerlo con Pablo Iglesias.

Y sobre el PSOE afirma que:

Complicado resulta saber qué quieren decir Eduardo Madina y Pedro Sánchez cuando hablan de tiempo nuevo en el PSOE. Son candidatos a dirigir no un partido, sino un erial. Quizá deberían ponerse objetivos modestos y empezar por el principio. Por ejemplo, podrían decir que no les parece bien que los ex presidentes, aunque se llamen Felipe González, sean consejeros de las eléctricas. Una idea pequeña, pero decente, compartida por el 99% de la ciudadanía e inédita hasta ahora en el PSOE.

Carlos Cuesta se mete en las entrañas de Ferraz en –Leal de día, Rubalcaba de noche– donde analiza las causas de la esquizofrenia ideológica que vive el socialismo:

¿Que cómo ha llegado el PSOE a la situación actual? Resulta fácil entenderlo cuando las mismas personas, y hablo del loado Rubalcaba, son capaces de pasar por leales en la sesión parlamentaria de la abdicación defendiendo un miércoles la estabilidad de España, mientras un día antes su gente firmaba en parlamentos regionales propuestas para «reclamar la revisión de nuestra Constitución», entre otros puntos, en «la forma política de Estado, es decir, de la Jefatura del Estado».

Y remacha

Por eso se ha convertido en un partido enloquecido y radical. Por eso, el mismo Rubalcaba que habla de estabilidad institucional impulsa a un Madina que vende la «revolución» y el «shock» como atributos de la «modernidad» que desea para España. Y por eso nadie en el PSOE se atreve ya a domar a unas huestes convencidas de que Pablo Iglesias es su nuevo mesías y la calle su auténtico foro de soberanía popular.

Finalmente, Rubén Amón, en –La coronación-, hace un paralelismo entre la sobriedad de la ceremonia en la que se proclamará Rey a Felipe VI y la ausencia de pompa y boato en el Papa Francisco I

Los cortesanos que reclaman una coronación provista de gran boato me recuerdan a los papistas desconcertados por la sobriedad de Francisco. Renunció el pontífice a cualquier expresión de opulencia litúrgica como abjuró de los privilegios feudales y de su propia definición de santo padre. Ni siquiera quiso alojarse en las estancias del palacio apostólico ni manifestar la menor demostración de superioridad jerárquica. Se explica así que lavara los pies a los reos de la cárcel Regina Coeli y que expusiera su vulnerabilidad en una rueda de prensa: quién soy yo para juzgar…

Y le da un palo a los medios cortesanos irritados por lo minimalista de la coronación real

Los medios cortesanos le incitan a Felipe VI a una coronación digna de pintarla los pinceles de Jacques-Louis David-no le daría tiempo a Antonio López-, pero resulta más inteligente exponer la modestia de una entronización a cambio de aparcar la guillotina.

Pasamos a ABC donde Luis Ventoso donde en –¿Qué es ser moderno?- pone en solfa que la juventud del candidato Madina, en caso de ser elegido por las bases del PSOE, pueda ser beneficiosa para el partido y explica que no siempre la juventud es ideal para resolver según que problemas y pone varios ejemplos:

Dicen los científicos que la potencia del cerebro en la veintena y la primera treintena es irrepetible. A esas edades las neuronas echan chispas y fermentan las grandes iluminaciones. Albert Einstein era un físico anónimo de 26 años, aparcado en una oficina de patentes de Berna, cuando formuló su teoría de la relatividad y le dio la vuelta al calcetín del universo

Pero se ha dado el caso contrario. Fleming ya peinaba canas cuando descubrió la salvífica penicilina. García Márquez rondaba la cuarentena cuando entregó «Cien años de soledad». Hayek andaba en la cincuentena larga cuando publicó «Camino de servidumbre» y le dobló el pulso a Keynes, entrando así por la puerta grande en la historia de la economía y el pensamiento

Y ya centrando el discurso sobre Madina:

¿Pero por qué hemos de aceptar que Madina encarna la juventud y la modernidad? Tiene 38 años, doce más que Einstein cuando reinventó la física, o que Wittgenstein cuando le atizó un impertinente zurriagazo a la filosofía clásica. ¿En dónde radica su modernidad? ¿En que ayer compareció sin corbata y arremangado? Eso lo puede hacer sin ningún problema hasta Henry Kissinger, de 91 años. La cuestión es otra: ¿Tiene alguna idea moderna para la economía? Sí, una híper-original: la socialdemocracia de los años setenta. ¿Posee propuestas modernas para hacer frente al desafío separatista? El mismo pusilánime encogimiento hombros del obsoleto Zapaterismo. Pero Edu es moderno. No le mola la corbata y le flipa el rock. Su grupo favorito es The Cure. Fundados, vaya por Dios… ¡hace casi 40 años!

Madina nos anuncia un «shock de modernidad». Pero incluso en sus propias filas son muchos los que temen que el shock acabe en electroshock. Su profunda -inexplicable- inquina con sus adversarios democráticos reverdece aquella gran frase del viejo zorro Montaigne: «Las arrugas del espíritu nos hacen más viejos que las de la cara».

Ramón Pérez Maura en, –Como en la república francesa, por favor-, le da un soberano (nunca mejor dicho) varapalo a quienes han tenido la ocurrencia de suprimir la misa en el acto de coronación del Rey y se expresa así:

La modesta celebración anunciada para la proclamación del Rey es un signo preocupante de los complejos con los que se mira a nuestra institución monárquica. ¿Por qué nos avergonzamos de lo que somos? Para empezar se suprime la celebración de la Misa que acompaña a la investidura de nuestros Reyes desde tiempos inmemoriales. Se aduce la laicidad del Estado. Y, entonces, ¿le van a cortar a la Corona que estará ante el Rey cuando jure la cruz con la que está rematada? Es el signo cristiano por antonomasia… No hace falta ser católico ni creyente para compartir que en la Monarquía española la Misa de la proclamación reivindica sus orígenes

Y hace esta reflexión

Yo me pregunto si quien haya tomado la decisión de suprimir la Misa pensará de verdad que así logra más respaldos para el nuevo Rey

Ignacio Camacho también habla de la juventud de Eduardo Madina en –Modernidades– y pone en duda su capacidad para poder pilotar la nave socialista en unos momentos demasiado atribulados:

Sostienen los detractores de Eduardo Madina que es una criatura del tardozapaterismo, una versión algo más introvertida y menos iluminada de aquel sonriente adalid de la democraciabonita. Desde luego carece, por ahora, de la osada determinación adanista que caracterizaba al expresidente; se ha pasado meses rumiando su candidatura al liderazgo socialista, midiéndose con honestidad a sí mismo en una larga sonda de sus propias posibilidades hasta pecar por defecto de esa irresolución hamletiana que resaltan sus críticos.

 

Subraya que:

Al candidato no se le conoce -como tampoco a su rival Pedro Sánchez- experiencia de gestión alguna ni otra obra intelectual que exceda de los breves trinos en la red social en boga. El problema que apunta todo el elenco de futuribles del PSOE es que profesa un culto juvenil a la renovación paralelo a la ausencia de aprendizaje práctico en la gobernanza, una laguna en la que el precedente de Zapatero no invita a optimismos de largo alcance

David Gistau en –Que bote Felipe– critica con dureza que se esté justificando la austeridad de la ceremonia de coronación aduciendo posibles atentados terroristas:

El director de la Policía, señor Cosidó, ha escogido una semana inoportuna para aventar el miedo al «terrorismo anarquista, instalado en el país». El hombre que fue jueves (19) iba a ser Felipe VI, y ahora se nos llena la imaginación de gusanos literarios. Lo que menos necesitábamos era temer, apostados en las esquinas, entre el smog, a conspiradores chestertonianos ocultando debajo de un largo gabán quién sabe si a una Femen arrojadiza, una tetona de mano. Pero, ¿a qué viene potenciar de este modo, apenas unos días antes de la proclamación, la preocupación por un terrorismo que llene el hueco de ETA?

Y también aprovecha para darle un tiró de orejas a Don Juan Carlos I:

A todas ésas, ¿cómo se pierde el Rey la proclamación de su hijo? ¿Cómo no aporta con su presencia la armonía de la continuidad? Ay, si se me ocurre a mí faltar a la función de fin de curso de los chicos.

Echando un repaso a El País, tiene pocos artículos atractivos. En la contraportada está Manuel Rivas que en –El Juego– donde insiste en la teoría de que detrás del bonito escaparate de la Transición está la parte oscura del «todo atado y bien atado», en clara referencia a tener que comulgar con el Rey:

En la política, como en el fútbol, el exceso de estupefaciente se vuelve indigesto. Y mucha gente, por empacho, acaba distinguiendo entre lo que hay de juego bonito y asunto feo. También podemos concordar que la Transición en España tuvo una parte de juego bonito, pero no olvidar su lado oscuro, esa parte del paquete de lo «atado y bien atado». Una forma de prolongar el lado oscuro es despachar de forma despectiva la demanda de que el pueblo español pudiese pronunciarse, después de abdicar el Rey de la Transición, por la continuidad monárquica o por la forma de Gobierno republicana.

Y remacha:

No parece muy propio de un Estado de normalidad democrática imponer el dilema de moda: o sí o sí. Este ambiente de hooliganismo, o rey o caos, es lo único que puede explicar la curiosa multiplicación de la especie del republicano monárquico. No se sabe muy bien si es medio republicano porque es medio monárquico o si es medio monárquico porque es medio republicano. De ahí se deriva también la simpática tesis dominante: lo mejor de la Monarquía española es que, en realidad, es una República. Quizás en eso consiste la magia de la Transición: vivimos en una Monarquía republicana federal, y lo que pasa es que aún no fuimos informados.

Sobre la misma cuestión habla en –Monarquía y referéndum– Javier Pérez Royo- donde pone en tela de juicio la legitimidad de la institución real por no estar sometida al poder constituyente o, dicho de otra manera, por estar en cierta medida por encima de lo que marca la Constitución:

El poder constituyente en España nunca se ha extendido a la institución monárquica. La Monarquía ha sido siempre un elemento previo e indisponible para el poder constituyente de la nación o del pueblo español.

Recuerda que

El texto aprobado por las Cortes fue sometido a referéndum el 6 de diciembre de 1978, pero no por exigencia del propio constituyente, sino porque el texto constitucional tenía su origen en la Ley para la Reforma Política, que había sido aprobada como Ley Fundamental del Régimen de Franco y su derogación o reforma exigía referéndum.

Para seguidamente exponer las conclusiones de por qué es necesario un referéndum en España:

Esta es la razón por la que la Monarquía tiene una posición tan frágil en nuestro sistema político, como la reacción de pánico ante la abdicación del Rey ha puesto de manifiesto. Un órgano constitucional que no dispone de una legitimación democrática inequívoca está permanentemente amenazado de extinción. Y a una magistratura hereditaria, a estas alturas de la historia, la legitimación democrática solo puede proporcionársela un referéndum. La Transición como instancia legitimadora ha tenido una vigencia de 40 años, que no son pocos. Ya no da más de sí.

En La Razón encontramos a José Antonio Gundín que en –Pompa y circunstancia– tampoco parece estar muy de acuerdo con la sobriedad del acto de entronización del Rey Felipe VI y hace un simio bastante gráfico, que un acto así no puede despacharse como el que va al notario:

Los tiempos de estrecheces prohíben la ostentación y aconsejan huir del boato, en especial de quienes están entregados al servicio público. De ahí que los Príncipes prefieran una ceremonia de proclamación sobria, despojada de fastos y comedida en el festejo. Demuestran sensibilidad social y voluntad de ser ejemplares haciendo de la austeridad una norma de conducta. Aciertan, sin duda, en el planteamiento, pero se equivocarán quienes tienen que llevarlo a la práctica si confunden la mesura con la cicatería y la discreción con la clandestinidad.

Y remata la cuestión con esta reflexión:

La jura y la proclamación de Felipe VI es un hecho histórico que no puede despacharse como una visita al notario. Por respeto, sobre todo, a los ciudadanos, que tienen derecho a vivirlo con la dignidad de un acontecimiento excepcional.

El director de La Razón, Paco Marhuenda, escribe en –Sus Majestades el Rey y la Reina– habla de la preparación del Príncipe Felipe VI y de cómo asumirá las tareas de Jefe del Estado en las que contará con el asesoramiento de su padre, Juan Carlos I. Eso sí, sobre su ausencia en el acto de coronación, ni una coma al respecto:

Ahora se abre una nueva etapa en la que Don Juan Carlos I podrá disfrutar de un merecido descanso y Don Felipe seguirá contando con su apoyo. No encontrará un mejor consejero en la nueva y difícil etapa que comienza como Rey de España.

Y añade:

El Príncipe de Asturias tiene la edad y la experiencia perfectas para el cargo que asume. Es una persona seria y responsable, que es muy consciente de su deber. Es cordial en el trato, detallista y abnegado, como ha demostrado desde que asumió la condición de heredero. Y su empatía es una baza importante para ejercer como Rey.

Alfonso Merlos en –Terremoto a la vista– pone sobre aviso a quienes tengan la tentación de elegir a Eduardo Madina como líder del PSOE. Así le describe:

El Zapatero vasco. En el fondo y en la forma, Sin disimulo y poniendo las cartas boca arriba, Madina deja entrever ya con su presentación un estilo, un sello, un programa, unas prioridades y unas intenciones.

Aduce que:

No nos engañemos. Bajo la apariencia de regeneración de este diputado ya con galones, late el sectarismo de quien ha apostado en ocasiones por una socialdemocracia que debe estar más pegada a los proetarras de Bildu que al centro-reformista del PP.

Y concluye:

Madina es como Zapatero, pero con bastante menos talante.

Finalmente, vamos dentro de este diario de Planeta con Alfonso Ussía, que habla en –Y ahora, al Ritz- de Pablo Iglesias y de las contradicciones de aquellos que hablan pestes del sistema, pero luego pasean su palmito por esos foros capitalistas como el Fórum Nueva Economía:

El Fórum Nueva Economía, que es el sistema por definición, ha invitado al Coletas a dar una charla en el revolucionario Hotel Ritz, donde se encontrará, sin duda alguna, con los empresarios millonarios de televisiones y radios que tanto le han ayudado a calumniar a la Corona y amenazar con violencia a la Constitución.

Recuerda que:

Los mismos empresarios y ejecutivos del sistema que serían internados en un agradable campo de concentración en una checa urbana en el caso de que su favorito alcanzara un día el poder político en España.

Y concluye:

De Cuba huyen los que buscan la libertad. En España, los que desean destrozarla, brillan en la Cuatro de Berlusconi, en laSexta de Atresmedia y desayunan en el Ritz.

Pasando por la prensa catalana, en La Vanguardia escribe Màrius Carol sobre quién puede ser la posible líder del PSC tras la marcha de Pere Navarro –La experta en esgrima-:

Núria Parlon, alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, tiene casi todos los números para liderar el PSC, tras el adiós inesperado de Pere Navarro. Los socialistas catalanes buscaban una persona que conjugara renovación y futuro, y la mayoría de los posibles candidatos dieron un paso atrás. Así que Parlon no ha tenido ni que dar un paso al frente. No será una tarea fácil recomponer el partido y reorientar el discurso. El PSC tiene por delante una ardua labor que pasa por contribuir a la regeneración democrática, recuperar la centralidad del catalanismo y acentuar su mensaje progresista.

Y da un detalle igual poco conocido:

Escribe la alcaldesa colomense en su blog que es aficionada a la esgrima, deporte del que ha aprendido que es más importante la parada que el ataque. Ella dijo en una ocasión que los socialistas catalanes debían, como los buenos esgrimistas, analizar la situación actual y valorar nuevas tácticas en función de su estrategia.

Fernando Ónega en –Retrato español en Barberà de la Conca-, hace un símil entre las grietas que han aparecido en un pueblo de Tarragona con las que se están produciendo en la política española

En la política española han aparecido grietas que no paran de crecer. En las elecciones del 25-M se vio la señal de alarma: las grietas podían afectan a la estructura del edificio. Los técnicos discrepan. Unos creen que estamos ante los efectos de un pequeño seísmo que provocó daños superficiales en las paredes de los partidos políticos, pero se arreglará en las elecciones generales. Otros sostienen que hay una corriente subterránea que está socavando los cimientos de todo: de las instituciones, de la piedra angular de la Constitución y de toda la clase política.

Y remacha:

Este cronista cree en la corriente subterránea, porque las aguas empiezan a salir a la superficie. Y en algunos lugares, a borbotones. Y salen en forma de juventud, dispuesta a cambiarlo todo

La musa de Artur Mas, Pilar Rahola, tira con bala contra una de las fiestas populares de la geografía española, el Rocío. Concretamente se refiere al supuesto maltrato que se le da a los animales mientras los fieles se postran ante una pieza de madera. Así se expresa en –Rocío sangriento-:

¿Cómo se puede tener tanta devoción por un dogma de fe representado en una madera, y tener tal falta de caridad por un ser vivo al que, además, usan, hacen trabajar de sol a sol y son incapaces de sentir su dolor? Me repugna esa insensibilidad, esa tiranía inhumana del ser humano, ese dolor animal tan innecesario. Y sobre todo me repugna esa hipocresía de vender una histriónica y barroca espiritualidad y no dar un poco de amor al pobre animal que hace todo el trabajo. Nada hay santo ni piadoso en un Rocío donde los caballos mueren agotados y sedientos. Sólo hay maldad.

 

 

 

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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