OPINIÓN / Afilando columnas

Isabel San Sebastián: «Las anchoas viajeras de Revilla brillaron en televisión hasta que las desplazó el Maduro de la Complutense»

Gil Calvo (El País): "El 'Tea Party' español porfía en hacer vudú al muñeco de Pablo Iglesias"

Tras una semana de inmersión en asuntos mundanales, esto es, del diario El Mundo, en los cursos de verano de El Escorial, el afilador de columnas vuelve a la carga. Después de escuchar, conversar y entrevistar a buena parte de los pesos pesados del diario de Unidad Editorial en la sierra madrileña, retomamos este bello oficio de sacar punta a los espacios de opinión de la prensa de papel española.

Hay cosas que no cambian. El 7 de julio de 2014 seguimos encontrando muchos artículos dedicados a Podemos y asuntos derivados, así como otros centrados en el independentismo catalán y la respuesta, o falta de ella, que le da el registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante. Una vez guardados el ordenador, el cuaderno de notas, la cámara de fotos, el micro y la grabadora, sacamos de su funda nuestra armónica de afilador y volvemos a hacerla sonar como anuncio de que nos ponemos manos a la obra.

Arrancamos en El País, con una columna de Enrique Gil Calvo, que aprovecha el éxito electoral y mediático de los trotsko-bolivarianos para lanzarse contra la derecha mediática y política y criticar un poquito al PSOE. Lo hace bajo el título de Regeneraciones.

En las filas conservadoras, y tras los patéticos excesos del ‘Tea Party’ español que porfía en hacer vudú contra el muñeco de Iglesias, la Moncloa ha optado por acogerse al contrastado encuadre de la regeneración propiamente dicha, de rancia alcurnia moral desde los tiempos de Costa. Si Podemos culpa de todos los males a la casta del régimen, nada mejor que proceder a depurarla. Lo malo es que nuestra derecha vuelve a darnos gato por libre tal como suele, llamando regeneración no a la redención de culpas sino al cambio del régimen electoral.

Vivan los lugares comunes. ¿Qué tienen que ver los medios de comunicación próximos al PP, o que sin serlo tampoco lo son al PSOE y otras fuerzas de la izquierda española, con el ‘Tea Party’ estadounidense? Nada. Pero el rigor es algo que no se exige cuando se escribe desde la superioridad moral ‘progre’. Ahora resulta que contar las simpatías y las amistades peligrosas de Pablo Iglesias es hacerle vudú a su muñeco. ¿También lo hizo El País cuando sacó la información de los contratos de la Fundación CEPS con el gobierno venezolano?

Pasamos ahora a eso que Gil-Calvo considera el ‘Tea Party’, al no decir eso de ‘TDT Party’ concluimos que incluye también a los periódicos. Y lo hacemos en primer lugar en ABC, con una columna de Isabel San Sebastián titulada Telepredicadores. Y sí, una vez más nos encontramos con ese profesor-político-tertuliano que tras asegurar en una entrevista en Periodista Digital que la suya no era una candidatura con componente personalista incluyó su fotografía como logo del partido en la papeleta electoral.

Tras repasar el uso que de los medios hicieron personajes como Hitler, Fidel Castro y Hugo Chávez, San Sebastián pasa a comentar algunas peculiaridades españolas:

Aquí, en España, hemos incorporado al producto algún matiz diferenciador: a falta de impunidad para monopolizar las ondas, tertulias amañadas con la complicidad del presentador o debates a varias bandas, sin posibilidad de réplica, en los que se lanza la misma consigna una y otra vez, ocultando la perversión del fondo bajo unas formas irreprochables.

Luego salta a comentar personajes concretos:

Pablo Iglesias, actual campeón del audímetro, que se disputan las televisiones ansiosas por subir el «share», tuvo un predecesor ilustre en Miguel Ángel Revilla. Las anchoas viajeras del expresidente de Cantabria, sus recetas de sacamuelas para curar todos los males, desde la inflación al paro, pasando por los desahucios, brillaron con luz propia en la pequeña pantalla, hasta que fueron desplazadas por las lecciones magistrales del Maduro de la Complutense.

Termina, eso sí, avisando al líder de Podemos de que «la gloria televisiva no tarda en desvanecerse». Tal vez tenga razón la columnista de ABC, pero es posible que se equivoque. Revilla lo apostó todo a su ‘encanto’ (no me digan por qué, hay mucha gente a la que le gustaba como hablaba) pero no había nada más detrás. Era populismo superficial. En el caso de Pablo Iglesias es diferente. Hasta llegar a este punto él y los suyos han hecho un largo camino en la Complutense en las asesorías de los gobiernos del bloque castro-bolivariano. Han estudiado mucho y se han entrenado con esfuerzo. Aunque con ideas totalmente erradas y peligrosas, su formación teórica es profunda y han aprendido de los mejores manipuladores de la opinión pública.

Sin salir del diario madrileño de Vocento cambiamos de tema. Gabriel Albiac, bajo el título de Ciao, ragazzi, critica la política y los partidos españoles en general. Pero lo hace para preparar una última andanada lanzada específicamente contra esa formación que, tras la renuncia del apparátchik que creyó que siendo secretario general se convertiría en un líder socialista, está en proceso de búsqueda de un nuevo Number One.

Son momentos dichosos para el ciudadano, estos en los cuales un todopoderoso partido político estalla en esquirlas. No es que eso vaya a devolvernos ni un céntimo de cuanto nos robaron. Pero es placentero ver que también alguna de esa gente puede acabar en el paro.

Me divierte ver al PSOE en vísperas de su entierro. Nadie en la España del último medio siglo robó tanto. Nadie fue más ajeno a ley. No hay un solo motivo racional para desear que sobreviva. Ciao, ragazzi!

Un texto como este sin duda alguna habrá caído mal en la madrileña calle Génova, en cuya ‘planta noble’ están obsesionados con que a lo de Ferraz les vaya muy bien. Se ha creado el mito, afianzado por algunos periodistas como José María Carrascal, de que lo que es bueno para el PSOE es bueno para España. Y no es necesariamente cierto. En muchos países desaparecen partidos que un día fueron fundamentales sin que ocurra nada grave. Sin salir del nuestro, ¿nadie se acuerda de UCD?

Salimos de ABC para lanzarnos a la lectura del diario de la ‘disciPPlina’. Y con el cambio de periódico cambiamos también de asunto. Alfonso Merlos firma en La Razón El convento separatista, dedicado a la posible conversión de la Monumental de Barcelona en una gran mezquita.

¡¿Qué es eso de «yo te hago una mezquita si tú me das el OK a la independencia»?! ¿Puede haber en pleno siglo XXI forma más cutre y ruin de caciquismo? ¿Puede haber mayor insulto a los que lo han echado todo a la superioridad de eso que llaman pomposamente «autogobierno»? No le demos más vueltas de las necesarias. Estamos ante el antidemocrático y viejo ensayo de la compra de votos. No exactamente a cambio de monedas, que también. Sino en este caso con las facilidades para ponerse mirando a La Meca como contrapartida.

Eso sí, no cree que la jugada salga bien:

Toda treta, trampa, maquinación, estafa, jaimitada es válida si apuntala el sueño del Estado Catalán Independiente. Y aun así se van a estrellar. ¿Qué apostamos?

Como siempre, la sonrisa más blanca de los informativos de 13TV hace gala de un optimismo absoluto en este asunto.

Y en nuestra retorno a esta actividad de afilar textos de opinión, este humilde lector de columnas se reencuentra con Francisco Marhuenda, que vuelve a lanzar loas al presidente del Gobierno en un texto titulado El desafío independentista. Arranca con una afirmación que a algunos nos parece sorprendente:

Rajoy se ha mostrado siempre muy firme frente al desafío independentista. Nunca se le ha escuchado ningún comentario que pudiera dar pie a la más mínima interpretación ambigua. A pesar de ello, hemos escuchado o leído comentarios interesados de los que desearían un choque de trenes. La defensa del ordenamiento constitucional para unos es debilidad y para otros, inacción.

Igual es que el afilador de columnas desea un choque de trenes sin saberlo, pero lo cierto es que no cree que limitarse a decir que no va a haber referéndum independentista porque es ilegal no se parece una gran muestra de firmeza. Falta explicar cómo pretende impedirlo.

El director de La Razón concluye:

Desde los documentos de la disparatada Comisión Nacional para la Transición hasta los medios de comunicación públicos, pasando por el activismo del entramado de entidades secesionistas, la realidad es que ninguno de ellos quiere hablar de otra cosa que de la fecha para convocar un referéndum para destruir España. El tiempo juega en contra de Mas y sus socios, porque se ponen de manifiesto la fragilidad de la «coalición» independentista y la falsedad de sus propuestas. Ni el falso victimismo ni la descarada manipulación de la historia permiten sustentar la operación partidista. Lo importante es que el PSOE esté con la defensa de España.

Si toda la estrategia se limita a que el tiempo juegue contra Mas y sus socios es que la cosa no está tan bien como pretende ver Marhuenda.

Y terminamos en El Mundo. Santiago González dedica Pasta fugit a comentar la información, publicada en el diario ahora dirigido por Casimiro García-Abadillo y firmada por Fernando Lázaro, sobre el dinero ingresado en Andorra por la familia del doble catalán del Maestro Yoda —La familia Pujol ingresó 3,4 millones en un mes en un banco de Andorra–.

Lo más característico de los cinco ‘pujolitos’ y mamá Ferrusola es la velocidad que han sabido imprimir al circulante. Veintiséis días, qué fenómenos. Por compararlo con homólogos españoles: a los dirigentes del novísimo y exitoso partido Podemos les costó más de 10 años traerse de la Venezuela chavista una cifra superior (3,7 millones de euros), pero en un periodo 120 veces más largo. Aceleración histórica le llaman a esto.

Sumen las cantidades que mamá Ferrusola y sus cinco lobitos llevaron a Andorra a los transportes del primogénito y a los negocios de hostelería que los Pujol pusieron en marcha en Hispanoamérica y escriban debajo: «Espanya ens roba».

Por su parte, Federico Jiménez Losantos critica con dureza al partido de la calle Génova en un artículo titulado El PP confía sólo en el PSOE.

Aznar, que aunque seco y enteco venía pacífico, le había brindado [a Rajoy] ese concepto de estabilidad, más propio de inversores que de políticos, del que se colgó Mariano como Tarzán de la liana. ¿Pero quién es la Jane -políticamente hablando- del tarzán de Pontevedra? Pues Doña Pesoe, a la que pidió, en nombre de ese amor suyo a la estabilidad, otro Rubalcaba. O sea, otro responsable de la LOGSE, de la portavocía del Gobierno de los GAL, del golpe del 11-M al 14-M y de los dos golpetazos de Zapatero, el de Cataluña y el de la ETA, en el que Rubalcaba ofició como archieguiguren, hiperespía y protofaisán.

Parece que el turolense no va a hacer como otros, seguirá sin elogiar a un Rubalcaba al siempre criticó.

 

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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