OPINIÓN / Afilando columnas

Beatriz Manjón: «La disculpa de Montañez con Bertín nació de sus principios, o sea, del telepromter»

Rahola, cabreada con la sentencia sobre el cerco al Parlamento Catalán: "¿Acaso se han vuelto todos jueciflautas?"

Uno no sabe si son los calores del verano o se trata de un calentón ideológico de unos jueces muy politizados, pero el caso es que la sentencia del Tribunal Supremo sobre el cerco al Parlamento catalán está dando que hablar, y escribir, y con motivos. No sólo absuelve a quienes sitiaron una cámara legislativa democrática, sino que de paso carga contra los medios privados de comunicación. Suponemos que Juan Carlos Monedero debe de estar encantado con el fallo.

En cualquier caso, este tema es tratado por diversos columnistas de la prensa de papel española el 9 de julio de 2014. También nos topamos con quien lo relaciona con la ideología de Podemos y algún texto dedicado a comentar las peculiares disculpas de Beatriz Montañez ante Bertín Osborne —Beatriz Montañez pierde 1.000 euros, reconoce que se equivocó con Pablo Iglesias pero se ríe de los venezolanos–. Como cada día, hacemos sonar nuestra armónica de afilador y nos lanzamos a comentar lo más jugoso de los espacios de opinión de los periódicos impresos de la jornada.

Arrancamos en el periódico del conde de Godó y Grande de España que reculó en su apoyo al independentismo catalán, si bien mantiene puentes con él. En La Vanguardia nos encontramos con un artículo de Pilar Rahola sobre la citada sentencia, a la que califica en el título como Una barbaridad.

Tras comentar varias posibles consecuencias del fallo, concluye:

Pero, ¿qué puñetas es esto? ¿Acaso se han vuelto todos jueciflautas y les ha dado por cargarse el sistema? ¿O acaso es sencillamente porque un acoso a un Parlamento como el catalán es menos acoso que si lo hubiera sufrido el Congreso de los Diputados o la mismísima Audiencia Nacional? ¿Será eso, será que en el ranking de la jerarquía institucional, el Parlament cotiza menos y, por ende, es más insultable, despreciable y violentable? Será lo que sea, pero continúa siendo lo que parece: una barbaridad.

Lo de ‘jueciflautas’ nos ha parecido realmente ingenioso, y no le falta razón al clasificarlos así. Pero lo que no entendemos, o sí pero nos parece insostenible, es que lance la duda sobre si se trata de una sentencia anticatalana. Al menos a este humilde lector de columnas no se lo parece. Viendo la argumentación de la sentencia, nos da que los magistrados hubieran fallado de igual manera si la situada hubiera sido la Asamblea de Madrid, por ejemplo.

Tomamos el puente aéreo y nada más aterrizar en Madrid miramos lo que dice sobre este mismo asunto Santiago González en El Mundo. Tira de su portentosa memoria, demostrada en muchos artículos, para asuntos de sentencias y la compara con una de las más escandalosamente machistas que se hayan dictado en España. Titula La toga o la minifalda.

No había visto sentencia tan pintoresca desde la redactada en 1989 por Rodrigo Pita en Lérida y que pasó a la crónica negra de la Justicia como La sentencia de la minifalda: la chica iba al trabajo como iba, y se comprende que el patrón cediera a la tentación de magrearla un poquito por encima de la ropa.

Dice de la sentencia:

Su argumento parece inspirado en la jurisprudencia Pablo Iglesias acerca de la necesidad del control público sobre los medios privados. Pero, ¿quién les ha dicho a este juez, a Pablo Iglesias, a Cayo Laya y al tipo de la sandalia que los medios privados no cumplen con su deber de informar o que silencian las protestas por los recortes o por cualquier otra causa?

El ponente, además, describe los hechos falsamente. En Cataluña, la televisión líder es pública, TV3. También lo son BarcelonaTV, Catalunya Ràdio y las emisoras municipales de cada pueblo.

Concluye con gracia:

Llegados a este punto, a mí, como a Manolo Escobar, no me gusta que en los juicios se pongan la minifarda. Tal vez se vean más favorecidos, pero a la causa de la Justicia le sienta mejor la toga.

En La Razón, quien escribe sobre este asunto es Julián Cabrera, que titula ‘Pravdas’ para Ramón, ‘Granmas’ para Pablo. En este artículo recuerda los ataques a los medios de comunicación privados tanto en la sentencia como en las declaraciones de Pablo Iglesias, sobre el que añade que él le debe mucho a su participación en tertulias de televisiones que no son de propiedad pública.

Conviene preguntarse si al susodicho lo que realmente le colmaría es escuchar sus filípicas y catilinarias por decreto en las estaciones y aeropuertos, al fin y al cabo en las fábricas de puros de Cuba, los torcedores se desayunan a diario el «Granma», órgano oficial del régimen leído por un vocero. El particular concepto que tienen los Iglesias y [el magistrado] Sáez Valcárcel de las libertades de prensa y de expresión parece corresponderse más con «garantes» de la misma como el soviético «Pravda» o el revolucionario «Granma». Es lo que tiene hacer política desde los juzgados o desde las tertulias, qué se le va a hacer, emitidas en medios propiedad de multimillonarios.

No en vano Mario Vargas Llosa le decía la jornada anterior al afilador de columnas que los medios que han promovido a Podemos deberían comenzar a asustarse —Mario Vargas Llosa: «Los programas de televisión que han promovido Podemos deberían comenzar a asustarse y rectificar»–.


Beatriz Manjón.

Y puesto que ya ha entrado en escena el líder trotsko-bolivariano español, podemos fijarnos en lo que se comenta en ABC sobre una de sus principales fans mediáticas. Beatriz Manjón comenta el segundo encuentro entre Bertín Osborne y Beatriz Montañez titulado Bertín.

Volvió Bertín Osborne a «Hable con ellas» no para cantarle a Montañez «buenas noches señora, recuerdos a su señor», sino para cobrar la apuesta. Escuchó la disculpa de la presentadora, nacida de sus principios, o sea, del teleprompter.

Después ya se dedica a comentar las apariciones televisivas del cantante:

Con Rahola, la Montañez de Mas, Bertín también tuvo su polémica. Como a otras celebridades, le ha dado por la charla política, que es como la cortina de «Lluvia de estrellas»: humo. «Creo que a nadie le importa lo que un actor piense sobre política», sentenció Kevin Spacey, pero si Revilla explica su ideario con vacas, como Hemingway, ¿por qué no habría de hacerlo Osborne con jamones?

Cierto es. Además, si nadie pone en duda la legitimidad de numerosos cantantes, actores y directores de cine de izquierdas para pontificar a favor del PSOE, IU o de la Cuba castrista o el chavismo, ¿acaso Bertín Osborne no tiene derecho a expresar su opinión? Al menos él no se hace llamar ‘intelectual’.

Seguimos en el diario madrileño de Vocento, donde el andaluz Antonio Burgos firma Vista a la izquierda, un artículo sobre el escarmiento hacia la zurda de la política española en general.

Lo de España, igual: «Si la derecha piensa en el PSOE y el PSOE piensa en Podemos, ¿quién piensa en España?». En el desfile de desgracias patrias después que Zapatero nos dejara a nuestra nación hecha unos zorros, ha habido un «¡Vista a la izquierda!» general que todo el mundo ha cumplido.

Lanza además un mensaje al Ejecutivo del registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante:

Si ahora con mayoría absoluta os da vergüenza (por no decir cobardía) lo que tenéis que hacer, ¿para qué futura ocasión de oro lo vais a dejar, hijos míos de mi alma? Punto en el que pienso en la bajada de pantalones ante la ETA; pienso en el separatismo de Cataluña; pienso en el Plan Hidrológico, en la Ley de Educación y en tantas que los otros quitaron en menos de veinticuatro horas, nada más llegar al poder y estos no han restituido; pienso en la entrega de la cultura y de los medios públicos de comunicación a los enemigos en plantilla que mantienen estos señores que están en La Moncloa como pidiendo perdón desde el comienzo de la legislatura.

Si Antonio Burgos tiene la esperanza de que Rajoy y los suyos pierdan los complejos y cumplan con su electorado mucho nos tememos que se le pueden quedar las posaderas planas de tanto esperar sentado.

Y concluímos en El País, que nos entrega el ladrillo político del día. En esta ocasión le cede un generoso espacio a uno de los candidatos a suceder al frente de la formación política de la calle Ferraz al apparátchik que creyó que siendo secretario general se convertiría en un líder socialista . Pedro Sánchez titula Cambiar al PSOE para cambiar España. No es que sea un escritor brillante. Al contrario, resulta tan aburrido como la mayor parte de los políticos que se lanzan a escribir artículos para un periódico.

Entre cabezazo y cabezazo en la lectura nos topamos con algo que ya sabíamos, que el PSOE no le parece suficientemente de izquierdas:

He viajado en los últimos meses por toda España y me he encontrado con el corazón del PSOE. Por eso, puedo afirmar que la militancia estaba más a la izquierda que su dirección federal.

Se lanza a presumir de la herencia de Felipe González y de Zapatero. Sí, estimado lector, ha leído usted bien, ahora resulta que el ex presidente del Gobierno reconvertido en supervisor de nubes fue algo así como una bendición para España:

Lo mejor que le ha pasado a nuestro país en materia de libertades, derechos e igualdad, ha llegado de la mano de los Gobiernos de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. Por eso el PSOE tiene que cambiar para volver a cambiar España como ya hizo dos veces.

Concluye:

Tenemos que cambiar este partido nuestro que es el centenario PSOE de Pablo Iglesias: el partido de aquellas casas del pueblo donde a principios del siglo XX se enseñaba a leer y escribir y se asistía a los trabajadores en su economía y sus derechos laborales. Desde abajo, hacia arriba. Con coherencia, con compromiso y con honradez. Lo hicimos ya dos veces y por dos veces cambiamos España. Me pongo al servicio de mi partido y de mis conciudadanos y conciudadanas para, pronto, lograr la tercera.

Teniendo en cuenta el estado en el que se encontraba España cuando terminaron los mandatos de los dos presidentes del Gobierno que ha dado el PSOE, este artículo le generará a más de uno las ganas del votar al PP. Vamos, que para que el desempleo crezca sin parar y cosas así es mejor que no vuelvan. Mira que Sánchez podría dar otro tipo de argumentos, pero ha ido a lo peor. Claro que tiene la suerte de que casi nadie habrá aguantado la lectura completa de su tostón.

 

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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