OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Ussía insinúa que si Luis Barcenas fuese catalán y hubiese robado en Barcelona, como los Pujol, el juez Ruz no le tendría encarcelado

Isabel San Sebastián se pregunta para qué sirve hoy la Audencia Nacional

Giro pro-capitalista de El País: citas de Warren Buffet y censura a las subvenciones

Encontramos este 10 de julio de 2014 algunas columnas sobre Alfredo Di Stéfano y muchas sobre la última ‘ocurrencia’ de la Audiencia Nacional, la sentencia de los jueces que absuelven a los vándalos que agredieron a los parlamentarios catalanes. Pero para lo destacable es el giro pro-capitalista de los columnistas de El País, con un cineasta descalificando las subvenciones, y la preocupación en La Vanguardia por el riesgo de que Barcelona se convierta en una ciudad ingobernable.

Isabel San Sebastián (ABC) está escribiendo sus últimas columnas sin tapujos. Hace unos días señaló al Hombre-Anchoa, Miguel Ángel Revilla, como un Pablo Iglesias frustrado. Hoy reclama la supresión de la Audiencia Nacional, que sólo sirve para encubrir la liberación de presos etarras. Sobre la última sentencia de la Audiencia escribe la periodista que

Este fallo es solo el último eslabón de una larga cadena de dislates que induce a las peores sospechas.

El mes pasado, la Sección Tercera absolvió, contra el criterio de la Fiscalía, al presunto asesino de Isaías Carrasco, Beinat Aginagalde, que había sido reconocido por varios testigos, agarrándose a un tecnicismo referido a una rueda de reconocimiento. En octubre de 2013 los mismos togados, reunidos en pleno, tardaron veinticuatro horas en llevar a efecto la sentencia de Estrasburgo sobre la doctrina Parot, soltando en bloque a los etarras susceptibles de acogerse a ella y pulverizando así todas las marcas de celeridad judicial conocidas en España.

Algunos de sus integrantes actúan como si fuese un escaparate profesional de lujo que les brinda la oportunidad de hacerse famosos usurpando las atribuciones de la Corte Internacional de La Haya y enjuiciando a cualquiera, independientemente de dónde, cuándo o por quién hayan sido cometidos presuntos crímenes contra la Humanidad.

Y luego están los más peligrosos, los empeñados en «contribuir a la resolución del conflicto» poniendo su particular grano de arena en forma de «interpretación» sistemáticamente favorable al terrorista, por encima de la víctima y hasta del Código Penal.

Si, como nos aseguran, ETA está definitivamente derrotada, es un reducto del pasado cuya única razón de ser es la de cambiar paz por presos con apariencia de legalidad.

Ignacio Ruiz Quintano (ABC) también califica a la Audiencia Nacional de «tribunal de excepción» y destaca que en España todos los tribunos de la plebe cobran del Estado desde el falangista Girón de Velasco.

De ese tribunal de excepción que en una democracia es la Audiencia Nacional sale una doctrina que escribe (en un pésimo español) Valcárcel, pero que parece dictada por extraterrestres.

La sentencia ideológica de Valcárcel es como un panfleto de esos que Querejeta arrojaba al Metro de Goya y salía corriendo, o un editorial de Telesur, el canal bolivariano de Venezuela.

Desde Girón, aquí todos los revolucionarios tienen nómina del Estado y una revolución pendiente, que consiste en adular a la plebe por cuenta del contribuyente.

El socialista Antonio Casado (ElConfidencial.com) está igualmente enfadado, aunque él recurre a los conceptos mayestáticos y las grandes palabras.

Por dos magistrados a uno, pues, se puede decidir que un presunto delito contra las instituciones del Estado es en realidad un servicio a la causa de la Democracia que el resto de los ciudadanos deberíamos agradecer.

MAYTE ALCARAZ NOS DESCUBRE QUE SUSANA DÍAZ ESTUDIA

En puertas de la elección del nuevo secretario general del PSOE, cabe preguntarse adónde se dirige este partido.

Victoria Prego (El Mundo) constata la soledad de los socialistas españoles una vez que hasta los socialistas franceses han optado por redoblar la reducción del gasto público.

Lo que está pasando en Francia es, si se concreta en hechos y no se queda solo en deseos, un golpe letal para las posiciones que mantiene la izquierda española y para el Partido Socialista en particular.

Las medidas anunciadas por el primer ministro francés, justamente para «revitalizar Francia», siguen la senda de la austeridad, de la bajada de impuestos, de los recortes sociales y d ela sanidad que el PSOE ha atacado ferozmente en España como propias de la «derecha insolidaria»

Es este autismo político de la izquierda española, que la mantiene tercamente fuera de la realidad, lo que la convierte en un potencial peligro para el futuro del país.

Mayte Alcaraz me causa la primera carcajada del día. Su columna en ABC es (perdona, lector, la cursilada) como una pluma que me acariciase los pies. Sostiene la periodista que Susana Díaz (39 años, catequista y eterna enchufada en la Junta socialista) se preocupa por las ideas y que ha estudiado el socialismo del italiano Matteo Renzi.

La presidenta andaluza ha estudiado muy bien la estrategia del jefe del Gobierno italiano: Renzi ha conseguido vaciar de contenido al movimiento populista que, en versión italiana, representa Beppe Grillo. No se trata, han aprendido Díaz y Sánchez, de despreciar a Podemos, sino de robarle los eslóganes que tan bien digieren las sociedades en una profunda crisis económica y de valores como la italiana y la española. Se trata de usar la sensatez para conectar con los más vulnerables

Como correlato, el socialismo que quiere reformular Díaz evita la confrontación directa con los movimientos alternativos de la era Twitter haciendo suyas muchas de sus soluciones. La consigna es arrinconar a los indignados en el terreno de la oposición permanente y del enfado huero.

Cristina Losada (Libertaddigital.com) también acude al ejemplo de Renzi, pero lo hace con más peso, en mi opinión, que Alcaraz, que al unir en una misma frase la persona de Susana Díaz y el verbo estudiar pierde crédito.

Matteo Renzi, nueva celebrity de la socialdemocracia europea, se dedica a algo más que a conquistar al público con su gracejo. Tal vez se desvíe del camino, pero tiene anunciadas una reducción del IRPF para las rentas más bajas y una reforma laboral que flexibiliza los contratos temporales. Ya gestiona una supresión de las provincias que supondrá acabar con tres mil cargos públicos, de quienes dijo que a partir de ahora «experimentarán la emoción de ir a trabajar». Todo esto con descarado ninguneo a las centrales sindicales y patronales. Esa es la política económica de izquierdas realmente existente en la Europa tocada por la crisis. ¿Qué tienen que decir Sánchez y Madina?

Que la izquierda está cambiando, aunque sea a palos electorales, es innegable. Lo están haciendo también sus opinadores de referencia. David Trueba se queja del mal uso de las subvenciones. ¡Un productor de cine! ¡Y en El País! Trueba enumera los casos de subvenciones de la Generalitat valenciana para captar rodajes, de la Generalitat catalana a Spanair y de diversas instituciones a Gowex, para concluir:

Nunca supimos tan poco de las subvenciones a muchos sectores porque no querían que supiéramos. Sorprende que los apóstoles del neoliberalismo entiendan el incentivo público a capricho, como una lotería que premia lo que ellos consideran premiable y castiga a los díscolos. (…) No te puedes saltar la ley ni satanizar la subvención cuando te conviene dañar a un sector ni soltar millones a calzón quitado cuando te encaprichas de esa foto que a lo mejor te da un puñado de votos.

Y el ideoólogo progresista y catalanista Xavier Vidal-Foch concluye su columna sobre la estafa de Gowex con una cita, que es una recomendación, del gran inversor Warren Buffet.

«Jamás inviertas en un negocio que no entiendas», aconseja Warren Buffet. ¿Por qué tantos le desoyeron?

Aunque el consejo se lo podían haber aplicado los que compraron acciones de PRISA y Sogecable… o los que nombraron a Juan Luis Cebrián consejero delegado de PRISA, supone reconocer la legitimidad del capitalismo.

LA PREOCUPACIÓN DE LA VANGUARDIA POR EL ORDEN PÚBLICO

Fernando Ónega (La Vanguardia) comienza su columna con esa muletilla de los malos periodistas o de los periodistas sin más estudios que los de la Escuela Oficial de Periodismo de emplear un párrafo en explicar cuánto respeta la sentencia (o el informe de la ONU, o el balance de una empresa, o…) y qué razón tendrán los jueces que la han redactado.

Este cronista no es quien para juzgar la sentencia de la Audiencia Nacional sobre el cerco al Parlament. Se limita a suponer que, si dos magistrados no consiguen acreditar que los procesados son los autores de los hechos, sus razones tendrán. In dubio pro reo, dice el principio eterno, y así debe ser.

Y después del saludo y la reverencia, el puñetazo en las partes bajas. Luego la emprende con los doctos magistrados por criticar estos a los medios de comunicación.

Lo que dice sobre los medios informativos privados que, según esos jueces, impedimos que se oigan las voces de quienes protestan y cerramos los cauces de participación. Eso no es una crítica a los medios; es una falsedad y una injerencia en la libertad de prensa. Si algo recuerda, es el reciente discurso de Pablo Iglesias, cuando abogó por el control de la información o de las líneas editoriales privadas. Con algún agravante: el criterio de Iglesias es de un político sin consecuencias prácticas; el criterio de los jueces puede decidir algo tan importante como la libertad o la prisión de personas. Y, si algún juez hace suyas las teorías de un partido que quiere desmontar el sistema, está anteponiendo la ideología a su obligación de aplicar la ley.

Francesc-Marc Àlvaro (La Vanguardia) reprocha a varios diputados nacionalistas que hayan disculpado los incidentes.

Más lamentable que la sentencia resultan algunos testimonios de diputados -Joan Boada, Salvador Milà, Ernest Maragall- que minimizan lo ocurrido, una actitud que sorprende incluso a Grande-Marlaska cuando compara estas declaraciones con determinados vídeos y fotografías en los que se ven a los mismos diputados en situaciones realmente complicadas. ¿Por qué lo hacen? ¿Acaso olvidan que su escaño en la Cámara representa a muchas más personas de las que se congregaron aquel día en el parque de la Ciutadella? ¿Acaso temen asumir el coste político de una sentencia condenatoria?

Es tal la obsesión por la seguridad en el periódico de la burguesía y la clase media catalana que Lluís Foix propone que se instalen en Barcelona los servicios secretos de los aliados occidentales para perseguir el terrorismo islamista y las mafias. Al igual que Ónega, comienza con una frase de disculpa.

Barcelona es acogedora y lo seguirá siendo. Pero tiene que reforzar su seguridad con la ayuda y complicidad de otros servicios de inteligencia internacionales para controlar este tipo de actividades delictivas. Con la Guardia Urbana, los Mossos, la Guardia Civil y la Policía Nacional no es suficiente. Lo que ocurra aquí puede relacionarse con la formación del Estado Islámico de Iraq y Siria y sus intenciones de expandirse por toda la región.

LUIS MARÍA, EL «ADOLESCENTE IMPECUNE»

A Pablo Sebastián (Republica.com) le mosquea que, de pronto, el Gobierno francés trate a los presos etarras de sus cárceles con un guante blanco parecido al del español.

A Francia y España les interesa el fin de ETA y a Rajoy tener una especial relación con el Gobierno vasco y el PNV para que no se acerquen a los postulados independentistas de CiU. Pero Urkullu le interesan y necesita gestos y las decisiones del gobierno español y del francés porque ello le ofrecerá el mayor protagonismo para impedir en el País Vasco que Bildu -como ha ocurrido con ERC en Cataluña respecto a CiU- no desborde al PNV electoralmente. Y si, además, a ETA y Bildu también les interesa el final de la banda terrorista aunque solo sea para imitar a ERC, pues aún mejor. Porque lo importante para España en estos momentos sería el final de la banda y sin contrapartidas políticas de alto nivel, las que nunca consentiría Rajoy.

Raúl del Pozo ha ganado un nuevo miembro de la tribu de columnistas para la causa de Liberad a Bárcenas que él abandera. Alfonso Ussía (La Razón) sale en defensa de la familia Pujol-Ferrusola (esto es ironía) y en censura del juez Pablo Ruz (esto no lo es).

Los Pujol abominan de la corrupción, y esa firme actitud constatada a través de decenios, es la que ha despistado al juez Ruz, que por otra parte y sin que tenga nada que ver en el asunto, es lebaniego.

Sucede que extraña tanta lentitud en averiguar los intríngulis del caso. Me hacen sospechar pequeños detalles que pueden ser considerados agravios comparativos. Estoy de acuerdo con el juez Ruz en sus esfuerzos por abrir todas las ventanas del ‘Caso Bárcenas’.

No conozco a Bárcenas y como ciudadano tengo motivos suficientes para desconfiar plenamente de su honestidad. Pero temo asimismo que si todo lo que ha hecho Bárcenas al margen de la ley y como tesorero del Partido Popular con sede en Madrid, lo hubiera llevado a cabo en Barcelona y en un partido nacionalista, quizá el juez Ruz habría decretado ya su libertad condicional y con alta fianza para evitar el riesgo de fuga.

Al maestro de periodistas Luis María Anson le debe de gustar el premio a la columna ridícula que reparto tanto como el jurado de Miss España. Ayer le incluí en esta sección porque reproducia en ElImparcial.es una columna suya publicada en El Mundo en 2012 sobre Alfredo Di Stéfano, en la que aseguraba que Florentino Pérez era el mejor presidente del Real Madrid. Hoy, por fin, se digna escribir en El Mundo sobre la Saeta Rubia, y repite frases de la columna de ayer que era de El Mundo de 2012. O sea, que Anson se copia a sí mismo dos veces.

Era yo un adolescente impecune, pero reuní diez pesetas de la época para asistir al Millonarios-Real Madrid.

Me queda la duda de cómo reunió las 10 pesetas. ¿Se las pediría a su amigo, ese Juan Tercero del que tanto habla? ¡Luis María, aprende que con Internet ya no hay secretos! Y no sigas repitiendo que eras un «chaval impecune» porque vas a hacer llorar de pena a tus becarios.

 

 

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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