OPINIÓN / Afilando columnas

Marhuenda, apasionado del ‘nuevo’ PSOE: «Pedro Sánchez y Susana Díaz son las nuevas caras de un socialismo que da la espalda al pasado»

Edurne Uriarte llama a una "movilización colectiva" contra las demandas de Pablo Iglesias y Ricardo Boye

Ignacio Camacho: "De las elecciones del PSOE no ha salido ningún Adenauer porque no estaba en concurso"

Allá por 1976 The Ramones interpretaban por primera vez la canción I Wanna Be Your Boyfriend  (‘Quiero ser tu novio). Cuatro días después del fallecimiento del último componente vivo de la banda originaria, el batería Tommy Ramone, son varios los articulistas de la derecha que dan la impresión de que pueden ponerse a cantar dicha canción en cualquier momento en honor del recién elegido secretario general del PSOE.

Pedro Sánchez es el protagonista indiscutible de los espacios de opinión de la prensa de papel española el 15 de julio de 2014. Y lo llamativo es que gran parte del columnismo de derechas ha caído rendido a sus pies, mostrando una pasión por el sustituto de Rubalcaba como la que hubiera deseado recibir de ellos el registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante. No falta tampoco la denuncia de la nueva estrategia de la izquierda radical para silenciar a quienes les critican, que no es otra que la interposición de querellas. De todo ello hablaremos tras hacer sonar, como cada día, nuestra armónica de afilador.

Empezamos por el último asunto arriba señalado. Primero fueron las demandas interpuestas o anunciadas por Pablo Iglesias contra Eduardo Inda, Esperanza Aguirre o Alfonso Rojo. Al líder de Podemos se le suma Gonzalo Boye, fundador de Mongolia que fue condenado en su día por participar en el secuestro de Emiliano Revilla a manos de ETA. Pues bien, el abogado de izquierdas radical –andémonos con cuidado con las calificaciones, no vaya a recibir este humilde lector de columnas un burofax en el que se le comunique que el mentado personaje le quiere llevar ante los tribunales– ha decidido actuar de igual manera también contra el director de Periodista Digital, además de Isabel San Sebastián y 13TV. ¿El motivo? Recordar que fue condenado por el citado secuestro.

Edurne Uriarte habla de ello en ABC en un artículo titulado Acoso a la derecha. Considera que la nueva oleada de demandas contra periodistas que señalan vínculos de determinados personajes con el terrorismo o con regímenes totalitarios forma parte de precisamente eso, una campaña de acoso para silenciar a la derecha.

Explica el truco utilizado por Boye para presentar su demanda:

Boye se agarra probablemente a la trampa de que no fue condenado por pertenencia a banda armada, ya que no se pudo demostrar su pertenencia formal al MIR, o a ETA, y porque tampoco figura en la sentencia condenatoria el concepto «acto terrorista». Una pirueta legal que no elimina los hechos ni la calificación política, politológica y periodística de su delito en el pasado. Delito terrorista, se mire por donde se mire, condena por acción terrorista, y acuerdo ideológico y de objetivos con organizaciones terroristas. ¿O van a llovernos demandas a todos aquellos que califiquemos de terrorismo el secuestro de Revilla o que consideremos a ETA y al MIR como grupos terroristas? Suena disparatado lo anterior, pero cualquier cosa es posible cuando nuestro sistema judicial admite una demanda como la de Boye.

Cualquier cosa se puede esperar de la judicatura española, y no sólo de esta. En mayo de 2013 el Club Internacional de Prensa otorgó a Gonzalo Boye su premio a la Defensa de los Valores Humanos, y como colmo del desatino el encargado de entregárselo fue Ángel Juanes, presidente de la Audiencia Nacional, alto tribunal encargado de perseguir los actos de terrorismo. Y lo peor es que nadie pareció indignarse con todo ello —El Club Internacional de Prensa entrega sus premios en un acto en el que los periodistas critican al PP y los políticos del PP hacen la pelota a los periodistas–.

Tras repasar la relación de Pablo Iglesias con Herrira, y los vínculos de esta organización con ETA, concluye:

Posiblemente, ha llegado la hora de una movilización colectiva en contra de este intolerable acoso a la derecha mediática e intelectual.

Por una vez coincidimos con Edurne Uriarte.

Seguimos en el diario madrileño de Vocento, donde nos introducimos en materia ‘pedrosanchezca’. Ignacio Camacho le dedica al nuevo líder, al menos teórico, del PSOE y a su elección Miedo a la legitimidad.

Lo mejor de las primarias del PSOE han sido… las primarias del PSOE. El sano ejercicio democrático que demuestra que los militantes de un partido pueden elegir a su líder sin daños internos. No ha salido ningún Adenauer porque no estaba en concurso, pero el procedimiento ha resultado impecable en fondo y forma.

Tras predecir que las primarias se irán instaurando en todos los partidos concluye:

Ahora bien, el discurso debe ser lineal y sin contradicciones de conveniencia entre lo que sucede en los partidos y lo que ocurre en las instituciones. Con el reglamento electoral vigente en los ayuntamientos y en las autonomías, a Pedro Sánchez le podrían haber birlado la secretaría general tras su limpia victoria. Con casi un 49 por ciento de los votos, una mayoría incontestable, habría quedado a merced de un pacto entre los dos perdedores como el que su partido suele suscribir en aquellos municipios donde queda a su alcance. Va a ser interesante, pues, escuchar los argumentos del nuevo líder socialista para negarse a aceptar la elección directa de los alcaldes. A menos que esté dispuesto a defender la dudosa idea de una democracia reversible con un voto de dos legitimidades.

Pues que no se sorprenda Camacho si ve a Pedro López haciendo malabares en el sentido que él señala.

Al entrar en el periódico de la ‘disciplina’ nos encontramos con algo realmente llamativo. El mismísimo director de La Razón, Francisco Marhuenda, ha caído rendido a los pies de Pedro Sánchez, y no sólo de él. También muestra pasión por la presidenta de la Junta de Andalucía. Lo hace en El triunfo de la renovación.

Una vez consumada la estrepitosa derrota del aparato, se abre una nueva etapa en el PSOE basada en la renovación. Rubalcaba quiso mantener el control del partido utilizando a Madina como secretario general, pero el experimento se ha saldado con un sonoro fracaso. Pedro Sánchez y Susana Díaz son las nuevas caras de un socialismo que da la espalda al pasado.

Se deshace en elogios a Sánchez:

Las elecciones se ganan desde el centro y más ahora que estamos en la senda de la recuperación. Ha demostrado que es muy trabajador y tiene, sobre todo, ambición e ilusión. Es un buen orador. Por ello, creo que es un buen líder para el PSOE. Desde el primer momento tuve claro que ganaba y, sobre todo, tras comprobar que Madina no conseguía el apoyo de los diputados en el grupo en el que es secretario general.

Igual Marhuenda debería ser algo más prudente. No olvidemos que cuando Zapatero irrumpió como inesperado secretario general fueron muchos los que elogiaron su moderación y su sentido de estado. Y debemos tener presente que muchos de los que confiaron en él como adalid de la renovación y moderación del PSOE fueron después los que más se escandalizaron cuando mostró su nuevo rostro. El afilador de columnas no va a decir que Sánchez sea un nuevo ZP, no podemos saberlo, tan sólo cree que es bueno guardar prudencia hasta que veamos hacia dónde va.

Quien muestra también esperanzas, aunque con algo más de prudencia, en el nuevo secretario general del PSOE es Salvador Sostres en El Mundo. Titula Créeme, Pedro.

¿Quién es Pedro Sánchez? En principio, nadie. Pero no creas que esto es necesariamente malo. Pedro Sánchez es una sonrisa atractiva y una camisa blanca que le queda fantástica. Algo es algo. Madina siempre estuvo muy triste y Pérez Tapias era un desaliñado. Que Pedro Sánchez no sea nadie, ni nada, puede considerarse un alivio, aunque sólo sea porque últimamente, cada vez que los socialistas se han puesto a pensar, ha sido un desastre.

Lanza un consejo:

Que Felipe quede con Pedro un fin de semana largo, le presente a Bill Clinton y a Carlos Slim, y le dejen los tres las ideas básicas bien claras. Sería dulce ver la charla por vídeoconferencia. No es cinismo ni condescendencia. Es el mundo y su funcionamiento. Créeme, Pedro. Y si Montoro continúa tomándonos el pelo, puede hasta que te votemos.

En fin, que habrá que esperar para leer las críticas a Sánchez desde la prensa de derechas.

Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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