OPINIÓN / Afilando columnas

Losantos rebaja a Pedro Sánchez a mera «mascota» de Susana Díaz

Antonio Burgos: "Susana Díaz es tan lista que ha ganado las elecciones a la secretaría general del PSOE sin presentarse"

Losantos rebaja a Pedro Sánchez a mera "mascota" de Susana Díaz
Federico Jiménez Losantos

Hay un popular anuncio de fuet en el que una madre se queja de la rapidez con la que sus hijos y su marido se comen el fuet que ella compra. La señora en cuestión dice: «No han pasado ni 24 horas. Lo mismo podría decirse con el plazo en al columnismo de derechas se le ha pasado la pasión por el nuevo secretario general del PSOE. Claro que él ha puesto las cosas fáciles para que los articulistas en cuestión sufran ese desenamoramiento exprés. En concreto, hay uno de ellos, a la sazón director del periódico más leal entre los leales al Gobierno de Rajoy, que ha pasado el elogio absoluto a la crítica más fuerte en apenas el plazo señalado por la protagonista del spot publicitario antes comentado.

Pedro Sánchez es el protagonista casi absoluto de los espacios de opinión de la prensa de papel del 16 de julio de 2014. Y si una jornada antes todo eran elogios para él, 24 horas después la mayor parte de lo que se le dedican a él y a Susana Díaz son críticas.

Hacemos sonar una vez más nuestra armónica de afilador y nos lanzamos a comentar los artículos en cuestión.

Arrancamos en esta ocasión con Ignacio Ruiz-Quintano en ABC. Aunque Sánchez no es el único, ni principal, protagonista de Marketineros, sí aparece en el texto.

Sánchez es un fruto de la ley de hierro de las oligarquías (la peña vota a quien menos teme), pero Madina (la gala de Madina, la flor de Alfredo), que lee todavía menos que Pablo Iglesias, no lo sabía, y fue a la votación a hacer el canelo.

Al columnista de la contraportada le interesan más otros dos personajes: el rector de la Complutense, José Carrillo, y Pablo Iglesias:

Carrillo e Iglesias (Don Ameche y Ralph Bellamy en la película de Landis) tienen lo que hay que tener, una nómina del Estado (¡el glamour de la castita!), para dedicarse a la Revolución en España.

Ni Iglesias ni Carrillo han de madrugar para echarse a la calle a buscar con qué pagar la cuota de autónomos. Su región es el pensamiento y su pensamiento es la Revolución.

Esa Revolución arruinaría la economía -avisa el pobre autónomo de prejuicio pequeño burgués.

Va a ser que razón no le falta a Ruiz-Quintano. Y de un burgalés de pro pasamos a un sevillano militante. No es otro que Antonio Burgos. También en el diario madrileño de Vocento le dedica al sustituto de Rubalcaba Un mandado.

El tal Sánchez es un mandado, voz españolísima olvidada en Castilla. Un mandado es el que hace algo por encargo de otro, el que ejecuta fiel y obedientemente lo que le han ordenado. Pero es que Sánchez es, además, un mandado que ha puesto Susana Díaz para que le haga los mandados.

Añade:

Susana Díaz es tan lista que ha ganado las elecciones a la secretaría general del PSOE sin presentarse, en efigie, por persona interpuesta. Susana Díaz manda tanto en el PSOE que ha puesto a un mandado para que vaya a hacerle un mandado a la calle Ferraz. Entre otras cosas, porque la calle Ferraz está muy lejos de Triana, que está donde tiene que estar, lo que está lejos es la sede de la secretaría general del PSOE.

Concluye con un aviso para navegantes:

Susana manda en el PSOE de España y desde Madrid sin necesidad de meterse en carretera. ¿Y saben para qué? Pues para que el Guapo, por muy guapo que sea, pierda las siguientes elecciones, que luego irá ella de triunfadora y de quién te puso salvadora: ¡pista, que va la artista!

A este humilde lector de columnas le parece que Sánchez no ha podido comenzar con peor pie. Primero renuncia, parece que por encargo de la andaluza, a que haya primarias para elegir candidato a las elecciones generales en el plazo en el que él se comprometió y después ordena a sus eurodiputados traicionar el acuerdo alcanzado entre populares y socialistas para elegir a los más altos cargos dentro de la UE. Todo un alarde de política responsable.

Saltamos ahora al periódico de la ‘disciplina’, cuyo director parece protagonizar una conversión que ríase usted de la caída de caballo camino de Damasco. Si 24 horas en Francisco Marhuenda antes era todo pasión por Sánchez y Susana Díaz —Marhuenda, apasionado del ‘nuevo’ PSOE: «Pedro Sánchez y Susana Díaz son las nuevas caras de un socialismo que da la espalda al pasado»–, lo que encontramos ahora es todo lo contrario. Lo vemos en su artículo titulado Un error innecesario.

La decisión de Pedro Sánchez de obligar a los eurodiputados socialistas españoles a votar en contra de la elección de Juncker es un error tan absurdo como innecesario. Esta muestra de radicalismo no aporta nada, aunque pone de manifiesto un deseo de confrontación que es insólito cuando existía un acuerdo entre los dos grandes grupos que son el motor de la Unión Europea.

Añade:

La renovación no debería significar una desnaturalización de lo que fue el felipismo y el zapaterismo para saltar a unas posiciones radicales y populistas.

El afilador de columnas ha pegado un brinco en su silla al leer esa frase. Tanto criticar a Zapatero, su apuesta por la crispación, la educación para la ciudadanía, la laicidad… Y resulta que ahora ZP debería ser un modelo del que no debería alejarse Sánchez. Cosas veredes.

Pasamos ahora a El Mundo, donde Federico Jiménez Losantos escribe sobrre la relación entre las dos estrellas en alza del PSOE un artículo titulado Diaznerys y su dragón.

El paseo de Susanita y su dragón por Madrid ha dejado boquiabierto a todo el mundo. Por lo zafio del gesto, cierto, pero también por lo explícito del alarde. No habían pasado veinticuatro horas de la elección de Sánchez por cien mil sociatas y La Díaz ya se había presentado en Ferraz para demostrar quién manda en el PSOE sin necesidad de pasar por las urnas.

Concluye:

Yo de La Díaz, me enclaustraba este verano en la Büchinger de Marbella, donde Vargas Llosa le explicará los rudimentos de la dieta liberal, y salía convertida en la Daenerys de la Tormenta de Juego de tronos, con un tipazo imponente y la mascota que más le apetezca: su marido Drago, mozallón perecedero, o uno de sus dragones, que por desgracia no dejan de crecer. En el último capítulo de esta temporada tuvo que encadenarlos en una ergástula de su castillo, porque son enormes y es tan implacable su condición que achicharran campesinos por divertirse. Como la próxima temporada de la serie se rueda en Andalucía, Diaznerys puede exhibir su nueva figura y su título de «madre de dragones». Pero ojo con las mascotas, que se vuelven muy difíciles de manejar. La naturaleza flamígera del dragón es como la de la política. Y el dragón Sánchez es muy grande para seguir creciendo. O Diaznerys lo ata corto o le quema la finca.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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