OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Pilar Rahola se pone patriótica y lanza amenazas: «Troya arderá, el ruido será ensordecedor»

Los columnistas de la izquierda, Toni Bolaño, Raúl del Pozo y Josep Ramoneda, instan a Mariano Rajoy que negocie con Artur Mas

Losantos pide la disolución del Gobierno español por incompetente

Llevamos una semana en la que al lector le es sencillo adivinar el tema predominante en la selva de columnas: la retirada de Ana Botella, el fallecimiento de Emilio Botín y la Diada. Los opinadores de los principales periódicos españoles han girado en torno a estas noticias, salvo El País, que parece renunciar a dirigir la opinión no ya de todo el establishment español, sino sólo de sus lectores progresistas. 

Con la taza de café y el mechero encima de la mesa, rebusco en el fajo de periódicos La Vanguardia para comenzar con el boletín de la Generalitat (y de Franco, y de Cambó, y de Alfonso XIII), la crónica de columnas del 12 de septiembre de 2014.

Ya anticipo que pese a la algarabía de los Àlvaro y Rahola, el director -quizás también autor del editorial- piden casi de rodillas a Madrid las monedas de un gesto (incluso una mirada dice el editorial) para que Artur Mas pueda salir al balcón y decir a los manifestantes que regresen a casa, que, como San Jorge, han descabezado al dragón.

Màrius Carol (La Vanguardia) escribe para los creadores de opinión de Madrit, que pensaban que la fortuna de origen corrupto de los Pujol iba a desinflar el globo separatista.

Las imágenes de Barcelona han dado la vuelta al mundo a modo de postal reivindicativa. Mariano Rajoy ha reconocido públicamente la existencia de un problema, pero, una vez hecho el diagnóstico, hace falta buscar una solución. Algunos medios de Madrid se precipitaron al titular en sus portadas que el caso Pujol desmontaba el plan soberanista.

Lo más interesante es que demanda un acuerdo antes de que «la realidad (…) se descontrole definitivamente».

Esta no es una cuestión que se arregle con la agresividad de las palabras, la aparición de denuncias o las correcciones a la historia. (…) Pero la voluntad de muchos catalanes de querer decidir su futuro no va a cambiar por una noticia como esta. Por eso es imprescindible que la política actúe. Hay tiempo para mover ficha, pero no se dispone de todo el tiempo. Ortega y Gasset decía que hay tantas realidades como puntos de vista. Urge acercar posiciones para que la realidad no se descontrole definitivamente.

LA FINURA CATALANA: BURLA A EMILIO BOTÍN

José Antonio Zarzalejos (La Vanguardia) hace el recuento de bajas y asegura que el independentismo tiene que contar con los catalanes «silentes».

El sprint secesionista ha sido agotador y le ha obligado a un esfuerzo estresante que, seguramente, le ha dejado más exhausto de lo que sus dirigentes pueden suponer en estas horas en las que la adrenalina -la épica y la malhumorada, según en qué lado se sitúe cada cual- sigue en niveles muy altos. El independentismo ha de hacer un arqueo de daños en Cataluña -la Diada de Tarragona y los ciudadanos silentes- y el Gobierno, el PP y el PSOE, otro parecido. Hay una España que se está yendo a través del mutis de sus protagonistas estelares y la aluminosis de sus contrafuertes y otra que, impaciente, está llegando. Tras el siniestro, en ese tránsito, estará la oportunidad. Pero insisto, habrá que esperar.

¿Alguien de La Vanguardia le ha pasado a Pilar Rahola la columna de Zarzalejos? Pareciera que sí, dado su contenido. Aunque también es verdad que la ex diputada de ERC y biógrafa de Artur Mas podía haberla dejado escrita antes de ir a la manifestación.

España ya no es la del siglo XIX ni la del XX, y tiene que resolver por la vía política lo que ya no puede resolver por la violencia, ni la física, ni la legal. Con todo, Troya arderá, el ruido será ensordecedor y el juego sucio llegará al cenit.

Y es aquí donde el lado catalán tiene un reto que es la madre de todos los retos: la unidad de las fuerzas de la consulta. Una unidad que obliga no sólo a mantenerse firme hasta el 9-N, sino a definir una estrategia conjunta si el «No pasarán» de Rajoy se mantiene inflexible. Porque el peor escenario no es que la consulta no se permita, sino que no seamos capaces de responder con unidad. Si se establece el sálvese quien pueda, habrá triunfado Aznar, que aseveró que seríamos los catalanes los que nos cargaríamos el proceso. Atención, pues, que no todos los males vienen de poniente.

Enric Juliana practica ese deporte tan humano que es la caza del chivo expiatorio. La culpa de todo la tiene… ¿Aznar, dice usted? Casi, casi. Dos criaturas suyas: Acebes y Zaplana.

El PP catalán comenzó a desaparecer el día en que Eduardo Zaplana y Ángel Acebes impusieron a Mariano Rajoy la liquidación política de Josep Piqué, cuando este intentaba pactar el Estatut del 2006 con el ministro socialista Jordi Sevilla. Un pacto que habría cambiado los carriles de la política española. Rajoy, entonces en posición de objetiva debilidad, cedió pieza. Y Sevilla fue fulminado por Zapatero. Aquel pacto no interesaba a ninguno de los dos grandes partidos, entonces emborrachados por las estrategias norteamericanas de polarización política. Aún no había llegado la crisis.

Juliana hace más reproches a Madrit que, por ejemplo, a los corruptos Pujol.

El éxito de la manifestación puede haber sorprendido a algunos círculos de poder de Madrid que veían en la magnitud política y moral del caso Pujol un gran factor de desmovilización. No ha sido así, como ya se veía venir hace más de una semana. Y no ha sido así, entre otras razones, porque la derecha española y su entorno mediático han caído en la tentación de sobreexplotar el fulminante hundimiento de Pujol y su familia.

Pero asegura que el PP no se moverá. Por mezquino interés electoral. ¡Qué malo! Juliana está encantado con su hallazgo lingüístico de llamar al PP Partido Alfa (o sea, macho, gritón, cojonudo, violento…).

Que nadie se haga ilusiones. El no a la consulta catalana es contemplado por Rajoy y su equipo como la gran prueba de fuerza para robustecer al Partido Popular ante las próximas elecciones locales, regionales y generales. El Partido Alfa y el discurso de la estabilidad ante el miedo de muchos españoles a que la crisis empeore y acabe derivando en un gran desorden político.

El novelista Sergi Pámies describe una manifestación alegre y desenfadada, pero nos deja una muestra de ese respeto que no se les cae de la boca a los separatistas cuando se quejan de los agravios españoles.

Una pancarta dice: «Mientras viva, no habrá Cataluña independiente. Botín».

¡Qué finura, qué elegancia, que educación, qué respeto!

Con qué delicadez encajan el Partido Alfa de Juliana, la pancarta sobre Botín y el aviso sobre los traidores y los cansados de Rahola con el editorial de La Vanguardia en que recomienda a Madrit «cambios en la mirada y en el lenguaje» para tratar con los catalanes. Hay que recordar ese dicho popular de «consejos vendo y para mí no tengo».

A ver qué se publica en los demás periódicos.

LOSANTOS: QUE SE DISUELVA EL GOBIERNO DEL PP

Jiménez Losantos (El Mundo) propone la disolución del Gobierno nacional por no hacer nada contra el separatismo dirigido por una parte del Estado.

Pero Rajoy y su Gobierno han encontrado una fórmula que supongo considerarán inteligentísima para continuar mano sobre mano, esperando que llueva café sobre la marabunta separatista: nadie puede creer de buena fe que personas que han jurado o prometido un cargo público para cumplir y hacer cumplir la ley pueden dejar de hacerlo. Es, dicen, inimaginable.

Pero si el Gobierno del PP cree lo que dice, debería actuar en consecuencia y disolverse. No caerá esa breva.

Otros creen que el pifostio está ahogando a Mas. El primero de ellos, Carlos Herrera (ABC):

Ni la convocatoria de otros actos ni la realidad silente de los catalanes no asistentes hará desistir a quienes han planificado la lectura por anticipado, a quienes dan por cierta la secuencia de hechos que desembocará en la arcadia feliz de lo único que puede ocurrir: la independencia. Sólo que ninguno de los anteriormente citados maneja una variable a la realidad: ¿y que pasa si la independencia no llega, de la misma manera que no habrá de llegar el referéndum? ¿Quien se come el dramatismo de ‘pastorets’ con el que están representando su pequeña historia contemporánea?

¿Ven?, eso ya no tengo valor de predecirlo. Ni tampoco cómo va a salir Más de un abarrote espectacular como el de hoy.

Antonio Casado (ElConfidencial.com) dice que el que ganará, pase lo que pase, será Junqueras.

A la adversa legalidad que al president le sale al paso en Madrid, como el gran obstáculo a la culminación del despropósito, se añaden ahora las grietas entre los socios nacionalistas. Ante el más que probable frenazo del Constitucional, la división de opiniones entre Artur Mas (CDC) y Oriol Junqueras (ERC) está más que garantizada.

¿Y qué pasará después del divorcio CiU-ERC? Primero, que Mas y su gente culparán a Rajoy, por inmovilista, mientras que Junqueras culpará a Mas por someterse a la legalidad española. En ningún caso aparecerá Junqueras como el culpable porque el gasto y la implicación han sido de otros mientras él esperaba a recoger las nueces en unas eventuales elecciones anticipadas.

Y Pablo Sebastián (Republica.com) apunta como señala no sólo a CiU, sino, también, a la burguesía financiera.

Empezando por el derecho a decidir y el ‘queremos votar’ que no es legítimo en las democracias y afecta a los intereses generales y constitucionales de la nación española. Porque esta pretendida secesión no es cuestión que incumba solo a Cataluña sino a todos los españoles que son los depositarios de la soberanía nacional. De manera que el reiterado ‘queremos votar’ es una falacia, dado que el único mensaje que sobre la consulta se podría trasmitir es: ‘todos los españoles deben votar sobre el futuro catalán’.

Y todas estas mentiras las han jaleado de manera irresponsable los dirigentes políticos nacionalistas, apoyados por un sector amplio de la burguesía económica y financiera catalana. Y a todos ellos ahora les va a tocar, en pleno festival de los escándalos de Puyol y de la corrupción de CiU, explicar a los catalanes el por qué no se celebra el referéndum y que es lo que puede pasar una vez que el Tribunal Constitucional suspensa la consulta, como ocurrirá.

LA IZQUIERDA LE EXIGE A RAJOY QUE SE RINDA

¿Qué propone la izquierda, llamada española no por sentimiento o identidad, sino por geografía y lengua? Pues ceder ante los separatistas y deconstruir -otra vez- el Estado.

Toni Bolaño (La Razón) se agarra al federalismo como a una varita mágica.

Si alguien tenía alguna duda, la manifestación de ayer en Barcelona dejó claro que los manifestantes no pedían la consulta, pedían la independencia.

Yo soy poco sospechoso. No soy nacionalista. No soy independentista. No creo ni en tribus ni en banderas y como a Loquillo, «la música militar nunca me supo levantar».

¿Estamos de acuerdo en que Cataluña siga en España? ¿Estamos de acuerdo en que la consulta conduce a un callejón sin salida? ¿Estamos de acuerdo en que hay que buscar una solución? Sí. Pues quizá la única salida es la que ha puesto encima de la mesa el PSOE y el PSC, la reforma federal de la Consitución.

Y los manifestantes que quieren la independencia, ¿aceptarán el caramelo del federalismo?

Josep Ramoneda (El País) supera a sus iguales en el bando progresista y deja el federalismo para proponer que Cataluña sea Puerto Rico y España Estados Unidos.Y la culpa es, como siempre, de la derecha, que no hace lo que le dicen los portavoces del pensamiento izquierdistas.

Hace dos años decíamos que en el fondo había un problema de reconocimiento, que lo que la ciudadanía pedía era que Cataluña fuera aceptado como sujeto político pleno y que, a partir de ahí, se podían encontrar soluciones más o menos satisfactorias para todos. El PP optó por el rechazo y el desdén. Y el movimiento se ha consolidado. En esta ocasión, se ha dado además la convergencia en la calle del movimiento independentista y de los nuevos movimientos sociales de izquierda. No sólo de patria viven los humanos.

Pero la pregunta es: ¿en qué momento el gobierno español considerará que las fuerzas ya se han tentado suficientemente y que es hora de pasar de las prohibiciones a la política? Política quiere decir, en este caso, el reconocimiento de Cataluña como sujeto político. Y, a partir de aquí, buscar con un poco de atrevimiento una solución compartible. ¿Por qué nadie quiere explorar la figura del estado libre asociado?

Como dijo Jordi Pujol de la UDEF, ¿qué coño es un estado libre asociado?

Raúl del Pozo, que no sabemos si se ha pasado a Podemos, concluye así su columna, en que Rajoy habla con una bruja escocesa.

Yo sé, Mariano, que tienes preparada una enérgica respuesta. Sé que eres más duro que Aznar. Pero es necesario que tengas en una mano el artículo 155 y en la otra el texto de un pacto.

MADRID NO ES TAN TORPE COMO LONDRES

José García Domínguez (Libertaddigital.com) se apunta a la tesis de Moncloa de que este sentimiento se pinchará con el crecimiento económico.

Aunque, a diferencia de cuanto ocurre en el Reino (aún) Unido, la revuelta de los catalanes es un motín de los ricos, el sueño de una quimera más próxima a la Padania de la Liga Norte que a algo remotamente parecido a un movimiento de emancipación social.

Las catas demoscópicas de la propia Generalitat así lo corroboran. ¿O cómo interpretar, si no, que únicamente el 22,7% de quienes se autodefinen de clase baja se revelen entusiastas de la secesión? O que solo un muy pírrico 33% de los parados catalanes crea que la estelada es el ungüento amarillo que habrá de resolver su desazón vital. O que en el segmento de las personas sin estudios no pase del 25% la adhesión a la causa de Mas y Junqueras. O que, en fin, en el grupo de los castellanoparlantes locales la ruptura con el resto de España cuente con el rechazo expreso de nada menos que un 86% del total. La independencia, a lo que se ve, no es un lujo a su alcance. Si el PIB pone algo de su parte, tras la V vendrá la L, una caída en picado de la euforia identitaria para estabilizarse en una línea plana. Al tiempo.

A diferencia de Losantos, Ignacio Camacho (ABC) mantiene confianza en Rajoy:

el problema catalán es un problema español. Y mientras esto no se entienda no podrá solucionarse. España no es Escocia, Scotland is not Spain. Y por ahora, el Gobierno español no parece tener un presidente tan torpe como para permitir la ruptura de la nación que lo ha elegido.

Y Santiago González (El Mundo) traslada su confianza al Estado.

cada vez va quedando más patente la inanidad de las soluciones terceristas y el ejemplo de Cameron va a reforzar a Rajoy en sus convicciones de que los mejor para evitar respuestas indeseadas es no autorizar preguntas improcedentes e ilegales.

El que desafía al Estado pierde. Gracias, Rubalcaba. Y el que pierde paga; es lo que le toca a Mas

Hermann Tertsch (ABC), que ha visto muchas manifestaciones históricas, en la España franquista, en la Polonia comunista, en la Alemania Oriental…, califica así a los manifestantes, tan sensibles con la derrota de 1714 y tan indulgentes con la corrupción de su anterior líder.

Cientos de miles de catalanes salieron ayer a la calle para seguir las consignas del gobierno de la Generalidad y de los partidos separatistas. No, no salieron para protestar contra el robo generalizado protagonizado por sus gobernantes. Ni por los servicios deteriorados ni por ninguno de los angustiosos problemas que acosan a la sociedad catalana. Porque los gobernantes han convencido a gran parte de la sociedad catalana de que su único problema real hoy en día es descubrir quiénes son. Y ya nada tiene mayor urgencia para la población adulta del noreste español que convencerse a sí misma de que son una cosa y no otra, aunque pretenda seguir siendo la misma después.

LOS PALETOS HACEN GRANDE A MADRID

Para purificarnos el espíritu, nada más adecuado que la columna de Ignacio Ruiz Quintano. Josep Pla solía escribir que en España las personas más competentes y eficientes habían sido los caciques, denostados por los intelectuales y los regeneracionistas. Quintano hace en su columna de ABC una loa al paleto como riqueza de Madrid. ¿Sería posible algo así en Barcelona?

España debe todo lo bueno a sus paletos (todo el que no es de Madrid), y Botín fue el más importante de los de su siglo.

En su estreno en ABC, Víctor de la Serna, cántabro de los que tan malos ratos dieran a Augusto, hizo la loa del paleto:

-El paleto es un ser benéfico. El paleto es trabajador, leal, decente, conservador, valeroso y soñador. Y es muy listo. El paleto es de vista larga, filósofo, socarrón, quietista, pero con repentinas proyecciones universalistas en que se le achica el mundo a fuerza de ambición.

El paleto, ay, da de comer a Madrid. Y de beber. Y le envía no sólo sus harinas y alubias, o sus anisados y espumosos, o sus fresas y perdigochas. El paleto le envía además la sangre joven y oxigenada que sostiene « una cierta cerrada guardia moral » que preserva acaso a Madrid de muchas podredumbres.

Juan Luis Cebrián sigue el frente de El País, pero ¡cómo ha cambiado el periódico! Antes los columnistas marchaban detrás de la línea editorial como las columnas de la Wehrmacht detrás de sus Führer.

Ahora, cada columnista escribe lo que le da la gana. Hoy es del día de Juan José Millás y recibe el premio a la columna ridícula. ¡Pues no se pone a criticar la última medida del Banco Central Europeo de bajar los tipos de interés a cero y fomentar los préstamos! ¡Qué van a decir los columnistas de la sección de Economía, Joaquín Estefanía, José Carlos Díez y Xavier Vidal-Foch, que llevan años clamando por esas medidas!

Yo tenía una tienda de paraguas en la que no vendía paraguas porque me daba miedo quedarme sin ellos. En esto, el Banco Central de Paraguas, a fin de activar el comercio, se ofreció a regalarme cuantos quisiera. Bueno, no me los regalaba pero casi. Me salían a cinco céntimos la unidad, cuando yo podía venderlos sin problemas a diez o quince euros.

Mi mujer dice que no me preocupe, que si supimos apuntarnos a la burbuja de los paraguas, tampoco nos fallará el olfato para detectar la siguiente. Y ahí estamos los dos, adivinando por dónde vendrá el dinero la próxima vez. Dice mi cuñado que nos apuntemos a las escupideras virtuales, que es un sector en alza.

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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