Titula su sermón dominical 'God Save the Queen'

Pedrojota se ‘baja los pantalones’ ante Ana Patricia Botín, con la esperanza de que le financie la compra de ‘El Mundo’

César Alierta (Telefónica) y el recientemente fallecido Emilio Botín (Santander) se opusieron a devolverle el control del diario que UNEDISA vende a Vocento

Desde el manido tópico de que el estilo es el carácter, veo la llegada de Ana Botín a la cumbre como una gran oportunidad de cambio en las reglas de juego del capitalismo español

En periodismo, como en casi todo en la vida, cada uno va a lo suyo. Y los enemigos de ayer, puedes ser los amigos o mecenas de mañana.

Eso lo tiene claro Pedrojota Ramírez, quien ha pasado en cuestión de horas de proclamar que no le gustaria «que El Mundo quedara en manos de los amos del Ibex», a pelotear de forma descarada a una de las figuras más prominentes del Ibex-35: Ana Patricia Botín.

Pero vamos por partes. El pasado lunes, 8 de septiembre de 2014, se cerró el plazo para que empleados de Unidad Editorial pidiesen la baja voluntaria en las mismas condiciones del último ERE.

En la lista que baraja en estos momentos Casimiro García Abadillo y Antonio Fernández Galiano aparecen una docena de trabajadores, entre los que destacan María Ramírez (hija de Pedrojota y actual corresponsal en Bruselas) y Eduardo Suárez (su marido y corresponsal europeo).

Ambos, que hace unos meses acusaron a Casimiro de ‘censor’, han pedido oficialmente su salida. Los rumores de que Eduardo Inda también figuraba en el grupo carecen de base y parece descartado que el actual director adjunto mueva ficha, antes de que Pedrojota monte algo y se atreva a arriesgar su dinero.

Como telón de fondo están, de forma destacada, la cada día más evidente opción de que Vocento adquiera la cabecera de ‘El Mundo’, y la situación cada vez más precaria de UNEDISA, el grupo del que se desgajaría el diario.

Javier Cabrerizo, director general de Unidad Editorial desde el pasado 23 de julio, ya ha tomado las riendas de la compañía.

 Cabrerizo ha reconocido que la situación económica que no es buena en estos momentos, ni para el sector ni para Unidad Editorial.

Tampoco ha descartado totalmente nuevos recortes, pero sí ha anunciado que tiene muchos proyectos que pondrá en marcha para que la empresa vuelva a ganar dinero.

Todo, mientras el director Casimiro García Abadillo tiende puentes con La Moncloa y Pedrojota enreda en Twitter y a golpe de teléfono, intentando que un ‘penitente’ no demasiado asustado ante la perspectiva de cabrear a Mariano Rajoy y a los que mandan en las grandes empresas, le pague la reconquista de la dirección de ‘El Mundo’.

Es un secreto a voces que César Alierta (Telefónica) y el recientemente fallecido Emilio Botín (Santander) se opusieron a devolverle el control del diario que UNEDISA vende a Vocento y prueba de ello, entre otras cosas, son las diatribas que Pedrojota lanzó contra ellos en el pasado reciente.

Pues paradójicamente, este domingo 14 septiembre 2014 y precisamente en el sermón que publica regularmente en su antiguo periódico, Pedrojota titula God Save the Queen su Carta de un arponero ingenuo.

No hay que ser un lnce para concluir que busca con tanto descaro el antiguo director, bajándose los pantalones, ante el nuevo presidente/a del Santander.

Lean y juzguen:

¿Qué tienen en común Robert Thomson, mano derecha de Murdoch y máximo responsable de un grupo que incluye al Wall Street Journal y al Times, James Harding, director de BBC News con nueve mil periodistas a sus órdenes, y Lionel Barber, artífice como director del Financial Times del mayor éxito de la prensa digital? Además de ser tres de los cinco periodistas más influyentes del mundo, los tres son amigos personales de Ana Patricia Botín.

Añade:

Mientras su padre consideraba a la prensa como una pieza más en el tablero del poder y por eso trataba de controlar y ordenar su propiedad, atando corto a los editores, ella siempre se ha esforzado por entender a los periodistas.

Mientras su padre mantenía con los responsables de los medios una cordial distancia, eventualmente interrumpida por uno de sus copiosos desayunos a pie de despacho o por la ritual tarea de arrojar unas migajas a los peces cuando se los llevaba invitados al circo de la Fórmula 1, ella siempre ha buscado la empatía generacional e intelectual con una profesión a la que un día se planteó pertenecer.

Mientras su padre reaccionaba ante las noticias que no eran de su agrado enviando a la redacción de turno a algún ejecutivo agresivo -siempre más papista que el Papa- con la zanahoria en una mano y el palo en la otra, ella siempre ha respondido a las crisis con transparencia e información.

Y concluye:

Desde el manido tópico de que el estilo es el carácter, veo la llegada de Ana Botín a la cumbre como una gran oportunidad de cambio en las reglas de juego del capitalismo español.

Lo último que nadie puede decir de ella es que su personalidad sea blanda, pero su experiencia sin precedente en la escena financiera internacional le ha demostrado que suele ser más útil el ejercicio de lo que Joseph Nye bautizó como soft power -o sea la capacidad de persuasión basada en la eficiencia- que la ruda demostración de fuerza que levanta ampollas por doquier.

Hay quien sostiene que Ana Patricia, a estas alturas y conociendo al personaje, es insensible a ese tipo de halagos, pero la naturaleza humana tiene perfiles y matices que suelen sorprendernos.

Lo sabremos si al final, en unas semanas, el Santander decide regalarle un puñado de millones a Pedrojota.

 

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