OPINIÓN / Afilando columnas

Sánchez Dragó, contra las tertulias televisivas de actualidad: «Son una verbena de estupidez pomposa»

Carrascal lanza una advertencia a Pedro Sánchez: "Si triunfase un nuevo Frente Popular el presidente no sería él"

Ángela Vallvey: "Muy lejos de la imagen del empresario chupóptero, amamantado a las ubres del Estado, Isidoro Álvarez regentaba un comercio de gran éxito"

Hasta entre los multimillonarios hay clases. Si el fallecimiento de Emilio Botín provocó que varios ministros y algún secretario de Estado publicaran en varios periódicos artículos elogiosos sobre el presidente del Banco Santander, no ha ocurrido lo mismo con la muerte de Isidoro Álvarez. Son muchas las columnas en los diarios de papel dedicadas el 15 de septiembre de 2014 al que fuera el máximo responsable de El Corte Inglés, tan solo un miembro del Ejecutivo del registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante se ha dignado a firmar una columna en memoria del difunto.

Eso sí, el secretario de Estado de Comercio, Jaime García Legaz se ha puesto las pilas y firma dos textos, uno en La Razón —Un gran empresario y mejor persona— y El Mundo —Una vida dedicada a la empresa–. Mientras que la mayor parte de los rotativos de Madrid dedican muchísimas páginas, con artículos de grandes empresarios, a Álvarez, El País no muestra un interés similar. Tal vez es que PRISA no le debe tanto a El Corte Inglés como al Santander.

Hay otros temas que también merecen la atención de los columnistas del papel en esta jornada, como el PSOE y su actitud ante Podemos y el PP, o la figura de Ana Botella. Tras hacer sonar como cada día nuestra armónica de afilador, dejaremos constancia de todo ello.

Arrancamos en la contraportada de El País, donde topamos con una Almudena Grandes a la que parece no gustarle que se haya elogiado a Emilio Botín tras su fallecimiento (no da la impresión de que haya caído en la cuenta que fue precisamente el periódico donde ella escribe uno de los que más se esforzó por lanzar alabanzas al banquero muerto). Su artículo se titula Epitafios.

Tras su muerte, el banquero más importante de España ha merecido un sinnúmero de elogios en un país destrozado por una crisis económica originada en gran medida por la fortísima inversión de dinero público que ha requerido el rescate de la banca. Este aspecto, el principal factor de la pésima imagen internacional de la marca España en la actualidad, contrasta con la insistente identificación de Botín con las virtudes de esa misma marca. Así, los silencios han llegado a ser más elogiosos que las palabras. Me pregunto cómo serán las necrológicas de Jordi Pujol. En todo caso, a los españoles nos iría mucho mejor si nos dedicáramos a juzgar a los vivos en lugar de empeñarnos en inmortalizar a los difuntos.

¿Qué quiere decir con eso de «si nos dedicáramos a juzga a los vivos….»? ¿Cree que se tendría que haber llevado a Botín ante los tribunales? Entonces que diga por qué, a no ser que esté pensando en esos llamados ‘tribunales populares’ que tienen como función hacer la revolución en vez de la justicia. No vamos desde aquí a defender el rescate a la banca con el impuesto de los ciudadanos, pero nos parece que los políticos son bastante más responsables de eso, aunque sólo sea porque casi todo ese dinero fue a unas cajas controladas por los partidos y los sindicatos.

Otra cosa, a este humilde lector de columnas le resulta llamativo que no haga ni una sola mención a Isidoro Álvarez. Quizás ya había escrito el artículo antes del fallecimiento y no le apetecía reescribir un par de líneas. Pero no seamos mal pensados, igual es que a Almudena Grandes no le interesaba ese multimillonario.

Pasamos ahora a ABC, donde José María Carrascal dedica su columna a Pedro Sánchez. El hombre que lució las corbatas mas llamativas de la historia de la televisión en España titula ¿Un nuevo Zapatero?

Pedro Sánchez intenta situarse en el centro, equidistante entre el PP y Podemos, pero corre el riesgo de quedar estrujado por ellos. Para ser centro no basta proclamarlo, hay que estar realmente, y el nuevo secretario general del PSOE no está, no sabemos si porque no quiere o porque no le dejan. Está en las nubes, lanzando propuestas tan pomposas como vacías, mientras Pablo Iglesias le quita votos por la izquierda y la derecha enfadada con los recortes de Rajoy vuelve al redil familiar ante el temor de un nuevo Frente Popular. Temor fundado, pues la «unión de la izquierda» ya es un grito en ella y bastantes líderes provinciales la piden.

Dice algo que puede amargarle la existencia al sucesor del hombre que fracasó a la hora de intentar protagonizar ‘El milagro de Pe Punto’:

Pedro Sánchez corre el peligro de ser un segundo Zapatero, sin haber siquiera gobernado. Pues, incluso si triunfase un nuevo Frente Popular, el presidente del Gobierno no sería él.

Tal vez el máximo problema, del que no habla Carrascal, es que Sánchez es un cautivo de Susana Díaz, y ella no tienen tan claro que no haya que pactar con Podemos.

Entramos ahora en materia de Isidoro Álvarez, lo hacemos de la mano de Ignacio Camacho, que firma Cortilandia. Arranca fuerte:

El odio es una enfermedad moral; el odio a los ricos, tan vivo en la irritada España de la crisis, representa una patología social, un virus que atrofia el desarrollo de ciertas sociedades gangrenadas por lo que Mises llamó con exageración teórica el síndrome de Fourier, la variante psicosociológica del resentimiento. Una mezcla de frustración, envidia y sectarismo que desemboca, ante noticias como la desaparición sucesiva de Emilio Botín y de Isidoro Álvarez, en la ofuscada impotencia de los desahogos verbales y las lanzadas a moro muerto.

El afilador de columnas no hubiera esperado encontrarse con referencia al genial Ludwing Von Mises en un artículo de la prensa de papel española, así que celebrémoslo. En concreto, Ignacio Camacho hace referencia a la introducción de una obra fundamental: Liberalismo. Pero rebajemos la emoción y la alegría que nos ha dado el articulista de ABC y sigamos con su texto.

En el caso del presidente del Corte Inglés, por ende, esa euforia póstuma no sólo es resentida sino hipócrita. La inmensa mayoría de quienes hoy censuran con mayor o menor razón las condiciones laborales del grupo, sus abusos de posición preeminente o sus manufacturas en el Tercer Mundo lucen en sus cuellos o en sus casas la etiqueta del triángulo; visten sus prendas, han viajado con su agencia o han domiciliado allí sus listas de boda. Muy pocos o casi ninguno han boicoteado con su ausencia el comercio más popular de España; los escrúpulos morales o ideológicos no les han impedido ser sus clientes ni a pesar de los precios habitualmente más altos que la competencia.

En realidad no es un comportamiento muy diferente del que los que escriben contra el capitalismo desde las tribunas de medios de comunicación privados.

Concluye:

La fobia al mérito que estalla en las redes sociales se ha convertido en una expresión palmaria del fracaso colectivo. En ocasiones, sin embargo, el odio es un boomerang que rebota contra nuestras contradicciones íntimas: esos sobrevenidos odiadores póstumos de Isidoro Álvarez le rinden cada mañana un homenaje al abrir sus armarios.

Razón no le falta a Camacho. Antes de cambiar de periódico señalaremos que es también en la cabecera madrileña de Vocento donde encontramos el único artículo dedicado a Álvarez escrito (o puede que sólo firmado, con los políticos nunca se sabe) por un ministro. Se trata de Un visionario y un amigo, de Alberto Ruiz-Gallardón.

Una vez señalado esto, pasamos a La Razón, donde la figura el recién fallecido presidente de El Corte Inglés es elogiada por Ángela Vallvey, que titula Pérdida.

Siempre me admiró, me llamó poderosamente la atención, lo poco que se prodigaba en los saraos de poderosos, teniendo en cuenta que vivía y comerciaba en España, donde los grandes empresarios descolan alrededor de las fuentes del poder, por tradición y convencimiento, bailando a todas horas lo que parece ser la danza ritual previa al negociete redondo y lirondo con la Administración pública -pues el poder político ha sido y sigue siendo manantial, semillero y fundamento casi único de algunas de las grandes fortunas de «estepaís» que tienen de emprendedoras lo que yo de filóloga samoyeda-.

Añade:

Muy lejos de la imagen del empresario chupóptero, amamantado a las ubres del Estado -oportunamente gobernado por amiguetes-, Isidoro Álvarez regentaba un comercio de gran éxito: español para españoles.

Quizás en lo que señala Vallvey está la clave de porqué los miembros del Gobierno, así como los principales dirigentes del PP y del PSOE no se han lanzado a escribir elogios a Isidoro Álvarez. A los políticos españoles no les suelen gustar los empresarios de no viven en permanente y ostensible compadreo con ellos.

Dejamos de lado los artículos dedicados al fallecido presidente de El Corte Inglés, y lo hacemos sin salir de La Razón. En el periódico de la ‘disciPPlina’ topamos con un artículo de Martín Prieto que es un ejemplo de ‘pelotilleo’ extremo. Está dedicado a Ana Botella y se titula La alcaldesa de Madrid. El columnista justifica su comportamiento tras la tragedia del Madrid Arena:

La Alcaldía había tomado las riendas de aquel suceso trágico y la presencia física de Ana Botella resultaba innecesaria. No se ausentó para darse una fiesta, sino para ver unos momentos a unos hijos instalados en el extranjero de los que llevaba tiempo alejada, regresando de inmediato con el móvil echando humo.

La exculpa de todo lo que tenga que ver con los árboles que se rompen en Madrid y lamenta que la ataquen hasta por ser la mujer de Aznar. Concluye:

Abogada e inspectora de Hacienda ha cumplido la hazaña de poner en orden la deuda de Madrid rebajándola en miles de millones sin recortes sociales que hayan sentido los madrileños. Es una excelente alcaldesa, sin asesores de comunicación.

¿Por qué será que cuando se quiere defender a un político con una mala fama ganada a pulso se dice siempre que la culpa está en que no sabe comunicar? Algunos no pensamos que haya sido una gran alcaldesa, aunque sí haya arreglado en buena parte el agujero económico causado por Gallardón.

Pasamos ahora a El Mundo, donde Fernando Sánchez Dragó publica un pesimista artículo titulado Taedium vitae (Cansado de la vida).

Asistan ustedes a esa verbena de estupidez pomposa que son las tertulias dedicadas al análisis de la actualidad política y tendrán que dar la razón al filósofo citado. La Gran Corrala. El gran embuste. El deporte de «arreglar España». ¿Pero cómo va a arreglarse lo que no existe? La Todología, esa ciencia nueva tan similar a la Teología que antes se explicaba en los cafés, ha saltado ahora a los medios de comunicación audiovisuales, y dizque la ven o la escuchan millones de personas, aunque eso sea sólo otra mentira para embaucar a los empresarios que se anuncian en ellas.

En fin, que Sánchez Dragó no ha tenido nunca ningún cariño por la televisión es algo que no resulta ningún secreto. Incluso cuando presentaba un informativo proclamaba su poco amor por el medio.

Seguimos en el periódico ahora dirigido por Casimiro García-Abadillo, en cuya contraportada Raúl del Pozo titula, describiendo la estrategia del PSOE, PP-Podemos: la misma mierda.

La nueva izquierda logró que los líderes del bipartidismo se arremangaran, pero los socialdemócratas, siempre anticomunistas, empitonaron a Podemos en el Comité Federal. López Alba describe la tibieza de los aplausos a Pedro Sánchez por su discurso bajo de tono, donde denunció el eje entre el «populismo y el PP», «una coalición de extremos para debilitar al PSOE».

Alba y yo recordamos la frase que pronunció Felipe González en Badajoz: «La derecha y la izquierda no son lo mismo, pero Aznar y Anguita son la misma mierda». La historia se repite como la morcilla (Ángel González), pero esta vez falta el sindicato del crimen. Han olvidado la manera de hacer una pinza. Los del PP atacan a Podemos; aún no están en el secreto.

Uno que no se traga la idea de que el PP esté alimentado a Podemos para dañar al PSOE. Ojalá tenga razón, pues sería una estrategia suicida para España a medio plazo, incluso puede que a corto.

Para terminar, señalaremos que en El Mundo hay dos artículos firmados por políticas en honor a Isidoro Álvarez. Se trata de Esperanza AguirreAreces no se equivocó— y Carme ChacónLa clave son los detalles–. Significativo que se trate de dos mujeres que no son muy del gusto de la cúpula de sus partidos.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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