OPINIÓN / Afilando columnas

Ussía retrata con dureza al PP: «Se contradice, incumple sus promesas y aparece Floriano»

Beatriz Manjón (ABC): "Es absurdo que ‘España Directo' de TVE compita con temas extraídos de Telecinco"

Losantos: "Lo que Montoro no quiere cobrar de la Infanta y el talonmanista del Barça es una propina de avaro al lado de lo que perdona del fortunón de los Ubu"

Hay días en los que uno se siente especialmente satisfecho de no ser socio de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), o de la de cualquier otro lugar. Ante las amenazas de muerte de dos compañeros de profesión, uno madrileño y otro catalán pero que escribe en un medio de la capital de España —Un círculo de Podemos pide aplicar «justicia proletaria a periodistas basura» y amenaza: «tic, tac, PUM, PUM»UN–, la citada organización y la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) guardan un indigno silencio. Y no será porque no se han enterado, algunos les hemos pedido que se expresen al respeto. Pero claro, si no eres de determinada cuerda ni la APM ni la FAPE van a escribir una sola letra en solidaridad contigo.

Pero no sólo no ser socio de la APM es motivo de satisfacción. Algunos disfrutamos con la lectura diaria de los espacios de opinión de la prensa de papel de Madrid y Barcelona. El 17 de septiembre de 2014 encontramos en ellos una entretenida variedad de temas, sin que falte la cuota de rigor sobre Artur Mas y columnas dedicadas al gran fracaso de Gallardón con su proyecto de Ley del Aborto. De los artículos dedicados a estas cuestiones, y a algunas más, daremos cumplida cuenta tras hacer sonar una vez más nuestra armónica de afilador.

Empezamos en el autoproclamado ‘diario de la Catalunya real’, en concreto con su director. Enric Hernàndez da por hecho que el reto independendentista ha fracasado y titula Un haraquiri colectivo.

Todo apunta, así, que Catalunya, en una suerte de haraquiri colectivo, se encamina hacia unas elecciones anticipadas que a nadie convienen y que nadie desea, excepción hecha de Albert Rivera (Ciutadans). Las encuestas auguran una severa derrota de CiU -lapidario político de Mas- y otro paso atrás de PSC y PP, junto al incierto resultado de una ICV acosada por Guanyem, Podem, etcétera.

Pero tampoco para Junqueras, virtual ganador si no fallan los sondeos, los comicios anticipados serían una buena noticia, dado que su programa independentista de máximos toparía con los mismos escollos políticos y jurídicos contra los que Mas está a punto de estamparse.

La pregunta es si Junqueras es el tipo de persona dispuesta a frenarse cuando se encuentre con los escollos que señala Hernàndez o, por el contrario, está dispuesto a saltarse toda la legalidad cuando esté en el poder. No es una cuestión baladí.

Tomamos el puente aéreo y nada más aterrizar comenzamos nuestro recorrido por la prensa madrileña en El País, donde nos fijamos en el artículo que publica el crítico televisivo que suele escribir sobre casi cualquier tema menos sobre televisión. David Trueba titula Desfile:

La autoinculpación de Jordi Pujol por fraude tuvo algo de catárquico. Permitió a muchos catalanes convencerse de lo que otros ya estamos convencidos desde hace años, que nadie nos roba mejor que los nuestros. El trato de la corrupción en los medios de comunicación españoles es, y esto hay que decirlo, muy diferente cuando afecta a políticos que a otros sectores. Con los primeros parecen cebarse, algo que no sucede cuando esto salpica a otros estamentos que, por desgracia para el país, acogen comportamientos igual de escandalosos.

Nos preguntamos si Trueba se refiere con «otros sectores» a, por ejemplo, los sindicatos. Porque a él le hemos leído muchos artículos sobre la Gürtel o Bárcelona (no, curiosamente, sobre casos que afectan al PSOE como el de los ERE falsos de Andalucía), pero nada sobre los falsos cursos de formación y otros choriceros de UGT en tierras del Sur. No, no se refiere a eso.

Nombra el fraude contable en la base aérea de Getafe y algunos otros escándalos (no de corrupción) dentro de las Fuerzas Armadas. Concluye:

La lucha contra la corrupción es un proceso preventivo, en contra de lo que muchos creen. No es un capricho de rigor inquisitivo, el pasado transparente es la mejor apuesta por el futuro saludable. Miren a las instituciones que trataron de ocultar la evidente suciedad debajo de las alfombras y comprueben lo que el tiempo ha hecho con ellas. El desfile es bueno que sea para todos igual, los medios de comunicación no deberían olvidarlo.

Sin duda alguna hay que denunciar la corrupción por parte de mandos militares, o altos funcionarios civiles de cualquier ministerio, pero hay una diferencia con los partidos políticos. Estos últimos son organizaciones que sostienen, o intentan hacerlo, los gobiernos de distinto nivel y que se encargan, a través del poder legislativo, de hacer las normas destinadas a perseguir la corrupción. Por eso los medios están más atentos a ellos.

Saltamos a ABC, donde nos ha llamado la atención una columna dedicada a TVE escrita por Beatriz Manjón. Tiene un título que a este humilde lector de columnas le recuerda al nombre del programa de su director, Alfonso Rojo, en Radio Siglo XXI de Radio 4G (‘Rojo y Negro’): Rosa y negro http://tinyurl.com/kvavske . Sin embargo, no tiene nada que ver. La columnista del diario madrileño de Vocento comenta los contenidos de TVE:

El nuevo «España Directo» (5,3%), más que a su homónimo, recuerda a «+Gente», pero con lo rosa antes de lo negro.

Tras comentar cómo trabajan los presentadores del programa, añade:

Pero es absurdo que TVE compita con temas extraídos de Telecinco, contados con zalamería, como en «Corazón». Sí puede medirse con su archivo, como en el zapping de Pedro Santos. Lo mejor, habernos librado de ese antidirecto que es la receta de cocina. Por lo demás, podría llamarse «Cosas vistas», como lo de Pla. O «Corazón de España Directo».

A algunos nos parece que ‘Corazón’ es un excelente programa de humor, por algunas de las frases que se pronuncian en dicho espacio. Igual tenemos que ver el nuevo ‘España Directo’ para ver si nos resulta igual de entretenido.

ABC publica también una columna de David Gistau muy crítica con el Gobierno titulada El colao. Comenta la actitud de los miembros del Gobierno ante Ruiz Gallardón:

Por eso ahora que les ha montado un lío con la reforma del aborto todos reniegan de él, y dicen no conocerlo ni saber cómo ha llegado a circular su proyecto a pesar de que los consejos de ministros son jerárquicos, y ningún proyecto sale del borrador sin la aquiescencia y la implicación del presidente y de la vicepresidenta del Gobierno.

Concluye:

El PP sacrifica hasta los imperativos morales autoimpuestos cuando no le son útiles o cuando una encuesta indica que acarrean desgaste electoral. Después del imperativo moral del Faisán, ahora liquida el imperativo moral del derecho a la vida y trata de hacer pasar por un lunático al ministro que lo verbalizó, es de suponer que con el conocimiento de su jerarquía, o de lo contrario habría sido cesado. Otra cosa es que la reforma fuera en sí regresiva hasta hace tres generaciones, con el pretexto de corregir liviandades de Zapatero, y que el PP haya descubierto que no conocía su propio partido, sino que confundió un estrato sociológico con el todo.

Con independencia de la opinión que tenga cada uno del proyecto de Gallardón, ¿alguien pensaba a estas alturas que el PP del registrador de la propiedad que creíamos metido a Gobernante tiene algún principio más allá que el ansia de mantener el poder?

Y del mismo asunto trata Alfonso Ussía en La Razón, con el título de Dedos y elixires. Antes de entrar en materia del texto, el afilador de columnas quiere señalar algo que le ha llamado poderosamente la atención. En el periódico de la ‘disciPPlina’, que tan activo estuvo en la defensa del proyecto de Gallardón y que ha hecho de la oposición al aborto una de sus señas de identidad, tan sólo Ussía ha osado escribir sobre este tema. Tal vez el ‘prietas las filas’ se sitúa para algunos columnistas por encima de los valores que proclaman defender.

Una vez señalado eso, vayamos a la columna en cuestión:

El político conservador español es un ser necesitado del cariño de la izquierda. Y la izquierda acaricia muy bien a los débiles, a los que deja posteriormente en la cuneta, inservibles y acariciadísimos. La izquierda, con mayoría simple o absoluta, gobierna sin complejos, y lo explica con toda naturalidad. La derecha necesita del aplauso de la izquierda, se contradice, incumple sus promesas y aparece Floriano.

Concluye:

Esta modificación de la Ley del Aborto socialista fue uno de los argumentos y reclamos principales en la campaña electoral del Partido Popular. Obtuvo la mayoría absoluta. Pero no le gusta a Arriola, y el sociólogo socialista con despacho en el PP, puede llevar a las huestes de Rajoy al precipicio. Si mantiene Rajoy la reforma, se le enfadará la izquierda y le dirán de todo, y eso le asusta mucho. Y si la retira, perderá al ministro de Justicia y centenares de miles de votos de simpatizantes engañados una vez más. Muchos más de los que asegura Arriola que se perderían en el caso de que la ley fuera aprobada.

Decíamos antes que el resto de columnistas de La Razón pasan de puntillas sobre este asunto, como para no molestar en Génova y La Moncloa. Para ser justos, hemos de recordar que el director de ese periódico, Francisco Marhuenda, sí critico a Rajoy por hacer caso a Arriola y echar para atrás la ley del aborto.

Terminamos nuestro ‘Afilando columnas’ de esta jornada con dos artículos del periódico ahora dirigido por Casimiro García-Abadillo. Mariano Gasparet, que apareció en la sección de Opinión como suplente en verano pero ha confirmado su ascenso a titular una vez pasado agosto —El País, único periódico que se quedó sin columnistas estrella en agosto–, dedica Dos suicidios políticos a comentar la situación tanto del ministro de Justicia como del presidente de la Generalitat de Cataluña.

El referéndum independentista está siendo para Artur Mas lo que la ley del aborto para Alberto Ruiz-Gallardón. Dos engendros voraces, fruto del sueño de la razón patriótica en un caso, y de la ensoñación catolicona en el otro, cuyo automatismo principia con la muerte política de sus progenitores.

Añade:

En sendos proyectos suceden una ambición obtusa y un menosprecio del rival incongruentes con toda una carrera de éxitos. También se da la traición de los propios: de Pujol padre en el caso de Mas, de Mariano Rajoy en el de Gallardón.

Tras repasar la situación de Mas, añade:

El caso Gallardón es igualmente admirable, con la peculiaridad de que quien ha mostrado al ministro el camino del despeñadero ha sido el killer de las volutas de habano. Nadie o casi nadie pedía una involución legal, salvo Rouco Varela. Resulta absurdo pensar que Mariano Rajoy no estaba al tanto de los pormenores más controvertidos de la reforma de su ministro. Todo indica que el presidente vio a quien fue su competidor más aventajado predispuesto… y él mismo le ayudó a hacerse un doble Windsor.

Hemos de decir que El Mundo ha logrado un buen tanto incluyendo a Gasparet entre sus columnistas fijos. Seguiremos muy atentos a sus textos.

Y terminamos con un Federico Jiménez Losantos que se explaya con una buena lista de los objetivos habituales de sus dardos, como son los ministros Fernández y Montoro, el fiscal general del Estado, el clan Pujol y la familia del Rey. Lo hace bajo el título de Las dinastías impunes.

Para el Ministerio de Hacienda -vía Agencia Tributaria- y para el de Justicia -vía Ministerio Fiscal- hay en España dos familias, qué digo, dos dinastías que gozan de impunidad y, por ende, de felicidad: los Borbón y los Pujol.

Eso sí, tiene claro que se trata mejor a los Pujol que a los Borbón:

Basta comparar lo que Hacienda y la Fiscalía están perdonando a la Familia Real española -Juan Carlos y los Urdanga- y a la familia imperial catalana -Jordi Pujol, esposa, hijos e hijas- para ver que lo que Montoro no quiere cobrar de la Infanta y el talonmanista del Barça es una propina de avaro al lado de lo que perdona del fortunón de los Ubu.

Concluye:

Ha añadido el Fiscal General del Estado -Eduardo, sé fuerte- que comparar el caso de Bárcenas y el de Pujol Ferrusola I es improcedente, porque el del tesorero del PP estaba muy avanzado cuando lo mandaron a la cárcel y bloquearon las cuentas. Avanzado, pero ahí sigue; y el otro, fuera. Nunca unos Ferrari dizque a precio de vespino fueron tan lentos. Vamos, que no arrancan.

Ni un cambio de director ni el giro del El Mundo hacia una postura más conciliadora con la Casa Real logran que Federico Jiménez Losantos se amedrente.

 

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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