OPINIÓN / Afilando columnas

Ruiz-Quintano: «Errejón es un ‘nerd’ mezcla de Salce Elvira (Comisiones) y Milhouse de los Simpsons pero se hace llamar politólogo»

Jabois: "Gallardón es experto en salir pizpireto y autoinmune de sus propias ideas"

Durante mucho tiempo Escocia ha sido un lugar que no ha creado grandes quebraderos de cabeza al resto del mundo, excepto a aquellos a los que no les gusta el sonido de las gaitas o a quienes se han excedido una noche en el consumo de alguno de sus whiskys. La cuestión que más dudas generaba la tierra de Sean Connery más allá de sus fronteras era saber si los aguerridos hombres de la zona usaban ropa interior debajo del ‘kilt’. Pero este 18 de septiembre de 2014 hay otro asunto que tiene en ascuas a buena parte de Europa, sobre todo a Reino Unido, pero también a países como España. Nos referimos, claro está, al referéndum independentista.

Coincidiendo con la jornada donde los escoceses van a las urnas, son varios los artículos referidos al independentismo catalán en la prensa de papel española. De hecho, en algunos periódicos se incluyen páginas dedicadas al asunto que dentro de las cuales podemos ver una gran cantidad de firmas invitadas. No vamos a entrar en esa materia, pues en realidad son textos muy predecibles, sobre todos los dedicados a comparar el caso de Escocia y Cataluña. Nos vamos a fijar, eso sí, en otros que tratan sobre la estrategia del Gobierno, presente y futura, ante los planes independentistas.

También nos encontramos en esta ocasión con artículos dedicados a una de las estrellas del movimiento trotsko-bolivariano español, al ministro de Justicia y al etarra con el cáncer terminal menos letal de la historia de la medicina. No vamos a templar gaitas, pero sí a hacer sonar nuestra armónica de afilador para acto seguido comentar lo más jugoso del columnismo del papel de la jornada.

Arrancamos en El Mundo, de la mano de Manuel Jabois, que comenta la sesión parlamentaria del día anterior. Su texto se titula La vida, depende. Arranca con gracia:

Se había marchado Rajoy después de que Rosa Díez, a primera hora de la mañana, le dijese «yo voy a hablar de España con usted». Ser presidente también tiene estas cosas: que venga Rosa Díez, ni más ni menos, y le apetezca hablar de España.

Más adelante se centra en el ministro de Justicia y lo referido a su proyecto de ley del aborto. Concluye:

Experto en desalojarse virus y salir pizpireto y autoinmune de sus propias ideas, Gallardón asoció tanto la defensa de su reforma con la defensa por la vida que dar marcha atrás le hará parecer el novio de la muerte. En todo este tiempo no sospechó, y no habrá sido por oportunidades, que todo lo que va en el programa no se hace. Mirando el vacío a izquierda y derecha de su banco debió de comprender, por fin, las palabras de Rajoy el 27 de diciembre de 2013 sobre su reforma: «El Gobierno ha tomado la decisión que quería tomar». Como no era el día de los Santos Inocentes, ha tomado la contraria.

Seguimos en el periódico ahora dirigido por Casimiro García-Abadillo. Raúl del Pozo es el primero en comentar cómo reaccionaría el Ejecutivo del registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante ante una hipotética declaración de independencia. Titula F-18, no: art. 2 y 155:

Estamos en vísperas de que el nacionalismo catalán, ese acoplamiento de corrupción y oportunismo, intente otra vez descuartizar a España -expresión de Azaña- porque la ve débil y mal gobernada. Mariano Rajoy está dispuesto a impedir la aventura, sin necesidad de mandar el escuadrón de F-18 con base en Zaragoza, que es lo que harían los norteamericanos si Texas intentara la secesión.

Añade:

Hoy nuestro Ejército no llevaría los tanques alquilados a Alemania porque ya no se despliega sobre las pasiones españolas. Sería ridículo, el último gag de Gila.

Rajoy no suelta prenda, pero si estallara la revuelta, los Mossos pasarían a depender del Estado. Los escuadrones que contempla el Gobierno son el Artículo 2 de la Constitución -la indisoluble unidad de la nación- y el 155 -si una comunidad incumple las leyes puede ser intervenida-.

En ABC, Ignacio Camacho realiza un análisis similar en un artículo titulado Leyenda urbana.

Tanques en la Plaza de Cataluña, tricornios lorquianos en la Rambla, legionarios despechugados por la Diagonal: el imaginario victimista del nacionalismo se excita con la ensoñación iconográfica de una toma militar, de una suerte de golpe armado, de un Tiannanmen mediterráneo ante el que oponer pacíficas masas con las manos en alto. La mitología emocional del pueblo cautivo necesita completarse con la amenaza latente de una invasión españolista.

Razón no le falta. Basta que alguien diga que hay que aplicar la ley para que en la los medios públicos y privados subvencionados catalanes surjan voces alertando de que se está pidiendo mandar los tanques a Cataluña. Claro que eso mismo dicen ciertos periodistas del resto de España que todavía no se han enterado de que apoyar al nacionalismo no le convierte a uno en más izquierdista.

Explica Camacho:

La suspensión de la autonomía es una suerte de leyenda urbana, de bulo político aireado para agitar el eficaz espantajo del Estado opresor. El famoso artículo 155 de la Constitución no contiene en sus dos breves y ambiguos apartados ninguna alusión a procedimientos de fuerza ni a estados de sitio. Se trata solo de una disposición, de corte federalizante, que garantiza ante casos de desobediencia la supremacía de las leyes estatales. El Gobierno, previa autorización por mayoría absoluta del Senado, puede ejercer de jerarquía superior ante las instituciones autonómicas para asegurar la observancia legal en un supuesto grave y explícito de desacato.

Vamos, que la cabra de la legión no se va a pasear por las ramblas.

También en el diario madrileño de Vocento nos fijamos en un entretenido artículo que nos saca momentáneamente (volveremos más tarde) del asunto de nacionalismo catalán para poner el foco en el partido trotsko-bolivariano español. Ignacio Ruiz-Quintano dedica su artículo de portada al piji-revolucionario con cara de niño que es una de las caras más conocidas de Podemos. El periodista burgalés titula con el apellido del protagonista de su texto: Errejón.

Cultiva la parte «nerd» de Podemos, es una mezcla de Salce Elvira (Comisiones) y Milhouse Van Houten (los Simpson) y se llama Errejón, pero se hace llamar «politólogo», como Monedero, que no permite ni a Sabina ni a Vargas Llosa opinar de política porque carecen de «politología», es decir, de una nominilla del Estado en la Complutense.


Milhouse, Iñigo Errejón y Salce Elvira.

Cuenta:

Por la ración, por el coro y por las pascuas el tal Errejón ha tuiteado:

-Para la nueva voluntad colectiva en formación necesitamos una nueva cultura, nuevos símbolos, canciones, representaciones e historias.

Ahí vemos el peligro que tiene enviar a los niños a campamentos, pero es lo que Pedro Sánchez (el jefe socialista que piensa combatir la corrupción «preveyéndola») llama «apostar de una vez por la Educación».

A este humilde lector de columnas le parece que esta propuesta de Errejón retrata a la perfección la naturaleza de Podemos. Eso de crear nuevos símbolos, canciones, representaciones e historias es algo que hacen todos los totalitarios nada más llegar al poder. Es algo que se hizo en la Italia fascista, la alemania nazi, en la URSS y los países de Europa central y oriental sometidos a la bota soviética, china…. O lleva pasando en Cuba desde hace ya demasiadas décadas. Nos preguntamos si Errejón pretende que los niños españoles sean como los cubanos y tengan que proclamar cada mañana: «Queremos ser como el Che». Por eso de la «nueva voluntad colectiva», más que nada.

Volvemos al tema del desafía independentista catalán de la mano de Martín Prieto en La Razón. Titula El suflé catalán. Insiste en la idea ya desarrollada por Del Pozo y Camacho:

Un pelafustán se malicia que el Estado mande los tanques a las Ramblas. Son los agoreros que desconocen el artículo 155 de la Constitución que no cita a las Fuerzas Armadas como coerción autonómica, ni falta que hace. Si se llegara a la intervención bastaría con poner a los Mossos a las órdenes de la delegada del Gobierno, ya que las policías autonómicas (todas las policías) lo son subsidiariamente del Estado y están obligadas a sujetarse a su ley. Pero tampoco será preciso llegar a tanta escrupulosidad constitucional porque el secesionismo está alcanzando su máxima tensión y todos los suflés acaban desinflándose.

No sabemos qué pensará usted, estimado lector, pero al afilador de columnas le resulta llamativo que en tres periódicos haya columnas donde se destaque que no se sacarán los tanques y que la aplicación del artículo 155 será algo pacífico y nada traumático. Igual es casualidad, pero cualquiera diría que desde Moncloa se han dedicado a hacer llamadas para dejar claro a diversos columnistas de prestigio cómo serán las cosas y así poder tranquilizar a la gente. Pero bueno, esas cosas no ocurren.

Martín Prieto, eso sí, adopta un tono de elogio marianista que no hemos visto en los otros:

Las elecciones anticipadas son legales, aunque sean plebiscitarias, y ello creará otro paisaje político aunque lo dominen los separatistas. Pero finiquitará esta charca de ranas en la que estamos empantanados, y entonces, sí que habrá que hacer política. Hasta ahora el Gobierno ha cocinado muy bien este suflé permitiendo que los enésimos secesionistas se cuezan solos. Es Rajoy quien está marcando el tiempo, no Mas.

¿Vuelve el eslógan del «manejo magistral de los tiempos»? Esperemos que no.

Ponemos punto y final con Alfonso Ussía, que deifica al etarra Bolinaga un artículo de contraportada titulado Tintorro.

En mi humilde opinión, existe entre los sabios doctores una resistencia a reconocer que, en determinados casos, la mejor quimioterapia que puede aplicarse a un enfermo terminal de cáncer es el tintorro. Bolinaga lo está demostrando.

Desde que fue puesto en libertad el asesino de tantos y secuestrador y torturador de José Antonio Ortega Lara con la excusa de su situación terminal, han pasado dos años, veinticuatro meses, y por su aspecto, podría competir, si aceptara entrenarse, en las próximas regatas de traineras. Para su fortuna, Mondragón es localidad sita en el interior de Guipúzcoa, y no tiene trainera. Pero sí frontón. Mientras los demás enfermamos, empeoramos, agonizamos y fallecemos, éste se lo pasará bomba jugando al frontón.

Concluye:

Y esto es lo que hay. Tumbas y sufrimiento de un lado, y doce mil tintorros por el otro. Del cáncer, ni noticia.

Pero ya saben ustedes. El ministro Fernández Díaz dejó claro que dejaban en libertad al sangriento terrorista porque estaba a punto de morir.

 

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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