OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Un columnista de El País le da hasta en la tarjeta de identidad a los liberales Iranzo y Recarte por las black card de Caja Madrid

Rahola acusa a Tebas de admirar a Franco y Blas Piñar por decir que el Barça no jugaría la Liga si Cataluña se independiza

La edición de este 9 de octubre de 2014, de La Vanguardia merece guardarse en el ordenador o en una caja para tener una prueba de cómo la sociedad catalana se ha ido idiotizando por la acción de los medios de comunicación. El periódico de la familia Godó, el más leído de España en los últimos años del franquismo, volcado en la información internacional y económica, se ha convertido en una publicaicón donde se alternan el buenismo y la manipulación mezcladas con una dosis de superioridad catalana.

Màrius Carol, dedica su billete a Excalibur, el perro de la auxiliar de enfermería contagiada de ébola, para condenar el ‘asesinato’ y decir que en Cataluña no habría pasado. En unas líneas, Carol se descubre como jurista, epidemiólogo, protector de los animales y catalanista.

Muerto el perro, se acabó la rabia. Eso debió de pensar el juez de lo contencioso-administrativo del juzgado número 1 de Madrid, cuando autorizó a la Consejería de Sanidad de la comunidad madrileña a entrar en la vivienda de la auxiliar de enfermería infectada por ébola, a fin de recoger al perro Excalibur para sacrificarlo.

El #SalvemosaExcalibur fue mundial. Ciudadanos de todo el planeta manifestaron su rechazo por el sacrificio del animal, sobre todo cuando los expertos aseguran que nunca antes se había producido un contagio entre perro y hombre, por lo que consideraban prescindible la eliminación del can. Lo más inteligente habría sido mantener a Excalibur bajo vigilancia veterinaria y observar si desarrollaba o no la enfermedad. La actuación del juez, por indicación de las autoridades sanitarias, parece poco acorde con el tiempo en que vivimos. La muerte de un animal por el hecho de haber estado en contacto con su dueña enferma de ébola sería impensable en otros países europeos, que han desarrollado leyes para proteger a los animales. En Cataluña, sin ir más lejos, existe una legislación que es la más avanzada del Estado, mientras que la vigente en Madrid tiene veinticinco años.

El director de La Vanguardia pontificando desde ese sentimentalismo humanitarista que Josep Pla reprochaba a la Esquerra Republicana de Cataluña. Sólo le ha faltado a Carol dar los gritos y ponerse la mano en el pecho, como describe Pla, para ser un perfecto concejal de ERC.

RAHOLA: EL BARÇA JUGARÁ DONDE LE DÉ LA GANA

Unas páginas más adelante, Pilar Rahola reparte ese respeto que ella y la demás tropa catalanista exige a los ‘nacionalistas españoles’. A la afirmación del presidente de la Liga de Fútbol de que en el caso de que Cataluña se constituyese en Estado independiente el FC Barcelona dejaría de jugar la Liga española, la ex diputada de ERC coge una pataleta.

Pero todos se apuntan al baile, incluso los que quieren ilegalizar a la partitura y a la orquesta. El último ha sido Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional y admirador de Blas Piñar y Franco en su tiempo libre. Quede para la historia esta bella reflexión suya: «Aunque tenemos un sistema político que es anticristiano y antinacional, los grandes ideales de Franco siguen vigentes y quedan millones de españoles fieles a aquel pensamiento». Este profundo pensador se ha apuntado al carro de las plagas bíblicas y ha amenazado al Barça con su expulsión del paraíso liguero. Lo que no dice el hombre es cómo quedaría la susodicha liga sin el Barça y cuántos clubs europeos se ofrecerían para acogernos con desatada alegría. Pero como todo sirve para anunciar el apocalipsis si Cataluña vota, no iba a ser menos este demócrata de toda la vida.

O sea, que Rahola es de las que se creen que se puede proclamar la independencia de un país y seguir chupando de sus instituciones, sean la moneda o la liga de fútbol. 
Para tener una visión completa de la realidad catalana, hay que leer, entre otros catalanes, a Salvador Sostres (El Mundo), que hoy habla del sentimiento de superioridad que embarga a sus paisanos.

Los que hace tiempo que conocemos a Artur Mas y al circo que le acompaña hemos sabido desde el principio que estábamos ante una pantomima, porque por muchos aires de estadista que se dé, con proclamas de todo tipo y pomposas solemnidades, el simulacro es su característica y sus amagos nunca conducen a nada porque ya nacen calculadamente vacíos. Su épica es falsa. Su única patria es el poder y los intereses de sus socios en el gran negocio de explotar la herida nacional.

Los catalanes no queremos ser independientes. Los catalanes queremos sentirnos moralmente superiores a los españoles y exprimir los cuantiosos réditos del victimismo. Por eso votamos Convergència en lugar de votar Esquerra Republicana. Por eso en lugar de pagar el precio por lo que se supone que queremos, preferimos la fiesta callejera y esa pachanga moral que todo hortera lleva en el alma.

Voy a dar una alegría a Rahola. Isabel San Sebastián (ABC) cuenta lo que le ha ocurrido en una pequeña ciudad de EEUU como reproche a la nula política de comunicación del Gobierno y lógica alabanza a la de los separatistas.

Hace justo una semana estaba yo en un supermercado de Cambridge, Boston, haciendo la compra con mi hija, cuando uno de los empleados me preguntó amablemente por mi nacionalidad. Aclarada su curiosidad, él sacó a relucir la cuestión del fútbol, fuente para mí de orgullo patrio, y con ella surgió la rivalidad que acompaña inevitablemente cualquier referencia al Real Madrid y el Barça. El comentario del americano me dejó sin habla: -Sea como sea, los catalanes no quieren ser españoles.

Iba a explicarle que hay de todo, que la situación no se explica de manera tan sencilla y que existe una Constitución que regula nuestra convivencia, pero me di cuenta de que mis argumentos no servirían de nada. Él había alcanzado sus propias conclusiones, y con él, una parte significativa de sus compatriotas. Por razones que se me escapan, el mensaje separatista ha llegado intacto hasta ese pequeño supermercado de una no mayor localidad estadounidense, donde ha dejado una huella más honda que quinientos años de Historia. Algo ha fallado estrepitosamente en la comunicación oficial llamada a contrarrestar la propaganda desatada por los voceros del nacionalismo, y ellos van ganando claramente la batalla.

Claro que esto es apenas nada comparado con lo del ébola en Madrid.

CAMACHO RECUERDA LOS MILES DE PERROS ABANDONADOS

Y la cita del ébola de San Sebastián me pone el trampolín para saltar al gran asunto del que habla en bares, taxis y peluquerías: la muerte del perro Excalibur ¿ha sido un asesinato? Ignacio Camacho (ABC) subraya la hipocresía de muchos españoles que se angustian por un perro cuando en España se abandonan miles al año.

Como la crisis del ébola va a ser larga, porque queda mucho que vigilar, mucho que organizar y tal vez bastante que sufrir, cabe esperar que la sociedad española tenga ocasión de mostrar los valores cívicos, humanos y solidarios que se suponen en un pueblo desarrollado.

No se ven síntomas. La desproporcionada polémica del perrito «Excalibur» y sus 300.000 inopinados defensores -en el país que lidera la estadística europea de abandono canino- indica un claro desenfoque de las percepciones. Ese derroche de compasiva energía cívica lo vamos a necesitar cuando, acaso más pronto que tarde, se trate de preocuparse de vidas humanas.

Alfonso Ussía (La Razón) compara el estruendo por Excalibur con el silencio en torno a los 130.000 abortos anuales.

Resulta tristísimo aceptar como acertada la medida de sacrificar a un perro al que se quiere y siempre acompaña. Todavía recuerdo a mi labrador «Sem» que era melómano. Pero ningún defensor de la vida de Excalibur ha movido un dedo para protestar por los más de 130.000 seres humanos que se sacrifican, se asesinan en España cada año mediante la Ley del Aborto más permisiva de las naciones occidentales.

Ahí sí puede ser el PP considerado como cómplice de un genocidio espantoso con los seres humanos más indefensos, enviados a las caras trituradoras que procura el gran negocio del aborto. Muy pocos de los que protestan por el posible sacrificio de Excalibur, han lamentado el fallecimiento de dos españoles que dedicaron toda su vida a socorrer a los más afligidos en zonas deprimidas y de alto riesgo de África. El nuevo «Prestige», el nuevo 11-M, se llama Excalibur.Un precioso y simpático perro que ignora su protagonismo político.

Lamentaría la muerte de Excalibur, en el caso de que se produjera. Me preocupa infinitamente más -y lo siento-, la vida de Teresa Romero, y la de posibles contagiados, entre ellos, el señor Limón. Pero el ébola no puede convertirse en un proceso político al Gobierno. Se trata de una desgracia que nos preocupa a todos. España hizo bien en repatriar a sus héroes agonizantes.

Y concluye yendo más lejos que los socialistas: pide la dimisión de la ministra Mato.

Otra cosa es que Ana Mato esté obligada a dimitir. Que lo está. Con o sin Excalibur.

José Oneto (Republica.com) es de la misma opinión que Ussía. Sobre Mato, quiero decir.

Pero al margen de la evolución de las investigaciones que se están haciendo, lo que parece ya evidente, es que no puede seguir al frente de la mayor crisis sanitaria que está viviendo España, y también Europa, la actual ministra de Sanidad Ana Mato. Y es responsabilidad de todos los partidos, reunirse con el Presidente del Gobierno para pedirle que cuanto menos no aparezca como portavoz del Gobierno, en este tema. Por la dignidad del Estado, y por las repercusiones que fuera de España, tienen sus sorprendentes intervenciones.

Igualmente Arcadi Espada (El Mundo) arremete contra el Gobierno del PP, pero lo hace, fiel a su estilo, de una manera más elaborada y elitista.

El ‘pueblo’ se resiste al error humano. (…) El rechazo al error humano le permite al ‘pueblo’ otra operación importantísima: la venganza política. Con una víctima culpable no hay ministor al que colgar.

La convicción que un político debe trasladar en los instantes de la sensación verdadera es fundamental para defender la razón y el sentido ante las dentelladas del pueblo asocial y feroz. Quien tiemble en ese momento, quien no sepa hacer oír la voz del buen gobierno ante el griterío del infecto populismo debe dedicarse a otras labores.

Me sorprendo estando de acuerdo con lo que escribe David Trueba (El País).

Aunque el estallido de la situación conlleve la histeria colectiva y los medios no hagan nada por atenuarla, es conveniente dejar espacio para una reflexión algo más ambiciosa.

Sabemos que el ébola surgió a mitad de los años sesenta. En todo ese tiempo, se ha tratado con cierto desprecio por estar limitado a los rincones más pobres, pasto para hechiceros y supersticiones. Sería bueno, ahora que la noticia nos ha colocado en portada, conocer nuestras limitaciones y entender que los problemas ocultos se hacen realidad con una terquedad irrebatible. El ideal sería aceptar que vivimos en los Estados Unidos del Ébola, y, por lo tanto, la lucha es global o no es lucha, solo parche. Y de parcheo e improvisaciones dramáticas sabemos demasiado los españoles.

EL PERIODISTA QUE SE ENAMORÓ DEL SINDICALISTA

La columna insulsa del día se la gana Pedro Cuartango (El Mundo), que nos confiesa que admiraba a José Ángel Fernández Villa, el sindicalista minero asturiano, descubierto como millonario en euros.

Antes me hubiera tragado que los burros vuelan que Fernández Villa pudiera ser un defraudador que manejaba grandes sumas de dinero negro. Porque Fernández Villa, al que traté a ,mediados de los años 80 durante la reconversión de la minería del carbón, era para mí el paradigmna de la lucha obrera y la honradez sindical. Un símbolo, una leyenda, una trayectoria incuestionable al servicio de un ideal. Le conocí en su austero despacho del Soma en langreo y simpaticé con él.

Imposible confiar en un sistema en el que hasta un mito como Fernández Villa se ha aprovechado para hacerse rico.

Ay, Pedro, Pedro, tan progre, tan irónico, y haces el mismo periodismo-felpudo de Pilar Ferrer, Juanjo Millás (inolvidable su entrevista-río a Zapatero en El País Semanal) y Curri Valenzuela. ¡Que un periodista no puede enamorarse de políticos, sindicalistas, empresarios, toreros, futbolistas ni obispos!

Jaime González (ABC) le da una lección de periodismo a Cuartango: algunos trapos sucios de Fernández Villa se revelaron en un libro escrito por un sindicalista minero que fue represaliado, Antón Saavedra.

Antón Saavedra, asturiano de Moreda de Aller, secretario general de la Federación Estatal de Mineros de UGT entre 1976 y 1989, y hoy vecino de la barriada de La Juécara, en Langreo, tiene escrito un libro, «Secuestro del socialismo», en el que, en la página 219, afirma: «Desde Asturias llegaban a la capital de España dos autocares cargados de somatenes mineros, a cuenta de la chequera de Hunosa, bajo el mando de su jefe Fernández Villa, y con la consigna de reprimir, estaca en mano, a los trabajadores que se manifestaban delante de la sede de IGS-PSV-UGT para exigir lo que les habían robado. Ese mismo mes de diciembre de 1993, las empresas de UGT presentaban suspensión de pagos con un pasivo de 135.000 millones de pesetas»

La noticia del fortunón escondido de José Ángel Fernández Villa ha sido recibida con incredulidad en UGT y el PSOE. ¿De verdad que nunca sospecharon? Cuenta Antón Saavedra en su libro que «en los tiempos del Seat 600, Fernández Villa se desplazaba en un un Austin Victoria rojo que era todo un lujo, sobre todo en un hombre que había tenido la desfachatez de cobrar del dinero del Fusoa (Fondo Unitario de Solidaridad Obrera de Asturias) que los compañeros recaudábamos en los centros de trabajo para la ayuda de los verdaderamente despedidos».

Enric Juliana (La Vanguardia) recurre a su experiencia italiana para advertirnos de que estamos a punto de vivir en España la caída del régimen corrupto que se produjo en Italia en los años 90… y, añado yo, que llevó a Silvio Berlusconi al poder.

Cae Pujol. Cae Fernández Villa. El sindicalismo andaluz, abierto en canal por el caso de los ERE. La Junta de Andalucía, enfangada. El exgerente del PP, en prisión preventiva desde hace un año. La derecha valenciana noqueada, mientras se habla de una próxima dimisión de Juan Cotino, presidente de las Corts Valencianes. El escándalo de las tarjetas negras de Caja Madrid, con 86 nombres excelentes. Rodrigo Rato y Miguel Blesa, entre los primeros imputados. Escándalo castizo en un Madrid hoy atemorizado por el ébola. Y habrá más casos. Ya no hay freno. La reconversión se ha puesto en marcha.

En Italia, un proceso de similares características -caída y reconfiguración del régimen político- recibió, a principios de los noventa, un nombre. Un nombre político, plástico y futurista: Tangentópolis. La ciudad de las comisiones. La ciudad de la mordida. Un nombre que parecía sacado de aquel libro fundamental de Italo Calvino: Las ciudades invisibles.

VIDAL-FOCH AJUSTA CUENTAS A LOS LIBERALES IRANZO Y RECARTE

¿Es Podemos el pueblo? Ignacio Ruiz Quintano (ABC) sostiene que no. Y explica que fue a un combate de boxeo donde había mucho pueblo y ninguna bandera tricolor.

El viernes fui a Fuenlabrada a ver a Rubén Nieto pelear por el título de Europa. Nieto es chófer de profesión y boxea en fechas que descuenta de sus vacaciones. Como choca con la socialdemocracia, el boxeo es espectáculo clandestino: carece de publicidad. Pero a la una el pabellón estaba hasta los topes de currantes que se levantan cada día a las cinco. Vi muchas banderas nacionales y ninguna de Podemos, cuyo «proletariado» se reduce a los platós de Berlusconi, a la Complutense de Carrillo y a esa adolescencia pija que antes te lo juraba por Snoopy, y ahora, por Macumba.

Las tarjetas de crédito para los mandamases de Caja Madrid las disfrutaron casi 90 personas, de las que conocemos a unas pocas. Xavier Vidal-Foch ondea en su columna de El País los nombres de dos economistas liberales para reprocharles que hayan participado en este saqueo de lo público.

Los notables economistas neoliberales Alberto Recarte y Juan Iranzo, personajes públicos e implacables polemistas, que hasta ahora han sabido esquivar protagonismo y difuminarse entre las sombras. Recarte es economista de cabecera de José María Aznar, patrono de su fundación FAES, presidió Libertad Digital (en favor de cuyos socios advocó como consejero de la caja) y consejero del Instituto de Empresa (IE). Ni se explica ni dimite; será que cree que a los cachorros de la burguesía madrileña del IE les conviene doctorarse en opacidad fiscal (vulgata: dinero negro).

El caso del telepredicador Iranzo Martín es más grave. Era miembro de la Comisión de Control de la caja, de los que «tiene cada uno una tarjeta visa black a efectos fiscales», según correo interno de la alta dirección de la entidad reenviado a Blesa.

Wyoming juega a ‘La Ruleta de Las Fortunas’ con los liberales Recarte e Iranzo

 

¿Practica lo mismo en los consejos de los que forma parte, en la auditora Capgemini-Ernst&Young -la desapercibida del caso Gowex-, Sinaer -aeronaves-, la constructora San José? ¿Fue el odio a la transparencia fiscal lo que inculcó a los jóvenes empresarios de la CEOE durante sus quince años (1996-2011) al frente del Instituto de Estudios Económicos, del que le apeó Juan Rosell? Aquel semillero neoliberal a lo Hayek del que surgieron ministros (adivinen) y otros patriarcas del falso orden.

La invasión de ultraliberales en la empresa pública sería incluso graciosa si sus paladines no se hubieran refocilado tantas veces en los manteles con el ahorro de los pequeños inversores en preferentes. Nauseabundo.

Me imagino cómo habrá disfrutado de placer el federalista Vidal-Foch escribiendo esta columna. Ajuste de cuentas se llama esta figura literaria. Sólo le ha faltado poner el domicilio de Iranzo para encaminar los escraches a su casa.

 

 

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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