OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Losantos propone a Bosé para que le componga el himno a Pablo Iglesias: ‘Aló Presidente’

Raúl del Pozo califica al juez Eloy Velasco de llegar a Madrid como "macarra para que olviden que fue del PP" en Valencia

Camacho, Gistau y Zaragüeta tranquilizan a sus lectores: no va a pasar nada el 9-N

Este 5 de noviembre de 2014, en el desayuno, en vez de huevos fritos en la mesa, me encuentro costillas de Miguel Bosé servidas por los columnistas de derechas. El abandono del PSOE y el paso a Podemos por parte del cantante ha inspirado a Federico Jiménez Losantos, Ignacio Ruiz Quintano y Alfonso Ussía.

La mejor columna, la más divertida, que es la única manera de tomarse en serio a Miguelito Bosé, la firma en ABC Ruiz Quintano.

Bosé es un español cabreado (¡los desahucios!), así que no respondemos del nuevo disco.

-Estoy preocupadísimo por este culto a no pagar nada -declaró en tiempos del buen Zapatero-. Dentro de poco entrarán a robar la comida a los supermercados.

Como hombre de la cultura, no entiende que se pierda el humor si un okupa te levanta un piso. Como español mimado por Franco, por Gonzalón, por Aznarín, por Zetapé (¡y por Pablemos!), no tolera que le levanten un disco.

-Cuando veo a un mantero con mis discos, tiro de la manta y llamo a la policía. ¡Me está robando!

¿De dónde son los cantantes?, cantaba Celia Cruz. ¿De dónde este Bosé? ¿De dónde ese Luis Llach (Rouget de Lisle de Podemos) que votará lo de Mas para que sus abuelos (más franquistas que el Buitre Buitáker) «descansen en paz»?

Losantos (El Mundo) ve en Bosé el primer artista que se ofrece a la pareja imperial-progresista Pablo Iglesias y Tania Sánchez para las nuevas fiestas de La Granja.

A este paso, las fiestas de Doña Tania van a mejorar a las de Doña Carmen Polo de Franco. Antes de llegar a Dictador Seráfico y sin haber ganado una guerra, el caudillo de Podemos ya tiene musa, muso o muse de alta alcurnia y larga experiencia en el halago al Poder. Miguel Bosé, que en el tardofranquismo triunfó con Linda y otras canciones de muchísima protesta acaba de descubrirse indignado, qué digo indignado, fieramenteiracundo, poseído por una ira sin uvas, nacida del odio de clase, de la experiencia de la humillación y la exclusión social.

Tras verle triunfar (sólo económicamente) en ‘El séptimo de caballería’ con Aznar; y todavía más con aquella Azahara de los amenes felipistas, a Bosé le faltaba componer el himno del Aló Presidente de Pablo Iglesias. Esta vez podría titularse Lindo.

Ussía prefiere elogiar al padre de Miguel, el torero Luis Miguel, que iba de caza con Franco.

Luis Miguel fue un hombre que ayudaba, sin que se le viera la mano, a decenas de antiguos compañeros de la torería. Era listísimo, intuitivo, simpático, arrogante y con una historia personal sorprendente.

Le intrigaba la predisposición hacia la militancia de izquierdas de algunos de sus familiares. «No lo entiendo, lo han tenido todo desde niños». Para él, que algo había de influencia de la rama italiana, donde militar en la izquierda desde la comodidad vital era norma de esnobismo. Adoraba a sus hijas y respetaba la profesionalidad de su hijo, aunque no compartía sus aspavientos. «Se mueve demasiado cuando canta».

Tenía escondido a su hermano Domingo, perseguido por la Brigada Social. En una cacería, el ministro de la Gobernación, general Alonso Vega se lo advirtió con severidad. «Miguel, si no me dice dónde está su hermano, lamentándolo mucho, tendré que ordenar su detención». Durante el «taco», Luis Miguel se dirigió a Franco: «Excelencia, aquí su ministro, que amenaza con detenerme». Franco zanjó el asunto con un comentario displicente: «No le hagas caso, Miguel, que Camilo es muy puntilloso». Y Domingo siguió a buen recaudo bajo la protección de su hermano.

La verdad es que tenía intención de escribir de Miguel Bosé, el indignadísimo sin causa, y he escrito de su padre, el que de verdad valía. Sucede cuando un personaje está lleno y el otro, por incoherente, semivacío.

Por último, el bloguero Pedro Fernández Barbadillo recupera una actuación de Bosé en el Festival de Viña del Mar en 1981, al que acudió cuando en Chile gobernaba el dictador Augusto Pinochet.

Quizás la razón de que el millonario Miguel Bosé interviniera en el Festival de Viña del Mar fuera que la situación política internacional no estaba nada clara. Ronald Reagan en Estados Unidos; Juan Pablo II en Vaticano; Margaret Thatcher en el Reino Unido; los generales en Turquía; Pinochet ahí al lado; tejerazo en España; etcétera. Quién podía suponer que alguien como ZParo llegaría a la presidencia del Gobierno expañol y la SGAE se convertiría en el brazo tributario de los titiriteros.

ARRIOLA CONSIGUE ASUSTAR A BURGOS PARA QUE VOTE AL PP

En la prensa de hoy sólo hay alguien recibe unos estacazos parecidos, y es el juez Eloy Velasco, que dirige la Operación Púnica, en la columna de Raúl del Pozo (El Mundo), que, al parecer, recoge los insultos que algunos peperos dedican al probo funcionario, aunque como no hay comillas bien podemos dudar de ello.

Mis contactos en Génova insisten en que la corrupción de la que hablamos es de hace 10 años y de mucho más, y aunque se extendió a toda España, siempre nació en Madrid, donde tanto se critica al Gobierno. Dicen que lo que aquí está pasando ya pasó en los tiempos de Felipe González, donde estuvieron implicados personajes más relevantes que los de ahora.

La trama Púnica la protagoniza un político de segunda división, de un Gobierno regional, donde están pringados unos cuantos alcaldes de pueblo, y quien los ha corrompido ha sido una multinacional francesa de poca monta. El que está metiendo a la gente en los juzgados y en la cárcel es un juez que antes estuvo con Camps y que ha llegado a Madrid en plan macarra para que olviden que fue del PP.

Y acaba con la ya poco original propuesta de la dimisión de Rajoy y un Gobierno nuevo, limpio y aseado.

De haraquiri. Habría que formar un Gobierno con caras que no recuerden a la corrupción. No vale una operación cosmética. O catarsis total, o aguantar en una situación agónica hasta las elecciones.

En cambio, Marcello (Republica.com) escribe con cierta admiración a Rajoy, que va a pasar de ser conocido como el ‘Pontevedro’ al ‘Hombre de mármol’.

Rajoy es el hombre de mármol y hace roscos en el aire con el humo del puro mientras sus chicas de oro de la Moncloa, Soraya, Pastor, Martínez, y otros adláteres, lo miran con asombro y a la espera de que se levante del sofá blanco de su despacho y dando un puñetazo sobre la mesa, diga de pronto y de una vez, ¡a por ellos! Y entonces se desencadene la furia y los ‘orcos’ que trabajan en los infiernos del Estado empiecen a mover toda la pesada maquinaria, empezando por el caso del desafío catalán.

¿Pero se atreverá Mariano a dar el golpe sobre la mesa? Esa es la cuestión que se debate en sus pensamientos mientras deshoja la margarita de los mil pétalos rojos, si, no, si, no, si, no, y las encuestas -la del CIS la pararon un par de días, a ver si amaga el huracán- vomitan el hundimiento del PP y el estrellato de Podemos.

Y la pregunta es ¿tronará Rajoy? Y la respuesta es sí, pero a su manera, sin ruido, sin que se note, con el sistema de muerte silenciosa que por ejemplo aplicó a Gallardón quien, de pronto, se esfumó. O sea que atentos sobre todo a su mirada porque músculos, manos o piernas no va a mover. Él es el hombre de mármol, el don Tancredo del Ruedo Ibérico y a estas alturas de su vida política no piensa cambiar su papel. Resistirá carros y carretas ante el asombro de los suyos y de extraños. Él es así aunque algunos no lo vean de esa manera y no lo puedan entender.

¡Ya hemos encontrado un votante de derechas con el que funciona la estrategia de Pedro Arriola de asustar con la coleta de Pablo Iglesias para recuperarle! Es Antonio Burgos (ABC). En su columna encuentro este párrafo.

Podemos considerar que tenemos una derecha electoral tan temeraria que con tal de dar por saco a Rajoy y mostrarle su mosqueo por la promesas electorales incumplidas es capaz de votar a Podemos y llevarla al Gobierno.

Manuel Jabois (El Mundo), por el contrario, no es tan dócil ante las argucias de Rajoy y su encuestador de cabecera y recuerda la rebelión del pueblo gallego de Cangas de Morrazo contra su alcalde frente a las palabras del presidente del Gobierno a favor de los grandes partidos establecidos:

Aquellos vecinos de Cangas son hoy treinta años más viejos. A veces, cuando se airea el miedo a partidos minoritarios («los países que castigan a los grandes partidos no levantan cabeza», dijo ayer Rajoy, «por tanto dejadnos hacer lo que nos da la gana»), imagino qué haría esa generación de Cangas que se levantó en armas por el IBI si además el dinero recaudado se fuese a una caja B o una cuenta extranjera. No es el miedo a los partidos el que debe tener el poder, es el miedo a quienes los votan, y agradecer, sobre todo, que se limiten a protestar votando. Ya le hubiera gustado a Lois Pena y su Gobierno un partido que dejase la rabia en las urnas.

RAJOY CONTAGIA A LOS COLUMNISTAS DE DERECHAS

Hay una postura llamativa en La Razón y ABC ante la tabarra catalana. Varios de sus columnistas aseguran que lo mejor es no hacer nada o hacer como si no pasara nada.

Iñaki Zaragüeta (La Razón) asegura que no va a pasar nada y deja en su columna un chiste sobre Franco.

Con semejantes irregularidades, total falta de credibilidad y, en consecuencia, unas cifras de risa como resultado, ¿qué pasará el día después? Como dice mi amigo Rogelio, nada. Que Artur Mas tendrá que convocar elecciones y, si se cumplen las encuestas, ganará Esquerra Republicana y los catalanes sufrirán las consecuencias. Bueno, las padeceremos todos, aunque allí se notará más. Si este plebiscito es para tomarlo a cachondeo, evito calificar una proclamación de independencia por parte de Oriol Junqueras con el piélago como perspectiva. Me recuerda a aquel chiste cuando Franco, ante el asedio diplomático internacional, proclamó ante una multitud «españoles, ante este momento grave para la Patria, nos encontramos al borde del abismo. Por ello os pido: un paso al frente». A continuación se oyó «ahhhhhhhh». Así es la vida.

David Gistau (ABC) considera que el Gobierno se equivocó al presentar el segundo recurso ante el Tribunal Constitucional, porque le ha dado importancia a Mas.

El recurso y la suspensión cautelar del TC han concedido a Mas la oportunidad de fingir gallardía y proponerse continuar con esa cosa que en realidad no existe ni está haciendo. De repente, la auroparodia y el domingo de ridículo han ingresado en una parte mucho más noble de la retórica nacionalista, aquella en la que el pueblo catalán defiende su derecho a la libertad de expresión de los tanques de la eterna entrada por la Diagonal.

Como dice Alsina, Bob Esponja ha mutado en Braveheart gracias al Estado. Insisto en que es más una pregunta que me hago que una certeza que comparto. Pero, de igual forma que el Estado debía actuar contra un desafío a la ley pergeñado en un parlamento, esta vez no sé si solo ha logrado rescatar a última hora una convocatoria sectaria, oficiosa y surrealista en la que el nacionalismo iba a justificar a Perón: «De todo se vuelve, menos del ridículo».

Ignacio Camacho (ABC) asegura que el que tiene el problema es don Artur.

Mas tiene más problemas que antes porque está a punto de quebrarse la confianza de sus aliados radicales. Ha despreciado una salida y no acaba de comprender que al final puede encontrar más lealtad en el presunto adversario que en los socios de aventura. Pero sobre todo, lo que ha fracasado es el impacto emotivo de la maniobra en una nación que ya se siente saturada de conflictos. El domingo Madrid no vivirá el atribulado día de la ruptura de España sino el del puente escapista y festivo de la Almudena.

A los anteriores se une Victoria Prego (El Mundo), aunque con discrepancias.

Existe, sin embargo, la posibilidad de que los gobernantes nacionalistas se lo piensen bien antes de actuar así y den a tiempo un paso atrás, de modo que la votación quede a cargo exclusivamente de las asociaciones cívicas que ellos han alimentado durante estos años. En ese caso, la votación quedaría despojada de cualquier aspecto remotamente legal y entraría dentro de las convocatorias que suelen hacer los independentistas de vez en cuando. A esa fórmula no hay nada que oponer porque ni será legal, ni será representativa, ni será fiable y, sobre todo, no constituirá un desafío al Estado. Quedan pocos días para saber a cuál de los dos escenarios nos enfrentamos. El uno, tremendo. El otro, irrelevante.

Gistau, Camacho, Zaragüeta y Prego debería leer a Isabel Garcia Pagan (La Vanguardia).

Urnas y papeletas han llegado ya a los puntos de votación de Girona, Lleida y Tarragona. El material se distribuirá en Barcelona y su área metropolitana el viernes y Artur Mas no está dispuesto a regalar un gesto de debilidad. Sacrificado el pacto de gobernabilidad con ERC por acatar la suspensión del Constitucional a la consulta inicial y previsiblemente la legislatura, el president tiene claro que votará. Por Pau Casals – «I am a catalan»-. Y por primera vez se ha puesto al frente de una campaña de la Assemblea Nacional Catalana y Òmnium a favor del 9-N.

Santiago González (El Mundo) no es tan dócil y afirma que la democracia española está en peligro de desaparecer.

La democracia española está en un momento muy grave a medio plazo, con la amenaza de convertirse en un país ingobernable a partir de las elecciones generales. Pero el primer desafío lo tiene, lo tenemos, el próximo domingo con este proceso de cartón que han puesto en marcha desaprensivos sin sentido del ridículo.

Si el Gobierno de España no acierta a desmontar el tinglado de la farsa -estricta mojiganga-, el Estado habrá entrado en un proceso de liquidación. Max Weber se habría extrañado mucho de que una institución menor haya lanzado un órdago y el Estado le responda pidiendo tablas. Un proceso de cartón habrá acabado con una democracia de papel. En todo caso, debemos guardar nuestros recuerdos del pasado para consolarnos con la sentencia de Talleyrand que inspiró una hermosa película a Bernardo Bertolucci: «Sólo el que ha vivido antes de la revolución sabe lo que es la alegría de vivir». Fueron 35 años, 11 meses y tres días, un periodo sin igual en la historia de España. Decidme de una vez si no fue alegre todo aquello.

JULIANA DECLARA SU ADMIRACION POR VÁZQUEZ MONTALBÁN

La mejor tribuna de opinión del día la escribe Francisco López Peña, funcionario del Cuerpo de Interventores del Estado, tan maltratado en la democracia, sobre todo por los Gobiernos socialistas de Felipe González para poder robar a placer. Explica que la corrupción medró y creció por un ‘buenismo’ idiota muy anterior a Zapatero. El título de esa película de Summers, Tó er mundo é güeno, se convirtió en principio de conducta.

La ilusión que generó la caída del franquismo y la conquista de las libertades nos hizo caer en la ingenuidad de que toda persona elegida era insobornable, que la transparencia y la libertad de prensa eran suficientes para hacer inviable la corrupción, y que los representantes públicos tenían que tener un poder omnímodo, sin que ningún funcionario, que al fin y al cabo nadie lo había elegido, pudiera corregir su actuación.

Melchor Miralles publica en ABC una columna después de sufrir un intento de secuestro en México. Así comienza:

Escribo estas líneas recién aterrizado de México. Ayer leyeron ustedes el relato de cómo casi nos cuesta la vida tratar de documentar el horror que viven tantos en este país. Transitaba con mis cuerdos de atar y con los nadie centroamericanos, por un Estado que es, como en el cuento de Cortázar, casa tomada. México se pudre. Es el trópico del delito. La sede de la desolación. Las fosas escupen huesos. Las flores son de fuego. El crimen organizado (narcos, sicarios, pistoleros, zetas, cárteles, tratantes de seres humanos y demás ralea) corre por las venas del Estado y se confunde con los tres poderes. Nadie está a salvo de desaparecer sin que jamás alguien pague por ello. Y los malos, que nunca sabes por dónde te van a salir, te parten la madre, te brincan, te chingan en cuanto huelen el miedo o la debilidad. Porque de eso se trata, de que se les tenga miedo.

Y así concluye:

No es un cuento chino. No es un desahogo. Es una descripción. México ha terminado siendo un cementerio más que un país. Un cementerio lleno de muertos y de vivos que aún no saben que van a morir pronto. Y nosotros a lo nuestro. En nuestra pobre riqueza.

Sí, es muy lamentable lo que ocurre en México, pero, ¿a qué viene reñirnos a los demás, a los que no tenemos ninguna relación con ese país? Reconozco que cada día estoy más harto de esta actitud de progre o de monja: «tú eres culpable del ébola, del hambre en los Andes y de la guerra en Ucrania». Pues no, no lo soy. México es un país soberano, con un Gobierno electo. ¿Qué propone Miralles?, ¿que lo intervenga la ONU?, ¿que regrese al virreinato de la Nueva España, cuando no había esas bandas de asesinos sueltas?

Enric Juliana (La Vanguardia) se gana la columna ridícula del día. Empieza la suya, en la que no dice nada, con esta frase que me causa una carcajada:

Manuel Vázquez Montalbán impresionó a toda una generación de aprendices de periodismo con una columna en el diario Tele/eXprés de Barcelona que se titulaba Del alfiler al elefante.

¡Pero cómo se puede citar al carcamal de Vázquez Montalbán, como a cualquiera de esa deleznable generación de periodistas catalanes, como Huertas Clavería y Carlos Sentís, que contribuyeron a construir el mito del oasis catalán y de la superioridad de la dulce Cataluña sobre la áspera Meseta y el seco Aragón! Tengo para olvidar la columna de El País en que el rojo Vázquez Montalbán defendía la honradez de de Jordi Pujol.

Y la columna patética es la de Castor Díaz Barrado (La Razón), que nos quiere meter a Turquía en la UE. ¡Otro aliado de Estados Unidos, como Inglaterra! Si no teníamos suficientes musulmanes, ochentaitantos millones más.

Turquía es Europa y, tarde o temprano, la Unión Europea tendrá que decidir la incorporación de este país, de mayoría musulmana, al proceso de integración. La candidatura de Turquía hace tiempo que está por resolver. A pesar de las resistencias, la incorporación de Turquía sería beneficiosa y aportaría un nuevo impulso a la integración europea.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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