OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Tertsch reparte estopa a Rajoy y Mas por hacer de España una ‘Bananenrepublik’

Después del 9-N, Arcadi Espada sentencia que "los secesionistas pretenden ahora separarse de la mayoría de los catalanes"

El abogado de la infanta Cristina, Miquel Roca, exige que los votantes del 9-N sean "escuchados, respetados, valorados"

Este 11 de noviembre de 2014 siguen los cambios de banderas y el cavar de trincheras en la prensa a cuenta del butifarrendum del domingo 9 de noviembre de 2014. En El Mundo algunos columnistas y editorialistas empiezan a acercarse a las posturas de La Vangaurdia y El País (que sigue con sus columnistas ausentes; sólo Rosa Montero muestra su perpetua indignación ¡sobre las desapariciones en México!). En ABC el cabreo es indisimulable y hasta Paco Marhuenda se desplaza un poquito a esta línea.

El más duro, sin duda, es Hermann Tertsch (ABC), que asegura que Mariano Rajoy y el catalanismo moderado y fetén de CiU están convirtiendo a España en una república bananera. En alemán suena más duro: ‘Bananenrepublik’.

Y hoy resurgen las viejas miserias de la historia española por las grietas abiertas por la crisis y por las heridas reabiertas por el revanchismo auspiciado por el execrable personaje Rodríguez Zapatero. Retornan los peores instintos que nos espantaban en los relatos y la literatura de la España que creíamos pasada.

Ahora, como en los trágicos años treinta, la ley ha sido doblegada en Cataluña por un consumado acto de sedición liderado por una mezquina medianía que presume de astuto. Vista la catadura y el nivel moral y humano de los principales caudillos del movimiento separatista hay que escandalizarse por su éxito y exigir responsabilidades a quienes han fracasado estrepitosamente en hacer frente a esta agresión a todos los españoles.

Si Cataluña es república bananera bajo esos personajes que se jactan del engaño, España se ha convertido en una Bananenrepublik con el Gobierno que ha tolerado lo intolerable. Que nos ha querido engañar para huir como siempre del conflicto. Y nos ha herido en la dignidad de forma imperdonable. El Gobierno de Rajoy ha fracasado en su compromiso más importante e ineludible. Que la oposición socialista sea una lamentable aparición de política espasmódica solo reafirma que España está en una situación de alarma. Le queda poco tiempo a Rajoy para impedir que su nombre quede para siempre vinculado con lo que puede ser la peor tragedia de España desde la Guerra Civil.

Pablo Sebastián (Republica.com) es, también, muy duro con Rajoy.

Lo que ha ocurrido el pasado domingo en Cataluña es muy grave y no lo podemos pasar por alto como pretende el Gobierno de Rajoy, el PSOE de Sánchez y, muertos de risa, CiU y Artur Mas. Los hechos son implacables y nos dicen que el presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, ha roto el orden constitucional español en Cataluña y faltado a su juramento de cumplir y de hacer cumplir la Constitución al haber consentido la celebración de la consulta ilegal del 9N, suspendida por el Tribunal Constitucional

Sebastián advierte de que los más poderosos grupos de comunicación están siendo convocados para quitar importancia al butifarrendum.

A no perder de vista la complicidad inicial -imaginamos que requerida por la Moncloa- de los grandes grupos y medios de comunicación y especialmente del diario El País que, además de tapar lo ocurrido, le pide a Rajoy que abra un nuevo diálogo con el presunto delincuente Artur Mas, para que se presente triunfal en el palacio de la Moncloa después de mofarse del Gobierno de España y de violentar la legalidad constitucional.

Por último, el columnista hace un repaso de dónde están los partidos políticos minoritarios.

Otros callados y escondidos por que están de acuerdo con la autodeterminación son los líderes de Podemos, o los responsables de IU. En realidad salvo UPyD y Ciudadanos -y luego y tarde el PP catalán- nadie ha movido un dedo contra esta grave violación de la legalidad. En línea con lo ya ocurrido con la infanta Cristina y con lo que pasa con la corrupción del PSOE y del PP. Es decir la ruptura pactada, casi entre todos, del imperio de la ley, lo que incluye la desnaturalización de la vida democrática. Y también el abandono explícito por el Gobierno de Rajoy de los ciudadanos de Cataluña contrarios a este desafuero de la consulta tras haber sido acosados y presionado para ir a votar en esta cita ilegal. Ciudadanos catalanes que nunca más deberían votar al PP visto lo que ha hecho -o más bien no ha hecho- el Gobierno de Rajoy.

ENRIC JULIANA AMENAZA CON LAS MASAS DEL CATALANISMO

Ignacio Camacho (ABC) pone negro sobre blanco la irritación de muchos votantes del PP y ciudadanos en general.

A las nueve de la mañana de ayer -aunque fuese festivo en Madrid no lo era en Barcelona y además en los juzgados hay turnos de guardia- la Fiscalía del Estado tenía que haber presentado una denuncia contra varios altos cargos y funcionarios de la Generalitat involucrados en la organización del simulacro de referéndum. Por desobediencia y prevaricación. Artur Mas, que se declara responsable en plan macho alfa, se ha cuidado de firmar cualquier cosa que pudiera comprometerle, pero los consejeros de Educación e Interior dieron órdenes operativas en uso de sus competencias y la vicepresidenta Joana Ortega leyó los resultados asumiéndolos como cosa propia. Ha transcurrido la jornada del lunes y lo único que ha sucedido es un escueto y abstracto anuncio de querella.

En una columna titulada con ese sentido del humor tan de sal gorda de los catalanistas, ‘El contragolpe’, Enric Juliana (La Vanguardia) escribe más para sus ocho o diez lectores de Madrid que para los de Barcelona desaconsejando cualquier reacción de ‘Madrit’.

No ha habido pacto secreto, ni nada que se le asemeje entre Madrid y Barcelona. Esta vez. Todo es más simple y más crudo. España no podía enviar una imagen de alta conflictividad a los centros de decisión internacionales, en un momento en el que su coyuntura interna vuelve a complicarse y comienza a recibir mensajes de preocupación y advertencia desde el Atlántico (informes de Barclays y JP Morgan, los boletines de Bloomberg…). Esta es la explicación del ‘laissez passer’. Y es también la clave de lo que viene ahora: el contragolpe.

Curiosamente, Juliana arremete contra la FAES y Aznar como el editorial de hoy de El Mundo.

Hay nervios. El aparato estatal se siente burlado por la Generalitat catalana y cree que debe dar una respuesta por vía judicial. Hay irritación en el alto funcionariado. El ala aznariana está que fuma en pipa e imagina, doliente, grandes descalabros españoles, mientras lee una hoja ciclostilada de Pedro J. Ramírez en la que Mariano Rajoy es caricaturizado como un estafermo: uno de esos muñecos giratorios empujados por las lanzas en las justas medievales. El ala aznariana está que trina, pero su jefe no se halla hoy en las mejores condiciones para lanzar una de sus saturnales andanadas. Aznar, demediado, calla, por el momento. Y la diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo escribía ayer en Twitter: «Sensación de desamparo ante el silencio del Gobierno».

Y Juliana advierte a los abogados del Estado que gobiernan España que cualquier acción penal contra los funcionarios y los políticos que particiapron en el 9-N causaría una marea de adhesiones. ¿Tan alta como la votación del domingo, pregunto?

Habrá respuesta del aparato del Estado. Si hay querella de la Fiscalía General del Estado contra Artur Mas, el Partit del President sufrirá un empujón hacia arriba proporcional a la pena demandada. Si la acción judicial se dirige contra funcionarios y empleados públicos, la campaña de solidaridad será monumental.

LO QUE NO SON CUENTAS SON CUENTOS. VOTARON LOS DE SIEMPRE

¿Pero hay tantos separatistas en Cataluña? Arcadi Espada los cuenta.

Por lo tanto, y usando sus propios datos, la conclusión no parece discutible: el gobierno de Artur Mas cuenta con una cuarta parte aproximada de los catalanes para llevar a caso su tarea segregacionista. Algo de lo que ya habían dado cuenta las encuestas menos indecentes y los propios y repetidos resultados electorales en Cataluña, y cuya ceremonia de confirmación ilegal e inmoral bien podrían haberse ahorrado los nacionalistas si su verdadero propósito del 9 de noviembre no hubiera sido humillar al Estado como lo han hecho. Por lo demás el sentido de la Declaración Unilateral de Independencia que preparan está perfectamente justificado por esos números. Muy unilateral, desde luego, porque los secesionistas pretenden ahora separarse de la mayoría de los catalanes, diga lo que diga esa intratable pandilla de falsos demócratas

Mientras Casimiro García-Abadillo se alista en el Batallón de La Moncloa, a las órdenes de la coronela Soraya Sáenz de Santamaría (lea, querido lector, el editorial de hoy en El Mundo), Francisco Marhuenda empieza a murmurar. Uy, uy, uy. El director de La Razón se atreve a decir que no hay por qué negociar con un derrotado. A ver cómo sienta esto en la antesala de Moncloa ‘El fracaso de Mas’…

¿Dónde está el éxito? Ahora sabemos que hay alrededor de 1,6 millones de independentistas. No es ninguna novedad y acudieron a las urnas alrededor de 2 millones.

Los que piden diálogo, negociación y pacto nos deberían explicar qué es exactamente lo que quieren porque esto no es un concurso de mises. Durante siglos, España ha sido un mercado cautivo para los industriales y comerciantes catalanes.

Los que consideran que 1,6 millones de independentistas, de los 6 millones con derecho a voto, son un aval para que el Gobierno negocie deberían aclarar que si lo que quieren es el reconocimiento de una situación de privilegio con comunidades de primera y de segunda así como un sistema de financiación que nos resulte más favorable. Espero que Mas acepte lo mismo para que los barceloneses paguemos menos, porque si como catalán tengo que tener privilegios frente al resto de España quiero también tenerlos como barcelonés dentro de Cataluña. Es lo coherente. Hemos de ir a un modelo estamental, con un Parlamento donde los catalanes estemos separados del resto, y una bilateralidad donde seamos soberanos y negociemos con España en igualdad. Los independentistas no se aplacarían con menos.

Pero los números son lo de menos para el ponente de la Constitución y ahora abogado de la infanta Cristina, Miquel Roca. Como buen catalanista, éste explica en La Vanguardia que por encima de la realidad están los sentimientos y que hay que dar satisfacción (y respeto, mucho respeto) a los pocos que votaron el 9-N.

Algunos detractores dicen que no era ni un referéndum ni una consulta. Que como máximo era una encuesta. Pues, si era una encuesta, debería destacarse que una muestra de centenares de miles de encuestados debería tener algún valor cuando las del CIS no superan unos cuantos miles de muestras como máximo. Y se convierten en titulares que marcan políticas, amparan decisiones y señalan tendencias incuestionables.

Ciertamente, muchos no fueron a votar; muchos están en contra del proceso; muchos están inquietos. Es verdad. Pero los que participaron, que fueron muchos y muchos, han de ser escuchados, respetados, valorados. Su voz fue libre e ilusionada. Merecen más que un silencio menospreciador o displicente.

Ha sido un domingo normal. No ha pasado nada, pero ha representado mucho. Ahora empieza el momento de la política en mayúscula. La que acepta los riesgos que resulten del diálogo y el acuerdo. Construir futuro es más difícil que el entusiasmo del presente; y ahora toca preparar el futuro; toca hacer política.

Éste es el complemento a la columna de Juliana.

DAVID TRUEBA Y LUCÍA MÉNDEZ FELICITAN A RAJOY

En la bronca interna que ya ha escindido a la redacción de El Mundo, Lucía Méndez toma partido por Casimiro García-Abadillo y escribe una columna más propia de Fernando Ónega en La Vanguardia: qué malos son los que querían que se impidiese la votación y qué pena que los catalanes no pudiesen votar de verdad.

Es obvio que el uso de la fuerza pública para retirar las urnas y cerrar los colegios hubiera sido un auténtico disparate. Tan obvio como que desde que empezó este proceso se sabía que Artur Mas sacaría las urnas a la calle, a pesar de que el Gobierno decía que no lo haría. Tan obvio como que en un momento en el que los ciudadanos exigen claridad a sus dirigentes, la actuación del Ejecutivo en este asunto aparece rodeada de una gran confusión. Tan obvio como que Mariano Rajoy tenía la obligación de haber aclarado las cosas en una comparecencia pública que no se ha producido.

Tras el 9-N, muchos españoles pueden preguntarse con toda legitimidad por qué el Gobierno no autorizó una consulta legal en tiempo y forma si al final ha acabado celebrándose un simulacro. Por lo menos ahora tendríamos más claras las cosas. Porque además, olvidando la sobreactuación de Artur Mas derivada de su necesidad de reafirmarse ante Junqueras, los resultados del escrutinio -dando por buenas las cifras de los organizadores- no permiten asegurar que la mayoría de los catalanes quiera independizarse de España. Ningún país se ha independizado porque lo quiera el 33% del censo oficial.

David Trueba (El País) también va en esa línea de alabar la prudencia de Mariano Rajoy, y como su columnita está encajada en la sección de televisión critica la cobertura dada al butifarrendum… ilegal.

Pero no fue el referéndum ni la consulta porque no podía serlo. Se sabía desde tiempo atrás. El Gobierno de Rajoy optó por el sentido común frente a quienes pretendían convertir el día en un disparate policial. Y los convocantes lograron de nuevo que los actos se desarrollaran sin dar carnaza a las crónicas de sucesos. Quizá TVE debió conceder en el canal 24 horas un seguimiento natural. Sergio Martín, que dirige con tino las tertulias nocturnas, podría haber liderado un espacio informativo riguroso. Pero ahí se nota la mano de Moncloa, que prefiere ignorar el asunto, a ver si pasa el sarampión. Fue La Sexta, sobre todo, quien mantuvo informado al resto de España de lo que pasaba en Cataluña. Los medios públicos, una vez más, en uno y otro lado, fueron los grandes perdedores del conflicto, sometidos al poder político.

¡Mi reino por una izquierda francesa o alemana que no permite bromas con la unidad nacional y la igualdad de los ciudadanos ante la ley!

ARTUR MAS HA GANADO… A ORIOL JUNQUERAS

En La Vanguardia, siempre leal al que manda, sea Alfonso XIII, Companys, Franco, o Pujol, se hacen lenguas de la inteligencia de Artur Mas. Nada tiene que ver con que su Gobierno dé subvenciones al Grupo Godó. José Antonio Zarzalejos asegura que Mas ha conseguido que CiU se diferencia de ERC.

La segunda versión de la consulta celebrada el domingo en Cataluña sólo tiene sentido si se encuadra en una estrategia de largo alcance. Que consistiría en, por una parte, demostrar al bloque social independentista que un partido como CDC no es una copia soberanista de ERC sino una formación con arrojo para desafiar al Estado, y, de otra, acreditar que el liderazgo de Mas puede superar -de hecho lo ha conseguido- al de Oriol Junqueras.

Tras el 9-N es perfectamente posible que una «lista del president» obtenga algunos cientos de miles de votos más sobre el millón cien mil obtenido hace un par de años. Es decir, en las actuales circunstancias, parece que el sorpasso de ERC no resultaría tan verosímil como auguraban las encuestas hace unas semanas. Si no hay lista conjunta, habrá lista de Mas y otras con un compromiso soberanista.

Como supondrá, querido lector, Pilar Rahola está con Artur Mas como las admiradoras de Jesulín de Ubrique, a un paso de tirarle el sujetador.

Lo cierto es que el proceso catalán está cada día más fuerte, que el capitán del órdago, president Mas, hoy tiene más autoridad que ayer, que la ciudadanía está más movilizada, que la presión emocional es más fuerte y que el número de catalanes que viven mentalmente fuera de España llega a una cifra histórica e ingente.

González Urbaneja (Republica.com) también asegura que Mas ha ganado y Rajoy ha perdido, pero lo hace con mucha más objetividad.

Artur Mas tiene estrategia y audacia, se ha colocado en una posición insurreccional, más allá de la Constitución y de las instituciones españolas, sin que nadie sea capaz de pararle.

El gobierno catalán es débil, no consigue ni siquiera sacar adelante un Presupuesto que no ha presentado en plazo, no tiene otra ocupación que empujar «el proceso» hacia la independencia, pero cuenta con más apoyos y aceptación en su territorio que el gobierno del PP en España. Rajoy no puede ni quiere aceptar el referéndum catalán por la independencia, pero ha tenido que tragarse algo que se le parece demasiado. Y no ha tenido respuesta, ni siquiera ha comparecido, como el gobierno de la RDA desapareció cuando los berlineses se atrevieron a cruzar el Muro.

Una salida para Rajoy sería convocar elecciones generales que articulen otra legitimidad democrática en España antes de que lo haga Artur Mas en Cataluña para componer una mayoría (aunque sea muy apurada) que abra la puerta a una secesión catastrófica para España y para Cataluña. Si las expectativas de voto del PP son bajas, lo más probable es que pasados seis meses sean más bajas. Más ganó el set del 9M, no ha ganado el partido, pero cuenta con la iniciativa.

Sin embargo, Salvador Sostres (El Mundo), siempre a contracorriente, cree que Convergéncia sigue galopando hacia el abismo. En su columna, primero dice que Franco cuidaba más las formas con los referendos que Mas.

Un recuento que no pongo en duda porque mi fe en la Humanidad es infinita, pero que dejó estampas impagables, como la de Quico Homs presidiendo una mesa en Taradell y Oriol Junqueras otra en Sant Vicenç dels Horts, pueblo del que es alcalde. Ni Franco en sus referendos mandó a Serrano Súñer a presidir una mesa electoral a su ciudad natal de Cartagena. Pero en fin, ¿cómo podría cualquier argumento inteligente competir con la delirante pretensión de que el 9-N triunfó la democracia en Cataluña?

Y luego expone la pinza que Convergencia quiere hacer con la CUP para debilitar a ERC.

Para el futuro no muy lejano habrá que tener en cuenta el fastuoso vídeo en que Artur Mas y el líder de la CUP, David Fernàndez, se funden en un abrazo. La primera idea es que el presidente de la Generalitat, en su propósito de conservar el poder a cualquier precio, es capaz hasta de entregarse a los antisistema, que son la principal amenaza contra cualquier idea de libertad: los votantes convergentes tendrán que recordarlo cuando sean llamados a las urnas. La segunda idea es el candor de estos chicos que van de working class hero y que luego comprarles sale más barato que el pienso de las gallinas.

Convergència, que ve cómo el tiempo pasa y los votos se le escurren, jugará irresponsablemente a hacerle la pinza a ERC con esos tontainas que van de íntegros. Es un misterio cómo le saldrá el invento.

RAÚL DEL POZO ACONSEJA A PODEMOS UNA ALIANZA CON IU

Raúl del Pozo (El Mundo)vuelve a uno de sus temas favoritos: Podemos. Hoy estudia la táctica política de Juan Carlos Monedero y parece que don Raúl insinúa la conveniencia de una alianza entre Podemos e Izquierda Unida.

Tuvo alguna relación con IU, pero ha tirado al aire la gorra gris de bolchevique y, como el zorro en la covacha, vigila un partido de profesores, no de torneros, un Podemos sin otras siglas para romper el techo de la izquierda. (…) Le pregunto que por qué la gente de IU ve en él al enemigo de cualquier aleación, fusión o fundición. Me contesta diciendo que tiene amigos y afinidades con el PCE, pero que ahora es un partido de viejos, que en Madrid se han hecho amigos de Florentino.

Sabe que IU tiene historia, bandera, sedes. «Pero ahora, en política dos más dos no suman cuatro. No queremos arrastrar lastres. El PCE tiene dos almas, una la del 78, otra la de los que quieren volar y no les deja la burocracia. Podemos no quiere ser la UVI de ningún partido. Hace un año nos miraban con desprecio». Podemos, la continuación del 15-M con otros métodos, cuece ideas, pero sus iconos son también viejos. Carece de pasado y también carece de sedes. La nueva iglesia aspira a vivir sólo del cepillo y así como la Iglesia auténtica posee templos hasta en la última aldea, IU y el PCE mantienen una infraestructura de la que carece Podemos.

Pero ellos levitan. Ni siquiera leen con atención una encuesta que indica que Podemos e IU ganarían las elecciones generales con el 34% de los votos, seis puntos por encima del PP y 14 por encima del PSOE. Yo no me la creo pero, o IU hace algo para renacer, o Podemos se la merienda.

La columna ridícula del día es para el geógrafo David Senabre López, que en una tribunita publicada en La Vanguardia y titulada ‘Ciudades felices’ reúne en tres líneas todos los tópicos del catalanismo más paleto: «Barcelona es mejor que Madrid».

Hace un año se publicaba la lista mundial de las diez mejores ciudades para vivir. Entre las tres primeras, Río de Janeiro, Sydney y Barcelona, en ese orden. Madrid quedaba en sexto lugar.

Cuando Pilar Rahola la lea, estoy seguro de que aumentará su excitación. Barcelona, tercera mejor ciudad del mundo y encima supera a Madrid. ¡Chúpate ésa, organillero! Supongo que Río de Janeiro será ideal para vivir siempre que tengas dinero suficiente para estar a salvo de la delincuencia…

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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