LA CLAVE DEL DÍA

Ignacio Camacho: «La ministra que no reparó en el cochazo aparcado en su propio garaje se había convertido en un pulpo varado en el de la Moncloa»

Lucía Méndez dice que Rajoy nunca olvidó que Ana Mato estuvo a su lado mientras las turbas rodeaban la sede del PP en 2004

Reverte aconseja al Papa que expulse al arzobispo de Granada y a varios cientos de sacerdotes

El machismo se ha convertido en la España socialdemócrata en que vivimos en una especie de sambenito que sirve para encerrar en las prisiones de la Inquisicón laica a todo el que molesta a quien dispone de sus quince minutos de fama, sea por obra del share o por obra del BOE.

Pablo Iglesias, que poco a poco empieza a bajar del olimpo al que le subieron las televisiones del plutócrata Berlusconi y el marqués Lara, ha recurrido al machsimo para tratar de cortar las preguntas al Incorruptible sobre la (presunta) corrupción de su pareja de hecho o compañera sentimental, ‘La Pasionaria de Rivas’. 

Ignacio Ruiz Quintano (ABC) hace la frase más divertida sobre la prepotencia del ‘Coletas’.

Maccio («ma non fanatico»), escribió un tenor napolitano, amigo de Maeztu, al rellenar la ficha policial en la aduana.

En Bruselas, el gran timonel Pablo Iglesias dicta una fatua por «machismo» contra una periodista que pregunta por la lucha contra la pobreza en Rivas de quien según todas las encuestas será nuestra próxima primera dama. -Machista. Eso es machista. Es decir, contrarrevolucionario. Con dos c… Aunque el machismo, como todo en esta vida, sea cuestión de fechas. En Rivas tiene su callecica Victoria Kent, que en las Cortes de octubre del 31 aconsejaba el apartamiento cuidadoso de las urnas a las mujeres, « porque no están preparadas para la política» (¡podían votar a los curas!), opinión que en la prensa del radical-socialismo, tan leído como el de ahora, le valió comparaciones con Concepción Arenal, Gertrudis Gómez de Avellaneda y sor Juana Inés de la Cruz.

Corrupción de España. Para no incurrir en machismo, apartamos a las mujeres. Para no incurrir en fascismo, apartamos a los progres (de izquierdas… y de derechas, que son los más). ¿Qué nos queda? Una multa de tráfico de Esperanza Aguirre y la invitación a Palacio del pequeño Nicolás, con quien anda entretenida la abogacía del Estado que debía ocuparse de la sedición catalana. ¿Qué país corrupto es ése?

Jorge Bustos (ZoomNews.com) compara la pretendida pureza de Podemos con la que aparenta tener todavía el PP.

El PP es el Partido Postigo. Un partido poseído de un pudor paralizante. Una formación de vírgenes y coadjutores a los que nadie les pidió tanta pureza, sino más bien que fijaran metas asequibles y las cumplieran. En su extremo opuesto se alza a Podemos, que emula al PP más de lo que le gustaría cuando reclama para los suyos tal arcangélico grado de doncellez que ni siquiera antes de pisar moqueta han podido sostenerlo.

CAMACHO: ANA MATO ERA UN PULPO EN EL GARAJE DEL JAGUAR

La noticia política del día es la dimisión o destitución de Ana Mato. Ya van dos ministros que se caen del Gobierno de Rajoy. Ignacio Camacho (ABC) compara a la megapija Mote sobre el que hay dudas respecto a su autor) con un pulpo.

Ni siquiera el pétreo aguante de Rajoy podía sostenerla un minuto más sin volverse sospechoso de amparo a conductas reprochables. No es tiempo de ambigüedades ni de casuismos ante una opinión pública hipersusceptible y saturada de abusos. Era la reputación colectiva del Gabinete la que estaba en entredicho. La ministra que no reparó en el cochazo aparcado en su propio garaje se había convertido en un pulpo varado en el de la Moncloa.

Sobre la incomprensible ministra y sorprendente ex-ministra, encuentro un par de columnas (bueno, páginas) interesantes escritas por sendas mujeres, aunque coinciden en motejarla como «niña».

Lucía Méndez (El Mundo) asegura que fue la «niña del PP», siempre protegida por un hombre.

El presidente protector nunca abandonaría a la niña que siempre fue Ana Mato. Primero, la niña de Aznar. Después, la niña de Rajoy. Siempre, la niña del PP.

Porque Ana Mato y el PP son la misma cosa. Ella nació para la vida adulta en el seno del partido, allá por el año 90, cuando Aznar empezó a hacer grandes las siglas. Creció como profesional de la política en el nido de Génova, 13 y se casó con el muchacho que ocupaba el despacho de al lado, Jesús Sepúlveda. Ambos formaron parte del equipo de confianza de Aznar en Valladolid -eran casi de la familia- y se trasladaron a Madrid cuando en el año 90, su jefe sustituyó a Fraga como líder del partido. Sepúlveda y Mato formaban una pareja ideal de fontaneros para cualquier líder.

Y propone una explicación para la confianza que en ella tenía Rajoy, pese a estar vinculada al aznarismo:

Después de la derrota de 2004, se retiró durante un tiempo al Parlamento Europeo y Rajoy -que nunca ha olvidado que el 13-M ella fue casi la única dirigente que permaneció dentro de una sede asediada por manifestantes- la devolvió a su seno, el aparato del PP en 2008.

En ‘La eterna niña’, Pilar Ferrer subraya sus relaciones con Aznar.

Su poder en el PP no puede entenderse sin el apoyo de Aznar, pero sobre todo, de Javier Arenas. Tras la etapa de Castilla y León, el matrimonio Sepúlveda-Mato se afinca en Madrid y fraguan su poder en la organización del partido. Es entonces cuando se constituye la poderosa Secretaría de Organización, controlada por completo por Arenas.

Sea como fue, Ana Mato, la fiel escudera de Aznar, se granjeó la total confianza de Mariano Rajoy. Nunca creaba problemas y, encima, resolvía los que podían surgir, dicen los cuadros dirigentes de Génova.

Nadie entendió su nombramiento como ministra de Sanidad, y mucho menos en el sector. No obstante, todos reconocen que ha sido trabajadora y lo ha intentado. Pero el fracaso de su gestión era un clamor y su salida un cese anunciado. Con Ana Mato, cae el último eslabón del «aznarismo», pero también una persona muy cercana a Rajoy. Hace tiempo, al estallar el «caso Gürtel», muchos en el partido, así lo demandaban.

Fernando Garea (El País), menos malintencionado que Ferrer, no se centra tanto en Aznar como en Rajoy.

Ella nunca fue de Rajoy, sino de Aznar, pero fue recuperada en 2008 por el líder del PP como vicesecretaria general de Organización y Electoral para encargarse de nuevo de la fontanería del partido. Y ahora era muy de Rajoy. Era la línea de continuidad de Aznar a Rajoy, casi la única que queda de aquella época. Cayeron Rato, Cascos, Acebes… solo quedaba ella en primera fila, además de Rajoy.

CON RUBALCABA NO SÓLO EL PP, TAMBIÉN EL PSOE VIVÍA MEJOR

Y ya que hablamos de Aznar… Pablo Sebastián se empeña en que Rajoy haga no sólo crisis de Gobierno, sino que convoque un congreso extraordinario. Además, en la columna que firma en Republica.com como Marcello se pregunta por qué José María Aznar está tan callado cuando el ‘Pequeño Nicolás’ se presenta como un chico de FAES y cuando una de sus creaciones políticas, Ana Mato, aparece en el proceso de Gürtel.

¿Qué ha pasado con ‘los principios y los valores’ de Aznar? Cabe pensar que, dada su amistad con Pedro Arriola el correo secreto de Rajoy le pidió a Aznar que no calentara el patio porque creían que Mas se apartaría de la consulta durante el 9N.

Pues bien, hubo consulta el 9N, Rajoy se escondió hasta el día 11 en el que no dijo ni ‘mú’, el Fiscal General, Torres Dulce, actuó por su cuenta y puso firmes a los fiscales catalanes en la Junta de Fiscales, y José María Aznar permaneció callado sobre el desafuero consumado de Artur Mas.

Callado y confundido mientras escuchaba estupefacto las alucinaciones del ‘pequeño Nicolás’ y de su pretendida amistad con los Aznar (Ana Botella ahí incluida), su colaboración en FAES y sus visitas a la mansión aznarí de Guadalmina, donde Nicolás le hablaba a ‘Jose’ de tú, e incluso le increpaba sobre ciertas actitudes políticas, como decía el pájaro loco en Telecinco.

Y por si algo le faltara a José María, estalla el auto final de la apertura de juicio del caso Gürtel y el juez Ruz señala a Ana Mato como beneficiaria de las corrupciones de su marido Sepúlveda, y la ministra de Sanidad, ella sí muy amiga de los Aznar, se ve obligada a dimitir.

Claro, en medio de semejante huracán del PP que no cesa, y en el que nadie sabe lo que aún está por salir ¿qué puede decir Aznar? No lo sabemos pero algo sí que debería decir.

Viejo zorro, Raúl del Pozo (El Mundo) no dice lo que quiere, sino lo que dicen otros que quieren.

Algunos dirigentes del PP, hartos de la tiranía de la tecnocracia, están pidiendo un nuevo Gobierno de políticos para evitar el crac de las municipales.

Por cierto, ¿adivina, querido lector, quién asume el departamento de Sanidad hasta que la semana que viene Rajoy nombre un nuevo ministro? Soraya Sánez de Santamaría.

Para concluir con las columnas dedicadas a los entresijos del PP, traigo la de David Gistau (ABC), que levanta acta de que Rajoy le espetó a Sánchez que él, con Rubalcaba, vivía mejor.

Ayer, el presidente sólo pegó dos respingos. Cuando lo acució, por consentir el 9- N, Rosa Díez, que conserva intacta la capacidad de desquiciar al Dalai Lama. Y cuando le pegó a Pdro Schz un sopapo que hizo saltar de su nombre un par de consonantes que aún andarán buscando como si fueran lentillas: «El PSOE estaba mejor con Rubalcaba que con usted». Resulta que Rajoy añora a Rubalcaba. Añora a sus coetáneos, gente de cuando Anquetil, ahora que el salto generacional le está cambiando las reglas del juego hasta hacérselo menos reconocible. Con lo que han fingido odiarse, Rajoy y Rubalcaba, y ahora resulta que a lo mejor mantienen citas secretas en sórdidas habitaciones de motel en las que se sacan la nostalgia librando solos debates parlamentarios adúlteros.

¿CORTARÁ RAJOY EL CHORRO DE DINERO A ARTUR MAS?

La tabarra catalana para mojarla en el café… Hallo en la columna de Fernando Ónega (La Vanguardia) un reproche a Artur Mas que no he visto en sus pretorianos Pilar Rahola y Francesc-Marc Álvaro: que lleva tres años sin gobernar.

presenta a un Artur Mas monotemático, a quien no se le escucha una palabra sobre empleo, bienestar, sanidad o educación. Todo queda relegado al paraíso que vendrá después de la independencia. Y ello nos sitúa ante una situación cómica: parece que Mariano Rajoy quiere encargarse de gobernar lo diario, del pago a los proveedores o del mantenimiento de los servicios públicos. Así lo dijo ayer el presidente. La Generalitat está únicamente para gestionar la hoja de ruta, que, por cierto, es la imagen que tienen y transmiten muchos líderes de opinión fuera de Cataluña.

Dolores Garcia (La Vanguardia) reconoce la ilegalidad del plan de Mas y recuerda que Rajoy podía secar el crédito a la Generalitat, con lo que ésta caería en quiebra, pero deshace ese miedo. ¿Sabe, lector, cuántos funcionarios tiene la Generalitat? ¡160.000! Y dicen que están oprimidos.

Si Rajoy continúa en la senda legalista, no sería de extrañar que intentase una impugnación de unas elecciones que se plantean como un plebiscito, aunque se arriesga a dar una imagen internacional muy negativa. La reacción del Gobierno central es una auténtica incógnita, pero no hay que olvidar que el Govern de Catalunya se financia en estos momentos a través del crédito del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Si Rajoy decidiera cerrar el grifo, la tesorería de la Generalitat apenas aguantaría y las nóminas del sector público (unas 160.000 personas) estarían en riesgo. Al Gobierno español tampoco le saldría gratis: la quiebra de la autonomía más relevante en términos de PIB no dejaría indiferente en Bruselas ni Berlín

En El País, los progresistas siguen encastillados en que lo mejor que se puede hacer frente a la rebelión de Mas es ceder y no aplicar la ley, ese artificio burgués.

Jospe Ramoneda reconoce que Mas ha recuperado la iniciativa, mientras Rajoy carece de «credibilidad».

Artur Mas se sitúa en el centro del conflicto y planta cara a Rajoy, que pretende seducir a los catalanes con un solo argumento: sólo los desvelos del Gobierno español salvan a Cataluña del desgobierno. Muy pobre para un líder sin credibilidad, que viene a predicar en un territorio que él mismo definió como extraño al decir que no sabía quién mandaba allí. Mas acelera y gana tiempo a la vez, metiéndose a pleno ritmo en año electoral. Las vías de pacto con España se cierran. Y él se refuerza sabiendo que probablemente Cataluña votará con más de una lista soberanista. El plan de Mas hay que situarlo en el cambio de escenario después de la maratón electoral de 2015. Se trata de aprovechar el desconcierto español para llegar al día después con ventaja, es decir, con Cataluña un poco más cerca de la salida.

Y el ex diputado comunista, que ahora pasta en las verdes praderas del PSOE, Nicolás Sartorius trata de convencernos de que nos tenemos que hacer federales aunque eso no disuada a los separatistas de romper España.

Se objeta que una España federal no contentaría a los independentistas y, entonces, ¿para qué cambiar? No se debe hacer la reforma para dar ventajas a nadie o para calmar descontentos particulares. El nacionalista encastillado nunca se contentará, pero sí podemos ampliar mucho la base de apoyo de los que quieren una solución razonable a un problema real y hoy no ven una propuesta alternativa que dé respuesta a sus aspiraciones.

Me pregunto entonces para qué sacó El País esa portada la noche del 23-F en que aseguraba estar con la Constitución… Total, para lo que sirve.

Arcadi Espada (El Mundo), que ha expulsado de su cuerpo los virus humanitaristas que lo debilitaban, como decía haber hecho Josep Pla, le exige al Estado, o sea al Gobierno, o sea a Rajoy, que se ponga frente a los nacionalistas.

El Estado español no debe olvidar cuántas veces, y cuán irresponsablemente, les dijo a los partidarios del referéndum de autodeterminación: «Preséntense a las elecciones con un programa independentista y veremos». Bien. Está a punto de verlo.

Un Estado no puede observar pasivamente cómo en una parte sustancial de su territorio prenden activa carta de naturaleza las ideas malignas, las fábulas desintegradoras y los ideales antidemocráticos. Los españoles están a un paso de ver adónde lleva la contemporización con el nacionalismo. En realidad se trata de una experiencia inédita en su historia. Le correspondería una respuesta del Estado también inédita. La de decir a los ciudadanos que los nacionalistas no encarnan ni la verdad ni la democracia ni la modernidad, y que la única lección que pueden dar al resto de los españoles es la de la xenofobia y la deslealtad.

Hombre, inédita no, estimado Arcadi, que algo muy parecido ya ocurrió en el Imperio austrohúngaro, modelo de tanto despistado, como el pobre Ernest Lluch.

DAVID TRUEBA DECLARA SU ADMIRACIÓN POR JAVIER AYUSO

Jorge Martínez Reverte usa su columna en El País para pedir la destitución o dimisión del arzobispo Javier Martínez.

Yo quiero dar las gracias al Papa por haberse apuntado al lado de los buenos, pero el suelo de las iglesias amenaza con cubrirse de poderosos que no merecen el perdón. El mal, como dice Martínez, hay que erradicarlo absolutamente. ¿Por qué no dimite Martínez? Sólo con su marcha y la de unos cuantos cientos más estaremos seguros de que la Iglesia quiere limpiarse.

Habrá que recordarles a nuestros curas que la condena más fuerte de Cristo fue la dirigida a los pederastas: «Al que escandalizara a un niño más le valdría atarse una piedra de molino al cuello y echarse al mar». Con ellos Cristo no mostró ninguna piedad ni les ofreció posibilidad de redención.

Martínez, piénsatelo.

Gabriel Albiac (ABC) se ríe ante el escándalo de algunos por las últimas declaraciones del presidente de Turquía, Tayyip Erdogan, tan amigo de Zapatero, sobre la desigualdad de las mujeres.

No hay reproche que hacer a un Erdogan, que siempre compareció en público con su cónyuge ataviada conforme los preceptos del Profeta. Y que jamás dejó ambigüedad sobre el uso de las mujeres en tierra coránica. Su solemne declaración del lunes sólo explicita lo obvio para un gobernante que aspire a ajustarse al Corán. Ningún musulmán digno podría contradecir las inequívocas palabras del presidente turco: «Hombres y mujeres no pueden ser tratados igual, porque eso va contra la naturaleza humana… Su carácter, sus hábitos y su físico son diferentes… No podéis poner en pie de igualdad a una mujer que amamanta a su hijo con un hombre… No podéis pedirle a una mujer que haga todos los tipos de trabajo que un hombre hace, como si estuviera en un régimen comunista… Es algo que va contra su naturaleza delicada».

Alá es grande. Y Turquía será parte de Europa en pocos años. Unos ochenta millones de europeos nuevos. La mitad de ellos, mujeres. Delicadas. E inferiores. Alá es grande…

La columna ridícula se la gana David Trueba (El País). El cineasta dedica la suya al niño Nicolás y como su entrevista en Telecinco multipló por 27 el número de espectadores de su última película le sale el vengador. Primero tropiezo con un neologismo que hace que se me caiga el cigarrillo en el café: «Aquel niño en los mítines atraía la atención subgrupal» (sic) y luego, como buen progre, sale en defensa de los suyos, en este caso de Javier Ayuso, pese a sus ervicios a la Monarquía y a las finanzas:

En un preciso artículo de Javier Ayuso conocimos el modo de operar del trilero, con carambola a dos bandas, donde a uno le habla del otro y así imposta una relación.

Bueno, ya hemos visto que Ayuso quedó en ridículo cuando Catalina Hoffmann demostró que ella había ido sola a la recpeción real (noticia que no ha dado El País) y La Vanguardia publicó que el chaval se reunió con miembros del círculo de la familia Pujol.

Mucho más perspicaz que Ayuso y Trueba es Alfonso Ussía (La Razón), quien deduce que mcuhas cosas no cuadran en la versión que el primero y El País quieren convertir en oficial.

Además de osado, mentiroso, hábil y convincente, hay que tener padrinos. No quiero decir con esto que los engañados sean responsables de los delirios de grandeza y los mejunjes económicos del engañador, pero es inimaginable que un elefante irrumpa en una cacharrería en la que no hay cacharros, y rompa los cacharros. No son mocuelo de pavo ni cuesco de colibrí los que han picado en el anzuelo del joven ambicioso. Ha conseguido que el Partido Popular, el CNI y hasta la Casa Real emitan comunicados negando su vinculación con el púber fantasmón. Se anuncian hasta querellas, y comienzan a ver la luz historias de chantajes y amenazas. Semanas atrás elogié su osadía e imaginación, pero los siguientes capítulos de la historia me obligan a ser más prudente y preventivo.

 

 

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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