OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Rajoy confiesa en la Copa de Navidad que le pidió a Rubalcaba que no se fuera

David Gistau conjetura que Soraya eliminó ritos militares en Afganistán para acallar los rumores sobre su acumulación de poder

Rajoy y su Gobierno deben andar con cuidado en el ‘caso Pujol’ porque ya se apreció su vista gorda con el 9-N

Para mí Victoria Prego es una especie de termómetro del desprestigio o la legitimidad del régimen político. Si la Heidi de la Transición atiza con la escoba o con la pluma a los partidos o a los políticos que han gobernado España desde hace casi 40 años, mala cosa. ¡Cómo estarán los que sólo conocen de Rajoy, Zapatero y la Monarquía los impuestos y el paro!

Este 17 de diciembre de 2014, Prego la emprende en El Mundo con los catalanes, porque, a pesar de las corrupciones que están saliendo de la familia Pujol y de su partido, CiU, les siguen votando. Como si fueran paletos andaluces casados con el PSOE de las paguitas y Canal Sur.

Estos (estafadores) de Cataluña llevan toda la vida vendiéndonos que trabajaban para «fer pais».

Lo que mueve a la estupefacción es que ahsta el momento los catalanes no den muestras en los sondeos de una voluntad decidida de arrasar con esos políticos que han hecho de Cataluña un prtetexto para sus negocios sucios. No se registran índices de supina indignación como sí se registran en el resto de España. Y es porqyue el tema que les mantiene encandilados es el de si Cataluña va a ser o no independiente. Ése es el alpiste que los malhechores han esparcido entre la población para manenerla entretenida mientras ellos engordaban sus arcas con el dinero de todos.

SEBASTIÁN EMPLAZA A RAJOY A QUE EL ESTADO INVESTIGUE A PUJOL

La lectura de la columna Antoni Puigvert en La Vanguardia me apunta al bando de Prego, porque la primera es un compendio de los tópicos catalanistas sobre ‘Madrit’: las castas incompetentes.

En España manda una élite que se cree tan competente como la francesa, pero que está a años luz de la clarividencia, la preparación y la despolitización francesas: el AVE y la política de infraestructuras; la desastrosa política del Banco de España; el solipsismo judicial; el fiasco monumental de la política energética; la incomprensión con que los órganos reguladores se relacionan con la economía productiva; la inexistencia de un proyecto internacional para Latinoamérica… Ha fracasado casi todo lo que depende de los célebres cuerpos de la alta Administración española. Pero este fracaso, siendo tan determinante, es el más silenciado de la España actual. No puede ser casualidad: un factor esencial de la crisis actual es la impermeabilidad de los altos cuerpos del Estado español al control democrático y, a la vez, sus opacas pero colosales ramificaciones económicas y mediáticas.

Y ahora la conspiración.

La única renovación estructural de la que nunca hablan los moderados españoles es la más urgente y necesaria: la reforma de la Administración. No es extraño que la gran prensa de Madrid señale siempre con grandes altavoces los males periféricos. Cada vez que un fiasco autonómico es puesto en evidencia, se consolida el blindaje de un poder invisible que ni siquiera Podemos osa cuestionar. El pleito entre Cataluña y España también se puede leer así: muchos emprendedores catalanes quizás no desean la independencia, pero no pueden soportar la prepotencia de unos poderes intocables.

Pero Toni, ¿cómo te atreves a hablar de castas, oligarquías y burocracias fracasadas o «extractivas», que es lo que te pone, cuando vives entre los Pujol, el ‘conseller en cap’ de Pujol, el 3%, Mónica Terribas y todos los mal llamados empresarios que chupan del Diario Oficial de la Generalitat? Lo que no te perdono es que me haces defender a los abogados del Estado.

En la columna de Jaime González (ABC) se puede hallar un punto de acuerdo con Puigverd sobre la incompetencia de esas elites funcionariales españolas, ya que reprocha a Hacienda que no rastrease la fortuna de los Pujol, aunque añade que esa falta de diligencia la causó el poder político.

La Agencia Tributaria, un sabueso de fina pituitaria capaz de oler el desvío de un céntimo de euro, perdió el olfato hasta el extremo de no agitar ni el rabo. Se echó a los pies del clan como un perrillo faldero y allá que se quedó dormido treinta años, mientras los distintos Gobiernos le pasaban la mano por el lomo al nacionalismo y lo engordaban con los recursos de todos. Si Hacienda hubiera seguido el rastro del dinero, el paraíso de los Pujol habría sido precintado hace décadas, pero la estabilidad institucional aconsejaba mirar para otro lado y dejar que la familia siguiera amasando millones. Cada vez que el nacionalismo aireaba el mantra de «España nos roba», se ensanchaban las propiedades de los Pujol-Ferrusola, titulares de un especialísimo salvaconducto que les mantenía blindados en una fortaleza donde a la ley no se le permitía cruzar el umbral de la puerta.

El digital Republica.com ha cambiado su diseño, que a mí me parece peor que el anterior, sin su carácter. Quizás me acostumbre con el paso de los días, pero esta mañana es confuso y, sobre todo, vulgar. Sobre la corrupción de los Pujol Pablo Sebastián reclama al Gobierno de Rajoy que ponga al Estado al servicio de los ciudadanos, se olvide apaños y haga investigar a los Pujol.

Pues bien, vamos a ver qué ocurre el próximo día 27 de enero y que hacen al respecto la Fiscalía y la Abogacía del Estado que deberían de personarse y actuar en defensa de los fondos defraudados al Estado, no vaya a ser que la Abogacía del Estado y la Fiscalía, muchas veces ausentes en los casos de los poderosos cuando no del lado de sus abogados -como ocurre con la infanta Cristina-, solo se van a personar en el caso del ‘pequeño Nicolás’.

Lo que de ser cierto estaríamos ante una doble sospecha: la de que el poder judicial de turno protege a los poderosos y solo persigue a los débiles; y la que se refiere a presuntas negociaciones secretas -como las celebradas por Pedro Arriola en Barcelona en vísperas de la Consulta del 9N – entre ciertos representantes del Gobierno de Rajoy y del presidente Mas, para ver si se le pone punto final al proceso independentista catalán a cambio de ventajas fiscales para Cataluña, y judiciales para los responsables de la Consulta que fue ilegal y para los jefes de la corrupción catalana, ahí incluidos los Pujol.

Y que se anden con mucho cuidado el presidente Rajoy, su Gobierno y el PP, porque hemos apreciado su ‘vista gorda’ y desistimiento legal durante la Consulta del 9N, la que todos ellos prometieron que no se iba a celebrar. Algo que, todavía medio tapado en los grandes medios de comunicación y por el PSOE -que estaba implicado en la operación- provocó un profundo malestar en toda España y especialmente en Cataluña y entre los votantes del PP.

LOS LEGIONARIOS DE SORAYA SÁENZ DE SANTAMARÍA

Este Madrid de 2014 me recuerda mucho al de 1980, cuando  Juan Carlos I, Felipe González y los críticos de la UCD enredaban con sus Gobiernos de concentración y sus conspiraciones de salón contra Adolfo Suárez, mientras ETA asesinaba a 100 personas y la economía se despañaba. Ahora los temas de conversación son el poder que está adquiriendo Soraya Sánez de Santamaría y la retirada de Mariano Rajoy.

David Gistau (ABC) llama la atención sobre la ausencia de ritos militares en la visita de la vicepresidenta a las unidades militares en Afganistán.

Durante su visita a las tropas estacionadas en Herat, la vicepresidenta hizo que suprimieran algunas costumbres castrenses tales como el homenaje a los caídos o el paso de revista. En las fotografías abundan instantes más entrañables que marciales: sonrisas, relajación, colegueo, mujeres de uniforme que pasan consulta en el hospital, y Sáenz de Santamaría llevando abierta una de esas chupas con remoto aire militar que están de moda en ese fragante país de Nunca Jamás para efebos lampiños que es Abercrombie & Fitch. Antiheroísmo de clase media, sin pompa ni liturgias, sin palabrotas posibles, como corresponde a este tiempo distópico en el que hasta la Legión tendrá que aprender a desarrollar sentido de pertenencia sin recurrir al tradicional «mecagüen».

Y tras el prólogo, la conjetura.

Los periodistas desplazados a Herat manejan otra hipótesis. Creen que Sáenz de Santamaría evitó la parte ceremonial porque está tratando de bajar el perfil para neutralizar las conjeturas sobre su acumulación excesiva de poder y no le conviene ahora aparecer ante otra tropa cuadrada además del grupo parlamentario popular. Es decir, que la vicepresidenta temería de repente ser percibida como un «dux bellorum», como Julio César pellizcando lóbulos durante la revista de la Legio X, su favorita, antes de desafiar el mandato senatorial introduciendo gente de armas en el perímetro prohibido.

Y, mientras, Rajoy con una copa de vino en la mano y soportando los chistes pésimos de Ignacio González en la cena de Navidad del PP de Madrid. Sin sospechar siquiera, y sin un Catón que lo advierta de ello, qué dimensión está cobrando de repente el rumor de que en el PP hay una tímida conjura para que el partido pegue ya un vuelco generacional que lo incorpore a las inercias regeneradoras de la época.

El País hoy viene tan plano en Opinión como una tabla de planchar. Enhorabuena a Antonio Caño por hacer un periódico cada vez más franquista, sin voces que molesten los desayunos de Juan Luis Cebrián. De las firmas habituales, sólo me parece destacable David Trueba, y porque da la razón a Gistau en su hipótesis de que la vicepresidenta quería evitar en Afganistán una imagen de Isabel la Católica, y que me perdone doña Soraya la Laica, con sus tropas.

Ver a la vicepresidenta Soraya Sáenz el mismo día en la visita navideña a los soldados españoles desplazados en Afganistán, ayuda a disparar la rumorología que la sitúa deshojando la margarita entre seguir siendo la cabeza gestora del Gobierno o convertirse en cartel electoral local.

Y abono de la teoría del retiro de Rajoy es su confesión de que echa de menos al socialista Rubalcaba, el que afirmó que «España no se merece un Gobierno que miente» el 13-M, con el entonces candidato del PP encerrado en su sede por la chusma. Según Antonio Casado (ElConfidencial.com), Rajoy le pidió a Rubalcaba que no se marchara: «No me dejes, Alfredo».

Aunque no lo dijo con esas palabras, quienes rodeábamos al presidente en la tradicional copa de la Moncloa entendimos la contrariedad de Mariano Rajoy por haber perdido un interlocutor en temas de Estado. Nos hace creer que no lo lleva bien, y a lo mejor es verdad.

Incluso tuvo en su día el cordial atrevimiento de pedirle a su antiguo adversario político, cuando Rubalcaba le anticipó su intención de hacer mutis por el foro, que no se fuera, que se lo pensara mejor, que no había motivo para la espantada. Así nos lo confesó ayer a un corrillo de periodistas sedientos de novedades, más allá de su ruptura con los habanos.

Nos queda la duda de si los elogios a balón pasado del presidente al exlíder socialista expresan un cierto aislamiento generacional tras el abandono casi sincronizado del jefe de la oposición y el rey don Juan Carlos, o responden a esa inercia nacional que nos vuelve tan generosos en los obituarios y en las despedidas políticas.

CURRI VALENZUELA, JUGLAR DE LA VICEPRESIDENTA

Otro asunto cautivador es la vida del ‘pequeño Nicolás’. José Oneto (Republica.com) la considera «una de las historias más apasionantes y confusas de los últimos años, en la que al parecer hay espionaje, engaño, mentiras, e incluso sexo…».

Este martes han prestado declaración el empresario Javier Martínez de la Hidalga, y su esposa Rosana Tarrero, los primeros que fueron estafados por el pequeño Nicolás cuando éste les convence de que la finca La Alamedilla, en los Montes de Toledo, una finca de 2.000 hectáreas, con un Palacete de más de dos mil metros cuadrados, puede ser adquirida por el Estado para reuniones privadas del Gobierno y de Su Majestad el Rey.

Curri Valenzuela (ABC), se apunta al Batallón de la Guardia de la Moncloa y recuerda que quien hace detener a Francisco Nicolás es el brazo derecho de Soraya. ¡Qué buena es!

A Francisco Nicolás Gómez Iglesias no le gusta que se le conozca por «el pequeño Nicolás» y siempre que puede recuerda que hasta que se hizo famoso todos sus allegados le conocían como «Fran». Pero él mismo se puso el apodo diminutivo cuando se dirigió a un empresario del transporte hace un par de meses para proponerle un negocio que a éste le pareció sospechoso entre otras cosas por la corta edad de quien se presentó como integrante del gabinete de la Vicepresidenta del Gobierno. Así se lo hizo saber, pero el popular embaucador, que tenía respuesta para todo, le espetó: «Es que soy el más joven, Soraya me llama «el peque»».

El empresario, incrédulo, llamó a la directora del Gabinete de la vice, María Pico, para contárselo y le facilitó el teléfono del suplantador. Pico se puso en contacto con él, comprobó personalmente que se hacía pasar por miembro de su equipo y de ahí nació la detención del hoy procesado. En Moncloa ya saben que su «peque» había copiado la firma de Sáenz de Santamaría de documentos oficiales y falsificado el logotipo de la Vicepresidencia en papel que usaba en su correspondencia, en algunos casos muy chapuceramente: A Jaime García Renovales, subsecretario de Presidencia, le tenía grabado como secretario de Estado.

URBANEJA: UN 25% DE LOS VOTANTES DEL PSOE SE PASAN A PODEMOS

Tabarra Podemos. ¡Ya les gustaría a Santiago Abascal de Vox, a Albert Rivera de Ciudadanos y Rosa Díez de UPYD tener la cuarta parte de cobertura mediática que tiene Pablo Iglesias… que encima no es ni concejal!

Federico Jiménez Losantos (El Mundo) explica las similitudes entre Pablo Iglesias y su camarilla con Lenin y sus bolcheviques: «una flexibilidad total en los medios y una inflexibilidad absoluta en los fines». Y por ello, Iglesias está dispuesto a pactar con los separatistas catalanes, al igual que Lenin pactó con los alemanes y los austriacos la entrega de Ucrania, Bielorrusia, Finlandia y los países bálticos para asentar la Revolución.

El segundo paso, esencial, para llegar al Poder en España, recuerda al tren blindado que el Káiser le puso a Lenin para minar la retaguardia de los ejércitos del Zar. Es el viaje de Iglesias a Barcelona con la responsable de plurinacionalidad (?) de Podemos, no para apañarse con Colau o las CUP, sino para sellar con ERC y Mas el acuerdo que haría de Podemos el partido de la independencia catalana en Madrid. Pero este pacto, entre el de San Sebastián de 1930 y el de Perpiñán del 2000, merece comentario aparte.

A ver qué nos cuenta don Federico, aunque lo escucharemos antes en Es.Radio.

En la columna de Fernando González Urbaneja (Republica.com) aparecen unos datos sobre los pozos electorales de los que bebe Podemos.

ese sector del PSOE (se calcula que una cuarta parte de su electorado) que, en un momento determinado, puede decidirse por votar al partido de Pablo Iglesias y abandonar a las siglas que han estado votando desde hace prácticamente treinta años. Eso, junto con el abandono del electorado del PP, seria los dos factores claves de la ruptura del bipartidismo.

RAÚL DEL POZO AÑORA UNA IZQUIERDA QUE NO ODIE A ESPAÑA

Y ahora una miscelánea de asuntos.

En una tribuna en El País, Ignacio Vidal-Foch repasa las responsabilidades de la izquierda socialista en el auge del separatismo catalán.

Lo significativo del pacto Maragall-Carod es que rompió un tabú: «Ser de izquierdas» o «ser progresista» quería decir hasta entonces, por lo menos aquí y entre otras cosas, desdeñar el chovinismo, pensar en términos de la comunidad humana internacional, aspirar a cierto «cosmopolitismo» de los derechos y del espíritu (un concepto que provoca urticaria entre la gente que ama sus «raíces», su «pertenencia», su «identidad»). El nacionalismo era por definición rancio y sólo aceptable para los cínicos, para los carlistas y para cuatro frikis. Maragall, coronado como príncipe de la modernidad municipal en 1992, rompió ese tabú. Él desempolvó la palabra «patriota» como elogio… para aplicárselo, además, a Jordi Pujol. Después de 23 años de nacionalismo conservador instauró un nacionalismo de izquierdas cuya primera tarea fue redactar un nuevo Estatuto de Autonomía divisorio, conflictivo, que nadie le había pedido y del que él mismo dijo: «Ya tenemos una nueva Constitución, una nueva ley fundamental en Cataluña», en la cual, qué bien, «el Estado tiene un carácter meramente residual».

Pese a las lecciones recientes como la que cuenta Ignacio Vidal-Foch, Raúl del Pozo (El Mundo), a sus años, no pierde la esperanza de que surja una izquierda política e intelectual que no desprecie a España ni a lo español.

Ya llegará el momento en el que la izquierda recupere aquella pasión por España de la izquierda de la República. De momento, que se enteren cómo engancha la Historia: a Isabel le sucederá en la parrilla Carlos V.

Ese desprecio a nuestra Historia, en la mayoría de los casos, es ignorancia. Creen que la cultísima Isabel iba de fanática. Las cortes renacentistas eran muy cultas. Isabel de Inglaterra, estando prisionera en la torre de Londres, escribió un ensayo sobre Séneca. En la corte de Isabel la Católica ocurría algo parecido. «La reina se dio al trabajo de aprender letras latinas. […] Y alcanzó en tiempo de un año -escribe Fernando de Pulgar- a saber en ellas tanto, que entendía cualquier escritura latina». Durante su reinado estalló el Renacimiento español: Antonio de Nebrija publica la primera Gramática y Fernando de Rojas escribió La Celestina.

Querido Raúl: ya escribió César Alonso de los Ríos que desde los años 70, con los Pepitos Bergamín y los Goytisolos, la izquierda odia a España. Es un contraste con las izquierdas de Italia, Francia, Alemania y Gran Bretaña (donde el laborismo se opuso a la independencia de Escocia), pero es así.

En una columna contra el culto del PP a la bicicleta, Ignacio Ruiz Quintano (ABC) se une a los lamentos de Raúl del Pozo por la ignorancia de nuestra historia.

No hay una biblioteca dedicada a Bernal Díaz del Castillo, autor de lo que Madariaga tenía, con razón, por el verdadero Quijote, pero la alcaldesa inaugura otra biblioteca dedicada a Gabriel García Márquez, Gabo, porque a ella le gusta leer en agosto «El amor en los tiempos del cólera» a la hora de la siesta.

SI BANKIA HUBIERA QUEBRADO, HABRÍAMOS CAÍDO EN UNA SIMA

Ignacio Camacho nos revela en ABC las explicaciones del ministro Luis de Guindos sobre la necesidad de que el Estado cubriese el agujero de Bankia.

«¿Bankia? Mira, yo en el 2011 no estaba en el Gobierno, punto uno. Punto dos: cuando llegué el Banco de España me dijo que Bankia estaba bien. Luego una dirigente iraní del FMI me advirtió que había un agujero notable. Y me lo repitieron Lagarde, Olli Rehn, Draghi. Nos arrastraba al hoyo, cuestionaba todo el sistema financiero y la credibilidad del país. Bankia nos pudo llevar al rescate global, y lo evitamos interviniéndola con el préstamo. Y punto tres: si la hubiésemos dejado caer, el retroceso del PIB habría sido de ocho o diez puntos en vez de dos. A quienes critican el rescate de Bankia los quisiera yo haber oído si la dejamos hundirse».

En La Vanguardia encuentro la columna ridícula del día la firma su director Màrius Carol. Su billete es un reproche a un corrupto que iba de puro por la vida. Como ya habrá adivinado, querido lector, no es Jordi Pujol, sino el socialista Juan Pedro Hernández Moltó, ex presidente de la caja de ahorros de La Mancha.

Juan Pedro Hernández Moltó, quien fue diputado socialista, alcanzó cierta celebridad por haber pronunciado la frase: «Señor Rubio, míreme a la cara. ¡De frente! Me recuerda, ¿no?». La pronunció en la comisión de Economía del Congreso, donde hizo un verdadero tercer grado al entonces gobernador del Banco de España, de eso hace poco más de veinte años.

Ahora el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz atribuye precisamente a Hernández Moltó delitos de administración desleal y falseamiento de cuentas por su gestión como presidente de Caja Castilla-La Mancha (CCM). Él y su ex director general Ildefonso Ortega deberán pagar 138,2 millones de fianza por el agujero ocasionado. CCM fue la primera entidad en ser intervenida por la crisis.

Aquel hombre que apelaba a la mirada del exgobernador es hoy observado con la misma desconfianza. Los discursos morales hechos por personajes de dudosa ética acaban resultando la primera condena. O si se prefiere, su propia medicina.

Anda, Màrius, recupera algo de la esencia del periodismo de raza y escribe uno de tus billete sobre los Pujol-Ferrusola.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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