LA CLAVE DEL DÍA

El País pide «prudencia» antes de atribuir a Cristina Kirchner la muerte del fiscal Nisman

ABC destaca que los suicidios de personas enfrentadas a los Kirchner se han convertido "en una serie recurrente"

El Mundo compara a Argentina con una república bananera

La aparición del fiscal argentino Alberto Nisman, que investigó durante diez años el atentado contra la AMIA, con un tiro en la cabeza justo la víspera de declarar en el Congreso sobre sus acusaciones a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su Gobierno de pactar con Irán el encubrimiento, ha impresionado a la prensa española.

ABC, El País y El Mundo publican este 20 de enero de 2015 sendos editoriales sobre tan ‘oportuna’ muerte. El periódico progresista, con importantes intereses en Argentina, pide «prudencia» antes de señalar la responsabilidad del Gobierno peronista.

Por el contrario, ABC y El Mundo no son tan prudentes. ABC destaca que otras personas enfrentadas a los Kirchner han acabado suicidados y El Mundo afirma que Argentina está cada vez más cerca de una «república bananera».

La Vanguardia, periódico tan volcado en la información internacional, editorializa sobre la desigualdad económica mundial y sobre la construcción de un nuevo hotel en la Diagonal.

EL PAÍS

La prudencia obliga a no sacar conclusiones precipitadas; pero ni la imagen de Argentina ni, sobre todo, la memoria de las víctimas de la AMIA merecen que la verdad siga oculta y que ocurran hechos como la extraña muerte de Nisman, que arrojan más confusión y sospecha al drama. El Gobierno y la justicia tienen la obligación de aclarar las circunstancias del fallecimiento del fiscal. Y de encontrar -y aplicar la ley- a los autores del atentado contra la AMIA.

ABC

Esta versión «kirchnerista» del peronismo ha preferido abusar del poder y aplastar cualquier amenaza, un comportamiento que transmite a la sociedad una sensación de impunidad de sus dirigentes y la imagen de que las instituciones se rigen por códigos mafiosos, similares a los de los delincuentes. Los argentinos no se extrañan de que los suicidios -supuestos o no- de personalidades cuyos intereses entran en conflicto con el poder se hayan convertido en una serie recurrente.

Aunque en realidad se tratase de un suicidio, será muy difícil que los argentinos lo crean. Cuando la sociedad pierde la confianza en sus dirigentes, poco importa lo que estos digan. Puede que el fiscal Nisman tuviera sus defectos, e incluso es posible encontrar lagunas en su trabajo. El problema es que a la presidenta Cristina Fernández ya no la cree nadie.

EL MUNDO

La presidenta peronista, que encara ya los últimos meses de su mandato al no poder presentarse a una tercera reelección, no puede marcharse sin despejar las sospechas de que Nisman fue asesinado para que no desvelase las pruebas de su hipotética complicidad con Irán. El fiscal estaba amenazado, según confesó a personas cercanas. «Con esto me juego la vida, van a venir a por mí», había declarado recientemente. El asunto es de tal gravedad institucional que, de confirmarse, colocaría a Argentina al nivel de una república bananera y la desacreditaría seriamente ante la comunidad internacional.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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