OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Carlos Herrera: «Desafiar al Estado en tertulias televisivas baratas hace que a Podemos le levanten las alfombras»

Losantos le echa en cara a Syriza que abone "el surco electoral" de Rajoy con "el guano" del voto del miedo

Bustos se pregunta si los ángeles que le araban el campo a San Isidro, multiplicaron los millones de pesetas de Pujol

Este 30 de enero de 2015 es otro día en que El País pierde la batalla de la opinión en los periódicos como los admirados franceses de Juan Luis Cebrián han perdido todas las guerras desde 1870.

No hay más columnas de asuntos cotidianos que la última, perpetrada por el ‘podemita’ Juanjo Millás, que se alista entre los hoplitas defensores de la Grecia nacional-socialista, y la de David Trueba. Éste vuelve a quedar como un fiel soldado del ejército progre, pues para él no hay más corrupción que la de Luis Bárcenas.

Si el escándalo Bárcenas no ha causado ninguna dimisión en el partido más votado de España es porque sus votantes no lo ven preciso. Les parece correcta la gestión del problema y prefieren, en definitiva, que los engañen los suyos a que les digan la verdad los otros.

Para este cineasta no existe la corrupción del PSOE andaluz (cuando Susana Díaz acaba de aforar a los consejeros implicados), ni la de la familia Sánchez en Rivas-Vaciamadrid, ni la de los Pujol en Cataluña, ni la de Billetero en la Complutense… David, un consejo: con semejante sectarismo no vas a conseguir que vaya más gente a ver tus películas, por mucho que la Academia del Cine español las mande recomendadas a Hollywood.

ABC y El Mundo derrotan a El País en esta batalla en el peristilo con más columnas y más divertidas.

Carlos Herrera (ABC) escribe una columna que alegrará a los ‘podemitas’ la víspera de su mega-manifestación en Sol, porque les confirma que hay servicios secretos maquinando en covachuelas oscuras contra los incorruptibles.

No habrán de tardar mucho las revelaciones sobre los contactos perversos entre el perdonavidas de Pablo Iglesias y diversos amigos suyos poco recomendables, léase Irán e HispanTV, Venezuela y la conexión petrolífera. Nadie dude que las investigaciones acerca de las finanzas de los Monedero y compañía son objeto de estudio por parte de aquellos que tienen medios, al amparo de la ley, para escudriñar las relaciones indebidas de cualquier grupo de iluminados podemistas y gente tan poco recomendable como la que surge del régimen iraní. No se extrañen de que algún poderoso servicio de inteligencia extranjero esté propiciando la investigación tendente a señalar la conexión entre unos y otros. ¿Pueden entrar a Israel los alegres muchachos de Pablo Iglesias, sin ir más lejos?.

Y anuncia que vamos a ver más trapos sucios de los caudillos de Podemos.

Desafiar presuntuosamente a un Estado a través de tertulias televisivas baratas y preuniversitarias comporta el riesgo de que te levanten las alfombras y se te vean las arrugas del discurso. No sé si están en ello quienes deben de estar, pero tampoco me extrañaría que así fuera. La carrera meteórica hacia el éxito que se les adivinaba a los alegres muchachos bolivarianos puede tener menos recorrido del que parecía, y el desmerengamiento que algunos preveían puede ser mas cierto de lo que algunos están dispuestos a admitir. Los Monederos, Errejones e Iglesias varios tienen zonas de sombra que no tardarán en hacerse visibles. Permanezcan atentos a la pantalla que esto no ha hecho más que empezar.

GISTAU SE PREGUNTA SI MONEDERO ACABÓ EL SEMINARIO

David Gistau (ABC) comienza riéndose de Carmen Lomana, que ha abierto su casa a Monedero, como las marquesas francesas abrían sus salones a los filósofos.

Lo lamento por Carmen Lomana, que ahora, como si la hubiera engañado el médico de «Atrápame si puedes», deberá enfrentarse a la titulación parcialmente falsa del monitor de yoga intelectual que trató de introducir en su ambiente con rango de gurú para que obrara el milagro de la sanación de una clase que se siente culpable por los golpes que la vida no le ha dado. La Regenta descubre que su confesor no terminó el seminario.

Y luego pasa a reírse a los ‘podemitas’, que acaban de chocar con la realidad.

Eran seres enviados por la providencia a los que había sido encomendada una salvación a nuestro pesar -nos perdonaban porque no sabemos lo que hacemos- que ellos fingían aceptar como un incordio que los apartaba de sus lecturas y de las costumbres de pensadores monásticos que descubren la gozosa compañía del «perfecto camarada bolchevique». Pero surgió una paradoja imposible de superar: los que instalaron en la política el paradigma de vigilancia y depuración piden convertirse en excepciones de su propia exigencia.

En realidad, todo en Podemos forma ya parte de una adecuación al sistema: desembarazarse del propósito de perfección constante y ser sólo políticos profesionales.

Pedro Narváez (La Razón) felicita a Monedero por librarse de los escraches que su panda ha hecho a otros políticos.

Tic tac. Si Monedero tuviese otro apellido habría padecido el escrache que aguantaron otros por el solo hecho de ser politicos elegidos por los ciudadanos, que es hacer la revolución contra el pueblo, lo que siempre pasa cuando los advenedizos de Robespierre afilan la guillotina. Tic tac.

Seguramente Marcello ha leído los reproches que le hacíamos en esta crónica de columnas sobre su meritoriaje como jefe de campaña de Podemos, porque hoy dice, como reza el titular de su columna ‘Albert Rivera es la alternativa a Pablo Iglesias’.

Pero, si todos se reclaman como el cambio, ¿quién es el recambio o la alternativa a estos tres poderosos del momento político español? ¿Quién es el cuarto hombre o la cuarta mujer? Pues muy sencillo, el recambio a todo esto está en Ciudadanos y se llama Albert Rivera quien, puestos a jugar al cuento de Camelot, representa el papel de Sir Lancelot. Rivera es el adversario más peligroso que tienen tanto Iglesias como Rajoy, y por supuesto Sánchez, porque Ciudadanos sí que está ubicado en el verdadero centro político y en el corazón de España y Europa por no decir ojo del huracán electoral español.

Y dice la canción que ‘la mancha de la mora con otra verde se quita’. Pues, fuera de la casta, el único que puede hacerle frente a Iglesias es Rivera, aunque todavía no tenga el impacto mediático que necesita a nivel nacional. Pero Rivera también está en marcha y ya veremos hasta dónde puede llegar.

Federico Jiménez Losantos (El Mundo) se inventa un nuevo personaje, a la altura de su afortunada Maricompolejines: Arriolaneras, íncubo (diccionario, amigo lector) engendrado por la unión de Pedro Arriola y Javier Arenas.

Arriolaneras, hijo político natural de Arriola y Arenas, centauro demoscópicocristiano que domina la pajiza techumbre intelectual de Rajoy, los yermos altos de la Moncloa y los umbríos bajos del PP, estará feliz con el fuego griego que, contra las naves de Podemos, lanzan sus compinches de Syriza apenas llegados al poder.

Lo malo de lo mal que está haciéndolo Syriza, siervo de la doctrina que asegura que lo que no se hace en los primeros tres meses de gobierno no se hace jamás, y si es revolucionario, mejor tres días que tres meses, es que abonarán el surco electoral del PP con el guano arriolarenístico del «voto del miedo» a Podemos.

Arriolarenas convencerá a Rajoy de que seis meses de Syriza le darán la mayoría absoluta. Y Rajoy bostezará y asentirá.

SYRIZA PROPONE EL IMPERIO DE «LOS IRRESPONSABLES»

Y Losantos nos sirve para dejar a Podemos y trasladarnos a Grecia.

En su reducida columna de La Razón, José María Marco publica uno de los párrafos más juiciosos sobre el nuevo Gobierno nacional-socialista griego:

Las primeras medidas del nuevo Gobierno confirman esta forma de ver las cosas. Está desapareciendo lo que quedaba de la izquierda tradicional europea y no la está sustituyendo un proyecto nuevo, acorde con las nuevas necesidades y con propuestas de futuro, sino otro obsesivamente volcado al pasado. Todo lo que está haciendo el Gobierno griego va encaminado a resucitar algo que está acabado: un mundo de seres irresponsables, sin proyecto, sin ganas de trabajar, dependientes del dinero de los demás. Como los demás no se lo van a dar y los primeros no tienen posibilidad de imponerse a la fuerza, volveremos en muy poco tiempo a la casilla de salida.

Hermann Tertsch escribe que los progres y rojos empiezan a estar desconcertados ante los hechos de los Gobiernos de Grecia y Venezuela.

La izquierda española estaba toda a punto de hacerse esos cartelitos de «Je suis Syriza» cuando el lío que ya ha armado el nuevo Gobierno ultraizquierdista de Grecia les aconseja una aproximación un poco más científica a aquel fenómeno balcánico. Y es posible que pronto nuestra tropa de agentes venezolanos amenace a quienes se atrevan a publicar sus fotos abrazando al amigo griego. Y las escondan como las que habrá por ahí con Diosdado Cabello, ese prohombre del progresismo chavista que parece ya identificado con pruebas en EE.UU. como el jefe de un cartel narcotraficante.

Ignacio Camacho (ABC) se pregunta por la contradicción entre la victoria electoral de Syriza y las colas para retirar dinero de los bancos.

Espasmos de desconcierto en Grecia. Los griegos votaron el domingo a Podemos -perdón, a Syriza- y el miércoles se lanzaron a retirar depósitos bancarios por miedo a un corralito al modo chipriota. No eran los mismos, claro, pero esos movimientos revelan la convulsión y el vértigo de una sociedad dividida, muy lejos del aparente entusiasmo colectivo por el giro radical de la política. Syriza sacó dos millones largos de votos sobre un total de seis, con una abstención por encima del 35 por ciento, y se ha beneficiado de la prima de cincuenta escaños que el sistema electoral de la «casta» otorga allí al ganador para reforzar la estabilidad. Su triunfo democrático es impecable pero su mayoría social es sólo relativa.

La declaración ante el juez de Jordi Pujol en la que recurrió al «miedo» a perder su prestigio o a que lo perdiera Cataluña para explicar por qué no regularizó su herencia o legado, no genera ninguna columna en La Vanguardia. Su director, Màrius Carol, escribe su billete sobre la bota que tiró a un árbitro el futbolista Arda Turan. Qué manera de hacer el ridículo.

Jorge Bustos (El Mundo) quema sus naves, que no le llevarán a la apacible finca del conde de Godó, y escribe ‘Los Pujol: una tara hereditaria’ en El Mundo.

Hijo de un contrabandista de divisas, padre de seis hijos imputados, está bastante claro que el problema de Jordi Pujol i Soley es hereditario. Y eso confesó al juez: que recibió una herencia de 140 millones de pelas de su padre, el travieso Florenci, y no supo qué hacer con ella. Comprendemos su apuro.

Total, que lo fue dejando, lo fue dejando y al final se encontró con que el desagradable problema sobrepasaba los 400 kilos; un tamaño bien hermoso para esta clase de quistes fiscales que se esconden a los cirujanos de la Agencia Tributaria. Hay quien insinúa que semejante tumor no se hereda así como así, sin una exposición continuada a las radiaciones B emanadas del Presupuesto. Pero si a San Isidro, patrón de Madrid, le araban el campo los ángeles, ¿por qué a don Jordi, padrino de Cataluña, no se le iban a multiplicar los ahorros sin necesidad de recurrir a la plebeya institución de la mordida?

Hubo un tiempo en que los límites de Cataluña coincidían exactamente con el perímetro que marcaban los viajes a Andorra del clan Pujol. A aquel mundo honorable le correspondían también unos límites lingüísticos: se observaba silencio sobre aquello de lo que no se podía hablar. Es decir, sobre el tres por ciento. Lástima que en todo territorio mítico, en Cataluña como en Yoknapatawpha o Macondo, la endogamia acabe causando la degeneración de la raza.

GONZÁLEZ RECUERDA QUE ETA CONSIDERA A ETB ‘SU’ TELEVISIÓN

Unas pocas columnas se ocupan del terrorismo. El 30 de enero de 1998, ETA asesinó a Alberto Jiménez Becerril, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla, y de su mujer, Ascensión García Ortiz. Cayetano González recuerda en Libertaddigital.com su muerte y lamenta el cambio del PP en la lucha contra ETA.

A la vista de estos terribles hechos, pero también de la resistencia heroica que entonces mostraron el PP y el Gobierno ante el desafío planteado por ETA, cuesta más entender cómo unos años después -concretamente a raíz de perder las elecciones generales de 2008 contra Zapatero- el actual presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, decidiera por la vía de los hechos renunciar a ese brillante pasado de las gentes de su partido, de la eficaz política antiterrorista de aquel Gobierno del que formó parte, de la defensa de las víctimas del terrorismo, y prefirió continuar, más por omisión que por acción, con el proceso que Zapatero puso en marcha con ETA.

Santiago González (El Mundo) medita sobre la contratación por la televisión pública vasca de un etarra como tertuliano. ‘Un selfie moral’ titula su columna.

EiTB ha vuelto a asombrar a la parroquia con un selfie moral. Tras conocerse que el Ente, que tiene entre sus fines estratégicos la deslegitimación del terrorismo, había incluido entre los contertulios de su programa Debatea al etarra Zubimendi, sus responsables se han justificado: «Han sido sólo dos veces». Podrían haber añadido: «Y fue la puntita nada más».

El periodista enumera algunas de las obras de Mikel Zubimendi, como la siguiente:

Tras el asesinato de Gregorio Ordóñez, calificó el hecho de «hundimiento del buque insignia del fascismo español». El 30 de junio de aquel año publicó un artículo en el diario Egin en el que valoraba el secuestro de José María Aldaya, en poder de la banda desde casi dos meses antes: «Hay un sentimiento amplio entre un montón de gente de este país que, sin complicarse la vida, dice con una naturalidad total que pague y punto».

Y concluye que ETB es parte del patrimonio moral y político del nacionalismo vasco (como la corrupción de los Pujol del nacionalismo catalán, añado yo).

Ya lo dijo su primer director en 1984: «ETA, al margen de su valoración sobre las instituciones, considera a ETB como la televisión de este país». Eta, Etb, Etc. Un autorretrato moral. Y colectivo.

Florencio Domínguez (La Vanguardia) alaba el pacto entre el Gobierno y los socialistas para combatir el terrorismo islamista

El pacto entre el Gobierno y el PSOE transmite un mensaje de confianza a una sociedad todavía impactada por los recientes atentados de París y por el recuerdo de nuestro 11-M. En el pasado, en la lucha contra ETA, no pocas veces se adoptaron parches para afrontar problemas que ya no se podían resolver porque no se había actuado a tiempo. Esa experiencia debe servir ahora para adelantarse a los acontecimientos, para no ir a remolque de situaciones irremediables. Una reforma como la que promueven PP y PSOE debe proporcionar mejores instrumentos a los que combaten el terrorismo para reforzar la seguridad de todos.

Jean-Marie Colombani escribe una tribuna que como se publica en El País no recibe el epíteto de ‘islamófoba’ que sin duda le caería de haberse publicado en otro periódico.

el reflejo de los Gobiernos -François Hollande y Barack Obama utilizan los mismos términos- consiste en exonerar al islam como tal. Para el presidente francés, el terrorismo «no es el islam». Sería más exacto decir: «No es el islam de nuestros compatriotas musulmanes». Pues es a partir de las derivas sectarias del islam como se reclutan los yihadistas. Por eso un reputado teólogo musulmán, Ghaleb Bencheikh, aboga por una reflexión crítica en el seno del islam para que este entronque con una tradición olvidada: la del humanismo musulmán.

Sobre este asunto del terrorismo, el catedrático de derecho penal Tomás Vives escribe en El País una tribuna para la que sólo se me ocurre la palabra rastrera. El funcionario se opone a la cadena perpetua con los argumentos buenistas habituales de su profesión. Nada que objetar. Salvo cuando excluye a los partidarios de aumentar las penas a delincuentes como los terroristas o los pederastas del club de la democracia.

Como pone de manifiesto ese párrafo, la justificación básica de la introducción de la nueva pena se halla en la demanda social, es decir, en lo que se llama voluntad democrática del pueblo; pero, que una parte importante, probablemente mayoritaria, de la sociedad, demande el endurecimiento de las penas no constituye una justificación democrática. Ese modo de justificar olvida que la democracia no se reduce a la voluntad y los deseos de la mayoría sino que tiene otras exigencias definitorias: es un sistema político de ciudadanos que se reconocen como iguales en dignidad y derechos y que pretenden gobernarse por mayorías que tomen decisiones racionalmente fundadas y respetuosas con la dignidad de todos.

Ser antiterrorista o juzgar negativamente los delitos violentos no significa ser demócrata. Eso lo hace espontáneamente casi todo el mundo, es fácil. Sin embargo, ser demócrata es difícil porque comporta un plus: reconocer como personas incluso a los que, a nuestro juicio, hayan causado los más graves daños sociales (y es claro que no cabe exigir ese reconocimiento a las víctimas de delitos de sangre; pero sí a los que dirigen la política criminal).

¿Y a este tipo de universitarios les pagamos el sueldo los demás para que nos insulten? Me pregunto si Vives quiere ingresar en Podemos.

EULÀLIA SOLÉ, OPUESTA A LA EUTANASIA

Juan Velarde comenta en la Tercera de ABC un estudio de la historiador Carmen Sanz Ayán sobre las relaciones económicas entre Cataluña y el resto de España.

Felipe V suprimió, tras su victoria, «los Puertos Secos entre Castilla y Aragón», esto es, las aduanas interiores con los famosos decretos de Nueva Planta que tanto se agitan como causa de castigo a Cataluña. Lo que hicieron fue suprimir estas aduanas y crear «por tanto la unidad comercial con Castilla», por lo que «la medida fue singularmente beneficiosa para Cataluña, ya que allí se había iniciado un proceso de reactivación industrial -en especial textil- durante el último tercio del siglo XVII, que colocaba su producción por delante de la castellana y que provocó las reclamaciones de varias ciudades mesetarias que clamaron por medidas proteccionistas y por el restablecimiento de los Puertos Secos durante la primera mitad del siglo XVIII al sentirse «inundados» por los productos elaborados que procedían de Cataluña y que condenaban a la desaparición su producción local que era mucho menos competitiva».

Y además, los decretos de 1718 y 1728 prohibieron, para, evidentemente, favorecer a Cataluña, «la importación de tejidos de seda y algodón asiáticos», aparte de «disposiciones adoptadas para el fomento de la producción industrial», lo que crea un balance económico, bajo Felipe V, que se consideró, concretamente entonces en Cataluña, «como positivo».

 Y ¿qué decir de cuando Carlos III abre el puerto de Barcelona a América, o cuando Cánovas del Castillo pone en marcha el Arancel de Guerra, o cuando surge el Arancel Salvador en 1907 ya con Alfonso XIII, o cuando Primo de Rivera liquida la existencia del Sindicato Único que perturbaba y asesinaba a los empresarios catalanes?

No me gusta la distinción entre eutanasia activa y eutanasia pasiva, porque confunde dos conductas totalmente diferentes, matar y dejar morir, y cubre de respetabilidad un conepto muy peligroso, tan peligroso que Eulàlia Solé (La Vanguardia) deja clara su oposición a la eutanasia activa, una conducta creciente en la ‘civilizada’ Europa.

Según datos recientes, el 2% de los fallecimientos (en Bélgica) acaecen por causa de la eutanasia activa; 1.807 personas en el 2013. En el 2007, cuatro años después de la aprobación de la ley, fueron 500, y la cifra no ha cesado de aumentar hasta el momento actual. Unos datos que hablan de una eutanasia a lo grande que nos obliga a recapacitar.

¿Acaso en Bélgica no existen los tratamientos paliativos? ¿No hay consuelo suficiente para llevar a una muerte dulce? ¿Hay que llegar a la dureza de solicitar ordinariamente una desaparición cruda y consciente? El 33% de las peticiones de eutanasia corresponden a enfermos mayores de 80 años. Son cifras, esta y las anteriores, que despiertan escalofríos. El fantasma de los abusos por interés económico o por desinterés afectivo, presente en los inicios del debate sobre el derecho a morir con dignidad, resurge inevitablemente. En Holanda, el primer país que legalizó la eutanasia activa, en el 2002, los porcentajes de consumaciones son análogos a los belgas.

Aunque María José Navarro vuelve a repetir las columnas de ‘Yo, Leonor’, el premio a la columna ridícula del día lo gana Pablo Sebastián (Republica.com), porque para él la clase media que saca su dinero de los bancos griegos es parte de una conspiración de «los mercados» contra el majo de Tsipras.

La retirada de fondos de los bancos griegos la Alexis Tsipras ha declarado que su gobierno y su país ‘necesitan tiempo’ para poner en marcha reformas que beneficien a Grecia y a la UE.

Un tiempo que no parecen prestarle quienes se han llevado miles de millones de euros de Grecia y mientras la Bolsa de Atenas no deja de caer. Presiones de los mercados que en la capital griega ya veían venir

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído