OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Edurne Uriarte: «Lo de Carmen Lomana no es una anécdota, Podemos gusta a la jet set»

Arcadi Espada afirma que en Cataluña se podía ser catalanista y franquista, pero "no franquista a secas", como el editor Lara Hernández

A Raúl del Pozo la defensa del lobo por Podemos le despierta de su encamiento por los nuevos revolucionarios

Este 3 de febrero de 2015, día de San Blas («Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres, año de nieves»), sonrío mientras rebusco en el paquete el último cigarrillo, que será el primero de la jornada: a Raúl del Pozo algún príncipe azul le ha dado un beso y le ha despertado del encantamiento en que le había sumido la madrastra de Podemos.

Ayer estaba entusiasmado con la manifestación del sábado 31 de enero de 2015 de Podemos, como prueba este párrafo suyo,

El 31 de enero de 2015 rugió la marabunta, y no eran hormigas, ni troteras (…): eran rojos con chubasqueros, una nueva españolidad de puños sin banderas con guantes tan elegantes. Se llaman Podemos. Más de 100.000, un océano de cabezas comparable a la marcha sobre Washington

Hoy, por el contrario, la realidad se impone a las metáforas y al sueño de la revolución, esa amada esquiva. Raúl del Pozo muestra la abstracción en que se mueven los ‘podemitas’: hay que proteger a los lobos, y a los ganaderos que pierden su ganado que les vayan dando.

Los partidos de la casta exigen que Ávila y otras provincias de Castilla se declaren territorios liberados del enemigo furtivo, mientras los de Podemos, siguiendo el programa de Equo -la ecología política ante la crisis sistémica-, lucharán para que se incluya el predador entre las especies protegidas.

Hace unos meses calificaron de crimen ecológico la pretensión de Isabel García Tejerina, ministra de Agricultura, de permitir la caza al sur del Duero.

El temporal de nieve ha traído mandadas de caninos. A Javier Colmenarejo, ganadero en la Sierra de Guadarrama, le han diezmado el cabrío. Le han matado la tercera parte; de 240, sólo ha recuperado 160. Las que viven, o han abortado o están heridas y no dan leche.

Dolores García (La Vanguardia) descifra la apelación a Don Quijote de Pablo Iglesias en ‘El poder de los sueños’.

Iglesias ya no enarbola áridos ensayos marxistas, sino que nos anima a soñar. En los sueños nuestras capacidades se multiplican y todo es más fácil que en la vida real.

La invitación onírica fue acompañada por el aliento de la rebeldía: «¡Hacen falta Quijotes!», proclamó ante la muchedumbre. Es de suponer que por la defensa de sus creencias frente a las contrariedades, no como burla del idealismo…, que la obra de Cervantes es arma de más de un filo. (…) Iglesias es el sueño de muchas personas anónimas y decepcionadas. Pero hasta don Quijote despierta un día de sus ensoñaciones y vuelve a ser Alonso Quijano. No estaba loco, sólo estaba soñando…

¿SE LE PERDONÓ LA DEUDA A ALEMANIA COMO DICE SYRIZA?

A Ignacio Camacho hay que reconocerle que nunca ha sido deslumbrado por la coletas del Coletas ni por Novecento. En una recomendable columna en ABC retrocede en la inspiración de los modos de Podemos hasta el peronismo.

El sábado, en la Puerta del Sol, indiscutible demostración de músculo político, confluyeron dos discursos paralelos: el melifluo que pronunciaba desde el escenario un guía investido del carisma taumatúrgico del caudillaje y el combativo que la multitud proclamaba con honorable sinceridad en la calle. Frente a la simulación táctica del idealismo, la utopía y el cambio, la espontánea claridad de una concurrencia que desnudaba el trampantojo. Ellos sí sabían por qué estaban allí. Sabían qué es Podemos y lo que representa bajo su camuflaje: el movimiento de la revancha, la marea de la ruptura. El Partido de la Ira.

La retórica de Iglesias, trufada de abstracciones emocionales, se basa en dos conceptos esenciales de la construcción populista: la patria y la gente. La patria en vez de la nación, que es la idea nuclear de las democracias liberales, y la gente en vez del pueblo para eludir la etiqueta antipática del populismo. Ambas son nociones clásicas del modelo peronista y de su correlato bolivariano. Patriotismo y gentismo: dos disfraces ideológicos importados de la izquierda latinoamericana. Dos maneras de suplantar por primarios símbolos demagógicos los pilares del Estado moderno europeo.

Y con las herramientas del peronismo, único fascismo que sobrevivió a la derrota de 1945, Iglesias y Billetero quieren levantar un edificio rojo.

Tras la caída del muro de Berlín, el derrotado comunismo lleva veinticinco años en busca de un pasaporte falso, de una nueva identidad adaptadiza que ha acabado por encontrar en la mixtificación nacionalista bolivariana. Ayer mismo, el número dos de Maduro, Diosdado Cabello, saludó el éxito de Syriza y Podemos como la irrupción del chavismo en la decadente Europa de los mercados. He ahí un certificado de autenticidad con denominación de origen.

Junto con las cabras de Raúl del Pozo, John Müller (El Mundo) coloca otro hecho frente a las elucubraciones podemitas. En su columna ‘Tsipras no es Adenauer’, desentraña el precedente de la supuesta condonación de la deuda a Alemania que tanto citan Syriza y Podemos.

Syriza ha evocado la Conferencia de la Deuda de Londres de 1953, donde los aliados perdonaron en torno al 50% de los pasivos alemanes del siglo XX, para que se le aplique algo parecido. Pero los hechos demuestran que la situación es muy diferente. La Grecia de Tsipras se parece más a la Alemania de Weimar y de Hitler que al país destruido y tutelado por los aliados que en 1952 empezó a negociar el acuerdo.

Una idea central del acuerdo de Londres fue que para afrontar sus deudas, Alemania necesitaba tener un superávit comercial consistente, como había pedido Keynes. Es decir, ligar la capacidad de pagos a una balanza por cuenta corriente no manipulada. Lo que el proteccionismo de los años 1930 impidió, en 1950 se consiguió ampliamente. En 1953, el superávit alemán fue de 708 millones de marcos y dedicó 567 millones a pagar deuda e intereses; en 1968, el superávit fue de 18.400 millones de marcos y se dedicaron 765 millones a la deuda. Resultado: salvo la deuda reconocida en 1990, Alemania canceló todo en 1983. Fue importante para ello la actitud de Adenauer de «romper con el pasado» y asumir la deuda como una «carga moral». Se evitó así lo que ocurrió en Weimar: que el propio Gobierno desincentivaba la exportación para no tener superávit. Estas mismas dudas recaen hoy sobre el superávit griego, cuestionado por el propio Varoufakis.

Edurne Uriarte (ABC) trata de desentrañar el misterio de que la clase alta, los privilegiados, estén subyugados por Podemos.

Podemos gusta a la jet set, luce en sus fiestas, lo de Carmen Lomana no es sólo una anécdota, y hasta hace hablar a los que estaban muertos de miedo cuando ETA mataba. Podemos es la protesta apta para todos los públicos y clases sociales. Con una mezcla del discurso de los derechos y del Estado ilimitado de la socialdemocracia y los sentimientos de rabia, frustración, envidia y odio social hacia los que tienen dinero, prestigio o poder, incluido el odio de algunos que tienen dinero hacia el prestigio y el poder. Lo segundo, el odio, enmascarado en lo primero, y protegido de la crítica por la socialdemocracia que los alentó y alimentó en su formación.

La paradoja es que a quien esté tumbando Podemos sea a los suyos, no a los que insultaban, acosaban y agredían en aquellas marchas antidemocráticas que llamaban «escraches». Se los hicieron al PP, pero quitan los votos y el poder al PSOE y a IU. Y, parcialmente, también a algunos partidos nacionalistas. Y es posible que hasta acaben movilizando el voto de la derecha.

Cierro la sección diaria dedicada a Podemos con unas risas que nos ofrece Luis María Anson en su billete de ElImparcial.es. Después de cubrirle de elogios, le da unos consejos (¡gratis!) a Pablo Iglesias.

Nadie que no quiera perder la objetividad podrá negar el éxito de la manifestación de Podemos. Fue multitudinaria y se celebró en el más completo orden, sin violencias, sin cristales rotos ni contenedores quemados como vaticinaban algunos.

Pablo Iglesias es simpático, abierto, comunicativo. Habla con precisión, siempre con sencillez, sin aspavientos ni sobreactuaciones. Podemos ha encontrado en él a un líder auténtico. Su imagen es la contraria a Monedero. La generosidad de Iglesias debe encontrar su término, según muchos simpatizantes de Podemos, en Monedero. El daño que sus trapisonderías americanas están haciendo al partido es inconmensurable. Su agresividad amenazadora tampoco parece de recibo. Sin rasgarse las vestiduras, son muchos los que consideran imprescindible que Pablo Iglesias prescinda de Juan Carlos Monedero cuanto antes.

Luis María, que Iglesias no es el Fraga acomplejado de los años 80, que temía más los editoriales de El País que los del ‘ABC verdadero’.

PABLO SEBASTIÁN CONDENA A SÁNCHEZ POR FIRMAR CON RAJOY

Hoy el entusiasmado es otro miembro de la generación de la Transición, otro veterano del falangista Pueblo, como Raúl del Pozo. Me refiero a Antonio Casado, que da saltos de alegría al ver a Pedro Sánchez firmar con Rajoy un pacto contra el terorrismo islámico por parte del PP y del PSOE

Estoy tan de acuerdo con lo ocurrido ayer en Moncloa, después del meritorio trabajo llevado entre bambalinas por Rafael Hernando (PP) y Antonio Hernando (PSOE), que sólo puedo decir amén y esperar la adhesión del resto de los partidos. Sumarse al pacto no impide que, en la tramitación parlamentaria, las medidas previstas puedan retocarse, matizarse e incluso suprimirse. El caso es participar en la común voluntad de preservar de la barbarie a esta parte del mundo civilizado.

En cambio, Pablo Sebastián (Republica.com) ve en esa firma ‘El primer acto de la gran coalición’, como titula su columna, ¡y menuda bronca le echa a Sánchez!, ¡hasta le compara con Zapatero!.

Pedro Sánchez se ha vuelto a equivocar al firmar de manera solemne un pacto anti terrorista que incluye la cadena perpetua, en contra del propio espíritu constitucional, y una sorprendente cláusula donde se dice que si el PSOE gana las elecciones este aspecto se cambiará. Y ¿entonces para qué firma? Pues porque Sánchez está acorralado, por los suyos en el PSOE, y necesita de reconocimientos como líder de la Oposición, tales como la foto de ayer en la Moncloa vestida de acto de responsabilidad de Estado.

Estamos, pues, ante el primer acto o escenificación de ‘la gran coalición’ PP-PSOE que se producirá tras las próximas elecciones generales en este país. Y puede que incluso en Andalucía si los resultados del 22 de marzo se aproximan a las encuestas que anuncian un victoria insuficiente de Susana Díaz, lo que le impedirá gobernar con facilidad en el sur, e incluso avanzar en su proyecto de liderar el PSOE a nivel nacional.

este acuerdo que sobre todo beneficia a Rajoy no tendrá buena acogida dentro del PSOE y supondrá para Sánchez un baldón como lo fue para Zapatero la reforma exprés del artículo 135 de la Constitución sobre el equilibrio del Presupuesto y control del déficit público.

Miguel Ángel Aguilar (El País) escribe una interesante columna en la que subraya que el bipartidismo es entre PP y Podemos, con el PSOE sacrificado por ambos.

El Partido Popular en el Gobierno ha decidido que su adversario principal sea Podemos. Por su parte, Podemos se ha sentido muy confortado por esa elección del PP y ha decidido corresponderle a la recíproca, recogiendo el guante y declarando como su primer antagonista a quien ya le había demostrado esa misma predilección y en los mismos términos en que se había visto beneficiado. Esta mutua interacción refuerza a los dos polos, favorece su protagonismo relativo y deja en la oscuridad más negra a las demás fuerzas contendientes ante las urnas de abril.

Esa elección envuelta en la descripción tenebrosa del adversario le añade un plus de notoriedad propagandística, que potencia sus posibilidades reales, sin coste alguno para el encumbrado. En sentido contrario, los dirigentes de Podemos han decidido lanzar una OPA sobre IU y obsequiar con su silencio más estruendoso al Partido Socialista en plena coincidencia con el proceder del PP a este respecto.

Como tocamos la cadena perpetua, cito la columna de Daniel Rodríguez Herrera (Libertaddigital.com) en quetrata de comprender por qué hay gente tan progresista y solidaria que se opone a que los terroristas, violadores y pederastas queden encerrados de por vida.

Pero ¿qué tiene de malo que gentuza como De Juana Chaos, el asesino de Mari Luz o los de Sandra Palo no vuelvan a ver la luz del sol? Nada, para una persona normal. Pero es precisamente eso lo que mueve a los ungidos. Para ellos, la política no tiene que ver más que tangencialmente con lo que es bueno para la sociedad en general. No, lo esencial de la política es que les permita diferenciarse para sentirse moralmente superiores a la plebe.

En el fondo les importan un comino el delincuente y sus derechos: no son más que sus mascotas; lo que les importa son ellos mismos y su necesidad perenne de creerse superiores a los demás. No importa que no lo sean; que, de hecho, moralmente estén a una altura liliputiense. Lo importante es que a ellos les hace sentir bien apoyar que el violador del ascensor salga para seguir violando. Y no hay más.

AL DESCRIBIR EL NAZISMO, ROCA DESCRIBE AL CATALANISMO

El fallecimiento de José Manuel Lara Bosch sigue siendo tema de columnas, algunas muy destacables, como la de Arcadi Espada (El Mundo), que describe las claves clasuistas y hasta racistas de la buena sociedad catalana. El pie se lo da Salvador Sostres en su obituario del editor, en el que afirma: «El otro gran tormento de José Manuel Lara era que su padre hubiera sido un capitán de las tropas nacionales que entraron en Barcelona».

es una vergüenza que nunca he visto, por ejemplo, en la familia Cambó. (…) Cambó fue dos cosas principales en la vida: padre del catalanismo moderno y financiero de la rebelión franquista.

Franquismo y catalanismo nunca fueron términos irreconciliables.

El caso de Cambó prueba que en los prietos códigos del nacionalismo catalán se podía ser franquista, siempre que se fuese catalanista. Pero lo que no se podía ser es franquista a secas. Es decir, fraqnuista de El Pedroso, que es lo que fue el padre de Lara. No sólo pasaba eso con los franquistas. También con la izquierda.

Una opinión parecida, o sea, irreverente, hay en la columna de David Trueba (El País), quien recuerda que la familia Lara ponía los huevos de su fortuna en distintas cestas, y se pregunta qué va a pasar con La Sexta.

El padre, Lara Hernández, publicaba memorias de jerarcas del tardofranquismo a la par que servía de trampolín a escritores identificados con la izquierda en plena Transición. Y por la admiración generalizada al dinero, lograba dar pátina al Premio Planeta, al que se concedía categoría de galardón más que de negocio promocional puro y duro.

Los tiempos han perdido inocencia, pero alguien podría ver ese mismo empeño en su hijo, cuando era capaz de ser patrón de los diarios Avui y La Razón, con visiones contrapuestas del asunto catalán.

Adquirida laSexta en plena crisis, al día de hoy se reproduce la paleta de contrastes en la mano de un mismo pintor. Sin una personalidad como la de Lara al frente será más difícil sostener el equilibrio, y más si, como se rumorea, el enfado del Gobierno va en aumento ante un canal que considera demasiado crítico para sus tobillos tan protegidos.

Alfonso Ussía (La Razón) amplía el recuerdo a toda la familia Lara. De José Manuel asegura que se reunió con Carod-Rovira pese a sentir enorme desprecio por éste.

He conocido a los tres. A José Manuel Lara Hernández, a José Manuel Lara Bosch y a Fernando Lara Bosch. José Manuel hijo, el grandullón, tenía en la cabeza un proyecto expansivo y ambicioso que chocaba con el conservadurismo triunfador de su padre. Fernando contaba con la plena confianza del viejo Lara, y su fallecimiento deshizo ánimos y planes.

Cuando escribí en La Razón -su periódico-, contra sus decisiones empresariales, reaccionó como sólo hacen los grandes. Permitiendo que en La Razón se publicaran textos adversos a la compra por parte de Antena 3 de La Sexta. ¿Se figuran un artículo en «Abc» contra Guillermo Luca de Tena, o un texto en «El País» poniendo a Polanco a bajar de un burro? José Manuel Lara lo hizo, y pocos días más tarde me regaló un fuerte abrazo en LA RAZÓN mientras me decía: «No te pongas así conmigo, fiera, que no te he hecho nada».

Se enfrentó al separatismo catalán y advirtió que se llevaría Planeta a Sevilla si Cataluña lograba la «locura» de la independencia. «Soy andalán y cataluz, es decir, español». Le costó saludar a Carod Rovira en tiempos del Tripartito. «Mira si siento respeto por Cataluña y sus instituciones, que he aceptado a venir a comer contigo, que eres una de las personas por las que más desprecio siento después de lo que fuiste a hacer con la ETA en Perpiñán». Leal siempre con la Corona, leal siempre con España.

Sobre ese catalanismo que menciona Arcadi Espada, escribe en La Vanguardia, el abogado defensor de la infanta Cristina, Miquel Roca, para definirlo como un movimiento que elimina la pluralidad. Perdón, Rocoa escribe sobre el nazismo.

El nazismo empieza mucho antes que Auschwitz y los otros campos de exterminio. El nazismo empieza por la no aceptación de la diversidad. El pluralismo se asocia a la debilidad y se justifica que no es necesario respetar al adversario. Este se convierte rápidamente en enemigo y contra él todo está justificado. El pensamiento es único; y todo el que no lo comparte se constituye en un lastre para un nuevo y devastador concepto de la razón de Estado.

JORDI AMAT AGITA AL FRANQUISMO PARA DISTRAERNOS DE PUJOL

Rosa Montero (El País) emplea su columna para contar la historia de una mujer que está pasando hambre.

Se llama Rosario Morcillo Quijada y cumplirá 32 años en mayo. Tiene un pasado de maltrato, cáncer de útero y dos niños de cuatro y seis años, el mayor con retraso, a los que cría ella sola. (…) Parece un cuento cruel de Dickens pero está sucediendo en el siglo XXI, en la UE, en España, en la Extremadura profunda: vive en Villanueva de la Serena (Badajoz). (…) Yo ya no sé cómo contar, cómo denunciar, cómo describir casos así, este clamoroso fracaso de nuestro sistema, esta vergüenza pública. No podemos seguir aceptando un desamparo semejante: por favor, recuperemos la indignación, desacostumbrémonos a la miseria. Lanzo esta botella desesperada por todas las Rosarios del país.

La columna ridícula del día la firma Jordi Amat en La Vanguardia. Escribe sobre la oscura fortuna de Jordi Pujol y acaba sacando el espantajo del franquismo.

las radiaciones Pujol no sólo problematizan el estado del catalanismo sino que reactivan dinámicas tóxicas que muestran la parte más sucia del conflicto catalanismo/españolismo.

Aunque pueda interpretarse como una anécdota, no deja de tener su gracia que el jefe de gabinete del presidente del Gobierno apueste la salvación de España al testimonio de una amante despechada. Más sustancial es la naturalidad con la que un sindicato de nobleza dudosa y tronado afán salvapatrias filtra el vídeo de una declaración judicial aunque esté prohibido. Pero ningún argumento más sólido que este para los que están enrocados en la lógica paranoide de la ocupación: la magistrada del juzgado de instrucción pidiendo un traductor para entender la declaración de Jordi Pujol, demostración inapelable de que el sistema judicial español actuando en Cataluña equipara el catalán, ponemos por caso, al urdu. Otras radiaciones. Las del franquismo.

Que Jordi Pujol robara a todos los españoles es algo que no le importa. Enhorabuena, Jordi, seguro que Marta Ferrusola te invita a tomar el té.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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